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martes, 4 de agosto de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (VI): de Frisco a LA


 NOTAS: Uno de los motivos por los que estoy tardando más de la cuenta en actualizar el relato es que blogger ha cambiado de interfaz y en el nuevo hay ciertas cosas que no están bien resueltas, como la ubicación de las fotos . Como veréis, no he conseguido más que dejarlas en medio como pasmarotes. Da un aspecto horrible, pero no consigo arreglarlo de momento (NOTA POSTERIOR: Parcialmente arreglado). El segundo motivo es que ha coincidido la rabia antiestatuas justo ahora, justo con la entrada en que hablaba de ella. Me estuve pensando si dedicarle una buena parte del relato, pero no creo que pueda hacer justicia, así que va a ser que no. Lo mencionaremos, en cualquier caso.



El poderoso Eclipse bajando por Lombard


...y tocaba madrugón porque era sábado y quería llegar a un determinado sitio antes de que se colapsaran los aparcamientos y no dejaran entrar. Este fue uno de los días que más renuncias tuve que hacer al programar: ni parada en Palo Alto/Stanford, ni en Mountain View (Cupertino=kk), ni en Laguna Seca, ni en 17 mile drive… al final decidí(mos) algo menos clásico: ir directos a Point Lobos. La ventaja de salir tan temprano es que me pegué el capricho de bajar en coche por Lombard, parar el coche en medio de la calle, bajarme y hacerle una foto al poderoso Eclipse sin molestar a nadie. Cumplimos objetivo y llegamos a eso de las 0900 a las inmediaciones del parque estatal, tan en hora que nos concedimos un desayuno formal. En un Starbucks, no os vayáis a pensar. De ahí directos a Point Lobos (36.518786, -121.949781), que ya tenía bastante afluencia, pero aún dejaban entrar sin problemas. Justo ese cabo estaba cubierto por nubes bajas, así que la visita no fue tan bonita como esperaba, pero el parque parece muy interesante. Recorrimos varias de las calas tranquilamente viendo pajarracos, focas, leones marinos y nada de sol. Con él debe ser espectacular.

Er Mushasho contemplando las evoluciones natatorias
de una foca (que sale en la foto) en Point Lobos


A continuación fuimos a una de las paradas obligatorias del viaje: la misión de San Carlos Borromeo de Carmelo (36.543342, -121.919531) en Carmel by the Sea, el pueblo del que Clint fue cherif, quicir, alcalde. Pequeña y relativa decepción, da la impresión de haber sido construida ayer para albergar un outlet modenno. Menos mal que al día siguiente vimos por fin una misión como es debido. 

Tal y como estaba el cielo y viendo que Monterey parecía soleado, metimos una de las variantes previstas: retroceder a comer en Cannery Row (36.614242, -121.898954). Cannery row es una zona de restaurantes y algún hotel junto a la costa en la parte sur de la bahía de Monterrey, casi al comienzo de la visitadísima 17-mile drive, que nosotros nos saltamos ya por cierto hastío. Así dicho parece chic y tal; de hecho tiene muy buen aspecto y mucha animación, pero si caes en la cuen de que estás paseando por antiguas plantas de enlatado de sardinas… mola menos. El caso es que está muy animado, hacía muy bueno y nos reconfortó el ánimo el fish&chips que nos tomamos mirando la playa. Lo que no me gustó tanto fue comprobar que, en algún momento, existió una marca de sardinas en lata llamada Portola (no Portolá, claro). Toma ya, les fundas todas las ciudades importantes del estado (en concreto y específicamente Monterrey, justo en la que estamos), se lo mapeas, les trazas los caminos y lo abres al mundo… y te dedican una lata de sardinas. Ya hablaremos del nefastísimo trabajo que ha hecho España y lo que se está permitiendo que según quienes digan de SU propio pasado. Lo dejo por ahora, que me enciendo (por si alguien quiere saber del ilerdense Portolá, aquí la entrada que tuvo en su momento
)

Bien, nada más comer partimos hacia el sur por la carretera de la costa (Cabrillo Hwy, en honor al primer europedo que oficialmente pisó California en 1542: Juan Rodríguez Cabrillo, aunque yo creo que es posible que fuera Alarcón un par de años antes en un arabesco colateral de la expedición de Coronado, pero no me voy a enrollar), atravesando el Big Sur con paradas obligadas pero a pie de carretera en el Puente Bixby (36.372490, -121.902900) y la cala McWay (36.158916, -121.670468). En el puente Bixby fue en el único sitio en el que nos encontramos gente, digamos, no amable. Varios lugareños mostraron a gritos desde su coche que no tenían demasiada simpatía por los turistas que ralentizaban la circulación. Algo de “Tourists Lock off!” gritaban. Bueno, igual no era Lock. 


La cala Mcway con su cascadita.
Es más idílica en foto que al natural, pero mola igualmente

A partir de ahí la carretera se descurviza un tanto y ya enfilamos hacia Cambria, donde hacíamos noche, previa última parada a ver los elefantes marinos del Elephant Seal Vista Point (35.662982, -121.257140) en la que puede ser considerada casi una parada AnlTVECI, S. Tienen una historia curiosa los elefantes estos: los miles que hay ahora a lo largo de la costa Pacífica de las Californias derivan de 15 o 20 ejemplares que quedaron vivos en algún islote perdido después de que los cazaran como si no hubiera mañana por sus grasotas. Hay una frase de la wiki que no me resisto a copiar: 


“They were thought to be extinct in 1884 until a remnant population of eight individuals was discovered on Guadalupe Island in 1892 by a Smithsonian expedition, who promptly killed seven of the eight for their collections” (En 1884 se pensaba que se habían extinguido, hasta que una una expedición del Smithsonian encontró una población residual de 8 ejemplares en la isla de Guadalupe en 1892. Inmediatamente mataron a 7 de los 8 para sus colecciones)"

 
Eso es una expedición ecologista y lo demás son tonterías. Afortunadamente no eran los 7 u 8 últimos... En fin, que llegamos a Cambria, que dio tiempo a un baño de la ninia y er mushasho en la piscina y nada más que contar de ese día. Bueno sí, que nos alojamos en el Cambria Pines Lodge, que resultó ser una especie de complejo hotelero que, aunque no le vendría ya mal una manita de pintura, era amplio, cómodo, con un personal (otra vez) de lo más amable y en el que, una vez más, el desayuno estaba incluido aunque nos habían dicho que no. Desayuno que fue opíparo y de lo más agradable al solecito en la terraza. Muy bien por el Pines Lodge.


Puesto que ayer era Sábado, hoy es Domingo, eso incluso en la Nueva Nueva España. Dado que por la zona había 3 misiones que quería visitar (y una cuarta que quité del programa por quedar un poco a trasmano) miré los horarios de misas y dejamos a la Santa atender el oficio en la misión de San Luis Obispo (35.280846, -120.665307) mientras yo me daba una vuelta con los ninios por el pueblo. Un pueblo de lo más “chic”, con toda la gente de “brunch”, todo muy pijo y tal… bueno, todo menos las paredes de un callejón que tienen literalmente cubiertas enteras de chicles pegaos. Asqueroso. Aparte de pasear por el pueblo teníamos como misión comprar víveres para comer en la siguiente parada AnlTVECI, S pero, a pesar de haber tanto chic en el downtown con el brunch en la morning del weekend… supermercados o tiendas de bocatas para llevar, ni una, lo que tendría funestas consecuencias, como veréis. Al menos, er mushasho descubrió aquí el ROSS dress for less y en LA tendría oportunidad de demostrar en otro establecimiento de la cadena que ha salido tan agarrao como su padre, que aún tiene la cara de Franco grabada en la palma de la mano de lo fuerte que agarró el primer duro que le dieron. La misión, por cierto, está plenamente integrada en el pueblo al que da nombre y en perfectísimo estado de revista. Por lo general el lugar transmite una sensación de lo más agradable, brunches aparte. Justo al lado de la misión hay un riachuelillo y varios locales con terraza que dan al mismo.

Misión de San Luis Obispo. Aquí no se ve la estatua de Fray Junípero, pero está.
O estaba, si no se la han cargado a estas alturas.


Bien entrada la fase de preparación del viaje había descubierto a escasos 25 km de San Luis Obispo un lugar más que propicio para la expansión de ninia, mushasho y adultos alike: nada menos que una playa en la que se entra con el coche, puedes alquilar buggies, quads y similares, cosa que no pensábamos hacer, pero al menos sí conducir por la arena, melena al viento, esquivando olas. Moreover, la playa practicable está adosada a un sistema de dunas protegidas que tenía muy buena pinta y, sabiendo como son los USeños, me imaginaba que no muy frecuentado dada su ubicación. Desgraciadamente, al no llevar bocatas preparados al final caímos en la tentación de comer en un garito al lado de la playa con un espléndido sol. Estaba muy lleno y tardamos algo más de lo previsto…. cuando salimos se había echado encima la niebla. La entrada a la playa  motorizable es por (35.105667, -120.630302), pero tras muchas horas de hinbestigación previa (en serio, lo miré y remiré), había determinado que el mejor sitio para aparcar y acercarse al parque de dunas era (35.094004, -120.616519)

Nos allegamos a la caseta que había en el acceso a la playa, desde donde se veían docenas de monstertrucks entrando y saliendo. La guarda me dijo que allá yo, que no estaba prohibido entrar, pero si me quedaba tirado no respondían. Miré a mi derecha y leí, isofato, la mente de la Santa: “Tú sabes con qué parte de tu anatomía vas a tirar del coche si empanzamos ¿verdad?”. Así que el poderoso Eclipse se quedó sin disfrutar en la arena de la Oceano Beach. Media vuelta y a las dunas. Echamos un rato largo de lo más agradable. Solos, solitos. Pena de niebla, porque el sitio mola mucho. Lo de pena de niebla es por las fotos, en vivo la mezcla de dunas, niebla y soledad daba un aspecto de lo más surreal onírico* que resultaba bastante atractivo. Un rato, al menos.

* Me requiere un lector a eliminar el inexistente palabro "surreal" de un texto como este, cuya brillantez raya con el virtuosismo. Para un lector que tengo que, además, tiene razón, le voy a hacer caso, aunque creo que el palabro definía mejor lo que allí había. Para mí, al menos. Pero vamos, que sea, que surreal fuera, onírico dentro.

¡Ese Panoly!


Esa noche ya acabábamos durmiendo en El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula, en adelante L.A. o, incluso, LA por economía de bytes, aunque me había dejado convencer en mala hora para elegir hotel en Santa Mónica. Error, pero ya llegaremos a ello. 

Decía que esa tarde teníamos bastantes millas por delante y aún una parada que me interesaba pero que en el programa estaba en categoría amarilla (Hay 4: negra, roja, amarilla y verde, ya pondré un pantallazo del excel). Otro error, debería haber sido categoría negra. Afortunadamente pillaba de camino y, aunque no hicimos esfuerzo por ello, llegamos antes de que cerraran. Se trata, ni más ni menos, de la única misión que nos transmitió, sobre todo a la famiglia, la sensación de lo que fueron, cómo lo fueron y por qué lo fueron. Ninios y Ninias, si queréis entender de un vistazo lo que supuso España en California y cuál fue el origen verdadero del estado más potente de los EEUU, con un PIB casi el triple que el de España, tenéis que visitar la Purísima de Lompoc. Da talmente la impresión que un día de 1821 los frays y los soldados españoles se piraron y todo está cómo quedó ese día. A ver, está completamente reconstruida, cuando se abandonó llegó a quedar en ruinas, pero lo han hecho con criterio y sentido. Creo que hay alguna otra misión en un estado parecido, pero más a trasmano, ésta es muy accesible. Aquí nos sorprendió la imagen que veis en la foto, que además contribuía a la sensación que os he dicho antes. La "Misión de la Purísima Concepción de María Santísima", que es el nombre completo de la Purísima de Lompoc, fue de las primeras misiones de la segunda etapa, una vez fallecido Fray Junípero y se fundó en 1787 (como es casi obvio por el nombre que le dieron, el día 8 de Diciembre, así que ésta misión también está relacionada con el milagro de Empel). 


Abrimos paréntesis. Os decía antes que es un poco descorazonador ver cómo se trata la historia de esta zona y su relación con España. Sé que el hombre es reo de su época y ahora estamos en una de progresismo(?) salvaje y, a mi juicio, agilipollado, pero, aún así, renegar de tu pasado y hacerlo quitando estatuas de ¡Fray Junípero! es de una menflez que raya con la deficiencia mental severa, pero por el lado de allá. Cierto es que a partir de 1810, con España en la guerra de Independencia contra Francia, las cosas en las misiones de la Alta California se complicaron bastante. Dejaron de llegar suministros e incluso las pagas de los soldados de los presidios que, en cierto modo, quedaron a la buena de Dios (nunca mejor dicho, ya que su sustento pasó a depender totalmente de las misiones). La situación se encadenó con un terremoto en 1812 y con el grito de Dolores y finalmente la independencia de México, lo que dio lugar a un larguísimo periodo de... digamos... descontrol. Esta situación se vio reflejada en el trato que, sobre todo los soldados, comenzaron a dar a los indios. En concreto en la Purísima de Lompoc llegaron a vivir unos 1000 indios Chumash. El día 21 de febrero de 1824, siendo ya México independiente y California parte de su territorio, se produjo una revuelta de los Chumash de las misiones de Santa Inés, Santa Bárbara y La Purísima. La chispa que la ocasionó fue la paliza que el cabo Valentín Cota (natural de Santa Bárbara, California) le metió a un indio vaya Vd. a saber por qué tontería. 

Bueno, no. En realidad sí que lo sabemos. Según nos cuenta el padre Antonio Ripoll (en realidad se lo cuenta a Fray Vicente Francisco de Sarría, a la sazón jefecillo de todos los Frays de la Alta California, pero mis espías paraguayos me han conseguido una copia de la carta), la cosa fue más o menos como sigue: Un indio de la Purísima se desplazó a Santa Inés para ver a un familiar que, parece ser, estaba en la trena. El Cabo Cota le dijo que ni hablar del peluquín y que se fuera por donde había venido. El indio, que no debía estar demasiado a la última de los acontecimientos, contestó: "¿Es que acaso el Rey prohíbe a los prisioneros que hablen con sus familias?" a lo que el cabo contestó "Aquí ya no hay más rey que el capitán" y comenzó la golpiza.

La revuelta duró poco y para finales de Junio las cosas volvían a estar más o menos como antes, tras el perdón a los sublevados por parte del Gobernador. De todas formas, a las misiones no les quedaba mucha vida y sólo 10 años después pasaron a manos privadas. Cerramos paréntesis.

Y ya lo que me termina por sacar de mis casillas es que los que protestan y piden que se borre del mapa a Junípero sean los blancos blanquérrimos de ascendencia anglo o europeda en general que se asentaron en California a partir de mediados del XIX fumigando previamente a todos los indígenas que, hasta entonces, había vivido (casi) tranquilamente con los Frays, que pasearían por los soportales de aquí al lado. Mucho mejor que si no hubieran llegado los Frays, añado (
https://www.wikiwand.com/en/California_Genocide). En serio, vivimos realidades paralelas. En fin, dejemos el temita y echemos el cierre al capítulo, que ya sólo nos queda el camino hasta lo de la Porciúncula y algunas recapitulaciones, seguramente fuera de lugar...

Con Dios.

 


viernes, 2 de agosto de 2013

El lago español: Balboa, Magallanes y Urdaneta (y II)

NOTA PRELIMINAR: Aunque tardío, este es un momento tan bueno como otro cualquiera para recordar "mi cole", el ORIES de Artajona, donde terminé EGB en 1984. Un lugar con unas instalaciones patéticas que hoy sería cerrado por la Admon sin derecho a réplica, pero que daba una educación de un nivel inimaginable para nuestros churumbeles de hoy en dia. La dedicación y conocimiento del profesorado eran, sencillamente, espectaculares. A día de hoy, lo poco que conozco del mundo que me rodea sigue siendo mayoritariamente lo que allí aprendí. Me gustaría pensar que Don José y Don Martín siguen vivos y felices. Desde luego creo que pueden sentirse orgullosos de su obra. Dada la temática del blog, también me viene a la mente don Leonardo, mi último profesor de historia. Gracias a todos.



PRIMERA PARTE AQUÍ

Ahora volvamos a lo nuestro, mucho menos importante. Os adelanto que la entrada de hoy me ha quedado algo larga y tan divertida como una película de Bergman sobre el lento crecimiento de la hierba en la Suecia rural de finales del XIX. No es por desanimar, es por provocar comentarios, aunque sean airados.

Bien, hace unos días, como quien dice, dejamos a Magallanes, Elcano, Pigafetta y sus cuates bastante felices por haber salido del estrecho Patagónico, pero seguramente preocupados por lo que tenían por delante, sobre todo por no saber qué tenían por delante.

Hoy es ligeramente más sencillo hacerse una idea: encendemos nuestro ordenador, abrimos el navegador, buscamos en Google Maps... ¡et voilà! vemos el Pacífco en su plenitud. Mapas, fotos de satélite, fotos de aficionados viajeros, información, vínculos a interesantísimas güés... todo. Como si lo hubiéramos recorrido de Norte a Sur y de Este a Oeste. Para Magallanes, Elcano y sus muchachos la cosa era algo más complicada: no había ni un rudimentario mapa de la zona, para empezar porque nunca antes nadie que hubiera pasado por allí -si es que alguien había pasado por allí- había tenido capacidad para hacerlo.

The Pacific crossing (si no metes un palabro en inglés en un artículo no eres cool)


El Pacífico. En esta escala casi no se aprecia ni Hawaii
Os ruego en cualquier caso que, antes de adentrarnos en los hechos sucedidos a las tres naves comandadas por Magallanes tras abandonar el estrecho Patagónico, abráis vuestro G. Earth, Maps u lo que sea, os vayáis a la boca pacífica del estrecho de Magallanes (recordad: 52ºS) y vayáis avanzando más o menos en dirección NO (rumbo 315, o así, hacia el mistral, que diría Pigaffetta). Despacio, sin  demasiada prisa...no hay mucho más que agua ¿no? Bueno, en realidad no, acabáis de atravesar la Polinesia, una enorme extensión de agua salpicada de más de 1000 islas y algunos islotes, atolones, volcanes y rocas varias. ¿Cuántas de ese mogollón de islas avistó Magallanes? Pues... parece que dos (2). Bueno, dos es mejor que ninguna, ciertamente, y ¿en cuantas de esas dos pudieron desembarcar nuestros rudos marineros para aprovisionarse? Pues... en realidad en ninguna, así que Magallanes & co. se cruzaron el Pacífico de puritito machos, sin escalas, sin ayuda, sin mapas, sin WiFi y, sobre todo, sin miedo (bueno, miedo debieron tener un rato, pero no les impidió seguir, ya me entendéis)

Habíamos dejado a nuestra tropa a 52ºS, costa Pacífica de Chile, el miércoles 28 de Noviembre de 1520 y justo allí nos acercamos de nuevo a ellos hoy.

Pigaffetta no cuenta gran cosa de lo que pasó en la travesía del Pacífico, pero da los suficientes datos como para saber que no fue un crucero de placer precisamente. Así, para empezar:

"El miércoles 28 de noviembre de 1520 nos desencajonamos de aquel estrecho, sumiéndonos en el mar Pacífico. Estuvimos tres meses sin probar clase alguna de viandas frescas. Comíamos galleta: ni galleta ya, sino su polvo, con los gusanos a puñados, porque lo mejor habíanselo comido ellos; olía endiabladamente a orines de rata. Y bebíamos agua amarillenta, putrefacta ya de muchos días, completando nuestra alimentación los cellos de cuero de buey, que en la cofa del palo mayor, protegían del roce a las jarcias; pieles más que endurecidas por el sol, la lluvia y el viento. Poniéndolas al remojo del mar cuatro o cinco días y después un poco sobre las brasas, se comían no mal; mejor que el serrín, que tampoco despreciábamos."

Claro, en tales condiciones no tardó en aparecer el escorbuto, mal de las encías, que fue atacando a los marineros y dejándolos en condiciones lamentables, si no matándolos. Hubo diecinueve bajas entre los expedicionarios (más dos indígenas que habían sido capturados en América) y más de treinta incapacitados temporales. En tales condiciones no se hacen prisioneros, como os podéis imaginar así que:

"Las ratas se vendían a medio ducado la pieza y más que hubieran aparecido. Pero por encima de todas las penalidades, ésta era la peor: que les crecían a algunos las encías sobre los dientes -así los superiores como los inferiores de la boca-, hasta que de ningún modo les era posible comer: que morían de esta enfermedad"

Puestos a poner imágenes de la Polinesia Francesa, pongamos esta de
Bora-Bora, que es donde acabarían los de la comisión multipartita
 de los cabildos canarios pasando un par de semanitas. De nada, muyayos.
En cierto modo, dentro la incómoda situación en la que se encontraban, se puede decir que tuvieron suerte ya que durante estos meses de travesía fue cuando el Pacífico se ganó su nombre: no hubo ni una mala tormenta, ni una mala galerna... nada, sólo plácida y aburrida navegación en el rumbo más alejado de isla alguna que se pueda imaginar. Ya es mala suerte. Aún así, por el camino avistaron dos islas, como os he dicho, ambas en latitud sur, a 15 y 9º según Pigaffetta. Por desgracia no fue posible fondear en ellas y se tuvieron que limitar a pescar unos cuantos tiburones que por allí abundaban. Les pusieron de nombre "Islas Infortunadas" (me sorprende que aún no se haya creado una comisión multipartita de los distintos cabildos canarios para hacer un viaje de hermanamiento a tutiplén con estas islas...por lo de "afortunadas" vs. "infortunadas", ya sabéis...). Aunque las pistas no son muchas, parece probable que estas islas sean las hoy conocidas como  Puka Puka (ojo, no confundir con PukaPuka) y bien Isla CarolinaIsla Flint o Isla Vostok, aquí hay dudas. Por cierto, estas tres fueron reclamadas mucho despues por EEUU bajo el Acta de las islas guaneras, lo que cuadra bastante con la abundancia de aves que describió Pigaffetta. No, yo tampoco había oído en mi vida hablar del acta de las islas con abundancia de caca de pájaro, pero resulta que existió e incluso permitía al presidente de los EEUU usar sus fuerzas armadas para defender una isla, cayo o roca que hubiera sido reclamado bajo ese acta de la caca. Dos curiosidades por el precio de una: la isla de Puka Puka fue visitada de nuevo en 1616 por los holandeses Schouten y Le Maire, que la denominaron "Isla de los Perros" (Honden eiland, o así) porque se la encontraron habitada solo por tres perros que no sabían ladrar. De haber sabido, seguramente habrían ladrado en español.

Las tres naves dejaron atrás las Islas Infortunadas, sus tripulantes con más hambre que el perro (ladrador o no) de un ciego, y continuaron su rumbo. En algún punto al norte de las Fidji cruzaron el ecuador, suponemos que sin fiesta de paso del ídem, y se adentraron en una zona en la que poco más de 400 años después otros barcos, más grandes y pesados librarían batallas muchísimo más cruentas. El 6 de marzo de 1521, por fin, divisaron unas islas de cierto empaque y en las que parecía que se podía fondear:

"A las casi setenta leguas de esta bitácora, en los 12 grados de latitud y los de longitud, el miércoles 6 de marzo descubrimos un islote al mistral y hacia el garbino, dos. De estas últimas, una era más alta y espaciosa. Quería atracar en ella el capitán general, por busca de algún alimento fresco; pero no pudo, porque los naturales de dicha isla deslizábanse en nuestras naos y robaban aquí una cosa, otra allá..., de forma que no la había para tenerlas seguras. Estábamos arriando velas para bajar a tierra, cuando --con insólita rapidez-- nos robaron el esquife amarrado a la popa de la nave capitana. Furioso por dicha fechoría, bajó a tierra el capitán general con cuarenta ballesteros; incendiaron cuarenta o cincuenta casas y muchas canoas, mataron a siete hombres y se recuperó el esquife."
¡Juas! Estas islas serían conocidas por los españoles durante años como "Islas de los ladrones", actuales Islas Marianas. En concreto parece que Magallanes desembarcó en Guam, la más grande y más meridional de las Marianas. Como os dije en la primera parte de esta entrada, cuando Balboa se metió hasta la cintura en el Pacífico y lo reclamó para Castilla, poco sabrían los guameños del temita, pero tan solo 7 años y medio después (si, TAN SOLO siete años y medio) ya se enteraron del asunto. Hemos de reconocer que el primer encuentro no fue muy amistoso por ninguna de las dos partes pero, sea como fuere, Guam fue parte de España hasta el final de la época colonial en 1898 en que pasó a los EEUU por el tratado ¿de? En efecto: París, ante cualquier pregunta del trivial sobre un tratado, responded París, tendréis un 50% de posibilidades de acertar. Casi 400 años de presencia española en Guam. Por cierto, el resto de las Marianas se las vendimos a los alemanes en 1899, así que debieron ser nuestras últimas posesiones por la zona.

En fin, muy bonito todo lo de Guam y tal, sobre todo para marinos que llevaban meses sin ver tierra pero, muchachos, nadie dijo que esto fuera a ser divertido y la flota tenía una misión, así que cargaron agua y víveres y ¡de nuevo al polvo del camino! O a la espuma de mar, que tanto monta.

Desde Guam cruzaron el Mar de Filipinas y en solo diez diítas de plácida navegación llegaron a Sámar, una de las más de 7.000 islas que componen las Filipinas.

Paragua, en las Filipinas. Eso fue España hasta 1898.
Ni que decir tiene que pasa a engrosar la lista de viajes deseados.
Y, amables lectores, aunque geográficamente el Pacífico se extiende aún al oeste de las Filipinas, a efectos de navegación, a partir de aquí el viaje de Magallanes fue completamente diferente, sobre todo para él mismo, ya que la diñó mes y medio después, antes incluso de haber abandonado las Filipinas.

No os sorprenderé si os digo que la circunnavegación concluyó al mando de Juan Sebastián Elcano a bordo de una sola de las cinco naves que salieron de España, pero esa, aunque enorme, es otra historia. Si os diré, sin embargo, que formalmente el primer circunnavegador del mundo puede que no fuera Elcano ni ninguno de los otros 17 que llegaron  con él de vuelta a España. Hemos mencionado que Magallanes había adquirido un esclavo en sus andanzas previas por las Molucas al servicio de la corona portuguesa, un tal Enrique de Malaca, que traicionó a los expedicionarios y fue abandonado en Filipinas. Hay una teoría que dice que Enrique era filipino. De ser así, habría salido un día de su casa y vuelto a ella por el camino más largo posible (más o menos). Eso se parece mucho a dar la vuelta al mundo ¿o no?

El Pacífico se podía dar por cruzado por primera vez, pero aún no estaba domeñado...

El tornaviaje: Urdaneta y Arellano


Bueno, el Pacífico ya se había cruzado de acá pallá, pero los intentos de cruzarlo de allá pacá, siendo "acá" y "allá" este lado y el otro, respectivamente, fueron fracasando uno tras otro. En realidad tampoco es que hubiera tantísimos, por el mero hecho de que para volver primero había que ir, e ir sabiendo que nadie había vuelto todavía. La alternativa, volver por el Índico, además de vergonzante no estaba exenta de peligro, ya que los portugueses eran muy celosos de sus rutas. Con "r".

El primero de los intentos de Tornaviaje se produjo ya en la misma expedición de Magallanes. Después de muerto éste y tras diversas vicisitudes, la expedición se dividió en dos: Elcano intentó (y consiguió) volver en la Victoria por el cabo de Buena Esperanza (ojo, por medio del Índico, sin tocar tierra para evitar a los lusitanos), mientras que Gonzalo Gómez de Espinosa, al mando de la Trinidad intentó llegar a Nueva España siguiendo el plan original de la expedición, que no era la circunnavegación y realizando así el primer intento (fallido) de Tornaviaje. La verdad es que estuvo a punto, pero a puntito, de conseguirlo, pero su intento acabó en absoluta catástrofe. Se merece sin duda una entrada para él solito, sección "Grandes intentos" subsección "¡Oooooooohhhhhh! ¡Caaaasi!". Espinosa y muy pocos de los más de 50 paisanos que se quedaron con él lograron retornar a España, mucho después y de manos de los portugueses.

Comité de despedida de la expedición de Legazpi
a su salida de Jalisco (¡no te rajes!). O así.
El segundo y el tercer intento fueron consecutivos y ya hemos hablado de ellos: fueron los dos intentos de retonno desde las Molucas de Álvaro de Saavedra a bordo de la Florida tras su misión de apoyo a la expedición de Loaysa. Como recordaréis, en dicha expedición despuntó un chaval del que dijimos que volveríamos a hablar: Urdaneta. Ya casi estamos.

Tras Saavedra hubo algún otro intento, tanto por el norte como por el sur, hasta plantarnos en 1564, cuando Legazpi sale del puerto de la Navidad, Jalisco (¡no te rajes!) rumbo a Filipinas. La expedición de Legazpi llevaba gestándose mucho tiempo, al menos desde 1559. De esa fecha es una carta del rey Felipe II a Urdaneta en la que le pide que se incorpore a una expedición que va a poner en marcha el virrey Luis de Velasco. Como véis, el rey no sólo recibía cartas, también las enviaba. Urdaneta era por entonces un feliz fraile agustino y residía en un monasterio en Méjico, donde fueron a buscarle por su experiencia en la época de Loaysa, más de 30 años antes:


"El rey: Devoto Padre Fray Andrés de Urdaneta, de la orden de Sant Agustín: Yo he sido informado que vos siendo seglar fuisteis en el Armada de Loaysa y pasasteis al estrecho de Magallanes y a la Espacería, donde estuvisteis ocho años en nuestro servicio. Y porque ahora Nos hemos encargado a Don Luis de Velasco, nuestro Virrey de esa Nueva España, que envíe dos navíos al descubrimiento de las islas del Poniente, hacia los Malucos, y les ordene los que han de hacer conforme a la instrucción que es le ha enviado; y porque según de mucha noticia que diz que tenéis de las cosas de aquella tierra y entender, como entendéis bien, la navegación della y ser buen cosmógrafo, sería de gran efecto que vos fuesedes en dichos navíos, así para toca la dicha navegación como para servicio de Dios Nuestro Señor y y nuestro. Yo vos ruego y encargo que vais en dichos navíos y hagáis lo que por el dicho Virrey os fuere ordenado, que además del servicio que hareis a Nuestro Señor yo seré muy servido, y mandaré tener cuenta con ello para que recibáis merced en hobiere lugar.

De Valladolid a 24 de Septiembre de 1559 años.

Yo el Rey"
Como decía, fue finalmente en Noviembre de 1564 cuando salía de Nueva España una flota de lo más pío: el San Pedro, el San Pablo, el San Juan de Letrán, el San Lucas y, no podía faltar, el Espíritu Santo. Como era costumbre, las órdenes se abrieron una vez en alta mar y en presencia de todos los miembros relevantes de la expedición. Al leerlas, Urdaneta se agarró un rebote considerable, ya que el destino eran las Filipinas, de las que Urdaneta pensaba, con razón, que estaban en la mitad Portuguesa del mundo. Urdaneta debía ser un tío bastante peculiar, pero además de disciplinado, ahora era fraile, así que finalmente asumió las órdenes y calló la boca. La cosa estaba muy clara, la misión era ir directos a las Filipinas, echarles un vistazo, establecer allí una base y volver lo más rápido posible por el Pacífico de vuelta a Nueva España.

El 1 de Diciembre de 1564, la más pequeña de las naves, el patache San Lucas, al mando de Alonso de Arellano y con Lope Martín como piloto, se separó del resto de la flota, según ellos por cuestiones de visibilidad, clima, vientos, que si la abuela fuma y tal... Según la historia, sencillamente desertaron y se dieron a la aventura por su cuenta. Este pequeño detalle -deserción vs. imponderables de la naturaleza- es esencial, como luego veremos, para entender por qué Urdaneta es superconocido y a Arellano no le recuerda nadie.

Ruta de Urdaneta. Imagen encontrada por ahí.
Lamento no conocer el original origen  para citarlo
La navegación hacia el oeste fue bastante plácida dentro de lo que cabe y, tras pasar por Guam, la flotilla llegó a Filipinas el 13 de Febrero de 1565. Como estaba previsto, se dieron un garbeo por las islas, explorando y fundando asentamientos en el proceso. Urdaneta probablemente tenía una idea bastante precisa de cómo y cuando debía afrontar el viaje de vuelta, así que se preparó para salir a principios de Junio en la nave capitana, que había aligerado de todo lo innecesario, artillería incluida, para cargar víveres. Según su plan, salió en dirección NE, alcanzó la latitud de Japón y siguió hacia el norte cabalgando la corriente de Kuroshio en paralelo a sus costas hasta alcanzar, a primeros de agosto los 39ºN. En ese momento se tiraron hacia el este, también beneficiándose de la corriente del Pacífico Norte. casi sin quererlo, el 18 de Septiembre de 1565 avistan tierra:

"Martes 18 de Septiembre, a las 7 de la mañana, estando asentado en la silla, yo el dicho piloto, vi tierra por la banda de estribor, porque íbamos amurados a de la banda de babor, y luego mandé cazar a popa. Las señas que tiene esta isla son las siguientes: es una isla que está nornordeste susudueste, y en el medio de ella es alta, y de la una parte y de la otra caen dos puntas delgadas; y de la parte del noroeste de ella, como a legua y media, echa una piedra que parece fuera del agua. A esta isla le puse La Deseada"
Palabras del Piloto Rodrigo de Espinosa 

Continuaron rumbo Sudeste hasta avistar Nueva España, pasar de largo Puerto de Navidad, según Urdaneta demasiado insalubre para acoger a su ya muy enferma tripulación, y continuar hacia Acapulco, en cuya bahía entraron  -en unas condiciones manifiestamente mejorables, ya no pueden ni maniobrar el barco- el 8 de octubre de 1565 completando, por fin, el tan ansiado tornaviaje... pero... ¡un momento! ese barquichuelo de ahí nos resulta familiar...

¡Demonios!   ¡Si es el San Lucas del capullo de Arellano y el aún más capullo Lope Martín !  

 ¡¿QUÉ      HACE      AHÍ?!

Pues descansar, dos meses después de haber llegado a Puerto Navidad, procedente de Filipinas... casi con toda seguridad. Arellano había explicado que se separaron de la flota principal por mal tiempo, como dijimos, y que después de eso siguió la ruta prefijada hacia Filipinas. Pasó allí unos meses, no se cruzó con Legazpi y decidió volver POR LA RUTA QUE URDANETA LES HABÍA EXPLICADO A TODOS LOS PILOTOS. Bien, es más que probable que todo eso fuera cierto, aunque algunas partes de su relato no cuadran demasiado, pero el mérito se lo llevó, merecidamente, Urdaneta por lo siguiente:

  1. Como se ha dicho, Arellano se limitó a usar la ruta propuesta por Urdaneta
  2. No pudo aportar ni mediciones, ni mapas, ni descripciones detalladas de vientos o corrientes, por lo que su viaje, bien que interesante, no aportó absolutamente nada a la navegación. Por contra, Urdaneta se presentó con unas descripciones de tal detalle que se siguieron usando durante décadas
  3. Es claro que Arellano desertó, parece que influido por Lope Martín, que demostró ser un cuasiser bastante ponzoñoso cuya vida acabó bastante pronto y como el rosario de la Aurora. Claro, un desertor no puede llevar gloria alguna.
Y ahora os voy a atizar la descripción completa que hace Urdaneta de su viaje, se entiende que la literal, como se ha dicho aportó cartas y datos marineros precisos y esenciales. Aquí va. Enterita ¿eh?

"De la vuelta de Cebú para Nueva España, lo que hay que decir es que partimos desde donde quedaron los nuestros en primero de junio de 1565, y en 18 de septiembre vimos la primera tierra en la costa de la Nueva España, que fue una isla que se dice San Salvador, que está en 34 grados menos un sesmo, y a primero de octubre llegamos enfrente del puerto de La Navidad; y no queriendo entrar en él, pasamos al puerto de Acapulco por ser muy mejor puerto que este otro y estar más cerca de México que no el puerto de La Navidad con más de 45 leguas.
Pasamos mucho trabajo a la vuelta, con tiempo contrarios y enfermedades. Murieron veintiséis hombres hasta surgir en el puerto, y después de llegados a él otros cuatro, y más un indio de la islas de los Ladrones, que envió el General con otros tres indios que envió de la isla de Cebú. Vino por capitán de la nao Felipe de Salcedo, nieto del General, el cual se hubo cuerdamente en su cargo. No trato de cómo se apartó de nuestra compañía a la ida don Alonso de Arellano con el navío San Lucas, porque él mismo ha dado relación de lo que le sucedió en aquel viaje"

Y ya, no hay por qué enrollarse más. Este tío me habría caído bien.

Ahora sí, el Pacífico estaba controlado

A modo de conclusión


Andrés de Urdaneta
Como dice Oskar Spate en su libro "The Spanish lake" (os suena ¿eh?), España se enfrentaba a un dilema de difícil resolución. La principal razón por la que habían fracasado tos los intentos de retorno por el Pacífico era que las expediciones salían de allí pésimamente equipadas ya que, a diferencia de los portugueses, no teníamos ninguna base suficientemente estable por la zona. Para atacar el viaje de vuelta con garantías había que fundar una buena base por allí y para fundar una base teníamos que tener el tornaviaje resuelto... Diabólico. Legazpi y Urdaneta resolvieron el dilema estableciendo una colonia respetable en Filipinas (recordad que tres de los barcos, con Legazpi a la cabeza se quedaron allí) y encontrando la ruta de vuelta de una tacada. 

Casi de inmediato la ruta de Urdaneta comenzó a ser utilizada por lo que se conocería como "El Galeón de Manila", que navegó ininterrumpidamente durante 250 años.

Como os dije, la entrada me ha quedado larga y plúmbea. Lo siento, espero que la próxima sea más jacarandosa. Por abreviar nos hemos dejado muchas cosas en el tintero, como las consecuencias de esa exclusividad del comercio que estableció el galeón, las posibles visitas a Hawai, que está justo en medio de la ruta, por parte de los españoles... en fin, como siempre, dejamos muchos hilos sueltos. Espero que alguien se anime a tirar de alguno, que es de lo que se trata.






http://profundosoconfusos.blogspot.com.es/2013/07/el-lago-espanol-balboa-magallanes-y.html

domingo, 7 de julio de 2013

El lago español: Balboa, Magallanes y Urdaneta (I)

Un espectáculo al que estuve una vez a punto de asistir en directo fue una etapa del famoso rally de los 1.000 lagos, que se disputa cada verano en los alrededores de Jyväskylä, en el centro-sur de Finlandia. El rally ya no se llama "de los 1.000 lagos", sino sencillamente Rally de Finlandia, tal vez porque lo de "1.000 lagos" era más falso que un billete de 3 €. Los finlandeses presumen frecuentemente de que en su territorio hay más de 187,000 lagos, considerando como lago aquella masa de agua permanente con más de 500 m2 de superficie, lo que es un poco benevolente, lo reconozco. Dejémoslo en que hay más de 187.000 entre lagos y charcas venidas a más. Esto supone que tocan a un lagocharca por cada 30 habitantes y os puedo asegurar que los usan. La verdad es que tampoco hay mucho más que hacer, como para encima desaprovechar los lagos...

Uno de los saltitos del 1000 lagos
En España no hay tantos lagos en la actualidad, pero no hace tanto teníamos la exclusiva sobre un lago de cierto tamaño... más grande que el más grande de los lagos finlandeses, de hecho, más grande que TODOS los lagos finlandeses juntos, incluso más grande que toda Finlandia... ¡qué demonios! dejémonos de modestas comparaciones ¡MAS GRANDE QUE TODA LA TIERRA EMERGIDA JUNTA! Nuestra natural modestia nos impidió bautizarlo oficialmente como "el lago español" y se acabó quedando con el nombre de Océano Pacífico.


El hombre que subió una montaña y descendió a un nuevo océano


Núñez de Balboa sería (será) por sí solo merecedor de una entrada en profundosoconfusos, aunque nos estemos dedicando a personajes y hechos algo menos conocidos, de momento. Sin embargo no se puede hablar del Pacífico sin comenzar la historia con Núñez de Balboa escalando una montaña. Núñez de Balboa era extremeño, leonés y Vasco; lo primero por nacimiento, lo segundo por linaje y lo tercero por bautismo. Fue de los que llegaron a América en los primeros años, pero tampoco es que se deslomara demasiado al principio. Hizo algo de fortuna y después se dedicó a la molicie del ocio, saliendo de ella sólo cuando necesitó huir de sus acreedores, cosa que hizo como polizón con su perrillo de la mano. Como un pionero perroflauta, vamos. Por vicisitudes varias acabó asentándose en el norte de la actual Colombia, cerca de la frontera con Panamá, donde fundó la ciudad de Santa María la Antigua del Darién, la primera ciudad fundada por los españoles en tierra firme y la primera en la que una "moción de censura" se cargó al alcalde mayor Martín Fernández de Enciso, hecho que, a la larga, acabaría costando caro a Balboa.


Ese pedazo de canal, canal de Panamá (Imagen de la Wiki)

Desde allí realizó sucesivas expediciones, combates y alianzas con diferentes tribus indias, hasta que en 1513 tuvo suficientes indicios como para estar seguro de la existencia del que él denominaría Mar del Sur... y a por él que se fue. Por cierto, el nombre de Mar del Sur le viene por el rumbo  tomado por Balboa para cruzar el istmo de Panamá. No sé si os pasará como a mí, pero me parece algo contraintuitivo que el canal de Panamá no discurra de este a oeste, sino de norte a sur. Es más, el paso Atlántico-Pacífico avanza ligeramente hacia el este, pero es básicamente Norte-Sur. A lo que iba, que el 25 de Septiembre de 1513, pronto hará la friolera de 500 años, Balboa se convirtió en el primer europedo en divisar el Pacífico y unos días después (el 29 de Septiembre, en pleno veranillo) tomó posesión de ese nuevo mar en el golfo de San Miguel, así llamado por el santo del día. No deja de ser enternecedor imaginarse a todo un conquistador metiéndose hasta la rodilla en el mar, alzando su espada y "tomando posesión".. ¡de todo un océano! Con un par, supongo que a los habitantes de las lejanas Islas Marianas, tan felices junto a su fosa, les importaría una higa lo que un loco barbudo dijera a 15.000 km de distancia. Pues en un plazo sorprendentemente corto de tiempo se enterarían, vaya que si se enterarían...

En cierto modo, esta ingenuidad de don Vasco le acabaría haciendo perder la cabeza. Literalmente. Que se la cortaron, vamos, pero esa es historia para otro día. Hoy nos centramos en el océano, que sin duda contiene la sangre de muchos pioneros españoles, pero no la de Balboa, que fue ajusticiado junto al Caribe.

El "lago" estaba descubierto y se había tomado posesión de él, ahora había que ponerlo por obra...


Magallanes y Elcano se lanzan a lo desconocido.. ¿o no?


Fernando de Magallanes (o Fernão de Magalhães) fue un marino portugués que no debía andar muy contento con su patria ya que, tras guerrear por ella en Oriente y adquirir por esa zona un esclavo del que hablaremos luego, se vino a Castilla para proponer el viaje que demostrara que una ruta alternativa a las Molucas era posible y que le haría pasar a la historia. El emperador Carlos le compró rápidamente la idea y le concedió privilegios y medios para iniciar el viaje. El 20 de Septiembre de 1519 la expedición, compuesta por 5 naves con 234 paisanos a bordo, salió de Sanlúcar de Barrameda con la sana intención de cambiar el mundo. La verdad es que les costó, en concreto a Magallanes la misma vida, pero lo consiguieron.

En la entrada de hoy no es momento para entrar en el detalle de tan tremebundo viaje, sino sólo en la parte en la que, por primera vez, una expedición cruzó el Pacífico, vivió para contarlo y, mucho más importante, documentó el viaje. La vuelta al mundo al completo fue relatada por uno de los expedicionarios: Antonio de Pigafetta, italiano para más señas.

Faro situado en el Cabo Vírgenes. Foto robada miserablemente
de wikimapia. Lo siento.
Nos acercamos de nuevo a la expedición en la primavera austral de 1520, en concreto en el día de Santa Úrsula y sus once mil vírgenes (Nota, lo de las once mil parece ser una ligera exageración producto de un error de transcripción del ordinal "undécima" u "onceava", para las víctimas de la LOGSE). En tal fecha la flotilla dobló un cabo que daba acceso a una amplia bahía. En honor al día nombraron el cabo como "Cabo de las Once Mil Vírgenes", hoy senciallamente "Cabo Vírgenes" en el extremo sur de la Argentina continental. Para mejor entender todo lo que viene a continuación hay que ser consciente de que el extremo sur de América es mucho más ancho de lo que (al menos a mi) me dictaba la intuición. En concreto hay 430 km en línea recta entre los cabos que señalan ambas entradas del estrecho, pero su recorrido es de unos 560 km.

Esa bahía resultó ser la boca de un laaaaaaargo y abrupto estrecho hoy conocido como "Estrecho de Magallanes". La flotilla de Magallanes consistía en cinco naves al salir de España, pero a estas alturas ya se había perdido una, así que fueron solo cuatro las que se adentraron a reconocer el estrecho... saldrían las cuatro, pero no todas lo atravesarían.


"Y si no fuese por el capitán general, nunca habríamos navegado aquel estrecho; porque pensábamos todos y decíamos, que todo se nos cerraba alrededor. Pero el capitán, que sabía tener que seguir su derrota por un estrecho muy justo, según viera antes en un mapa hecho por aquel excelentísimo hombre Martín de Bohemia, destacó dos naves, la San Antonio y la Concepción --así se llamaban--, para ver qué había al fondo de la oquedad. Nosotros, con las otras dos naves --la capitana, por nombre Trinidad, y la Victoria--, anclamos a resguardo de la bahía. Sobrevino aquella noche una fuerte virazón; tal, que fue forzoso levar anclas y dejar que nuestras carabelas bailasen por la bahía cuanto cupo."
¿¡COMOR!? ¿Qué es eso de "un mapa hecho por Martín de Bohemia"? ¿Pero no habíamos quedado en que Magallanes estaba DES-CU-BRIEN-DO el estrecho? ¿Cómo es que había un mapa anterior? Además,  Martín de Bohemia había muerto en ¡1506! y por entonces el viaje documentado que más al sur había llegado en la costa americana había sido el de Vespuccio, en 1502, que llegó a los 32ºS. El estrecho de Magallanes se abre 20º más al sur. A ver, recapitulemos: Cristóbal Colón le habló de su proyecto de ir a las Indias por el Oeste a Juan II de Portugal y fue rechazado, por lo que al final se vino a España y convenció a Isabel la Católica. Magallanes le habló de su proyecto de ir a las Indias por el Oeste a Manuel I (sucesor de Juan II) y fue rechazado, por lo que al final se vino a España y convenció a Carlos I (nieto de Isabel).  En el caso de Colón, había fuertes rumores de que "sabía adonde iba" y ahora va Magallanes y se descuelga con una referencia a un mapa realizado por un alemán al servicio de la corona portuguesa...Una de dos, o la dinastía de reyes portugueses eran unos genios de nivel sideral, muy superior al de los de DECCA, o aquí hay gato encerrado. Lamentablemente, siglos de discusiones entre historiadores de todo pelaje no han resuelto el asunto, así que nos tendremos que quedar con la duda de si la gesta fue por intuición, por suerte o por robo de información por un extraordinario servicio de inteligencia.

En fin, corramos un estúpido velo sobre el asunto y retornemos a los 52ºS, donde habíamos dejado a la escuadra dividida: dos naves explorando y dos esperando, esta técnica se fue repitiendo para poder ir localizando la salida en cada uno de los canales que se abrían ante ellos.

"Adentrándonos por aquel estrecho, advertimos dos bocas: una al siroco, otra al garbino. El capitán general adelantó a la nao San Antonio, en compañía de la Concepción, para que viesen si la boca de la parte de siroco desembocaba en el Mar Pacífico. La nao San Antonio no quiso aguardar a la Concepción, pues se proponía huir para volver a España, lo cual hizo. Su Piloto, Esteban Gómez por nombre, odiaba sin límites al capitán general, a causa de que, antes que se aparejase nuestra escuadra, había él acudido al emperador en busca de que le diese algunas carabelas para descubrir tierras; pero, con la aparición del capitán general, Su Majestad no se las dio. En esa nave iba el otro gigante que apresáramos; pero murió apenas entraron en zona calurosa."

Réplica de la nao Victoria situada en Punta Arenas, en el mismísimo
Estrecho de Magallanes
De este tal Esteban Gómez ya habíamos hablado aquí, ya que con él iba embarcado Diego García, el del atolón. El gigante al que hacen referencia podría (o no, más bien no) ser un Yagán, pero me viene bien suponer que sí para traer a colación la palabra Mamihlapinatapai, que aprendí de niño y que viene a significar en la lengua yagán algo así como "una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar". No me digáis que no es un conceto precioso. Y útil.

Bien, la mala fortuna y la deserción han dejado a la flota reducida a tres naves: la Trinidad, la Concepción y la Victoria. Magallanes ordenó la búsqueda de la San Antonio, incluso llegaron de nuevo al cabo de las once mil Vírgenes, donde plantaron bandera y cartas en un alto, según la costumbre que ya vamos conociendo, para dejar constancia de su paso y el rumbo seguido.

Una de las chalupas enviadas por delante para explorar el terreno retornó informando haber encontrado la salida:

"Durante cuyos días enviamos una lancha bien acondicionada para que otease el cabo del otro mar. Volvió, anocheciendo el tercer día y explicándonos que habían entrado el cabo, sí, y el ancho mar también. El capitán general lloró de alegría, designando a aquél "Cabo Deseado", porque lo deseamos todos tanto tiempo."

Magallanes denomió la ruta descubierta "Estrecho Patagónico", él mismo había denominado Patagonia a toda la región, y lo describe como un canal fácil de transitar ya que hay numerosos y seguros puertos, muchos lugares donde aprovisionarse y buena pesca.

Por fin, el 28 de Noviembre de 1520 (miércoles), un mes y siete días después de entrar en el estrecho, tres naves españolas doblaban el Cabo Deseado y se adentraban en el Pacífico, lo que les colocaría en una situación manifiestamente mejorable...solo que ellos no lo sabían.

Retomaremos la expedición de Magallanes, su esclavo y el cierre del círculo pacífico en la siguiente entrada de profundosoconfusos, que es verano, hace mucho calor y no apetece escribir tanto...

PS: Me recomienda uno de mis lectores (de los dos (2) lectores) más cualificados que tal vez, es posible, puede que, según como se mire... haya quien no se haga idea de lo que supone cruzar el Estrecho de Magallanes sin ver un mapa detallado de la zona, ya que en los mapamundis habituales la escala no permite apreciar lo abrupto de esas costas. Dicho y hecho:


La chincheta amarilla es Cabo Vírgenes y la roja Cabo Deseado. La ruta marcada representa unos 570 km. La mitad occidental de la ruta recorre un canal estrecho y flanqueado por unas islas de costa extraordinariamente abrupta.



Sarmiento: Lio en Rio

                         Antes de adentrarse en este nuevo capítulo de la vida de don Pedro, refresquen VVMM los anteriores en Sarmiento1 , ...