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sábado, 11 de mayo de 2013

Una larga hoja de servicios: Juan del Águila (y II)

En anteriores episodios de profundosoconfusos...

Juan del Águila había nacido, no sabemos si se había reproducido y no había muerto a pesar de haber tenido diversas oportunidades para ello. Hasta ahí una biografía bastante normalita. Adicionalmente habíamos tenido noticias suyas en un par de acciones importantes de los tercios españoles en Flandes y habíamos omitido, por no alargar demasiado el asunto, lo referente a su estancia en Italia, por ejemplo, o en Vilvoorde, acción especialmente interesante para mi por motivos no vienen al caso.

Sin embargo, la sagacidad habitual del lector avezado de blogs os permitiría, sin duda, colegir que algo faltaba, que la historia no estaba completa... es más, incluso es posible que los realmente perspicaces esperasen alguna relación de nuestro personaje con la bella Eire...

Siendo esta mi primera incursión el articulismo por fascículos y como soy por naturaleza bondadoso y bienintencionado, no dejamos a don Juan con un "cliffhanger" de los de no dejar dormir, sino reponiéndose tranquilamente de una victoria y disfrutando de la dicha de saber que Dios era español (frase de su contrincante en la batalla tras los hechos de Empel) y le retomaremos navegando tranquilamente por el Atlántico hacia:

Bretaña (la pequeña y la grande), 1590

Retrato de Enrique IV, supongo que sacado
de "El Jueves" (o "Le Jeudi") de la época
El verano de 1789 fue ligeramente movido en Francia, pero el de justo doscientos años antes tampoco se puede decir que fuera muy plácido. El 1 de Agosto de 1589 era apuñalado el rey Enrique III, que no dejó descendencia, el hombre (se desconoce si lo había intentado, lo que sí se sabe es que tuvo numerosos amantes), así que asumió el trono su primo Enrique IV, que ya era rey de Navarra, bueno, de la Baja Navarra o Tierra de Ultrapuertos. En fin, que el tal Enrique apoyaba a los hugonotes o calvinistas franceses. A sus vecinos del sur, a la sazón nación más poderosa del hemisferio occidental, no les gustó el temita y Felipe II fue cocinando un mosqueo inmenso, soberano, como corresponde. Mientras, en Francia, un tal Luis Felipe de Lorena, católico por más señas, trataba de conseguir la independencia de Bretaña y... acabó consiguiendo el apoyo de su católica Majestad. En 1590 se monta una expedición hacia Bretaña:

"Las instrucciones del general de mar ordenaban embarcar el tercio de D. Juan del Águila, conducirlo sin pérdida de hora al puerto de Blavet, rompiendo á la escuadra inglesa si se interponía, como era de presumir por las noticias de los exploradores, y verificado el desembarco de tropa y municiones, dejando en el puerto dos galeazas, tres galeras y algunos bajeles ligeros, á cargo del capitán Perucho Moran, volver con la escuadra."

Juan del Águila llevaba ya casi 30 años de servicio, que se dice pronto, cuando le asignaron esta misión. Ya le tenemos en tierra francesa dispuesto a cumplir la misión encomendada; comienza el espectáculo...
y comienza, por desgracia, siendo un espectáculo algo grotesco. España se encaminaba hacia su tercera bancarrota y los medios con los que eran enviados los ejércitos expedicionarios eran precarios:
"En la muestra aparecieron 2.100 hombres sanos, ó que lo aparentaban; 600 enfermos, que á los pocos días aumentaron en un tercio, desnudos todos, armados con espadas sin vaina, acreedores á seis pagas de atraso, tan rotos, flacos y demacrados, que, excitada la caridad de las damas bretonas al verlos desembarcar en brazos,concurrieron á una con camisas, jergones y alimentos en su alivio"
Comprenderéis que la imagen que recibieron los católicos franceses al recibir al ejército que llegaba a ayudarles, casi salvarles, fue manifiestamente mejorable, pero... a un tercio español del XVI no hay que juzgarle por su aspecto o te arriesgas a recibir candela de la buena. El príncipe de Dombes, jefe de los calvinistas, no debía estar al tanto de esta circunstancia y se quiso aprovechar del famélico estado de los españoles lanzándose sobre ellos con 300 jinetes y 1.800 infantes, lo que dio a del Águila perfecta oportunidad para recobrar el prestigio perdido tras su llegada ganando la primera escaramuza y marcando claramente el territorio. Mientras, las naves que no habían retornado a España se lanzaron sobre el puerto de Blavet haciendo a los hugonotes que lo ocupaban poner pies en polvorosa.

El aspecto actual de la fortaleza construida por de Rojas.
Se da la curiosa circunstancia de que esta foto sale en múltiples artículos
sobre las islas Mauricio. No os fiéis de todo lo que veis en intenné.
En Abril de 1591, el tercio de Águila recibió por fin refuerzos: unos 2000 soldados, principalmente para
sustituir las bajas que se habían producido por enfermedades y deserciones. Junto con ese contingente llegó el ingeniero Cristóbal de Rojas, que se puso de inmediato a diseñar fortificaciones para el puerto. Mientras, los hugonotes habían conseguido la ayuda de los ingleses (previo pago, claro), que despacharon 3.000 hombres. Aún así, cuando los ingleses llegaron, en Julio, las fortalezas estaban ya suficientemente avanzadas como para no resultar fáciles de tomar. Lo nuestro siempre ha sido construir bajo presión, está claro. Este fuerte acabó denominándose Fuerte del Águila y aún está en pie, aunque muy modificado. Al mismo tiempo se fueron realizando expediciones de castigo, tanto por tierra como por mar, contra todo lo que se moviera. En una de ellas, por ejemplo, Diego Brochero atacó con cuatro galeras un convoy de 24 naves holandesas de las que capturó siete "no ascendiendo a más por no tener gente con que marinarlas".

A pesar de todo, la situación en Bretaña continuaba siendo lamentable. Las tropas eran escasas y mal pertrechadas y alimentadas. La llegada del invierno no hacía sino empeorar la situación y el propio del Águila pidió al rey ser relevado en varias ocasiones. El rey no aceptó tal y la estancia del Maestre Águila en Bretaña fue larga y cargada de acontecimientos.

Ya en 1592, don Juan acudió en auxilio de la plaza sitiada de Craon. 2000 soldados españoles contra 6500 entre ingleses y hugonotes. Resultado: 1.500 bajas protestantes por 12 (doce) católicas y sitio levantado, claro.

En 1594 se ocupó la península de Kelern y se construyó un pequeño fuerte, el fuerte del León, que acabaría dando al lugar el nombre de "Punta de los españoles". El capitán Paredes y sus 300 soldados, que convirtieron el lugar en sus particulares Termópilas, defendieron el fuerte durante más de un mes frente a 3.000 ingleses y otros tantos franceses apoyados por naves inglesas y holandesas y les causaron más de 3.000 bajas. Paredes cayó defendiendo una brecha en la muralla durante el asalto final y, por orden expresa del Mariscal asaltante (d'Aumont) fue enterrado en la iglesia de Brest con honras militares. Del Águila se estaba dirigiendo en auxilio del fuerte, pero llegó tarde (otra vez). Ya cerca de Brest se encontró con algunos de los escasísimos supervivientes a los que los ingleses habían dejado libres con cartas para el Maestre ("esto es lo que te espera si no te largas...La manga riega y aquí no llega..." y tal), con los que entabló un constructivo diálogo semejante a:

- ¿De donde venís, miserables?
- De entre los muertos
- Con ellos debísteis quedar, que esa orden teníais

y allí mismo los quiso ahorcar. Un ejemplo de libro de estilo de dirección cooperativo del que mucho pueden aprender los directivos modernos, demasiado tendentes al ordeno y mando...

A partir de 1595 la situación se destensó algo en Bretaña y los españoles se dedicaron sobre todo a hostigar a los ingleses en mar y en la costa sur de Inglaterra, entre otras cosas para procurarse sustento.

En 1598 se firmó la paz de Vervins, en la que se devolvió a Francia el puerto de Blavet, así que los tercios volvieron a España.

(Nota: casi toda la info de este segmento procede del Instituto de Historia y Cultura Naval, que cita a  Mr. Moreau: "Histoire de ce qui s'est passé en Bretagne durante les guerres de la Ligue" entre otros)


Y, por fin, Irlanda, 1601

Al regresar a España, del Águila fue destinado a la escolta de las naves que venían de América, así que se asentó en Cádiz, donde, ya en 1600, fue... ¿esperabais leer condecorado? ¿tal vez ascendido? Pues no, fue encarcelado al haber sido acusado de trincar "más de la cuenta":
"Al maestre de campo don Juan del Águila que estuvo con la gente en Bretaña, han puesto en prision en casa de un alguacil, y ocupádole la hacienda que se le ha hallado, y puesto en la cárcel á su muger y al contador del ejército por haber informacion de haberse aprovechado de la hacienda del Rey mas de lo que fuera justo."
de "Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de España, desde 1599 hasta 1614" - Luis Cabrera de Córdoba.
Por cierto, en esa misma página nos enteramos de que  el cardenal de Sevilla "estuvo los días 9 y 10 de ese mes tan apretado de la orina con cierta pedrezuela que se le atravesó en la vía, que le tuvieron aquí por muerto; pero tuvo fuerza para echarla y libróse, aunque su mayor enfermedad son mas de ochenta años de edad". Qué gran verdad.


Atención, no le acusan de trinque, sino de trincar más de lo que fuera justo, ergo una pequeña dosis de descuideo era tolerable, de hecho hasta se recogió en las ordenanzas. Ya nos vamos explicando muchas cosas. En cualquier caso, parece que pudo demostrar su inocencia y que la acusación podía estar más relacionada con los cambios de poder tras la muerte de Felipe II que otra cosa. Como compensación al mal trago que le habían hecho pasar, don Juan fue nombrado Maestre General y puesto al frente de la nueva y brillante idea de la geopolítica española: APOYEMOS A IRLANDA.

Hay que reconocer que la cosa no estaba mal traída. Inglaterra llevaba tiempo tocando lo que no suena allí donde Felipe II asomaba la nariz, pirateando y apoyando rebeliones. Tal vez era hora de hacer lo propio. El problema es que hasta para ser malo hay que saber e, incluso, tener algo de suerte.

Durante 1601 se fueron analizando las posibilidades junto con los cabecillas de la insurrección local, condes Tyronne y O'Donnell, que habían convencido a Felipe III de que tenían control de su población y que, con la ayuda de España, la rebelión de Irlanda sería imparable. Finalmente en Septiembre de ese año partió el primer cuerpo del ejército, unos 4.000 hombres y bajo el comando absoluto de Juan del Águila en el que iba a ser su último servicio a la corona.

A principios de otoño, el Maestre puso pie en Kinsale, puerto al sur de Cork. Según los anales de Irlanda, el 23 de Septiembre parte de la flota española había pasado la desembocadura del río en Kinsale, en dirección a Cork, pero ese día se desviaron hacia Kinsale y desembarcaron allí, donde fueron recibidos con honores por el mandatario local. Los ingleses fueron informados por sus espías de que a Kinsale llegaron 35 naves, mientras el resto de la flota fue desviada a Baltimore. Curiosamente, los barcos traían 1600 sillas de montar esperando, como les habían prometido, que en Irlanda encontrarían caballos en abundancia.

El 1 de Octubre, del Águila se dirigió a los católicos irlandeses pidiéndoles que no siguieran a los herejes "ciegos guías de los ciegos, caídos de la fe verdadera" e incluso amenazó con la persecución hasta la muerte de los que colaboraran con los ingleses. Los Españoles se fortificaron en Kinsale, que inmediatamente fue cercada por las tropas de Mountjoy, ante el que del Águila sostenía la ciudad "primero en nombre de Cristo y luego en el del rey de España". La opinión de los ingleses sobre los irlandeses no es que fuera demasiado elevada, pero parece que en este caso les iban dando la razón, ya que aquellos que podían se iban largando de Kinsale ante el miedo a la artillería inglesa.

Puerto de Kinsale
A finales de año, un ejército de unos 6.000 irlandeses al mando de Tyrone y O'Donnell, junto con unos 2.000 españoles comandados por Alonso Docampo se pusieron en marcha hacia Kinsale con intención de levantar el cerco, pero los ejércitos irlandeses emprendieron la huida en cuanto vieron ingleses enfrente. Docampo quedó sólo y no pudo evitar la derrota, siendo capturado. Inglaterra, en estos temas y casi en cualquier otro, es una nación muy práctica, así que aprovecharon para dar ejemplo colgando a todos los irlandeses capturados. Ante las noticias del rajamiento de los cabecillas poca cosa más quedaba por hacer, los tercios de del Águila estaban rodeados por un ejército muy superior y con nulas posibilidades de recibir ayuda y aquellos a los que habían ido a ayudar huían en masa a los pantanos (se ve que aquí no hay montañas, que era donde huían los irlandeses de más al norte según vimos en el episodio de Cuéllar).

Ante esta tesitura, del Águila, que ya no debía tener el valor inconsciente de su juventud, rindió la ciudad y acordó con Mountjoy poder salir de ella con todas sus armas y pertrechos para volver a España. El 21 de febrero de 1602 partió de vuelta el primer contigente con 1374 soldados. En Abril, todo el ejército estaba de vuelta en La Coruña. 600 soldados quedaron por el camino.

De esta forma tan poco épica terminó su vida militar don Juan del Águila. De hecho, los acontecimientos de Irlanda le valieron un consejo de guerra, del que no salió en absoluto bien parado. Lástima que el consejo se celebró en 1603, casi un año después de su propia muerte, acaecida al poco de regresar de Eire.

Conclusión

Juan del Águila no fue, probablemente, ni el más ni el menos valiente, astuto, cruel, etc. de los oficiales que dirigieron los tercios españoles del XVI y XVII. Su hoja de servicios, como se ha visto, fue larga, en ocasiones gloriosa y tuvo un final muy amargo. En cualquier caso le he usado como guía para movernos por los campos de batalla europeos durante cuatro décadas y, espero, transmitir una pequeña parte de las vivencias de esos ejércitos que, tal vez, tan mal se usaron.

Cerraremos con una de tantas citas apócrifas. No sé si alguna vez alguien la dijo, menos aún si fue un general alemán, pero nos viene al pelo:

"Cuando veáis a un soldado desaliñado, indisciplinado y sin afeitar, cuadraos. Es un héroe español"










viernes, 26 de abril de 2013

Una larga hoja de servicios: Juan del Águila (I)

Hace más o menos un mes fue el día de San Patricio y una vez más medio mundo se tiñó, literalmente,  de verde. No deja de sorprenderme y, en cierto modo, causarme envidia ver como determinados paisanos son capaces de exportar sus fiestas, jolgorios, gastronomía y, en fin, marca. Vamos al ejemplo de nuestros amigos irlandeses; una taberna irlandesa suele ser un sitio bastante agradable, por lo general tirando a oscuro, ni muy tranquilo ni muy ruidoso, con una oferta cervecera decente, pero manifiestamente mejorable y algo de manduca básica, de mera subsistencia, vamos...Sin embargo no hay barrio, casi manzana, que se precie en el mundo que no goce de la presencia de una. Ahora es cuando voy a desvariar y, tal vez, confundir mis gustos con los del resto de la población del mundo civilizado, pero ¿quién querría ir a uno de esos tugurios si tuviera al lado una una taberna como Dios manda, con sus tapas elaboradas y sus jamones colgando (por no hablar de una buena bodega, tanto de botella como de barril)?

Tal vez deberíamos haber intentado en algún momento formar una buena sociedad con ellos para haber tenido lo mejor de ambos mundos y aprendido a vender mejor nuestros antros, que el paño, por muy bueno que sea, en el arca no se vende. Digo esto porque aparte de las ya conocidas andanzas del rompecorazones Cuéllar por la bella Eire, españoles e irlandeses han tenido contacto en bastantes ocasiones, compartir fe es lo que tiene en un mundo como el nuestro...

No todos los protagonistas de las entradas de profundosoconfusos han pasado a la historia como grandes triunfadores. Ya hemos hecho la crónica de algún fracaso o, al menos, semifracaso que, a pesar de todo, mostró tintes de grandeza que le hicieron merecedor de ser recordado. Hoy nos vamos a enfrentar a uno de esos casos siguiendo las andanzas de un (otro, ya vamos conociendo unos cuantos) típico servidor de su católica Majestad.

Antes de comenzar con la historia propiamente dicha he de mostrar mi agradecimiento al amable lector y navegante que me informó de la existencia de este personaje. Espero que el artículo esté a la altura.

Juan Del Águila

Nuestro protagonista de hoy nació en 1545 en... ¡vaya!¡en Ávila! qué casualidad, y vivió la segunda mitad del siglo XVI dando vueltas por el mundo al servicio de Felipe II y Felipe III tras alistarse en 1563. A lo largo de su vida participó en numerosas campañas en media Europa, tantas que no tendríamos megas suficientes para relatarlas, casi ni para enumerarlas, pero creo que merece la pena mencionar algunas:

Amberes, 1576

En el último tercio del siglo XVI el flujo de riquezas desde América era constante, pero también el desgaste que para las arcas de la Corona suponían las distintas guerras en las que andábamos metidos. Lección básica de economía: si tus gastos superan a tus ingresos, tarde o temprano tendrás un problema serio... y lo tuvimos. España ha sido la primera en muchas cosas, entre otras tiene el dudoso honor de ser la primera nación moderna en suspender pagos en 1557. Desgraciadamente no sería la última (por si os lo estáis preguntando, que sé que sí, el último impago de deuda por parte de España fue en 1939... de momento) y en 1575 volvió a suceder. Esa segunda bancarrota nos pilla con una considerable cantidad de soldados en Flandes que, de repente, se quedan sin cobrar. Supongo que os haréis cargo: un ejército bastante fiero y bien entrenado que no cobra sus pagas puede convertirse en un problema bastante gordo. Para acabar de redondear el lío, la situación en Flandes era de lo más complicado. 

A finales de 1576 unos 20.000 holandeses entraron en la ciudad de Amberes y asediaron su castillo, defendido por Sancho Dávila (otro abulense, vaya rachita llevamos). Mientras tanto, unos 1.600 soldados de los tercios que estaban amotinados en Aalst, negándose a obedecer orden alguna hasta cobrar los atrasos, decidieron por su cuenta y riesgo partir a carajo sacado hacia Amberes (unos 60 km de marcha) para socorrer a los sitiados. Una cosa es protestar y otra dejar tirados a unos compatriotas. Igualito que hoy en día, vamos. Consiguieron atravesar las líneas enemigas y entrar en el castillo. Una vez dentro no se les ocurrió otra cosa que... volver a salir, más cabreados que una mona y con ganas de guerra, nunca mejor dicho. Resultado: las tropas de asedio, que eran enormemente superiores en número, pusieron pies en polvorosa y se refugiaron en el ayuntamiento; a partir de ahí, digamos que la cosa se desmadró un poco y la liberación del asedio se convirtió en el saqueo de Amberes, del 4 al 7 de Noviembre de 1576. Este episodio no es, dese luego, de los que provocan demasiado orgullo, aunque habría que verlo con la perspectiva adecuada, no creo que los flamencos fueran repartiendo golosinas, precisamente. Además, dio origen a la expresión "la furia española", que no es que fuera una alabanza, como podéis comprender. 

Pero...¿qué tuvo que ver Juan del Águila con todo esto? Pues por esa época dirigía una compañía en el Tercio de Julián Romero y se dice que fue el que convenció a los sublevados para que marcharan hacia Amberes.

Empel, 1585

Los tercios enfrentados a su final en Rocroi. Cuadro ESPECTACULAR
de Ferrer-Dalmau. No procede mucho cuando aún estamos hablando
de mucho antes, pero es tan bueno...
Casi diez años después la guerra continuaba en Flandes. Y lo que le quedaba...En 1584 Juan del Águila había sido ascendido a Maestre de Campo, tras la muerte en Terramunda (actual Dendermonde, en Bélgica) del entonces Maestre Pedro de Paz. Ernesto de Mansfeld, que años más tarde sería gobernador de los Paises Bajos sucediendo a Farnesio, comandaba un ejército compuesto por tres tercios, uno de los cuales estaba a cargo del Maestre de campo Bobadilla, otro al de Juan del Águila. Este ejército había participado en el sitio de Amberes (nada que ver con el hecho anterior), que había durado algo más de un año, y a finales de otoño de 1585 se dirigía hacia el norte. Al llegar al rio Mosa, Mansfeld ordenó al tercio de Bobadilla que cruzara el río y se asentara en la isla de Bommel, formada por el propio Mosa y el Waal (un brazo del Rhin). Los otros dos tercios de su ejército acamparon en la margen izquierda del Mosa, sin cruzar a la isla. Cuando los holandeses vieron esa maniobra se relamieron de gusto, ya que la isla de Bommel es en realidad un terreno muy bajo que podía ser inundado fácilmente rompiendo los diques de ambos ríos  Tal vez pueda parecer salvaje ahogar a 5.000 soldados enemigos pero, no nos engañemos, la guerra es la guerra y no un club de lectura para jubilados. En fin, que los holandeses no comprendían bien el significado de la frase "al enemigo, ni agua" y abrieron todos los diques que pudieron, con lo que la isla de Bommel se convirtió en un inmenso lago salpicado de islotes formados por los puntos más elevados del terreno. Para acabar de complicar las cosas, el ejército de Holak disponía de casi 100 naves de muy bajo calado que se movían por el terreno inundado con suma facilidad:

"... Y aprestada una armada de casi cien vasos, los más de quillas chatas, desde Dordrecht por el Mossa se arrima à Bommel: y abiertos por algunos lugares los diques, echó el río casi sobre toda la isla, con tanta presteza, que apenas tuvo tiempo Bobadilla para llevar tras el Mosa al lugar de Emple, y a otros de la vecindad, las tropas, Artillería y vituallas. Pero ni aquí los dejó libre la crecida de el Rio. Porque si bien los Españoles havian tomado los pueblos mas altos, sin embargo porque el campo desde la isla de Bommel hasta Bolduque (Nota: Den Bosch) era algo mas baxo, facilmente llamó a si las aguas derivadas, y menos unas assomadas, a que havian subido los soldados, el otro campo cerca del Rio parecía un mar hinchado."
 "Guerras de Flandes. Segunda década", Famiano Estrada, historiador jesuita (vaya racha).
Una vez más nos encontramos en profundosoconfusos a un grupo de españoles en una situación manifiestamente mejorable. Como suele ser habitual, para salir de esta tuvieron que echar mano de todo su arrojo, una buena dosis de astucia, bastante de sugestión y su poquito de suerte, aparte de mucha cabezonería, por no decir inconsciencia. Holak, mientras tanto, seguro de la victoria y/o rendición de Bobadilla estaba ya buscando acomodo para tanto prisionero... y a partir de aquí comienza el mito. La situación era desesperada, pero Holak ofreció una capitulación dizque honrosa a lo que se supone que Bobadilla contestó con la famosa frase:

"Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos"
que, unida a la de "¡Contad los muertos!" supuestamente pronunciada tras Rocroi definen el espíritu mítico de los tercios. En cualquier caso, de estos tipos se podían esperar salidas como esta así que, de nuevo, se non è vero è ben trovato.

En resumidas cuentas: bravuconadas aparte, no se rindieron, eso no es discutible. Tenemos a 5000 tíos ateridos de frío, calados hasta los huesos, con escasez de armas y provisiones, hacinados en varios diques e isletas y hostigados por el enemigo. Al tiempo, los tercios que no habían cruzado el Mosa intentaban ayudar a sus compañeros:


"Y aunque este aviso se rechazó con igual audacia y desdén, hizo sin embargo mayor herida en los pechos de aquellos fuertes varones, quanto se veían cada día destituidos, mas no solo de socorro, pero aun de esperanza. Porque los barcos luengos despachados con cartas para el Príncipe de Parma (Nota: Farnesio) los havia puesto su audacia, ò su poca suerte, en manos del enemigo: y Mansfeld por una parte, de otra Águila con los de Bolduque, haviendo intentado llegarse a los Españoles, fueron dos veces repelidos"
La foto no tiene resolución suficiente, pero me da que esos que caminan
sobre el hielo en Holanda no son nuestros tercios.

El día 7 de diciembre de 1585, uno de los soldados sitiados (de los afortunados, este estaba en la zona más amplia de las ocupadas) se puso a cavar un agujero para guarecerse del frio cerca de la iglesia de Empel y se topó con una tabla flamenca de la Virgen, justo el día de la vigilia de la Concepción de María. Gran alborozo. Querría pensar que los mandos, informados del hallazgo, decidieron usarlo para insuflar algo de valor a la tropa, pero no sé yo si, en realidad, estaban convencidos de lo que decían. El hecho es que el hallazgo de la Virgen fue tomado como una señal divina de apoyo y supongo que reconfortó los ánimos. Lo que ya no es tan normal es lo que sucedió esa misma noche: de repente llegó el más crudo de los inviernos. Las temperaturas descendieron bruscamente y el agua que rodeaba al ejército comenzó a congelarse. Los holandeses, temerosos de que sus naves quedaran bloqueadas por el hielo comenzaron a sacarlas hacia la corriente principal del Mosa. Al amanecer, el agua que cubría la isla estaba congelada, las naves holandesas en retirada y los cazados pasaron a ser cazadores: Los soldados españoles salieron de las isletas y diques y comenzaron a hostigar la flota holandesa con todo lo que pudieron:

"...unos corrían armados sobre el dique de Emple, para ver si algunas naos enemigas se movían tardas para el Mosa por las mismas bocas de los diques, y las fatigaban con continuas cargas. Otros, estimulandoles, y prestandoles vigor, la ira repressada por mucho tiempo, saltando de los diques, por los campos inundados y endurecidos con el yelo, de qualquiera modo que pudiessen, se abalanzavan contra el enemigo: y hazian prueva de que estaban vivos y con brios para vengarse"

O sea, que salieron con el cuchillo entre los dientes y se cobraron la mala semanita que les habían hecho pasar, supongo que con creces, en sangre, saqueos y capturas.

A este hecho, acaecido hace 400ypico años,  se debe que la Inmaculada sea la patrona de los pisahormigas la gloriosa infantería española.

La guerra en Flandes seguiría desangrando a la corona aún muchos años y Juan del Águila sirviendo a su rey y engrosando su hoja de servicios, pero para conocer algo más de sus aventuras habrá que esperar a la siguiente entrada... porque os estaréis preguntando qué tenía que ver la entradilla de Irlanda con todo esto ¿no?

Sarmiento: Lio en Rio

                         Antes de adentrarse en este nuevo capítulo de la vida de don Pedro, refresquen VVMM los anteriores en Sarmiento1 , ...