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martes, 4 de agosto de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (VI): de Frisco a LA


 NOTAS: Uno de los motivos por los que estoy tardando más de la cuenta en actualizar el relato es que blogger ha cambiado de interfaz y en el nuevo hay ciertas cosas que no están bien resueltas, como la ubicación de las fotos . Como veréis, no he conseguido más que dejarlas en medio como pasmarotes. Da un aspecto horrible, pero no consigo arreglarlo de momento (NOTA POSTERIOR: Parcialmente arreglado). El segundo motivo es que ha coincidido la rabia antiestatuas justo ahora, justo con la entrada en que hablaba de ella. Me estuve pensando si dedicarle una buena parte del relato, pero no creo que pueda hacer justicia, así que va a ser que no. Lo mencionaremos, en cualquier caso.



El poderoso Eclipse bajando por Lombard


...y tocaba madrugón porque era sábado y quería llegar a un determinado sitio antes de que se colapsaran los aparcamientos y no dejaran entrar. Este fue uno de los días que más renuncias tuve que hacer al programar: ni parada en Palo Alto/Stanford, ni en Mountain View (Cupertino=kk), ni en Laguna Seca, ni en 17 mile drive… al final decidí(mos) algo menos clásico: ir directos a Point Lobos. La ventaja de salir tan temprano es que me pegué el capricho de bajar en coche por Lombard, parar el coche en medio de la calle, bajarme y hacerle una foto al poderoso Eclipse sin molestar a nadie. Cumplimos objetivo y llegamos a eso de las 0900 a las inmediaciones del parque estatal, tan en hora que nos concedimos un desayuno formal. En un Starbucks, no os vayáis a pensar. De ahí directos a Point Lobos (36.518786, -121.949781), que ya tenía bastante afluencia, pero aún dejaban entrar sin problemas. Justo ese cabo estaba cubierto por nubes bajas, así que la visita no fue tan bonita como esperaba, pero el parque parece muy interesante. Recorrimos varias de las calas tranquilamente viendo pajarracos, focas, leones marinos y nada de sol. Con él debe ser espectacular.

Er Mushasho contemplando las evoluciones natatorias
de una foca (que sale en la foto) en Point Lobos


A continuación fuimos a una de las paradas obligatorias del viaje: la misión de San Carlos Borromeo de Carmelo (36.543342, -121.919531) en Carmel by the Sea, el pueblo del que Clint fue cherif, quicir, alcalde. Pequeña y relativa decepción, da la impresión de haber sido construida ayer para albergar un outlet modenno. Menos mal que al día siguiente vimos por fin una misión como es debido. 

Tal y como estaba el cielo y viendo que Monterey parecía soleado, metimos una de las variantes previstas: retroceder a comer en Cannery Row (36.614242, -121.898954). Cannery row es una zona de restaurantes y algún hotel junto a la costa en la parte sur de la bahía de Monterrey, casi al comienzo de la visitadísima 17-mile drive, que nosotros nos saltamos ya por cierto hastío. Así dicho parece chic y tal; de hecho tiene muy buen aspecto y mucha animación, pero si caes en la cuen de que estás paseando por antiguas plantas de enlatado de sardinas… mola menos. El caso es que está muy animado, hacía muy bueno y nos reconfortó el ánimo el fish&chips que nos tomamos mirando la playa. Lo que no me gustó tanto fue comprobar que, en algún momento, existió una marca de sardinas en lata llamada Portola (no Portolá, claro). Toma ya, les fundas todas las ciudades importantes del estado (en concreto y específicamente Monterrey, justo en la que estamos), se lo mapeas, les trazas los caminos y lo abres al mundo… y te dedican una lata de sardinas. Ya hablaremos del nefastísimo trabajo que ha hecho España y lo que se está permitiendo que según quienes digan de SU propio pasado. Lo dejo por ahora, que me enciendo (por si alguien quiere saber del ilerdense Portolá, aquí la entrada que tuvo en su momento
)

Bien, nada más comer partimos hacia el sur por la carretera de la costa (Cabrillo Hwy, en honor al primer europedo que oficialmente pisó California en 1542: Juan Rodríguez Cabrillo, aunque yo creo que es posible que fuera Alarcón un par de años antes en un arabesco colateral de la expedición de Coronado, pero no me voy a enrollar), atravesando el Big Sur con paradas obligadas pero a pie de carretera en el Puente Bixby (36.372490, -121.902900) y la cala McWay (36.158916, -121.670468). En el puente Bixby fue en el único sitio en el que nos encontramos gente, digamos, no amable. Varios lugareños mostraron a gritos desde su coche que no tenían demasiada simpatía por los turistas que ralentizaban la circulación. Algo de “Tourists Lock off!” gritaban. Bueno, igual no era Lock. 


La cala Mcway con su cascadita.
Es más idílica en foto que al natural, pero mola igualmente

A partir de ahí la carretera se descurviza un tanto y ya enfilamos hacia Cambria, donde hacíamos noche, previa última parada a ver los elefantes marinos del Elephant Seal Vista Point (35.662982, -121.257140) en la que puede ser considerada casi una parada AnlTVECI, S. Tienen una historia curiosa los elefantes estos: los miles que hay ahora a lo largo de la costa Pacífica de las Californias derivan de 15 o 20 ejemplares que quedaron vivos en algún islote perdido después de que los cazaran como si no hubiera mañana por sus grasotas. Hay una frase de la wiki que no me resisto a copiar: 


“They were thought to be extinct in 1884 until a remnant population of eight individuals was discovered on Guadalupe Island in 1892 by a Smithsonian expedition, who promptly killed seven of the eight for their collections” (En 1884 se pensaba que se habían extinguido, hasta que una una expedición del Smithsonian encontró una población residual de 8 ejemplares en la isla de Guadalupe en 1892. Inmediatamente mataron a 7 de los 8 para sus colecciones)"

 
Eso es una expedición ecologista y lo demás son tonterías. Afortunadamente no eran los 7 u 8 últimos... En fin, que llegamos a Cambria, que dio tiempo a un baño de la ninia y er mushasho en la piscina y nada más que contar de ese día. Bueno sí, que nos alojamos en el Cambria Pines Lodge, que resultó ser una especie de complejo hotelero que, aunque no le vendría ya mal una manita de pintura, era amplio, cómodo, con un personal (otra vez) de lo más amable y en el que, una vez más, el desayuno estaba incluido aunque nos habían dicho que no. Desayuno que fue opíparo y de lo más agradable al solecito en la terraza. Muy bien por el Pines Lodge.


Puesto que ayer era Sábado, hoy es Domingo, eso incluso en la Nueva Nueva España. Dado que por la zona había 3 misiones que quería visitar (y una cuarta que quité del programa por quedar un poco a trasmano) miré los horarios de misas y dejamos a la Santa atender el oficio en la misión de San Luis Obispo (35.280846, -120.665307) mientras yo me daba una vuelta con los ninios por el pueblo. Un pueblo de lo más “chic”, con toda la gente de “brunch”, todo muy pijo y tal… bueno, todo menos las paredes de un callejón que tienen literalmente cubiertas enteras de chicles pegaos. Asqueroso. Aparte de pasear por el pueblo teníamos como misión comprar víveres para comer en la siguiente parada AnlTVECI, S pero, a pesar de haber tanto chic en el downtown con el brunch en la morning del weekend… supermercados o tiendas de bocatas para llevar, ni una, lo que tendría funestas consecuencias, como veréis. Al menos, er mushasho descubrió aquí el ROSS dress for less y en LA tendría oportunidad de demostrar en otro establecimiento de la cadena que ha salido tan agarrao como su padre, que aún tiene la cara de Franco grabada en la palma de la mano de lo fuerte que agarró el primer duro que le dieron. La misión, por cierto, está plenamente integrada en el pueblo al que da nombre y en perfectísimo estado de revista. Por lo general el lugar transmite una sensación de lo más agradable, brunches aparte. Justo al lado de la misión hay un riachuelillo y varios locales con terraza que dan al mismo.

Misión de San Luis Obispo. Aquí no se ve la estatua de Fray Junípero, pero está.
O estaba, si no se la han cargado a estas alturas.


Bien entrada la fase de preparación del viaje había descubierto a escasos 25 km de San Luis Obispo un lugar más que propicio para la expansión de ninia, mushasho y adultos alike: nada menos que una playa en la que se entra con el coche, puedes alquilar buggies, quads y similares, cosa que no pensábamos hacer, pero al menos sí conducir por la arena, melena al viento, esquivando olas. Moreover, la playa practicable está adosada a un sistema de dunas protegidas que tenía muy buena pinta y, sabiendo como son los USeños, me imaginaba que no muy frecuentado dada su ubicación. Desgraciadamente, al no llevar bocatas preparados al final caímos en la tentación de comer en un garito al lado de la playa con un espléndido sol. Estaba muy lleno y tardamos algo más de lo previsto…. cuando salimos se había echado encima la niebla. La entrada a la playa  motorizable es por (35.105667, -120.630302), pero tras muchas horas de hinbestigación previa (en serio, lo miré y remiré), había determinado que el mejor sitio para aparcar y acercarse al parque de dunas era (35.094004, -120.616519). 

Nos allegamos a la caseta que había en el acceso a la playa, desde donde se veían docenas de monstertrucks entrando y saliendo. La guarda me dijo que allá yo, que no estaba prohibido entrar, pero si me quedaba tirado no respondían. Miré a mi derecha y leí, isofato, la mente de la Santa: “Tú sabes con qué parte de tu anatomía vas a tirar del coche si empanzamos ¿verdad?”. Así que el poderoso Eclipse se quedó sin disfrutar en la arena de la Oceano Beach. Media vuelta y a las dunas. Echamos un rato largo de lo más agradable. Solos, solitos. Pena de niebla, porque el sitio mola mucho. Lo de pena de niebla es por las fotos, en vivo la mezcla de dunas, niebla y soledad daba un aspecto de lo más surreal onírico* que resultaba bastante atractivo. Un rato, al menos.

* Me requiere un lector a eliminar el inexistente palabro "surreal" de un texto como este, cuya brillantez raya con el virtuosismo. Para un lector que tengo que, además, tiene razón, le voy a hacer caso, aunque creo que el palabro definía mejor lo que allí había. Para mí, al menos. Pero vamos, que sea, que surreal fuera, onírico dentro.

¡Ese Panoly!


Esa noche ya acabábamos durmiendo en El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula, en adelante L.A. o, incluso, LA por economía de bytes, aunque me había dejado convencer en mala hora para elegir hotel en Santa Mónica. Error, pero ya llegaremos a ello. 

Decía que esa tarde teníamos bastantes millas por delante y aún una parada que me interesaba pero que en el programa estaba en categoría amarilla (Hay 4: negra, roja, amarilla y verde, ya pondré un pantallazo del excel). Otro error, debería haber sido categoría negra. Afortunadamente pillaba de camino y, aunque no hicimos esfuerzo por ello, llegamos antes de que cerraran. Se trata, ni más ni menos, de la única misión que nos transmitió, sobre todo a la famiglia, la sensación de lo que fueron, cómo lo fueron y por qué lo fueron. Ninios y Ninias, si queréis entender de un vistazo lo que supuso España en California y cuál fue el origen verdadero del estado más potente de los EEUU, con un PIB casi el triple que el de España, tenéis que visitar la Purísima de Lompoc. Da talmente la impresión que un día de 1821 los frays y los soldados españoles se piraron y todo está cómo quedó ese día. A ver, está completamente reconstruida, cuando se abandonó llegó a quedar en ruinas, pero lo han hecho con criterio y sentido. Creo que hay alguna otra misión en un estado parecido, pero más a trasmano, ésta es muy accesible. Aquí nos sorprendió la imagen que veis en la foto, que además contribuía a la sensación que os he dicho antes. La "Misión de la Purísima Concepción de María Santísima", que es el nombre completo de la Purísima de Lompoc, fue de las primeras misiones de la segunda etapa, una vez fallecido Fray Junípero y se fundó en 1787 (como es casi obvio por el nombre que le dieron, el día 8 de Diciembre, así que ésta misión también está relacionada con el milagro de Empel). 


Abrimos paréntesis. Os decía antes que es un poco descorazonador ver cómo se trata la historia de esta zona y su relación con España. Sé que el hombre es reo de su época y ahora estamos en una de progresismo(?) salvaje y, a mi juicio, agilipollado, pero, aún así, renegar de tu pasado y hacerlo quitando estatuas de ¡Fray Junípero! es de una menflez que raya con la deficiencia mental severa, pero por el lado de allá. Cierto es que a partir de 1810, con España en la guerra de Independencia contra Francia, las cosas en las misiones de la Alta California se complicaron bastante. Dejaron de llegar suministros e incluso las pagas de los soldados de los presidios que, en cierto modo, quedaron a la buena de Dios (nunca mejor dicho, ya que su sustento pasó a depender totalmente de las misiones). La situación se encadenó con un terremoto en 1812 y con el grito de Dolores y finalmente la independencia de México, lo que dio lugar a un larguísimo periodo de... digamos... descontrol. Esta situación se vio reflejada en el trato que, sobre todo los soldados, comenzaron a dar a los indios. En concreto en la Purísima de Lompoc llegaron a vivir unos 1000 indios Chumash. El día 21 de febrero de 1824, siendo ya México independiente y California parte de su territorio, se produjo una revuelta de los Chumash de las misiones de Santa Inés, Santa Bárbara y La Purísima. La chispa que la ocasionó fue la paliza que el cabo Valentín Cota (natural de Santa Bárbara, California) le metió a un indio vaya Vd. a saber por qué tontería. 

Bueno, no. En realidad sí que lo sabemos. Según nos cuenta el padre Antonio Ripoll (en realidad se lo cuenta a Fray Vicente Francisco de Sarría, a la sazón jefecillo de todos los Frays de la Alta California, pero mis espías paraguayos me han conseguido una copia de la carta), la cosa fue más o menos como sigue: Un indio de la Purísima se desplazó a Santa Inés para ver a un familiar que, parece ser, estaba en la trena. El Cabo Cota le dijo que ni hablar del peluquín y que se fuera por donde había venido. El indio, que no debía estar demasiado a la última de los acontecimientos, contestó: "¿Es que acaso el Rey prohíbe a los prisioneros que hablen con sus familias?" a lo que el cabo contestó "Aquí ya no hay más rey que el capitán" y comenzó la golpiza.

La revuelta duró poco y para finales de Junio las cosas volvían a estar más o menos como antes, tras el perdón a los sublevados por parte del Gobernador. De todas formas, a las misiones no les quedaba mucha vida y sólo 10 años después pasaron a manos privadas. Cerramos paréntesis.

Y ya lo que me termina por sacar de mis casillas es que los que protestan y piden que se borre del mapa a Junípero sean los blancos blanquérrimos de ascendencia anglo o europeda en general que se asentaron en California a partir de mediados del XIX fumigando previamente a todos los indígenas que, hasta entonces, había vivido (casi) tranquilamente con los Frays, que pasearían por los soportales de aquí al lado. Mucho mejor que si no hubieran llegado los Frays, añado (
https://www.wikiwand.com/en/California_Genocide). En serio, vivimos realidades paralelas. En fin, dejemos el temita y echemos el cierre al capítulo, que ya sólo nos queda el camino hasta lo de la Porciúncula y algunas recapitulaciones, seguramente fuera de lugar...

Con Dios.

 


sábado, 21 de marzo de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (III): Adiós Desierto, Hola montañas


Madredelamorhermoso como se están poniendo las cosas. Si esto no es un "cisne negro", yo ya no sé... Espero y deseo que VVMM se encuentren bien y tolerando de la mejor forma posible la reclusión, pero la vida sigue (esperemos) y nosotros nos habíamos quedado "degustando" una hamburguesa en Lone Pine.

Y allí volvemos, pegándole el último chupetón al cuarto relleno de megavaso de CocaCola, terminando de hacer copia de seguridad de las fotos de la mañana y saliendo de nuevo al ya no tan cálido paraje del interior de California.


Entrada al campo de MANZANAR
Desde Lone Pine habíamos de seguir rumbo norte hacia Mammoth Lakes para dos noches de estancia, primera repetición del tour. Puesto que la carretera pasaba directamente por la puerta del “centro de reubicación” de Manzanar (esto sí que es un eufemismo y no los míos),  no iba a haber más remedio que parar. A mirar, al menos. Ya, pero ¿eso del centro de reubicación quésloqués? Pues, queridos ninios, un campo de concentración. Uno en el que no se masacraba gente, ni siquiera se los trataba con una inquina especialmente llamativa, pero se los concentraba. En concreto, en este de Manzanar y en otros 9 campos más se "reubicó" a unos 120.000 japoneses o descendientes de japoneses que residían en los EEUU el 7 de diciembre de 1941. Lo curioso del lugar es que, aunque está más bien en un páramo, no deja de ser bonito, justo al pie de la Sierra Nevada de California. En fin, cosas de la vida. Minutillo para pensar y seguimos hacia el Norte. 

Decíamos de Sierra Nevada, ojito con la Sierra. Desde más al sur de Lone Pine hasta Lee Vining no hay ni un solo paso decente que la cruce. Más de 200 km. Las montañas son bastante impresionantes y, a pesar de estar tan al sur como Sevilla, nieva que da gusto, así que cruzarla  siempre fue complicado. En los años de la fiebre del oro hubo grupos que se quedaron atrapados por la nieve y murieron como chinches, incluso llegaron al canibalismo (Véase la Donner Party. No, no fue una fiesta). Tooootal, que no se puede cruzar al Oeste hasta la altura de Yosemite, y sólo en verano.

La llegada a Mammoth Lakes fue sencilla y a la hora programada. Como en Shoshone el día anterior, tocaba dejar equipaje en el alojamiento, un B&B de lo más curioso, y continuar para la última visita del día. El B&B se llamaba Cinnamon Bear Inn y, según llegamos, el individuo que nos atendió nos dijo que nada de dejar comida en el coche, ni en las mesas del patio ni en los cubos de basura de alrededor; “por los osos, ya sabéis”. Claro, estamos muy acostumbrados ¿no ha oído hablar del oso y el madroño? Mañana hablamos de nuevo del sitio, que recomiendo. Estancia bastante cómoda a pesar de la pareja de fornicadores aullantes a deshora de la habitación de al lado. A ese tío estuve a punto de pedirle una teórica.


Tufas de la lago MONO

Esa tarde aún nos quedaba ir a unos de los dos lugares relacionados con Clint Eastwood del viaje: el Mono Lake, en cuya ribera dirigió don Clint “Infierno de cobardes” (cierto que traducir “High plains drifter” es realmente complicado. A mí no se me ocurre cómo. Bueno, sí "El vagabundo del Altiplano", pero queda muchísimo mejor "Infierno de Cobardes", dónde va a parar...), una de sus primeras pelis, donde ya mostraba lo que iba a dar de sí como director. El Mono Lake es un lago sin salida, así que es muy salino y tiene una curiosa historia geológica detrás, es famoso por las “tufas” y por lo mucho que le afectó el desvío del agua de alguno de sus tributarios para abastecer de agua a LA (que está solo a 450 km en línea recta). Casualmente llegamos justo cuando comenzaba una rutilla guiada, que además era gratis con el pase anual de los parques nacionales. Se ve y ya, volvemos a Mammoth a cenar en un local muy americanote en el que repetiríamos, por comodidad, al día siguiente.

He de reconocer que desconocía de la existencia de esta estación de esquí hasta la fase preparatoria de este Panolyviaje, pero nos venía bien parar por la zona. Finalmente resultó un lugar de lo más recomendable. 

Al día siguiente teníamos programada visita al Devils Postpile National Monument, que me decepcionó un poco, a las Rainbow falls, que no, a la cumbre de Mammoth, que sí, a hacer la colada, sin comentarios, y a los lagos de June, que mucho. Vayamos por partes, como Jack:

Devil's Postpile 
  • En primer lugar, no se puede llegar en coche hasta la zona del Devils Postpile, hay que dejar el auto en la estación de esquí y de allí ir en autobús. Funciona bien, es rápido y cómodo, así que nada que objetar
  • El paseo desde la parada del bus al Devils Postpile, de ahí a la cascada y vuelta a la siguiente parada de bus serían unos 8 km en total, más o menos. El postpile en sí (37.625092, -119.085054) es como un montón de piezas de Lego tiradas en la base un castillo en construcción. Está bien, pero vamos… tal vez nos equivocamos no subiendo a la parte de arriba
  • Las Rainbow falls (37.601770, -119.083952) molan, incluso en verano. En primavera deben ser acollonants. En el camino se cruza la ruta de Muir y hay un puente bastante pintoresco en (37.614596, -119.083505). Durante toda esa caminata er mushasho y yo realizamos un modelo numérico sobre la propina “justa” para complementar el sueldo mínimo en los EEUU. Distaba mucho (por debajo) del 18% recomendado ahora. Por otra parte, tal vez si dejaran en paz a los clientes en lugar de pasar cada 2x3 a preguntar nimiedades e interrumpir nuestra conversación (quicir, nuestra mirada cada uno a su móvil), les daría tiempo a ser más eficientes. El autobús de vuelta no lo cogimos en la misma parada en la que nos habíamos bajado, sino en la siguiente, en Red's meadow resort
Las cascadas del Arco Iris. Sin Arco Iris
  • A la vuelta a la estación de esquí, antes de coger el telecabina a la cumbre, comimos unos bocatas comprados allí mismo en una fregoneta. Se nos allegó una señora llamada Susan Nottingham, monitora de esquí, según ella de todos los niveles alcanzables. En verano estaba trabajando por allí controlando ninios y tal. La tía hablaba por los codos, me sé la historia de su vida y la de sus hermanos. Lo juro. Lo gracioso fue cuando, hablando, hablando, llegamos al tema de que la Nueva Nueva España había sido España… “Ah, sí. Me suena haber visto algo de Spanish territory en mapas antiguos en los libros de texto”. Tal cual. Ya, era monitora de esquí, no catedrática en Stanford, pero aún así…  En mogollón de sitios hacían referencia al Spanish-Mexican heritage, a veces Mexican-Spanish. Si, la Alta California fue México desde 1821 hasta 1848, pero vamos, lo de Mexican-Spanish Heritage está MUY traído por los pelos.
  • Subimos a la cumbre de Mammoth a 3300 y pico metros. Aún había nieve, pasamos en un día de 51°C a la sombra a pegarnos bolazos de nieve. Prescindible, bien que pintoresco. Desagerao la cantidad de aficionados al descenso ciclista que hay. Millones de bicis subiendo en los telesillas y bajando follaícos vivos por las pistas. Había bicis que valían más que mi casa.
  • Tal como estaba previsto, hicimos la colada en una lavandería al lado del Cinnamon Bear Inn. Las lavanderías deben tener efluvios lisérgicos, porque me hice algunas de las fotos más raras de mi vida mientras me ventilaba un par de latas de Arnold Palmer king size con er mushasho. Por cierto ¿Qué tendrán los americanos en contra de lavarse su propia ropa en su casita? En San Francisco, entre lavanderías autoservicio, lavanderías regentadas por asiáticos y centros de día para el cuidado de tus mascotas tenían copados todos los locales.
  • Tras la colada, recorrido por el June Lake loop que, además de tenerlo yo como posible, nos lo había recomendado Ms. Nottingham. Manifiestamente mejorable, aunque la hora tal vez no acompañaba

...pues ya estábamos a las puertas del meollo del viaje: los dos días y medio en Yosemite. No os he dicho que el Cinnamon Bear Inn supuestamente no incluía desayuno. En la práctica nos pusimos los dos días hasta las trancas con un desayuno medio casero más que decente. Todo el personal de esta casa tenía pinta de haber llegado en monopatín 5 minutos antes, con sus rastas y tatuajes y tal, pero eran también muy de la rama amable. De largo el panolyviaje con menos bordes (ninguno me ha superado en esto, me siento orgulloso) o ineptos por metro cuadrado. Por cierto, las reservas de alojamiento las hice mayoritariamente con Hotels.com y alguna con booking.com pq tenía algún descuento. Mucho mejor Hotels.com en todo, se nota que son americanos. Lo más desternillante es cuando quieres hablar con ellos, escoges español y te atiende (100% de las veces) personal con cliarísimo aciento de nuistro vicino dil siur pero te dicen: “Buinos dias, li atiendi Friancisco (o Miagdialiena) ¿en qué puido aiudarele?”. Extraordinariamente eficientes en cualquier caso. Se preocupan. Lo que no entiendo es por qué en tantos alojamientos decían que no había desayuno y luego sí estaba incluido.



Lago George. Sin Mildred
Bien, antes de entrar en Yosemite desde el Este nos quisimos quitar el mal sabor de boca del June Lake Loop haciendo el Mammoth Lake Loop, básicamente el lago Mary y el George (tenían que haberles puesto George y Mildred, pero bueno). Realmente agradable, muchísimo mejor que el de June, en buena parte también por la hora a la que lo hicimos, bien tempranito por la mañana. De ahí a Bodie, previo paso por el VONS para avituallamiento (os dije que encontramos un buen par de cadenas de supermercados: VONS y STATER BROS). Bodie es un pueblo abandonado, tan abandonado que el descubridor de oro en la zona y fundador del pueblo, el Sr. Bodey, murió congelado un día que se perdió en una ventisca en otoño y no lo encontraron hasta el verano siguiente...Tiene su gracia - el pueblo, no lo del Sr. Bodey- pero debe molar más por la noche o en invierno. Se puede llegar básicamente por dos carreteras, ambas con el tramo final sin asfaltar, pero es mejor la que va más al norte. Desvío de la 395 en (38.175349, -119.194685), menos de 5 km sin asfalto.


BODIE. Lo que se ve en el cielo es humo de quemas controladas de bosque
Antes de subir a Yosemite repostamos en Lee Vining y nos volvimos a acordar de Kazuhiro Ōe por un nuevo y más serio incidente con el sensor de nivel de combustible durante el que disfrutamos de nuevo de la amabilidad de los aborígenes. Qué buena gente oye. Igualito que los croatas. En este caso la cosa fue que repostamos, pagamos, salimos... y el indicador de nivel no se movió. Llegué a dudar si había echado gasolina o no, así que di media vuelta y volvimos a la gasolinera. A pesar de lo peregrino de mi explicación me hicieron caso, lo comprobamos bien... y la culpa era de Kazuhiro, claro.

¿Es playa o no es playa?
La primera parada en Yosemite era… en una playa. Sí señor, con dos gónadas. Nos fuimos a la playa en Yosemite. A 2500 m de altura, pero playa al fin y al cabo, con su arena, sus olitas y todo. La Santa y la ninia hasta se bañaron en el Tenaya lake (37.835551, -119.451989). La cosa tenía especial gracia porque hasta bien entrado Junio, la carretera que cruza la Sierra Nevada a la altura de Yosemite ha estado cerrada por la nieve. Como todos los años, pero este un poco más. Comprobad si queréis las fechas de apertura del Tioga Pass. Por lo demás, bocata y a continuar camino.


El famoso pino de Olmsted Point
y la primera vista del valle de Yosemite
Siguiente parada: Olmsted Point (37.810780, -119.485678), primera vista del valle. Impresionante, pero no merece la pena ir allí si no entras por el Este. Como nos pillaba de camino, paramos en Tuolumne Grove (37.758236, -119.805384) para ver los primeros secuoyas del viaje. Se nos había ido haciendo un poco tarde y no quería retrasar demasiado la llegada al alojamiento, así que hicimos una rutilla corta y continuamos camino. Ah, vimos nuestro primer oso. Y nuestro único coyote. Y el primer ciervo. Y las ardillas de la 142.345 a la 203.564. 

Íbamos a pasar tres noches en una cabaña de un camping justo fuera del parque, a 10 km de la entrada de Big Oak Flat. El camping resultó estar muy bien, la cabaña estupenda, la gente, de nuevo, muy amable. Cenamos en un hotel cercano y a la piltra, que los próximos dos días iban a ser duros: el primero visitando la parte alta del parque y el segundo el Valle, dos días largos y de mucho madrugar, así que, queridos ninios, vamos a cerrar aquí este capítulo que en el próximo habrá que esforzarse a tope. 

Cuídenseme, por favor y esperemos que para la próxima entrega podamos reírnos de lo pasado y recordar como se merecen a los que no lo pasaron.

Sarmiento: Lio en Rio

                         Antes de adentrarse en este nuevo capítulo de la vida de don Pedro, refresquen VVMM los anteriores en Sarmiento1 , ...