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miércoles, 28 de agosto de 2013

Donde Hewlett conoció a Packard: Portolá, Junípero y el Camino Real

Albion Walter Hewlett murió, el pobre, de un tumor cerebral en 1925, tras 9 años como profesor en la facultad de medicina de Stanford. Dicha universidad, en parte como favor y muestra de respeto hacia su difunto padre, aceptó en su seno a William Redington Hewlett, que se graduaría en 1934 antes de marchar al M.I.T. a obtener su título de ingeniero (eléctrico, no todo el mundo puede aspirar a ser ingeniero de verdad).

David Packard destacó desde su juventud en Pueblo (Colorado, EEUU) en varios deportes y, ya en su época universitaria, participó en los equipos de fútbol americano y baloncesto de Stanford, donde se graduó en 1934. Tras un breve paso por General Electric retornó a Stanford, donde obtuvo su título de ingeniero (también eléctrico, ¡Ntchs!).

Hewlett, Packard... ¿de qué me sonarán a mí estos tíos?

En Stanford todo destila seriedad, incluidas la mascota y las animadoras
Stanford es hoy en día una de las universidades más prestigiosas del mundo, situándose entre las cinco primeras en casi todos los listados. Nada menos que 52 Premios Nobel han estudiado y/o dado clase allí y hay un dato que a mí me parece escalofriante: las empresas fundadas por alumnos de Stanford tienen una facturación combinada de... ¡2.700.000.000.000 $! (casi el doble que el PIB de España). Creo que más de uno y más de dos debería-mos darle una pensada al por qué, no parece tan difícil. Podríamos fijar el origen de esa función alumbradora de empresas allá por finales de los 30, cuando Frederick Terman, por entonces profesor en Stanford, empezó a animar a sus alumnos (David Packard fue uno de ellos) para que fundaran empresas en las que desarrollar libremente sus ideas, incluso invirtió personalmente en algunas de ellas. Después de la Segunda Guerra Mundial, Terman auspició un programa de alquiler de terrenos propiedad de la Universidad para el establecimiento de empresas, poniendo la semilla de lo que hoy conocemos como... Silicon Valley.

El campus de Stanford está ubicado al sur de la Bahía de San Francisco, rodeado de ciudades como Palo Alto, Cupertino o Mountain View, nombres que hemos leído mil veces en crónicas sobre tecnología. El cogollo del campus está limitado al norte por la avenida "El Camino Real" (literal) y al sur por "Junípero Serra Boulevard". Vaya ¡qué casualidad! Justo de Fray Junípero y del Camino Real os quería hablar yo hoy...

La Alta California: mucho bosque y poca chicha 

Puede parecer sorprendente, pero el territorio que hoy conocemos como California fue explorado muy tardíamente y por obligación. Cuando hablamos de Coronado mencionamos a Fernando de Alarcón como el primer europedo que, posiblemente, puso pie en la actual California, aunque si lo hizo fue por casualidad y solo un ratito, allá por 1540. Un año antes, Francisco de Ulloa ya había explorado el Golfo y había determinado que Baja California (entonces solo California) no era una isla sino una península, aunque los cartógrafos no le hicieron ni puñetero caso y siguieron dibujando una isla, en parte porque desapareció sin dejar rastro en esa misión. En efecto, después de rodear casi toda la península de Baja, Ulloa mandó la siguiente carta desde la Isla de Cedros:
"He decidido seguir en el Trinidad con las pocas provisiones y hombres, si Dios me otorga buen tiempo, tan lejos como pueda, y el viento lo permita, y enviar este barco (el Santa Águeda) y estos hombres a la Nueva España con este informe. Dios quiera que el desenlace sea el que su señoría desea...Beso la ilustre mano de su señoría. Francisco de Ulloa"

Que no os engañe la foto. Baja California era bastante invivible
 en la época que nos ocupa.
Y a partir de aquí no se sabe más de él con seguridad. Hay quien opina que volvió a Nueva España y quien dice haber encontrado sus restos al norte de San Diego. De hecho, entre los buscatesoros americanos aún hay discusiones sobre Ulloa y el Trinidad, que iría según ellos cargado de oro, lo que parece harto improbable. Bueno, eso se lo dejamos a los Goonies y así (por cierto, muy risible que en la taducción española de la peli, el mapa y el pirata pasen misteriosamente a ser ¡italianos! en lugar de españoles)

El primero que estuvo en California de verdad de la buena fue Cabrillo, que desembarcó en San Diego en 1542 y siguió navegando por la costa hasta más allá de San Francisco, aunque no vio la bahía. A partir de ese momento el interés en California decae y prácticamente nadie se pasa por allí en décadas, salvo piratas británicos como Drake y Cavendish que usaron sus costas como puerto de base para hostigar los galeones españoles del Pacífico. En realidad, aunque California estuviera ahí mismito, era bastante difícil llegar a ella, tanto por tierra (había que cruzar desiertos y zonas muy abruptas) como por mar (por la corriente costera hacia el sur), así que no se le hizo mucho caso.

Sin embargo, en la mitad del siglo XVIII, los rusos (pronúnciese "rriusoss") comenzaron a hacer visitas a la costa Pacífica de Norteamérica. Entre 1741 y 1767 varias expediciones salieron desde Alaska hacia el sur explorando la costa, y eso ya si que no se podía consentir, así que se decidió retomar la colonización hacia el norte. En 1765 José de Gálvez y Gallardo (tío del Bernardo de Gálvez que conocemos) es nombrado Visitador real, cargo que debía dar un acongoje importante a los administradores de las Américas, incluidos los virreyes. Gálvez fue enviado con varias misiones, una de ellas era controlar la Alta California.

Hubo otro hecho esencial que sucedió en 1767: la expulsión de España (sí, de España, de toda España, o sea, también de Nueva España) de los jesuítas, que era la orden que controlaba las pocas misiones que había en la Baja California, así que la parte evangelizadora pasaron a llevarla los franciscanos, en concreto Fray Junípero Serra.

Fray Junípero Serra y Gaspar de Portolá


Miquel Josep Serra Ferrer nació en Petra (Mallorca) en 1713, muy pronto hará 300 años. En 1731 entró en la orden franciscana y cambió su nombre por el de Junípero, mucho más adecuado para un misionero, dónde va a parar. Porque, claro, Junípero no se iba a quedar predicando en la bella isla de Mallorca, además no dominaba el alemán, así que en 1749 se embarca hacia Nueva España para iniciar su labor misionera. Durante bastante tiempo se quedó en la zona de Querétaro, pero tras la expulsión de los jesuítas, Junípero y sus frays se hicieron cargo de las 14 misiones existentes en Baja California (ojo, ocupadas por 16 jesuítas, no fue demasiado complicado desalojarles) y pasaron a formar parte del esfuerzo colonizador de Gálvez y Portolá. De hecho, Junípero y el ilerdense Gaspar de Portolá acabaron siendo muy buenos amigos y residentes en California y su abierta colaboración fue esencial para el desarrollo de la zona.

La expedición de 1769 a California fue organizada de forma sumamente profesional por Gálvez, con varios barcos, grupos a pie, gran cantidad de ganado y semillas para establecer granjas... Salieron el 24 de marzo y el primer grupo de viajeros pedestres llegó a San Diego el 13 de Mayo y al día siguiente se fundó el Presidio de San Diego, en la actual Presidio Hill. Fray Junípero llegó en el segundo grupo, unas 6 semanas después y el 16 de Julio fue fundada la primera misión en California: San Diego de Alcalá, primera de 9 que se fundaron en vida de Fray Junípero. Tanto el uno (presidio, que no tiene nada que ver con una cárcel, es un fuerte), como la otra (misión), fueron los primeros asentamientos europedos permanentes en la costa del Pacífico de los EE.UU. y la base para la colonización española de California, pero su primera misión fue la de hacer de hospital para el enorme número de enfermos que iba generando la expedición. De hecho, de más de 200 integrantes, sólo unos 100 sobrevivieron.


Nada más fundar San Diego, no se dío ni un día de descanso, el tío, Portolá salió hacia el Norte con 63 hombres, entre los que destacaban Pedro Fages (El Oso) y sus voluntarios catalanes, el ingeniero Miguel Costansó y el cura Juan Crespí. Partieron el 14 de Julio de 1769 en busca de Monterrey, del que se pensaba que debía ser el mejor puerto de la zona. Y ¿por qué se pensaba eso? Pues muy sencillo: a comienzos del siglo XVII se retomó brevemente la idea de explorar California y se formó una expedición bajo mando de Sebastián Vizcaíno que exploró la costa del Pacífico (incluso alguno de sus cuates llegó hasta Oregón). Desgraciadamente no encontraron ningún puerto excepcionalmente bueno, así que... se lo inventaron o, por ser justos, "exageraron" en la descripción de las bonanzas de una de las bahías que habían encontrado. Para acabar de quedar bien ante el jefe, le pusieron a dicha bahía el nombre de "Monterrey" en honor del Virrey de Nueva España Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey. Al menos, Monterrey sirvió para albergar en 1967 uno de esos famosos festivales lisérgicos de finales de los 60, del que rescatamos la actuación de mis queridos "The Who" antes de seguir con nuestras cuitas...

Bien, con todos esos antecedentes, quedó fijado que Monterrey era un puerto de primera división y era el objetivo prioritario que Gálvez había fijado para la expedición de Portolá. Monterrey dista unos 700 km de San Diego y además el camino no fue fácil, pero la expedición fue, buscó, rebuscó, discutió, se sorprendió y finalmente decidió que aquella bahía que veían (porque la encontraron, claro) no podía ser la descrita por Vizcaíno porque era pintoresca, pero como puerto manifiestamente mejorable, así que... siguieron hacia el norte en busca del "verdadero" Monterrey. Mejor que yo, dejemos que sea el propio Costansó el que nos lo explique. Esta es la carta que el 10 de Diciembre de 1769 enterraron los expedicionarios en Ensenada Pinos, según el procedimiento que tantas veces ya hemos visto:

"La expedicion de tierra que salió de San Diego el dia 14 de Julio de 1769 años á las ordenes del Governador de Californias don Gaspar de Portolá, entró en la Canal de Santa Barbara el dia nueve de Agosto: pasó la Punta de la Concepcion el dia veinte y siete del mismo: llegó al pié de la Sierra de Santa Lucía el día treze de Septiembre: entró en la sierra dicha el diez y siete del proprio mes: acabó de pasar la sierra ó de descabezarla del todo el día primero de Octubre; y avistó el proprio dia la Punta de Pinos: el siete del mismo, reconocida ya la Punta de Pinos, y las ensenadas a la banda del norte, y sur de ella, sin ver señas del Puerto de Monterrey, resolvió pasar adelante en busca de él: a treinta de Octubre dió vista a la Punta de los Reyes, y farallones del Puerto de San Francisco en numero de siete. Quiso llegar a la Punta de los Reies la expedicion; pero unos esteros inmensos, que se internan extraordinariamente en la tierra, y le precisaban a dar un rodeo sumamente grande, y otras dificultades (siendo la maior la falta de viveres) la precisaron á tomar la buelta, creyendo que el Puerto de Monterrey podría tal vez, hallarse dentro de la Sierra de Santa Lucía; y temiendose haver pasado sin haverlo visto: dió la buelta desde lo ultimo del Estero de San Francisco en onze de Noviembre. Pasó por la Punta de Año Nuevo el diez y nueve del dicho; y llegó otra vez á esta Punta y Ensenada de Pinos en veinte y siete del mismo: desde dicho día hasta el presente nueve de Diziembre practicó la diligencia de buscar el Puerto de Monterrey dentro de la cerranía, costeandola por la mar a pesar de su aspereza, pero en vano: por ultimo desengañada ya, y desesperando encontrarlo despues de tantas dilixencias, afánes y trabajos, sin mas víveres que catorze costales de arina, sale hoi de esta ensenada para San Diego. Pide a Dios todopoderoso la guie, y a ti navegante quiera llevarte su Divina Providencia a puerto de salvamento.
En esta Ensenada de Pinos a nueve de Diziembre de mil setecientos sesenta y nueve años.
Nota: El ingeniero don Miguel Costanso observó la latitud de varios parages de la costa siendo los principales los siguientes. San Diego en el real que ocupó en tierra la expedicion 32° 42 El pueblo de gentiles mas oriental en la Canal de Santa Barbara 34 18 La Punta de la Concepcion 34 30 El principio de la Sierra de Santa Lucía hacia el sur 35 45 Su fin en esta ensenada de la Punta de Pinos 36 36 La Punta de Año Nuevo que es baja y de arrecífes de Piedra 37 04 En tierra cerca del Puerto de San Francisco teniendo los farallones al oeste quarta al noroeste 37 35 Juzgo la Punta de los Reies que miraba al oesnoroeste desde el mismo sitio por 37 44
Se les suplica a los señores comandantes de los pacabotes, ya sea de San José, ó del Principe que si a pocos dias despues de la fecha de este escrito abordaren á esta plaia; enterados de su contenido y del triste estado de la expedicion procuren arrimarse a la costa y seguirla para San Diego a fin de que si la expedicion tuviese la dicha de avistar a una de las dos embarcaciones y les pudiese dar á entender con señas de banderas ó tiros de fusil el parage en que se halle la socorra con viberes si posible fuese.
Alabado sea Dios
"
No, este no es Portolá, es Clint Eastwood con
su inefable poncho
La punta Pinos de la que hablan es el cabo que marca el sur de la bahía de Monterrey y justo al sur de esa misma península se encuentra el famoso puebleciglio de Carmel by the sea, en el que fue alcalde el nunca suficientemente alabado Clint Eastwood y, además, acabaría siendo ubicación de la segunda misión fundada por Serra y sus Frays en California, cosa que harían en Punta Pinos el 3 de Junio de 1770 bajo el nombre de San Carlos Borromeo y según diseño de Costansó. Poco después de su fundación la misión se trasladó y hoy está en Carmel, supongo que cerquita de la casa del Sr. Eastwood, en la prolongación de Junípero Street.

El retorno a San Diego fue bastante penoso, con muy mal tiempo y falta de provisiones. En el camino los expedicionarios se ventilaron doce de las mulas de carga que llevaban, pero el 24 de enero de 1770 consiguieron llegar a San Diego los mismos 66 paisanos que habían salido seis meses antes, lo que no dejaba de ser un gran éxito. La situación en el presidio era casi peor, muchos de los enfermos habían muerto y no habían llegado las provisiones esperadas, pero al menos el presidio y la misión seguían en pie. En esos seis meses la expedición había viajado de San Diego a San Francisco y vuelta, pasando por Monterrey y lo que acabaría siendo Los Ángeles y, curiosamente, acamparon entre el 6 y el 11 de Noviembre de 1769 al pie de dos altos árboles de los que hoy solo queda uno y es... el palo alto de Palo Alto y del escudo de Stanford.

A finales de marzo, cuando Portolá estaba a punto de salir de nuevo, esta vez hacia el sur a buscar provisiones, llegó un barco de aprovisionamiento y las cosas comenzaron a funcionar algo mejor. Como hemos visto, Portolá no era hombre de esperas, así que en cuanto las cosas estuvieron medio controladas, el 16 de abril, partió una nueva expedición hacia el norte, por tierra (Portolá, Fages y Crespí) y por mar (Junípero y Costansó). Ambas partes de la expedición se reunieron en Monterrey donde, como se ha dicho, se fundó la segunda misión el 3 de Junio. Después vinieron San Antonio de Padua (1771), San Gabriel Arcángel (1771), San Luis Obispo de Tolosa (1772), San Francisco de Asís o Misión Dolores en pleno centro de la actual ciudad de San Francisco (1776), San Juan Capistrano (1776), Santa Clara de Asís (1777) y San Buenaventura (1782), todas ellas en vida de Fray Junípero. A su muerte, fue Fermín de Lasuén el que tomó el liderazgo misionero y siguieron las fundaciones hasta completar una cadena de 21 misiones, desde San Diego al sur hasta San Francisco Solano, la última y más septentrional.

El programa colonizador de Gálvez había sido llevado a la práctica por fases perfectamente engranadas. Fray Junípero estableció la estrategia fundacional de las misiones que finalizó con una de ellas cada 50 km, aproximadamente, lo que suponía una jornada típica a caballo. Como os habréis imaginado, el Camino Real era el que iba uniendo todas esas misiones. En principio poco más que un sendero, pero poco a poco fue ensanchado y mantenido para mejorar la comunicación "intermisional" y acabó siendo el eje costero de California, uniendo los poblados que fueron surgiendo alrededor de las misiones y, a la postre, las ciudades en las que se convirtieron.

Misión de Santa Bárbara
Las misiones eran gestionadas por los franciscanos, que iniciaron una labor de formación de los indígenas, algunos de los cuales se mostraron hostiles, pero poco a poco se fueron aviniendo a la vida moderna y adaptándose a las explotaciones agrícolas y ganaderas que fueron paulatinamente creciendo alrededor de las misiones y acabaron siendo bastante prósperas. Hay que tener muy presente que las tribus de la zona estaban especialmente atrasadas en aquel momento, muy por detrás de lo visto más al sur, así que pasaron (no sin esfuerzo por su parte, claro) casi de la edad de piedra al siglo XVIII-XIX en un par de décadas. Hombre, por el camino hubieron de bautizarse, ser azotados si se agarraban una melopea, ir a misa diaria y tal... cosas de los frays, supongo que les estirarían de las patillas e incluso les arrearían con la regla en las uñas, pero era por su bien y la eterna salvación de sus almas...

Adicionalmente, el hecho de que las misiones estuvieran tan bien colocadas estratégicamente  medio obligaba a Junípero y sus Frays a ser especialmente hospitalarios con los expedicionarios que por allí se seguían moviendo.

Fray Junípero murió en la misión de San Carlos Borromeo en 1784, pero el movimiento ya se había iniciado y no pararía. Portolá, una vez cumplida a la perfección su misión de abrir la puerta de California la abandonó y no volvería nunca jamás. Fue sucedido como Gobernador por Pedro Fages, que tuvo sus roces con Junípero.

¡Ah! por cierto, a los rriusoss ni los vimos.

Conclusión


La colonización de California, como hemos visto, fue muy tardía, más de doscientos años después de las conquistas sudamericanas, y además la primera colonización planificada. 

El Camino Real sigue existiendo y, aunque no sé si con mucho éxito, es promocionado como atractivo turístico; a la americana, eso sí: se sacaron de la manga unas campanas que señalizan el camino que a mí, sinceramente, me parecen un poco cursis, pero en fin...en cualquier caso, otro destino obligado más. Ahora lamento enormemente no haber visitado la Misión Dolores el único día que estuve en San Francisco. Casi todas las misiones están restauradas y son visitables, ¡algunas incluso mantienen su colegio y su instituto!

Por terminar, dada la circunstancia de que el palo alto de Palo Alto está justo en una de las esquinas de la superficie ocupada por la Uni de Stanford (37°26'49.99"N, 122°10'12.25"W), hemos de colegir que los expedicionarios que allí acamparon durante casi una semana se movieron por la zona e incluso cazaron en ella, así que: Hewlett, Packard, Brin, Page, Knight... ¿quienes creéis que sois, piltrafillas? El primer ingeniero que paseó su coleto por el campus de Stanford se os adelantó en torno a 200 años y fue un ingeniero militar español, de Barcelona para más señas.

Si, ya, no se puede ser perfecto...

Y ahora, a seguir pensando por qué de Stanford sale tanto talento aprovechable y de la universidad de Villabotijos de Abajo (España) no. ¿Será tan complicado?






viernes, 2 de agosto de 2013

El lago español: Balboa, Magallanes y Urdaneta (y II)

NOTA PRELIMINAR: Aunque tardío, este es un momento tan bueno como otro cualquiera para recordar "mi cole", el ORIES de Artajona, donde terminé EGB en 1984. Un lugar con unas instalaciones patéticas que hoy sería cerrado por la Admon sin derecho a réplica, pero que daba una educación de un nivel inimaginable para nuestros churumbeles de hoy en dia. La dedicación y conocimiento del profesorado eran, sencillamente, espectaculares. A día de hoy, lo poco que conozco del mundo que me rodea sigue siendo mayoritariamente lo que allí aprendí. Me gustaría pensar que Don José y Don Martín siguen vivos y felices. Desde luego creo que pueden sentirse orgullosos de su obra. Dada la temática del blog, también me viene a la mente don Leonardo, mi último profesor de historia. Gracias a todos.



PRIMERA PARTE AQUÍ

Ahora volvamos a lo nuestro, mucho menos importante. Os adelanto que la entrada de hoy me ha quedado algo larga y tan divertida como una película de Bergman sobre el lento crecimiento de la hierba en la Suecia rural de finales del XIX. No es por desanimar, es por provocar comentarios, aunque sean airados.

Bien, hace unos días, como quien dice, dejamos a Magallanes, Elcano, Pigafetta y sus cuates bastante felices por haber salido del estrecho Patagónico, pero seguramente preocupados por lo que tenían por delante, sobre todo por no saber qué tenían por delante.

Hoy es ligeramente más sencillo hacerse una idea: encendemos nuestro ordenador, abrimos el navegador, buscamos en Google Maps... ¡et voilà! vemos el Pacífco en su plenitud. Mapas, fotos de satélite, fotos de aficionados viajeros, información, vínculos a interesantísimas güés... todo. Como si lo hubiéramos recorrido de Norte a Sur y de Este a Oeste. Para Magallanes, Elcano y sus muchachos la cosa era algo más complicada: no había ni un rudimentario mapa de la zona, para empezar porque nunca antes nadie que hubiera pasado por allí -si es que alguien había pasado por allí- había tenido capacidad para hacerlo.

The Pacific crossing (si no metes un palabro en inglés en un artículo no eres cool)


El Pacífico. En esta escala casi no se aprecia ni Hawaii
Os ruego en cualquier caso que, antes de adentrarnos en los hechos sucedidos a las tres naves comandadas por Magallanes tras abandonar el estrecho Patagónico, abráis vuestro G. Earth, Maps u lo que sea, os vayáis a la boca pacífica del estrecho de Magallanes (recordad: 52ºS) y vayáis avanzando más o menos en dirección NO (rumbo 315, o así, hacia el mistral, que diría Pigaffetta). Despacio, sin  demasiada prisa...no hay mucho más que agua ¿no? Bueno, en realidad no, acabáis de atravesar la Polinesia, una enorme extensión de agua salpicada de más de 1000 islas y algunos islotes, atolones, volcanes y rocas varias. ¿Cuántas de ese mogollón de islas avistó Magallanes? Pues... parece que dos (2). Bueno, dos es mejor que ninguna, ciertamente, y ¿en cuantas de esas dos pudieron desembarcar nuestros rudos marineros para aprovisionarse? Pues... en realidad en ninguna, así que Magallanes & co. se cruzaron el Pacífico de puritito machos, sin escalas, sin ayuda, sin mapas, sin WiFi y, sobre todo, sin miedo (bueno, miedo debieron tener un rato, pero no les impidió seguir, ya me entendéis)

Habíamos dejado a nuestra tropa a 52ºS, costa Pacífica de Chile, el miércoles 28 de Noviembre de 1520 y justo allí nos acercamos de nuevo a ellos hoy.

Pigaffetta no cuenta gran cosa de lo que pasó en la travesía del Pacífico, pero da los suficientes datos como para saber que no fue un crucero de placer precisamente. Así, para empezar:

"El miércoles 28 de noviembre de 1520 nos desencajonamos de aquel estrecho, sumiéndonos en el mar Pacífico. Estuvimos tres meses sin probar clase alguna de viandas frescas. Comíamos galleta: ni galleta ya, sino su polvo, con los gusanos a puñados, porque lo mejor habíanselo comido ellos; olía endiabladamente a orines de rata. Y bebíamos agua amarillenta, putrefacta ya de muchos días, completando nuestra alimentación los cellos de cuero de buey, que en la cofa del palo mayor, protegían del roce a las jarcias; pieles más que endurecidas por el sol, la lluvia y el viento. Poniéndolas al remojo del mar cuatro o cinco días y después un poco sobre las brasas, se comían no mal; mejor que el serrín, que tampoco despreciábamos."

Claro, en tales condiciones no tardó en aparecer el escorbuto, mal de las encías, que fue atacando a los marineros y dejándolos en condiciones lamentables, si no matándolos. Hubo diecinueve bajas entre los expedicionarios (más dos indígenas que habían sido capturados en América) y más de treinta incapacitados temporales. En tales condiciones no se hacen prisioneros, como os podéis imaginar así que:

"Las ratas se vendían a medio ducado la pieza y más que hubieran aparecido. Pero por encima de todas las penalidades, ésta era la peor: que les crecían a algunos las encías sobre los dientes -así los superiores como los inferiores de la boca-, hasta que de ningún modo les era posible comer: que morían de esta enfermedad"

Puestos a poner imágenes de la Polinesia Francesa, pongamos esta de
Bora-Bora, que es donde acabarían los de la comisión multipartita
 de los cabildos canarios pasando un par de semanitas. De nada, muyayos.
En cierto modo, dentro la incómoda situación en la que se encontraban, se puede decir que tuvieron suerte ya que durante estos meses de travesía fue cuando el Pacífico se ganó su nombre: no hubo ni una mala tormenta, ni una mala galerna... nada, sólo plácida y aburrida navegación en el rumbo más alejado de isla alguna que se pueda imaginar. Ya es mala suerte. Aún así, por el camino avistaron dos islas, como os he dicho, ambas en latitud sur, a 15 y 9º según Pigaffetta. Por desgracia no fue posible fondear en ellas y se tuvieron que limitar a pescar unos cuantos tiburones que por allí abundaban. Les pusieron de nombre "Islas Infortunadas" (me sorprende que aún no se haya creado una comisión multipartita de los distintos cabildos canarios para hacer un viaje de hermanamiento a tutiplén con estas islas...por lo de "afortunadas" vs. "infortunadas", ya sabéis...). Aunque las pistas no son muchas, parece probable que estas islas sean las hoy conocidas como  Puka Puka (ojo, no confundir con PukaPuka) y bien Isla Carolina, Isla Flint o Isla Vostok, aquí hay dudas. Por cierto, estas tres fueron reclamadas mucho despues por EEUU bajo el Acta de las islas guaneras, lo que cuadra bastante con la abundancia de aves que describió Pigaffetta. No, yo tampoco había oído en mi vida hablar del acta de las islas con abundancia de caca de pájaro, pero resulta que existió e incluso permitía al presidente de los EEUU usar sus fuerzas armadas para defender una isla, cayo o roca que hubiera sido reclamado bajo ese acta de la caca. Dos curiosidades por el precio de una: la isla de Puka Puka fue visitada de nuevo en 1616 por los holandeses Schouten y Le Maire, que la denominaron "Isla de los Perros" (Honden eiland, o así) porque se la encontraron habitada solo por tres perros que no sabían ladrar. De haber sabido, seguramente habrían ladrado en español.

Las tres naves dejaron atrás las Islas Infortunadas, sus tripulantes con más hambre que el perro (ladrador o no) de un ciego, y continuaron su rumbo. En algún punto al norte de las Fidji cruzaron el ecuador, suponemos que sin fiesta de paso del ídem, y se adentraron en una zona en la que poco más de 400 años después otros barcos, más grandes y pesados librarían batallas muchísimo más cruentas. El 6 de marzo de 1521, por fin, divisaron unas islas de cierto empaque y en las que parecía que se podía fondear:

"A las casi setenta leguas de esta bitácora, en los 12 grados de latitud y los de longitud, el miércoles 6 de marzo descubrimos un islote al mistral y hacia el garbino, dos. De estas últimas, una era más alta y espaciosa. Quería atracar en ella el capitán general, por busca de algún alimento fresco; pero no pudo, porque los naturales de dicha isla deslizábanse en nuestras naos y robaban aquí una cosa, otra allá..., de forma que no la había para tenerlas seguras. Estábamos arriando velas para bajar a tierra, cuando --con insólita rapidez-- nos robaron el esquife amarrado a la popa de la nave capitana. Furioso por dicha fechoría, bajó a tierra el capitán general con cuarenta ballesteros; incendiaron cuarenta o cincuenta casas y muchas canoas, mataron a siete hombres y se recuperó el esquife."
¡Juas! Estas islas serían conocidas por los españoles durante años como "Islas de los ladrones", actuales Islas Marianas. En concreto parece que Magallanes desembarcó en Guam, la más grande y más meridional de las Marianas. Como os dije en la primera parte de esta entrada, cuando Balboa se metió hasta la cintura en el Pacífico y lo reclamó para Castilla, poco sabrían los guameños del temita, pero tan solo 7 años y medio después (si, TAN SOLO siete años y medio) ya se enteraron del asunto. Hemos de reconocer que el primer encuentro no fue muy amistoso por ninguna de las dos partes pero, sea como fuere, Guam fue parte de España hasta el final de la época colonial en 1898 en que pasó a los EEUU por el tratado ¿de? En efecto: París, ante cualquier pregunta del trivial sobre un tratado, responded París, tendréis un 50% de posibilidades de acertar. Casi 400 años de presencia española en Guam. Por cierto, el resto de las Marianas se las vendimos a los alemanes en 1899, así que debieron ser nuestras últimas posesiones por la zona.

En fin, muy bonito todo lo de Guam y tal, sobre todo para marinos que llevaban meses sin ver tierra pero, muchachos, nadie dijo que esto fuera a ser divertido y la flota tenía una misión, así que cargaron agua y víveres y ¡de nuevo al polvo del camino! O a la espuma de mar, que tanto monta.

Desde Guam cruzaron el Mar de Filipinas y en solo diez diítas de plácida navegación llegaron a Sámar, una de las más de 7.000 islas que componen las Filipinas.

Paragua, en las Filipinas. Eso fue España hasta 1898.
Ni que decir tiene que pasa a engrosar la lista de viajes deseados.
Y, amables lectores, aunque geográficamente el Pacífico se extiende aún al oeste de las Filipinas, a efectos de navegación, a partir de aquí el viaje de Magallanes fue completamente diferente, sobre todo para él mismo, ya que la diñó mes y medio después, antes incluso de haber abandonado las Filipinas.

No os sorprenderé si os digo que la circunnavegación concluyó al mando de Juan Sebastián Elcano a bordo de una sola de las cinco naves que salieron de España, pero esa, aunque enorme, es otra historia. Si os diré, sin embargo, que formalmente el primer circunnavegador del mundo puede que no fuera Elcano ni ninguno de los otros 17 que llegaron  con él de vuelta a España. Hemos mencionado que Magallanes había adquirido un esclavo en sus andanzas previas por las Molucas al servicio de la corona portuguesa, un tal Enrique de Malaca, que traicionó a los expedicionarios y fue abandonado en Filipinas. Hay una teoría que dice que Enrique era filipino. De ser así, habría salido un día de su casa y vuelto a ella por el camino más largo posible (más o menos). Eso se parece mucho a dar la vuelta al mundo ¿o no?

El Pacífico se podía dar por cruzado por primera vez, pero aún no estaba domeñado...

El tornaviaje: Urdaneta y Arellano


Bueno, el Pacífico ya se había cruzado de acá pallá, pero los intentos de cruzarlo de allá pacá, siendo "acá" y "allá" este lado y el otro, respectivamente, fueron fracasando uno tras otro. En realidad tampoco es que hubiera tantísimos, por el mero hecho de que para volver primero había que ir, e ir sabiendo que nadie había vuelto todavía. La alternativa, volver por el Índico, además de vergonzante no estaba exenta de peligro, ya que los portugueses eran muy celosos de sus rutas. Con "r".

El primero de los intentos de Tornaviaje se produjo ya en la misma expedición de Magallanes. Después de muerto éste y tras diversas vicisitudes, la expedición se dividió en dos: Elcano intentó (y consiguió) volver en la Victoria por el cabo de Buena Esperanza (ojo, por medio del Índico, sin tocar tierra para evitar a los lusitanos), mientras que Gonzalo Gómez de Espinosa, al mando de la Trinidad intentó llegar a Nueva España siguiendo el plan original de la expedición, que no era la circunnavegación y realizando así el primer intento (fallido) de Tornaviaje. La verdad es que estuvo a punto, pero a puntito, de conseguirlo, pero su intento acabó en absoluta catástrofe. Se merece sin duda una entrada para él solito, sección "Grandes intentos" subsección "¡Oooooooohhhhhh! ¡Caaaasi!". Espinosa y muy pocos de los más de 50 paisanos que se quedaron con él lograron retornar a España, mucho después y de manos de los portugueses.

Comité de despedida de la expedición de Legazpi
a su salida de Jalisco (¡no te rajes!). O así.
El segundo y el tercer intento fueron consecutivos y ya hemos hablado de ellos: fueron los dos intentos de retonno desde las Molucas de Álvaro de Saavedra a bordo de la Florida tras su misión de apoyo a la expedición de Loaysa. Como recordaréis, en dicha expedición despuntó un chaval del que dijimos que volveríamos a hablar: Urdaneta. Ya casi estamos.

Tras Saavedra hubo algún otro intento, tanto por el norte como por el sur, hasta plantarnos en 1564, cuando Legazpi sale del puerto de la Navidad, Jalisco (¡no te rajes!) rumbo a Filipinas. La expedición de Legazpi llevaba gestándose mucho tiempo, al menos desde 1559. De esa fecha es una carta del rey Felipe II a Urdaneta en la que le pide que se incorpore a una expedición que va a poner en marcha el virrey Luis de Velasco. Como véis, el rey no sólo recibía cartas, también las enviaba. Urdaneta era por entonces un feliz fraile agustino y residía en un monasterio en Méjico, donde fueron a buscarle por su experiencia en la época de Loaysa, más de 30 años antes:


"El rey: Devoto Padre Fray Andrés de Urdaneta, de la orden de Sant Agustín: Yo he sido informado que vos siendo seglar fuisteis en el Armada de Loaysa y pasasteis al estrecho de Magallanes y a la Espacería, donde estuvisteis ocho años en nuestro servicio. Y porque ahora Nos hemos encargado a Don Luis de Velasco, nuestro Virrey de esa Nueva España, que envíe dos navíos al descubrimiento de las islas del Poniente, hacia los Malucos, y les ordene los que han de hacer conforme a la instrucción que es le ha enviado; y porque según de mucha noticia que diz que tenéis de las cosas de aquella tierra y entender, como entendéis bien, la navegación della y ser buen cosmógrafo, sería de gran efecto que vos fuesedes en dichos navíos, así para toca la dicha navegación como para servicio de Dios Nuestro Señor y y nuestro. Yo vos ruego y encargo que vais en dichos navíos y hagáis lo que por el dicho Virrey os fuere ordenado, que además del servicio que hareis a Nuestro Señor yo seré muy servido, y mandaré tener cuenta con ello para que recibáis merced en hobiere lugar.

De Valladolid a 24 de Septiembre de 1559 años.

Yo el Rey"
Como decía, fue finalmente en Noviembre de 1564 cuando salía de Nueva España una flota de lo más pío: el San Pedro, el San Pablo, el San Juan de Letrán, el San Lucas y, no podía faltar, el Espíritu Santo. Como era costumbre, las órdenes se abrieron una vez en alta mar y en presencia de todos los miembros relevantes de la expedición. Al leerlas, Urdaneta se agarró un rebote considerable, ya que el destino eran las Filipinas, de las que Urdaneta pensaba, con razón, que estaban en la mitad Portuguesa del mundo. Urdaneta debía ser un tío bastante peculiar, pero además de disciplinado, ahora era fraile, así que finalmente asumió las órdenes y calló la boca. La cosa estaba muy clara, la misión era ir directos a las Filipinas, echarles un vistazo, establecer allí una base y volver lo más rápido posible por el Pacífico de vuelta a Nueva España.

El 1 de Diciembre de 1564, la más pequeña de las naves, el patache San Lucas, al mando de Alonso de Arellano y con Lope Martín como piloto, se separó del resto de la flota, según ellos por cuestiones de visibilidad, clima, vientos, que si la abuela fuma y tal... Según la historia, sencillamente desertaron y se dieron a la aventura por su cuenta. Este pequeño detalle -deserción vs. imponderables de la naturaleza- es esencial, como luego veremos, para entender por qué Urdaneta es superconocido y a Arellano no le recuerda nadie.

Ruta de Urdaneta. Imagen encontrada por ahí.
Lamento no conocer el original origen  para citarlo
La navegación hacia el oeste fue bastante plácida dentro de lo que cabe y, tras pasar por Guam, la flotilla llegó a Filipinas el 13 de Febrero de 1565. Como estaba previsto, se dieron un garbeo por las islas, explorando y fundando asentamientos en el proceso. Urdaneta probablemente tenía una idea bastante precisa de cómo y cuando debía afrontar el viaje de vuelta, así que se preparó para salir a principios de Junio en la nave capitana, que había aligerado de todo lo innecesario, artillería incluida, para cargar víveres. Según su plan, salió en dirección NE, alcanzó la latitud de Japón y siguió hacia el norte cabalgando la corriente de Kuroshio en paralelo a sus costas hasta alcanzar, a primeros de agosto los 39ºN. En ese momento se tiraron hacia el este, también beneficiándose de la corriente del Pacífico Norte. casi sin quererlo, el 18 de Septiembre de 1565 avistan tierra:

"Martes 18 de Septiembre, a las 7 de la mañana, estando asentado en la silla, yo el dicho piloto, vi tierra por la banda de estribor, porque íbamos amurados a de la banda de babor, y luego mandé cazar a popa. Las señas que tiene esta isla son las siguientes: es una isla que está nornordeste susudueste, y en el medio de ella es alta, y de la una parte y de la otra caen dos puntas delgadas; y de la parte del noroeste de ella, como a legua y media, echa una piedra que parece fuera del agua. A esta isla le puse La Deseada"
Palabras del Piloto Rodrigo de Espinosa 

Continuaron rumbo Sudeste hasta avistar Nueva España, pasar de largo Puerto de Navidad, según Urdaneta demasiado insalubre para acoger a su ya muy enferma tripulación, y continuar hacia Acapulco, en cuya bahía entraron  -en unas condiciones manifiestamente mejorables, ya no pueden ni maniobrar el barco- el 8 de octubre de 1565 completando, por fin, el tan ansiado tornaviaje... pero... ¡un momento! ese barquichuelo de ahí nos resulta familiar...

¡Demonios!   ¡Si es el San Lucas del capullo de Arellano y el aún más capullo Lope Martín !  

 ¡¿QUÉ      HACE      AHÍ?!

Pues descansar, dos meses después de haber llegado a Puerto Navidad, procedente de Filipinas... casi con toda seguridad. Arellano había explicado que se separaron de la flota principal por mal tiempo, como dijimos, y que después de eso siguió la ruta prefijada hacia Filipinas. Pasó allí unos meses, no se cruzó con Legazpi y decidió volver POR LA RUTA QUE URDANETA LES HABÍA EXPLICADO A TODOS LOS PILOTOS. Bien, es más que probable que todo eso fuera cierto, aunque algunas partes de su relato no cuadran demasiado, pero el mérito se lo llevó, merecidamente, Urdaneta por lo siguiente:

  1. Como se ha dicho, Arellano se limitó a usar la ruta propuesta por Urdaneta
  2. No pudo aportar ni mediciones, ni mapas, ni descripciones detalladas de vientos o corrientes, por lo que su viaje, bien que interesante, no aportó absolutamente nada a la navegación. Por contra, Urdaneta se presentó con unas descripciones de tal detalle que se siguieron usando durante décadas
  3. Es claro que Arellano desertó, parece que influido por Lope Martín, que demostró ser un cuasiser bastante ponzoñoso cuya vida acabó bastante pronto y como el rosario de la Aurora. Claro, un desertor no puede llevar gloria alguna.
Y ahora os voy a atizar la descripción completa que hace Urdaneta de su viaje, se entiende que la literal, como se ha dicho aportó cartas y datos marineros precisos y esenciales. Aquí va. Enterita ¿eh?

"De la vuelta de Cebú para Nueva España, lo que hay que decir es que partimos desde donde quedaron los nuestros en primero de junio de 1565, y en 18 de septiembre vimos la primera tierra en la costa de la Nueva España, que fue una isla que se dice San Salvador, que está en 34 grados menos un sesmo, y a primero de octubre llegamos enfrente del puerto de La Navidad; y no queriendo entrar en él, pasamos al puerto de Acapulco por ser muy mejor puerto que este otro y estar más cerca de México que no el puerto de La Navidad con más de 45 leguas.
Pasamos mucho trabajo a la vuelta, con tiempo contrarios y enfermedades. Murieron veintiséis hombres hasta surgir en el puerto, y después de llegados a él otros cuatro, y más un indio de la islas de los Ladrones, que envió el General con otros tres indios que envió de la isla de Cebú. Vino por capitán de la nao Felipe de Salcedo, nieto del General, el cual se hubo cuerdamente en su cargo. No trato de cómo se apartó de nuestra compañía a la ida don Alonso de Arellano con el navío San Lucas, porque él mismo ha dado relación de lo que le sucedió en aquel viaje"

Y ya, no hay por qué enrollarse más. Este tío me habría caído bien.

Ahora sí, el Pacífico estaba controlado

A modo de conclusión


Andrés de Urdaneta
Como dice Oskar Spate en su libro "The Spanish lake" (os suena ¿eh?), España se enfrentaba a un dilema de difícil resolución. La principal razón por la que habían fracasado tos los intentos de retorno por el Pacífico era que las expediciones salían de allí pésimamente equipadas ya que, a diferencia de los portugueses, no teníamos ninguna base suficientemente estable por la zona. Para atacar el viaje de vuelta con garantías había que fundar una buena base por allí y para fundar una base teníamos que tener el tornaviaje resuelto... Diabólico. Legazpi y Urdaneta resolvieron el dilema estableciendo una colonia respetable en Filipinas (recordad que tres de los barcos, con Legazpi a la cabeza se quedaron allí) y encontrando la ruta de vuelta de una tacada. 

Casi de inmediato la ruta de Urdaneta comenzó a ser utilizada por lo que se conocería como "El Galeón de Manila", que navegó ininterrumpidamente durante 250 años.

Como os dije, la entrada me ha quedado larga y plúmbea. Lo siento, espero que la próxima sea más jacarandosa. Por abreviar nos hemos dejado muchas cosas en el tintero, como las consecuencias de esa exclusividad del comercio que estableció el galeón, las posibles visitas a Hawai, que está justo en medio de la ruta, por parte de los españoles... en fin, como siempre, dejamos muchos hilos sueltos. Espero que alguien se anime a tirar de alguno, que es de lo que se trata.






http://profundosoconfusos.blogspot.com.es/2013/07/el-lago-espanol-balboa-magallanes-y.html

domingo, 7 de julio de 2013

El lago español: Balboa, Magallanes y Urdaneta (I)

Un espectáculo al que estuve una vez a punto de asistir en directo fue una etapa del famoso rally de los 1.000 lagos, que se disputa cada verano en los alrededores de Jyväskylä, en el centro-sur de Finlandia. El rally ya no se llama "de los 1.000 lagos", sino sencillamente Rally de Finlandia, tal vez porque lo de "1.000 lagos" era más falso que un billete de 3 €. Los finlandeses presumen frecuentemente de que en su territorio hay más de 187,000 lagos, considerando como lago aquella masa de agua permanente con más de 500 m2 de superficie, lo que es un poco benevolente, lo reconozco. Dejémoslo en que hay más de 187.000 entre lagos y charcas venidas a más. Esto supone que tocan a un lagocharca por cada 30 habitantes y os puedo asegurar que los usan. La verdad es que tampoco hay mucho más que hacer, como para encima desaprovechar los lagos...

Uno de los saltitos del 1000 lagos
En España no hay tantos lagos en la actualidad, pero no hace tanto teníamos la exclusiva sobre un lago de cierto tamaño... más grande que el más grande de los lagos finlandeses, de hecho, más grande que TODOS los lagos finlandeses juntos, incluso más grande que toda Finlandia... ¡qué demonios! dejémonos de modestas comparaciones ¡MAS GRANDE QUE TODA LA TIERRA EMERGIDA JUNTA! Nuestra natural modestia nos impidió bautizarlo oficialmente como "el lago español" y se acabó quedando con el nombre de Océano Pacífico.


El hombre que subió una montaña y descendió a un nuevo océano


Núñez de Balboa sería (será) por sí solo merecedor de una entrada en profundosoconfusos, aunque nos estemos dedicando a personajes y hechos algo menos conocidos, de momento. Sin embargo no se puede hablar del Pacífico sin comenzar la historia con Núñez de Balboa escalando una montaña. Núñez de Balboa era extremeño, leonés y Vasco; lo primero por nacimiento, lo segundo por linaje y lo tercero por bautismo. Fue de los que llegaron a América en los primeros años, pero tampoco es que se deslomara demasiado al principio. Hizo algo de fortuna y después se dedicó a la molicie del ocio, saliendo de ella sólo cuando necesitó huir de sus acreedores, cosa que hizo como polizón con su perrillo de la mano. Como un pionero perroflauta, vamos. Por vicisitudes varias acabó asentándose en el norte de la actual Colombia, cerca de la frontera con Panamá, donde fundó la ciudad de Santa María la Antigua del Darién, la primera ciudad fundada por los españoles en tierra firme y la primera en la que una "moción de censura" se cargó al alcalde mayor Martín Fernández de Enciso, hecho que, a la larga, acabaría costando caro a Balboa.


Ese pedazo de canal, canal de Panamá (Imagen de la Wiki)

Desde allí realizó sucesivas expediciones, combates y alianzas con diferentes tribus indias, hasta que en 1513 tuvo suficientes indicios como para estar seguro de la existencia del que él denominaría Mar del Sur... y a por él que se fue. Por cierto, el nombre de Mar del Sur le viene por el rumbo  tomado por Balboa para cruzar el istmo de Panamá. No sé si os pasará como a mí, pero me parece algo contraintuitivo que el canal de Panamá no discurra de este a oeste, sino de norte a sur. Es más, el paso Atlántico-Pacífico avanza ligeramente hacia el este, pero es básicamente Norte-Sur. A lo que iba, que el 25 de Septiembre de 1513, pronto hará la friolera de 500 años, Balboa se convirtió en el primer europedo en divisar el Pacífico y unos días después (el 29 de Septiembre, en pleno veranillo) tomó posesión de ese nuevo mar en el golfo de San Miguel, así llamado por el santo del día. No deja de ser enternecedor imaginarse a todo un conquistador metiéndose hasta la rodilla en el mar, alzando su espada y "tomando posesión".. ¡de todo un océano! Con un par, supongo que a los habitantes de las lejanas Islas Marianas, tan felices junto a su fosa, les importaría una higa lo que un loco barbudo dijera a 15.000 km de distancia. Pues en un plazo sorprendentemente corto de tiempo se enterarían, vaya que si se enterarían...

En cierto modo, esta ingenuidad de don Vasco le acabaría haciendo perder la cabeza. Literalmente. Que se la cortaron, vamos, pero esa es historia para otro día. Hoy nos centramos en el océano, que sin duda contiene la sangre de muchos pioneros españoles, pero no la de Balboa, que fue ajusticiado junto al Caribe.

El "lago" estaba descubierto y se había tomado posesión de él, ahora había que ponerlo por obra...


Magallanes y Elcano se lanzan a lo desconocido.. ¿o no?


Fernando de Magallanes (o Fernão de Magalhães) fue un marino portugués que no debía andar muy contento con su patria ya que, tras guerrear por ella en Oriente y adquirir por esa zona un esclavo del que hablaremos luego, se vino a Castilla para proponer el viaje que demostrara que una ruta alternativa a las Molucas era posible y que le haría pasar a la historia. El emperador Carlos le compró rápidamente la idea y le concedió privilegios y medios para iniciar el viaje. El 20 de Septiembre de 1519 la expedición, compuesta por 5 naves con 234 paisanos a bordo, salió de Sanlúcar de Barrameda con la sana intención de cambiar el mundo. La verdad es que les costó, en concreto a Magallanes la misma vida, pero lo consiguieron.

En la entrada de hoy no es momento para entrar en el detalle de tan tremebundo viaje, sino sólo en la parte en la que, por primera vez, una expedición cruzó el Pacífico, vivió para contarlo y, mucho más importante, documentó el viaje. La vuelta al mundo al completo fue relatada por uno de los expedicionarios: Antonio de Pigafetta, italiano para más señas.

Faro situado en el Cabo Vírgenes. Foto robada miserablemente
de wikimapia. Lo siento.
Nos acercamos de nuevo a la expedición en la primavera austral de 1520, en concreto en el día de Santa Úrsula y sus once mil vírgenes (Nota, lo de las once mil parece ser una ligera exageración producto de un error de transcripción del ordinal "undécima" u "onceava", para las víctimas de la LOGSE). En tal fecha la flotilla dobló un cabo que daba acceso a una amplia bahía. En honor al día nombraron el cabo como "Cabo de las Once Mil Vírgenes", hoy senciallamente "Cabo Vírgenes" en el extremo sur de la Argentina continental. Para mejor entender todo lo que viene a continuación hay que ser consciente de que el extremo sur de América es mucho más ancho de lo que (al menos a mi) me dictaba la intuición. En concreto hay 430 km en línea recta entre los cabos que señalan ambas entradas del estrecho, pero su recorrido es de unos 560 km.

Esa bahía resultó ser la boca de un laaaaaaargo y abrupto estrecho hoy conocido como "Estrecho de Magallanes". La flotilla de Magallanes consistía en cinco naves al salir de España, pero a estas alturas ya se había perdido una, así que fueron solo cuatro las que se adentraron a reconocer el estrecho... saldrían las cuatro, pero no todas lo atravesarían.


"Y si no fuese por el capitán general, nunca habríamos navegado aquel estrecho; porque pensábamos todos y decíamos, que todo se nos cerraba alrededor. Pero el capitán, que sabía tener que seguir su derrota por un estrecho muy justo, según viera antes en un mapa hecho por aquel excelentísimo hombre Martín de Bohemia, destacó dos naves, la San Antonio y la Concepción --así se llamaban--, para ver qué había al fondo de la oquedad. Nosotros, con las otras dos naves --la capitana, por nombre Trinidad, y la Victoria--, anclamos a resguardo de la bahía. Sobrevino aquella noche una fuerte virazón; tal, que fue forzoso levar anclas y dejar que nuestras carabelas bailasen por la bahía cuanto cupo."
¿¡COMOR!? ¿Qué es eso de "un mapa hecho por Martín de Bohemia"? ¿Pero no habíamos quedado en que Magallanes estaba DES-CU-BRIEN-DO el estrecho? ¿Cómo es que había un mapa anterior? Además,  Martín de Bohemia había muerto en ¡1506! y por entonces el viaje documentado que más al sur había llegado en la costa americana había sido el de Vespuccio, en 1502, que llegó a los 32ºS. El estrecho de Magallanes se abre 20º más al sur. A ver, recapitulemos: Cristóbal Colón le habló de su proyecto de ir a las Indias por el Oeste a Juan II de Portugal y fue rechazado, por lo que al final se vino a España y convenció a Isabel la Católica. Magallanes le habló de su proyecto de ir a las Indias por el Oeste a Manuel I (sucesor de Juan II) y fue rechazado, por lo que al final se vino a España y convenció a Carlos I (nieto de Isabel).  En el caso de Colón, había fuertes rumores de que "sabía adonde iba" y ahora va Magallanes y se descuelga con una referencia a un mapa realizado por un alemán al servicio de la corona portuguesa...Una de dos, o la dinastía de reyes portugueses eran unos genios de nivel sideral, muy superior al de los de DECCA, o aquí hay gato encerrado. Lamentablemente, siglos de discusiones entre historiadores de todo pelaje no han resuelto el asunto, así que nos tendremos que quedar con la duda de si la gesta fue por intuición, por suerte o por robo de información por un extraordinario servicio de inteligencia.

En fin, corramos un estúpido velo sobre el asunto y retornemos a los 52ºS, donde habíamos dejado a la escuadra dividida: dos naves explorando y dos esperando, esta técnica se fue repitiendo para poder ir localizando la salida en cada uno de los canales que se abrían ante ellos.

"Adentrándonos por aquel estrecho, advertimos dos bocas: una al siroco, otra al garbino. El capitán general adelantó a la nao San Antonio, en compañía de la Concepción, para que viesen si la boca de la parte de siroco desembocaba en el Mar Pacífico. La nao San Antonio no quiso aguardar a la Concepción, pues se proponía huir para volver a España, lo cual hizo. Su Piloto, Esteban Gómez por nombre, odiaba sin límites al capitán general, a causa de que, antes que se aparejase nuestra escuadra, había él acudido al emperador en busca de que le diese algunas carabelas para descubrir tierras; pero, con la aparición del capitán general, Su Majestad no se las dio. En esa nave iba el otro gigante que apresáramos; pero murió apenas entraron en zona calurosa."

Réplica de la nao Victoria situada en Punta Arenas, en el mismísimo
Estrecho de Magallanes
De este tal Esteban Gómez ya habíamos hablado aquí, ya que con él iba embarcado Diego García, el del atolón. El gigante al que hacen referencia podría (o no, más bien no) ser un Yagán, pero me viene bien suponer que sí para traer a colación la palabra Mamihlapinatapai, que aprendí de niño y que viene a significar en la lengua yagán algo así como "una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar". No me digáis que no es un conceto precioso. Y útil.

Bien, la mala fortuna y la deserción han dejado a la flota reducida a tres naves: la Trinidad, la Concepción y la Victoria. Magallanes ordenó la búsqueda de la San Antonio, incluso llegaron de nuevo al cabo de las once mil Vírgenes, donde plantaron bandera y cartas en un alto, según la costumbre que ya vamos conociendo, para dejar constancia de su paso y el rumbo seguido.

Una de las chalupas enviadas por delante para explorar el terreno retornó informando haber encontrado la salida:

"Durante cuyos días enviamos una lancha bien acondicionada para que otease el cabo del otro mar. Volvió, anocheciendo el tercer día y explicándonos que habían entrado el cabo, sí, y el ancho mar también. El capitán general lloró de alegría, designando a aquél "Cabo Deseado", porque lo deseamos todos tanto tiempo."

Magallanes denomió la ruta descubierta "Estrecho Patagónico", él mismo había denominado Patagonia a toda la región, y lo describe como un canal fácil de transitar ya que hay numerosos y seguros puertos, muchos lugares donde aprovisionarse y buena pesca.

Por fin, el 28 de Noviembre de 1520 (miércoles), un mes y siete días después de entrar en el estrecho, tres naves españolas doblaban el Cabo Deseado y se adentraban en el Pacífico, lo que les colocaría en una situación manifiestamente mejorable...solo que ellos no lo sabían.

Retomaremos la expedición de Magallanes, su esclavo y el cierre del círculo pacífico en la siguiente entrada de profundosoconfusos, que es verano, hace mucho calor y no apetece escribir tanto...

PS: Me recomienda uno de mis lectores (de los dos (2) lectores) más cualificados que tal vez, es posible, puede que, según como se mire... haya quien no se haga idea de lo que supone cruzar el Estrecho de Magallanes sin ver un mapa detallado de la zona, ya que en los mapamundis habituales la escala no permite apreciar lo abrupto de esas costas. Dicho y hecho:


La chincheta amarilla es Cabo Vírgenes y la roja Cabo Deseado. La ruta marcada representa unos 570 km. La mitad occidental de la ruta recorre un canal estrecho y flanqueado por unas islas de costa extraordinariamente abrupta.



miércoles, 19 de junio de 2013

El Victorial: Niño y su pelota

Recomiendan los gurús de la autoayuda y gaitas similares que nos salgamos de vez en cuando de nuestra zona de confort, como ellos llaman a aquello sobre lo que sabemos al menos dos palabras seguidas. No me cabe la menor de que seguir semejante consejo es, no ya conveniente, sino necesario. Sin acciones fuera de nuestra zona de confort seguiríamos alrededor del fuego en nuestra cueva, felices y contentos. Parece claro que muchos de los personajes que nos han visitado en los último meses salieron de su zona de confort, pero vamos, que se alejaron decididamente de ella para no volver jamás. Por cierto, algún día dedicaremos un capítulo al origen de la frase "quemar las naves", tan española ella. Yo, que no reuniré en toda mi vida el valor mostrado por alguno de nuestros antecesores solo en un día, que soy de natural medroso y conservador, solo voy a asomar la nariz fuera de la zona de confort y además nada más que para una entrada, no vayamos a abusar.

Hoy vamos a conocer a un personaje curioso, bastante desconocido (creo) y que, aun guardando relación más que evidente con el temario que nos ocupa últimamente, lo hace en condiciones especiales. Para empezar, nuestro personaje de hoy nació en el siglo XIV y sus fazañas comienzan ya a finales de ese mismo siglo, aunque la mayoría son del XV. Además se da la curiosa circunstancia de que murió en 1453, lo que viene a coincidir en el tiempo con la Caída de Constantinopla, con la impresión de la Biblia de Gutenberg y con el fin de la Guerra de los cien años. O sea, que vino a morir con la EDAD MEDIA y actuó unos cien años antes del despliegue de las conquistas. Eso cuenta como salirse de la zona de confort, ¿no?

Así pues, suenen los laúdes y los pífanos, que retrocedemos al siglo XIV para conocer a... Pero Niño.

El Victorial

El Victorial
Dicen que detrás de cada gran hombre suele haber una gran mujer, seguramente es más que cierto. Lo que es cierto seguro, pero seguro, seguro, es que debajo de cada gran hombre suele haber un gran pelota; si no tenéis identificado al vuestro es que aún no habéis alcanzado el nivel de grandeza necesario para tenerlo. Pero Niño tuvo el suyo, de nombre Gutierre Díaz de Gámez que, aparte de su afición por el goma-suri, legó un documento interesantísimo: el Victorial, crónica de la vida de don Pero y de su época en general. El manuscrito original se conserva en la Biblioteca Nacional de España, a ver si un día de estos me presento allí, me saco el carnet y me lo llevo a casa un par de semanitas. 

El Victorial cuenta las andanzas de Pero Niño desde su infancia hasta su retiro de la vida pública y fue escrito por el alférez del conde, don Gutierre Díaz de Gámez. Como os podéis imaginar, don Gutierre no fue demasiado crítico con don Pero en la redacción de su biografía, así que hay que establecer un cierto factor de corrección a la hora de digerir el texto. Os adelanto que yo prácticamente no lo he aplicado, os lo dejo a vosotros. Lo que sigue está sacado de varias fuentes, pero todas beben a su vez del Victorial .

Pero Niño, Conde de Buelna

Pero Niño nasció a principios de 1378, hijo de Juan Niño e Inés Laso, que debía tener reconocida capacidad láctica, ya que al año siguiente fue tomada como ama de cría del primogénito de Juan I de Castilla y Leonor de Aragón: Enrique, Enriquito, por entonces. Puesto que era bastante anormal que una mujer noble se dedicara a amamantar niños ajenos, doña Inés recibió por aquella labor una pasta gansa de la época, bienes por valor de unos 50.000 florines, incluyendo las villas de Cigales, Berzosa y Fuente Bureba. Desconozco el tiempo que duró la cría, así como el consumo medio de un niño castellano de la época, así que no he sido capaz de calcular el precio que doña Inés sacó por litro suministrado. Lástima.

"En el nombre de Dios Padre, e fijo, é espíritu santo &c. Por ende nos acatando esto queremos que sepan por este nuestro previllejo todos los omes que agora son ó serán de aquí adelante como Nos don Juan &c., reynante en uno con la reyna Beatriz mi muger, é con el infante don Henrique mi fijo (...) conosciendo a vos Juan Niño é Inés Lasa vuestra muger, amos del dicho infante don Henrique mi fijo, é por la crianza limpia y noble que en dicho infante ficistes (...) damosvos e facemos bien é merced é donacion de los nuestros lugares de Cigales, que es en el infantazgo de Valladolid é de Berzosa é de Fuente Burueba, que son en la Merindad de Burueba, para que los ayares por juro de heredad para siempre jamás para vos e vuestros fijos legítimos que de vos vinieren..."

A los 10 años de edad el rey Juan I le puso a Perito un ayo para que le cuidara y enseñara. En el Victorial aparece una serie de consejos y enseñanzas de las que el niño Niño recibió. De lo más instructivo.

A partir de 1394 tenemos ya a don Pero, a la tierna edad de 16 años, batallando por el rey en Gijón, en Portugal y en Pontevedra, donde se había sublevado el arzobispo de Santiago (¡País!¡Hasta los arzobispos se sublevan! Éste, por cierto, acabó pasándose a Portugal. Juan García Manrique, se llamaba). Poco después se casó con Constanza, viuda de Diego de Velasco, que no le duraría mucho, la pobre. En 1397 actúa en el sitio de Alcántara y al año siguiente en la toma de Peñamoçor, en ambos casos sirviendo ya a su hermano de leche, por entonces Enrique III "el Doliente". En fin, una adolescencia de lo más normal...En este punto saltaremos algunos años para reencontrarnos con don Pero en 1404, hecho todo un caballero y ya viudo.

El Mediterráneo

Galera Castellana (de la Wiki)
En ese año, Enrique III encarga a don Pero su primera gran misión, que fue hacer una limpieza en el Mediterráneo. La imagen que tenemos de la Edad Media no es precisamente la de un periodo en el que el aseo personal y del entorno fuera una prioridad, pero aún así no creo que fuera necesario descontaminar los mares. A don Pero le mandaron a la caza de corsarios, así que comenzó sus días de marino partiendo de Sevilla en primavera de 1404 con tres galeras bajo su mando, el de su primo Fernando Niño y el de Pero Sánchez de Laredo. Como era habitual por entonces, Pero comandaba la expedición y a sus 30 soldados, pero llevaba con él un marino genovés y un jefe de remeros sevillano para los asuntos de la mar. Pasaron por Gibraltar y Málaga, aún en poder del Islam, pero con las que había tregua por entonces, así que fueron bien recibidos por los moros, que les ofrecieron la adiafa. Con base en Cartagena salieron en busca del pirata Juan Castrillo, que andaba pirateando a pachas con un tal Amaynar. Los fueron a localizar cerca de Marsella a finales de Junio, pero los corsarios se refugiaron en el puerto, donde el antiPapa Benedicto XIII (el papa Luna) los protegía, así que don Pero se quedó sin captura. Además enfermó de fiebres, circunstancia que aprovecharon los piratas para poner pies en polvorosa. Una vez recuperado, don Pero supo que los malos habían partido hacia Córcega o Cerdeña y allá que se fue tras ellos. Y ¿que pasa tarde o temprano cuando un español surca los mares en busca de gloria y fortuna? Exacto:

"Los marineros encomendáronse a Dios, é dieron remos de luengo, é guindaron los artimones, é calaron timones de caxa, é alzaron velas, é pusieron los timones fuertes homes que los gobernasen é fuesen sabidores dellos. Todavia se metia el viento mas fuerte é con la grand fuerza de las holas trocaronse los timones de caxa en la galera del capitan, e era la galera a punto de se perder. Llamando todos a Sancta Maria que los acorriese, cobraron los timones é amaynaron la vela, é lanzaron toda la gente so sota, é echaron las escotillas al escandelar é á todas las centinas."

El amigo Gutierre sería un pelota, pero desde luego a preciso en el relato no le ganaba nadie, especialmente en los asuntos de la mar. Volviendo a lo nuestro, sea por la virgen o por el buen hacer de los marinos, las galeras llegaron al Alguer, en Cerdeña, donde don Pero se encontró al pirata Nicolao Ximénez de Cáliz, pero tampoco pudo meterle mano debido de nuevo a los ruegos de los lugareños, en este caso aragoneses. Parecía que en esa zona sus opciones de gloria eran más bien reducidas, así que tras algún altercado menor puso rumbo a Túnez. Allí sí que consigue ocasión para cubrirse de gloria (y Gutierre para narrarlo a su estilo):

"El buen caballero, viendo que no tenía ayuda sino de Dios, é que á él solo convenia deliberar aquel fecho, peleó tan fuertemente, que es una cosa muy dura de creer, salvo aquellos que lo vieron. Dió tan fuertes golpes, é firió y mató á tantos, que en poca de hora desembargó la gente, é los levó delante de sí fasta la mitad de la galera. Allí prendió á su arraez, que es el almirante; é ferido le fizo estar quedo en un lugar que nunca de allí se osó partir. E venia ya el dia claro, y vieron los moros que un solo ome facia aquel daño todo en ellos: volvieron á él como canes rabiosos (...) é fue a ellos como va el león a la presa, firiendo e matando en ellos levándolos por la galera adelante horrada ya fasta la popa. (...) Allí fue ferido Pero Niño de grandes feridas"

En efecto, Niño fue ferido, pero continuó con sus movimientos, de destrucción más que de captura, por el norte de África (Annaba, Mazalquivir, Orán...) hasta terminar la campaña. A su vuelta a Sevilla su herida había empeorado y quisieron cortarle el pie, "no lo consintiendo él".

La campaña por el Mediterráneo no se repitió, pero no fue precisamente escasa de acciones para una sola temporada. Que fueran o no productivas es otro cantar.

El Atlántico

En 1405 nació Juan II de Castilla, que sucedería a su padre (Enrique III, el hermano de leche de don Pero) a la tierna edad de 1 añito. Juan II, por cierto, murió en Valladolid, pero está enterrado en una ciudad como Dios manda. Buscad, buscad...

Batalla de la Rochela
Bueno, que me lío. Ricardo II de Inglaterra ya había fallecido, o le habían fallecido, y había ascendido al trono Enrique IV, que a su vez era hermanastro por parte de padre de la madre de Juan II de Castilla, esposa de Enrique III, doña Catalina de Lancaster (o Alencastre, como aparece en el Victorial). Todo muy sencillito, como véis, pero aún se puede complicar más. Resulta que la muerte de Ricardo II había reavivado las "discrepancias" entre Francia e Inglaterra sobre Normandía y la Guyena, así que Carlos de Francia pidió a Castilla el acostumbrado socorro marítimo para enfrentarse a los ingleses. De nuevo Pero Niño comanda la misión.

Don Pero salió con tres galeras desde Santander, acompañado por Fernando Niño y por Gonzalo Gutiérrez de Calleja, Tras ellos partiría una flota de 40 naos comandada por Martín Ruiz de Avendaño, seguramente descendiente del que casi 30 años antes había participado en la conquista de las canarias, quicir, las Canarias. Bueno, también de las canarias. Quedaron en encontrarse en la Rochela, lugar de la famosa batalla entre Rui Diaz de Rojas y el conde de Pembroke, pero Pero no perdió el tiempo y en su trayecto hacia el norte remontó el estuario de la Gironda y atacó Burdeos, capital de los ingleses en la zona, quemando más de 150 casas. Al llegar a la Rochela hizo buenas migas con el francés Sebasil y unieron sus escuadras para lanzarse sobre Inglaterra; sin embargo Avendaño, que ya había llegado, se negó a tal, en buena parte porque su labor era de apoyo siempre que no comprometiera el propósito probablemente mercantil de su flota. En resumen, que Niño y Sebasil pusieron ellos solos proa a Inglaterra.

En concreto anduvieron moviéndose por la costa Suroeste de Inglaterra, Cornualles y tal. Para empezar arrasaron un pueblo llamado "Chileburgo" (Nota: he intentado localizar este pueblo de varias formas. Hay autores que lo ubican en el actual St. Ives, pero por la descripción a mi me parece más probable que fuera cerca de Helford donde hay un paraje llamado "Little wood") y de ahí navegaron a Dartmouth, donde Pero quiso desembarcar, pero Sebasil le recordó el desastre de Guillen de Castel en ese pueblo. Desembarcarse no se desembarcó, pero don Pero se despachó a gusto:

"No facen la guerra broslados nin forraduras, nin cadenas nin firmalles más puños duros e omes denodados"
Ruta de Niño + Sebasil (1405). De Harfleur a Chileburgo hay 400 km.
A remo.
De ahí a Plymouth, donde fueron rechazados por artillería en tierra, así que siguieron hasta Portland, donde sí desembarcaron, hicieron algunos prisioneros y los franceses quemaron la población, a pesar de la oposición castellana. Desde allí continuaron hacia Poole, donde se asentaba el pirata Harry Page (conocido por los castellanos como Arripay, ¡arriquitaun agromenauer!). Este especímen había asaltado y destrozado Gijón y Finisterre, de donde se había llevado la cruz de Santa María, así que en el desembarco la orden era no hacer prisioneros y reducir el pueblo a cenizas y, más o menos, eso fue lo que ocurrió.

Tras esta acción, se decidió retornar a invernar en puerto francés, pero Niño, que venía con el ánimo crecidito, sugirió remontar el Támesis y llegar hasta Londres, cosa que hicieron de inmediato... salvo que se equivocaron de rio y en lugar de divisar Londres vieron Southampton. Si de verdad ellos creyeron haber estado en Londres o no... no lo sé, pero escrito quedó que vieron Londres antes de regresar a Harfleur (en la desembocadura del Sena), no sin antes aprovisionarse en Jersey.

Durante unas semanas fue el invitado de honor del Almirante de Francia y de su esposa y llegado el invierno se desplazó a París, parece que esta vez atinando con el río que tenía que remontar. Carlos VI de Francia sufría demencia ocasional y parte de sus funciones eran ejercidas por un consejo compuesto por los duques de Orleans, Borgoña, Berri y Bourbon, ante los que Pero exigió el pago por los servicios prestados a la corte de Francia. No sin algo de trabajo consiguió el pago y luego pasó un tiempo en París haciento algo de turismo (del de la época: entreteniéndose en justas y lisiando a quien podía).

Cuando se cansó de justas volvió a Ruan y se encontró con que su amigo el Almirante había muerto y su mujer, Janeta de Belangas, Madama de Girafontaine, estaba triste y sola. Con los dineros que había cobrado de los Duques pagó parcialmente a sus hombres y completamente a doña Janeta, con la que acabó concertando matrimonio para dos años después, pues no estaba bien visto que la dama se volviera a casar tan rápido y él necesitaba tiempo para guerrear un poco más. Un fiera, don Pero.

Acordado el matrimonio, Pero comenzó una nueva campaña contra Inglaterra y, ¡atención! en esta ocasión conocemos no sólo el día exacto de su partida sino hasta la hora aproximada. Sabemos que justo al salir de Ruan el sol se oscureció completamente (nosotros sabemos que por un eclipse, ellos tal vez no), así que dejadme que haga algunos cálculos... un momento... ya casi está...  salieron de Ruan el 16 de Junio de 1406 a eso de las 06:00 (UT) (¡QUÉ CASUALIDAD!¡HACE  JUSTO 607 AÑOS HOY, QUE ESTOY ESCRIBIENDO ESTO!). Otra casualidad más, Ruan estaba justo, pero justo, justo, en el límite de la zona de eclipse total.

Tras reunirse con su cuate Sebasil de nuevo en Harfleur, se movieron por la costa continental del Canal de la Mancha, pasando por Picardía que, no penséis mal, es una región del norte de Francia. Desde allí decidieron hacer otra campaña en Inglaterra, pero no en la costa de Cornwall, donde estarían prevenidos tras lo sucedido el año anterior, sino más hacia el este. Cuando se pusieron a cruzar el canal una tormenta los empujó hacia Flandes, así que Pero acabó visitando a los mercaderes castellanos asentados en Brujas. De ahí volvieron a Calais, por entonces en manos inglesas, pero fueron rechazados con artillería.

Un nuevo intento de pasar a Inglaterra dio lugar a una batalla naval verdaderamente interesante y, en parte cómica. La flotilla de galeras y balleneros franceses de Niño y Sebasil de dio de morros con una flota mayor y de naves más grandes comandada por Arripay (¡arriquitaun agromenauer!). Niño debía ir con la vena hinchada y convenció a Sebasil para lanzarse al ataque aun estando en clara inferioridad tanto numérica como táctica:

"El que oviere miedo eche á fuir, que de esta vez ó ellos llevarán á nos á Inglaterra, ó nos a ellos para Francia, ó morirá quien Dios quisiere"

La batalla comenzó con ausencia de viento, pero cuando éste se levantó los ingleses terminaron aprovechando su mejor posición, ante lo que las naves castellanofrancesas se vieron en una situación manifiestamente mejorable, dieron media vuelta y salieron para Francia a carajo sacado. Don Pero, que debía estar el hombre echando aún espumarajos por la boca y casi abordando el sólo a los ingleses, sólo se dio cuenta del asunto cuando su propia galera, desoyendo sus órdenes, intentó salir de allí como pudiese, aunque un poco tarde, así que sólo pudieron salvar el trasero gracias a una arriesgada maniobra de uno de los balleneros que les acompañaban. Según Gutierre de Gámez, si el viento hubiera aguantado otra horita en calma, toda la flota inglesa habría caído (y no era una flota cualquiera, una de las pasajeras era Felipa, hija de Enrique IV de Inglaterra, que a la tierna edad de 12 años viajaba para casarse con el rey de Dinamarca).

Tamaña frustración había que rebajarla con algo gordo, así que Niño se alió con Bretones y Normandos para invadir la isla de Jersey. Don Pero desembarcó con su gente en un islote que se comunicaba con la isla principal cuando la marea estaba baja y, retomando la frase que poníamos al principio, no quemó las naves, pero mandó que se alejaran de la costa para evitar tentaciones de huida. Bueno, también dio orden de disparar contra los que lo intentaran...En total desembarcaron 1.000 castellanos (+Bretones y Normandos) de a pie para enfrentarse a 3.000 ingleses con 200 caballos.

"La pelea era tan fuerte, é la priesa tanta, que el que mejor iba tenía asaz trabajo: é tan buenos eran de amas partes, é tan a voluntad lo avian, que si non por un seso que Pero Niño tomó, en poca de hora se acabaran todos los unos á otros, que muy pocos quedaran vivos"

El "seso" que tomó don Pero fue mandar una escuadrilla a matar al jefe de los ingleses, tras cuya muerte las líneas se descompusieron y el enemigo acabó saliendo por piernas. Tras la victoria, lo que le resultó difícil a don Pero fue recuperar a su gente, que se dio inmediatamente al pillaje, así que hubo de cazarlos a lazo. La conquista total de la isla no era viable, ya que en ella había 5 castillos bien defendidos, así que los asaltantes se conformaron con el pilaje realizado y el pago de una compesación por parte de los habitantes de Jersey. Con las mismas, se largaron hacia Brest, donde Pero recibió órdenes de volver a Castilla, dando fin a sus andanzas marineras, que no guerreras.

Castilla: El retonno y desenlace


Pero vuelve a Castilla en 1406, antes (pero por muy poco) de la muerte de Enrique III. Durante un tiempo Pero siguió sirviendo a Castilla y a su regente, Fernando de Antequera, hasta que un temita de faldas enturbió el asunto. En efecto, en 1409 Pero conoce a Beatriz de Portugal y, tras liberarse del compromiso que había adquirido con la de Girafontaine, la corteja. Parece ser que la independencia de caracter de ambos (Beatriz y Pero, que no estaban por la labor de que en "lo suyo" mandase también el regente) acabó con Pero desterrado y Beatriz encerrada. Afortunadamente para ellos la cosa se suavizó y finalmente pudieron casarse en Cigales, llevando a partir de ahí una vida normal como cortesanos de Castilla hasta la muerte de don Pero, en 1453 como se ha dicho.

La guerra de los 100 años fue un carajal de marca mayor que condicionó casi todos los acontecimientos europeos durante 116 años. Las acciones de Pero Niño en el Atlántico se enmarcan dentro de esta guerra, aunque la participación de Castilla fuera limitada.

Hay una interpretación, a mi juicio errónea, que realaciona unos versos de una de mis canciones muy favoritas con la guerra de los 100 años, así que actuemos de herejes (nunca mejor dicho) y cerremos con sus satánicas majestades a ritmo de samba:


"...I watched with glee
while your kings and queens
Fought for ten decades
For the gods they made..."























Sarmiento: Lio en Rio

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