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miércoles, 19 de junio de 2013

El Victorial: Niño y su pelota

Recomiendan los gurús de la autoayuda y gaitas similares que nos salgamos de vez en cuando de nuestra zona de confort, como ellos llaman a aquello sobre lo que sabemos al menos dos palabras seguidas. No me cabe la menor de que seguir semejante consejo es, no ya conveniente, sino necesario. Sin acciones fuera de nuestra zona de confort seguiríamos alrededor del fuego en nuestra cueva, felices y contentos. Parece claro que muchos de los personajes que nos han visitado en los último meses salieron de su zona de confort, pero vamos, que se alejaron decididamente de ella para no volver jamás. Por cierto, algún día dedicaremos un capítulo al origen de la frase "quemar las naves", tan española ella. Yo, que no reuniré en toda mi vida el valor mostrado por alguno de nuestros antecesores solo en un día, que soy de natural medroso y conservador, solo voy a asomar la nariz fuera de la zona de confort y además nada más que para una entrada, no vayamos a abusar.

Hoy vamos a conocer a un personaje curioso, bastante desconocido (creo) y que, aun guardando relación más que evidente con el temario que nos ocupa últimamente, lo hace en condiciones especiales. Para empezar, nuestro personaje de hoy nació en el siglo XIV y sus fazañas comienzan ya a finales de ese mismo siglo, aunque la mayoría son del XV. Además se da la curiosa circunstancia de que murió en 1453, lo que viene a coincidir en el tiempo con la Caída de Constantinopla, con la impresión de la Biblia de Gutenberg y con el fin de la Guerra de los cien años. O sea, que vino a morir con la EDAD MEDIA y actuó unos cien años antes del despliegue de las conquistas. Eso cuenta como salirse de la zona de confort, ¿no?

Así pues, suenen los laúdes y los pífanos, que retrocedemos al siglo XIV para conocer a... Pero Niño.

El Victorial

El Victorial
Dicen que detrás de cada gran hombre suele haber una gran mujer, seguramente es más que cierto. Lo que es cierto seguro, pero seguro, seguro, es que debajo de cada gran hombre suele haber un gran pelota; si no tenéis identificado al vuestro es que aún no habéis alcanzado el nivel de grandeza necesario para tenerlo. Pero Niño tuvo el suyo, de nombre Gutierre Díaz de Gámez que, aparte de su afición por el goma-suri, legó un documento interesantísimo: el Victorial, crónica de la vida de don Pero y de su época en general. El manuscrito original se conserva en la Biblioteca Nacional de España, a ver si un día de estos me presento allí, me saco el carnet y me lo llevo a casa un par de semanitas. 

El Victorial cuenta las andanzas de Pero Niño desde su infancia hasta su retiro de la vida pública y fue escrito por el alférez del conde, don Gutierre Díaz de Gámez. Como os podéis imaginar, don Gutierre no fue demasiado crítico con don Pero en la redacción de su biografía, así que hay que establecer un cierto factor de corrección a la hora de digerir el texto. Os adelanto que yo prácticamente no lo he aplicado, os lo dejo a vosotros. Lo que sigue está sacado de varias fuentes, pero todas beben a su vez del Victorial .

Pero Niño, Conde de Buelna

Pero Niño nasció a principios de 1378, hijo de Juan Niño e Inés Laso, que debía tener reconocida capacidad láctica, ya que al año siguiente fue tomada como ama de cría del primogénito de Juan I de Castilla y Leonor de Aragón: Enrique, Enriquito, por entonces. Puesto que era bastante anormal que una mujer noble se dedicara a amamantar niños ajenos, doña Inés recibió por aquella labor una pasta gansa de la época, bienes por valor de unos 50.000 florines, incluyendo las villas de Cigales, Berzosa y Fuente Bureba. Desconozco el tiempo que duró la cría, así como el consumo medio de un niño castellano de la época, así que no he sido capaz de calcular el precio que doña Inés sacó por litro suministrado. Lástima.

"En el nombre de Dios Padre, e fijo, é espíritu santo &c. Por ende nos acatando esto queremos que sepan por este nuestro previllejo todos los omes que agora son ó serán de aquí adelante como Nos don Juan &c., reynante en uno con la reyna Beatriz mi muger, é con el infante don Henrique mi fijo (...) conosciendo a vos Juan Niño é Inés Lasa vuestra muger, amos del dicho infante don Henrique mi fijo, é por la crianza limpia y noble que en dicho infante ficistes (...) damosvos e facemos bien é merced é donacion de los nuestros lugares de Cigales, que es en el infantazgo de Valladolid é de Berzosa é de Fuente Burueba, que son en la Merindad de Burueba, para que los ayares por juro de heredad para siempre jamás para vos e vuestros fijos legítimos que de vos vinieren..."

A los 10 años de edad el rey Juan I le puso a Perito un ayo para que le cuidara y enseñara. En el Victorial aparece una serie de consejos y enseñanzas de las que el niño Niño recibió. De lo más instructivo.

A partir de 1394 tenemos ya a don Pero, a la tierna edad de 16 años, batallando por el rey en Gijón, en Portugal y en Pontevedra, donde se había sublevado el arzobispo de Santiago (¡País!¡Hasta los arzobispos se sublevan! Éste, por cierto, acabó pasándose a Portugal. Juan García Manrique, se llamaba). Poco después se casó con Constanza, viuda de Diego de Velasco, que no le duraría mucho, la pobre. En 1397 actúa en el sitio de Alcántara y al año siguiente en la toma de Peñamoçor, en ambos casos sirviendo ya a su hermano de leche, por entonces Enrique III "el Doliente". En fin, una adolescencia de lo más normal...En este punto saltaremos algunos años para reencontrarnos con don Pero en 1404, hecho todo un caballero y ya viudo.

El Mediterráneo

Galera Castellana (de la Wiki)
En ese año, Enrique III encarga a don Pero su primera gran misión, que fue hacer una limpieza en el Mediterráneo. La imagen que tenemos de la Edad Media no es precisamente la de un periodo en el que el aseo personal y del entorno fuera una prioridad, pero aún así no creo que fuera necesario descontaminar los mares. A don Pero le mandaron a la caza de corsarios, así que comenzó sus días de marino partiendo de Sevilla en primavera de 1404 con tres galeras bajo su mando, el de su primo Fernando Niño y el de Pero Sánchez de Laredo. Como era habitual por entonces, Pero comandaba la expedición y a sus 30 soldados, pero llevaba con él un marino genovés y un jefe de remeros sevillano para los asuntos de la mar. Pasaron por Gibraltar y Málaga, aún en poder del Islam, pero con las que había tregua por entonces, así que fueron bien recibidos por los moros, que les ofrecieron la adiafa. Con base en Cartagena salieron en busca del pirata Juan Castrillo, que andaba pirateando a pachas con un tal Amaynar. Los fueron a localizar cerca de Marsella a finales de Junio, pero los corsarios se refugiaron en el puerto, donde el antiPapa Benedicto XIII (el papa Luna) los protegía, así que don Pero se quedó sin captura. Además enfermó de fiebres, circunstancia que aprovecharon los piratas para poner pies en polvorosa. Una vez recuperado, don Pero supo que los malos habían partido hacia Córcega o Cerdeña y allá que se fue tras ellos. Y ¿que pasa tarde o temprano cuando un español surca los mares en busca de gloria y fortuna? Exacto:

"Los marineros encomendáronse a Dios, é dieron remos de luengo, é guindaron los artimones, é calaron timones de caxa, é alzaron velas, é pusieron los timones fuertes homes que los gobernasen é fuesen sabidores dellos. Todavia se metia el viento mas fuerte é con la grand fuerza de las holas trocaronse los timones de caxa en la galera del capitan, e era la galera a punto de se perder. Llamando todos a Sancta Maria que los acorriese, cobraron los timones é amaynaron la vela, é lanzaron toda la gente so sota, é echaron las escotillas al escandelar é á todas las centinas."

El amigo Gutierre sería un pelota, pero desde luego a preciso en el relato no le ganaba nadie, especialmente en los asuntos de la mar. Volviendo a lo nuestro, sea por la virgen o por el buen hacer de los marinos, las galeras llegaron al Alguer, en Cerdeña, donde don Pero se encontró al pirata Nicolao Ximénez de Cáliz, pero tampoco pudo meterle mano debido de nuevo a los ruegos de los lugareños, en este caso aragoneses. Parecía que en esa zona sus opciones de gloria eran más bien reducidas, así que tras algún altercado menor puso rumbo a Túnez. Allí sí que consigue ocasión para cubrirse de gloria (y Gutierre para narrarlo a su estilo):

"El buen caballero, viendo que no tenía ayuda sino de Dios, é que á él solo convenia deliberar aquel fecho, peleó tan fuertemente, que es una cosa muy dura de creer, salvo aquellos que lo vieron. Dió tan fuertes golpes, é firió y mató á tantos, que en poca de hora desembargó la gente, é los levó delante de sí fasta la mitad de la galera. Allí prendió á su arraez, que es el almirante; é ferido le fizo estar quedo en un lugar que nunca de allí se osó partir. E venia ya el dia claro, y vieron los moros que un solo ome facia aquel daño todo en ellos: volvieron á él como canes rabiosos (...) é fue a ellos como va el león a la presa, firiendo e matando en ellos levándolos por la galera adelante horrada ya fasta la popa. (...) Allí fue ferido Pero Niño de grandes feridas"

En efecto, Niño fue ferido, pero continuó con sus movimientos, de destrucción más que de captura, por el norte de África (Annaba, Mazalquivir, Orán...) hasta terminar la campaña. A su vuelta a Sevilla su herida había empeorado y quisieron cortarle el pie, "no lo consintiendo él".

La campaña por el Mediterráneo no se repitió, pero no fue precisamente escasa de acciones para una sola temporada. Que fueran o no productivas es otro cantar.

El Atlántico

En 1405 nació Juan II de Castilla, que sucedería a su padre (Enrique III, el hermano de leche de don Pero) a la tierna edad de 1 añito. Juan II, por cierto, murió en Valladolid, pero está enterrado en una ciudad como Dios manda. Buscad, buscad...

Batalla de la Rochela
Bueno, que me lío. Ricardo II de Inglaterra ya había fallecido, o le habían fallecido, y había ascendido al trono Enrique IV, que a su vez era hermanastro por parte de padre de la madre de Juan II de Castilla, esposa de Enrique III, doña Catalina de Lancaster (o Alencastre, como aparece en el Victorial). Todo muy sencillito, como véis, pero aún se puede complicar más. Resulta que la muerte de Ricardo II había reavivado las "discrepancias" entre Francia e Inglaterra sobre Normandía y la Guyena, así que Carlos de Francia pidió a Castilla el acostumbrado socorro marítimo para enfrentarse a los ingleses. De nuevo Pero Niño comanda la misión.

Don Pero salió con tres galeras desde Santander, acompañado por Fernando Niño y por Gonzalo Gutiérrez de Calleja, Tras ellos partiría una flota de 40 naos comandada por Martín Ruiz de Avendaño, seguramente descendiente del que casi 30 años antes había participado en la conquista de las canarias, quicir, las Canarias. Bueno, también de las canarias. Quedaron en encontrarse en la Rochela, lugar de la famosa batalla entre Rui Diaz de Rojas y el conde de Pembroke, pero Pero no perdió el tiempo y en su trayecto hacia el norte remontó el estuario de la Gironda y atacó Burdeos, capital de los ingleses en la zona, quemando más de 150 casas. Al llegar a la Rochela hizo buenas migas con el francés Sebasil y unieron sus escuadras para lanzarse sobre Inglaterra; sin embargo Avendaño, que ya había llegado, se negó a tal, en buena parte porque su labor era de apoyo siempre que no comprometiera el propósito probablemente mercantil de su flota. En resumen, que Niño y Sebasil pusieron ellos solos proa a Inglaterra.

En concreto anduvieron moviéndose por la costa Suroeste de Inglaterra, Cornualles y tal. Para empezar arrasaron un pueblo llamado "Chileburgo" (Nota: he intentado localizar este pueblo de varias formas. Hay autores que lo ubican en el actual St. Ives, pero por la descripción a mi me parece más probable que fuera cerca de Helford donde hay un paraje llamado "Little wood") y de ahí navegaron a Dartmouth, donde Pero quiso desembarcar, pero Sebasil le recordó el desastre de Guillen de Castel en ese pueblo. Desembarcarse no se desembarcó, pero don Pero se despachó a gusto:

"No facen la guerra broslados nin forraduras, nin cadenas nin firmalles más puños duros e omes denodados"
Ruta de Niño + Sebasil (1405). De Harfleur a Chileburgo hay 400 km.
A remo.
De ahí a Plymouth, donde fueron rechazados por artillería en tierra, así que siguieron hasta Portland, donde sí desembarcaron, hicieron algunos prisioneros y los franceses quemaron la población, a pesar de la oposición castellana. Desde allí continuaron hacia Poole, donde se asentaba el pirata Harry Page (conocido por los castellanos como Arripay, ¡arriquitaun agromenauer!). Este especímen había asaltado y destrozado Gijón y Finisterre, de donde se había llevado la cruz de Santa María, así que en el desembarco la orden era no hacer prisioneros y reducir el pueblo a cenizas y, más o menos, eso fue lo que ocurrió.

Tras esta acción, se decidió retornar a invernar en puerto francés, pero Niño, que venía con el ánimo crecidito, sugirió remontar el Támesis y llegar hasta Londres, cosa que hicieron de inmediato... salvo que se equivocaron de rio y en lugar de divisar Londres vieron Southampton. Si de verdad ellos creyeron haber estado en Londres o no... no lo sé, pero escrito quedó que vieron Londres antes de regresar a Harfleur (en la desembocadura del Sena), no sin antes aprovisionarse en Jersey.

Durante unas semanas fue el invitado de honor del Almirante de Francia y de su esposa y llegado el invierno se desplazó a París, parece que esta vez atinando con el río que tenía que remontar. Carlos VI de Francia sufría demencia ocasional y parte de sus funciones eran ejercidas por un consejo compuesto por los duques de Orleans, Borgoña, Berri y Bourbon, ante los que Pero exigió el pago por los servicios prestados a la corte de Francia. No sin algo de trabajo consiguió el pago y luego pasó un tiempo en París haciento algo de turismo (del de la época: entreteniéndose en justas y lisiando a quien podía).

Cuando se cansó de justas volvió a Ruan y se encontró con que su amigo el Almirante había muerto y su mujer, Janeta de Belangas, Madama de Girafontaine, estaba triste y sola. Con los dineros que había cobrado de los Duques pagó parcialmente a sus hombres y completamente a doña Janeta, con la que acabó concertando matrimonio para dos años después, pues no estaba bien visto que la dama se volviera a casar tan rápido y él necesitaba tiempo para guerrear un poco más. Un fiera, don Pero.

Acordado el matrimonio, Pero comenzó una nueva campaña contra Inglaterra y, ¡atención! en esta ocasión conocemos no sólo el día exacto de su partida sino hasta la hora aproximada. Sabemos que justo al salir de Ruan el sol se oscureció completamente (nosotros sabemos que por un eclipse, ellos tal vez no), así que dejadme que haga algunos cálculos... un momento... ya casi está...  salieron de Ruan el 16 de Junio de 1406 a eso de las 06:00 (UT) (¡QUÉ CASUALIDAD!¡HACE  JUSTO 607 AÑOS HOY, QUE ESTOY ESCRIBIENDO ESTO!). Otra casualidad más, Ruan estaba justo, pero justo, justo, en el límite de la zona de eclipse total.

Tras reunirse con su cuate Sebasil de nuevo en Harfleur, se movieron por la costa continental del Canal de la Mancha, pasando por Picardía que, no penséis mal, es una región del norte de Francia. Desde allí decidieron hacer otra campaña en Inglaterra, pero no en la costa de Cornwall, donde estarían prevenidos tras lo sucedido el año anterior, sino más hacia el este. Cuando se pusieron a cruzar el canal una tormenta los empujó hacia Flandes, así que Pero acabó visitando a los mercaderes castellanos asentados en Brujas. De ahí volvieron a Calais, por entonces en manos inglesas, pero fueron rechazados con artillería.

Un nuevo intento de pasar a Inglaterra dio lugar a una batalla naval verdaderamente interesante y, en parte cómica. La flotilla de galeras y balleneros franceses de Niño y Sebasil de dio de morros con una flota mayor y de naves más grandes comandada por Arripay (¡arriquitaun agromenauer!). Niño debía ir con la vena hinchada y convenció a Sebasil para lanzarse al ataque aun estando en clara inferioridad tanto numérica como táctica:

"El que oviere miedo eche á fuir, que de esta vez ó ellos llevarán á nos á Inglaterra, ó nos a ellos para Francia, ó morirá quien Dios quisiere"

La batalla comenzó con ausencia de viento, pero cuando éste se levantó los ingleses terminaron aprovechando su mejor posición, ante lo que las naves castellanofrancesas se vieron en una situación manifiestamente mejorable, dieron media vuelta y salieron para Francia a carajo sacado. Don Pero, que debía estar el hombre echando aún espumarajos por la boca y casi abordando el sólo a los ingleses, sólo se dio cuenta del asunto cuando su propia galera, desoyendo sus órdenes, intentó salir de allí como pudiese, aunque un poco tarde, así que sólo pudieron salvar el trasero gracias a una arriesgada maniobra de uno de los balleneros que les acompañaban. Según Gutierre de Gámez, si el viento hubiera aguantado otra horita en calma, toda la flota inglesa habría caído (y no era una flota cualquiera, una de las pasajeras era Felipa, hija de Enrique IV de Inglaterra, que a la tierna edad de 12 años viajaba para casarse con el rey de Dinamarca).

Tamaña frustración había que rebajarla con algo gordo, así que Niño se alió con Bretones y Normandos para invadir la isla de Jersey. Don Pero desembarcó con su gente en un islote que se comunicaba con la isla principal cuando la marea estaba baja y, retomando la frase que poníamos al principio, no quemó las naves, pero mandó que se alejaran de la costa para evitar tentaciones de huida. Bueno, también dio orden de disparar contra los que lo intentaran...En total desembarcaron 1.000 castellanos (+Bretones y Normandos) de a pie para enfrentarse a 3.000 ingleses con 200 caballos.

"La pelea era tan fuerte, é la priesa tanta, que el que mejor iba tenía asaz trabajo: é tan buenos eran de amas partes, é tan a voluntad lo avian, que si non por un seso que Pero Niño tomó, en poca de hora se acabaran todos los unos á otros, que muy pocos quedaran vivos"

El "seso" que tomó don Pero fue mandar una escuadrilla a matar al jefe de los ingleses, tras cuya muerte las líneas se descompusieron y el enemigo acabó saliendo por piernas. Tras la victoria, lo que le resultó difícil a don Pero fue recuperar a su gente, que se dio inmediatamente al pillaje, así que hubo de cazarlos a lazo. La conquista total de la isla no era viable, ya que en ella había 5 castillos bien defendidos, así que los asaltantes se conformaron con el pilaje realizado y el pago de una compesación por parte de los habitantes de Jersey. Con las mismas, se largaron hacia Brest, donde Pero recibió órdenes de volver a Castilla, dando fin a sus andanzas marineras, que no guerreras.

Castilla: El retonno y desenlace


Pero vuelve a Castilla en 1406, antes (pero por muy poco) de la muerte de Enrique III. Durante un tiempo Pero siguió sirviendo a Castilla y a su regente, Fernando de Antequera, hasta que un temita de faldas enturbió el asunto. En efecto, en 1409 Pero conoce a Beatriz de Portugal y, tras liberarse del compromiso que había adquirido con la de Girafontaine, la corteja. Parece ser que la independencia de caracter de ambos (Beatriz y Pero, que no estaban por la labor de que en "lo suyo" mandase también el regente) acabó con Pero desterrado y Beatriz encerrada. Afortunadamente para ellos la cosa se suavizó y finalmente pudieron casarse en Cigales, llevando a partir de ahí una vida normal como cortesanos de Castilla hasta la muerte de don Pero, en 1453 como se ha dicho.

La guerra de los 100 años fue un carajal de marca mayor que condicionó casi todos los acontecimientos europeos durante 116 años. Las acciones de Pero Niño en el Atlántico se enmarcan dentro de esta guerra, aunque la participación de Castilla fuera limitada.

Hay una interpretación, a mi juicio errónea, que realaciona unos versos de una de mis canciones muy favoritas con la guerra de los 100 años, así que actuemos de herejes (nunca mejor dicho) y cerremos con sus satánicas majestades a ritmo de samba:


"...I watched with glee
while your kings and queens
Fought for ten decades
For the gods they made..."























sábado, 11 de mayo de 2013

Una larga hoja de servicios: Juan del Águila (y II)

En anteriores episodios de profundosoconfusos...

Juan del Águila había nacido, no sabemos si se había reproducido y no había muerto a pesar de haber tenido diversas oportunidades para ello. Hasta ahí una biografía bastante normalita. Adicionalmente habíamos tenido noticias suyas en un par de acciones importantes de los tercios españoles en Flandes y habíamos omitido, por no alargar demasiado el asunto, lo referente a su estancia en Italia, por ejemplo, o en Vilvoorde, acción especialmente interesante para mi por motivos no vienen al caso.

Sin embargo, la sagacidad habitual del lector avezado de blogs os permitiría, sin duda, colegir que algo faltaba, que la historia no estaba completa... es más, incluso es posible que los realmente perspicaces esperasen alguna relación de nuestro personaje con la bella Eire...

Siendo esta mi primera incursión el articulismo por fascículos y como soy por naturaleza bondadoso y bienintencionado, no dejamos a don Juan con un "cliffhanger" de los de no dejar dormir, sino reponiéndose tranquilamente de una victoria y disfrutando de la dicha de saber que Dios era español (frase de su contrincante en la batalla tras los hechos de Empel) y le retomaremos navegando tranquilamente por el Atlántico hacia:

Bretaña (la pequeña y la grande), 1590

Retrato de Enrique IV, supongo que sacado
de "El Jueves" (o "Le Jeudi") de la época
El verano de 1789 fue ligeramente movido en Francia, pero el de justo doscientos años antes tampoco se puede decir que fuera muy plácido. El 1 de Agosto de 1589 era apuñalado el rey Enrique III, que no dejó descendencia, el hombre (se desconoce si lo había intentado, lo que sí se sabe es que tuvo numerosos amantes), así que asumió el trono su primo Enrique IV, que ya era rey de Navarra, bueno, de la Baja Navarra o Tierra de Ultrapuertos. En fin, que el tal Enrique apoyaba a los hugonotes o calvinistas franceses. A sus vecinos del sur, a la sazón nación más poderosa del hemisferio occidental, no les gustó el temita y Felipe II fue cocinando un mosqueo inmenso, soberano, como corresponde. Mientras, en Francia, un tal Luis Felipe de Lorena, católico por más señas, trataba de conseguir la independencia de Bretaña y... acabó consiguiendo el apoyo de su católica Majestad. En 1590 se monta una expedición hacia Bretaña:

"Las instrucciones del general de mar ordenaban embarcar el tercio de D. Juan del Águila, conducirlo sin pérdida de hora al puerto de Blavet, rompiendo á la escuadra inglesa si se interponía, como era de presumir por las noticias de los exploradores, y verificado el desembarco de tropa y municiones, dejando en el puerto dos galeazas, tres galeras y algunos bajeles ligeros, á cargo del capitán Perucho Moran, volver con la escuadra."

Juan del Águila llevaba ya casi 30 años de servicio, que se dice pronto, cuando le asignaron esta misión. Ya le tenemos en tierra francesa dispuesto a cumplir la misión encomendada; comienza el espectáculo...
y comienza, por desgracia, siendo un espectáculo algo grotesco. España se encaminaba hacia su tercera bancarrota y los medios con los que eran enviados los ejércitos expedicionarios eran precarios:
"En la muestra aparecieron 2.100 hombres sanos, ó que lo aparentaban; 600 enfermos, que á los pocos días aumentaron en un tercio, desnudos todos, armados con espadas sin vaina, acreedores á seis pagas de atraso, tan rotos, flacos y demacrados, que, excitada la caridad de las damas bretonas al verlos desembarcar en brazos,concurrieron á una con camisas, jergones y alimentos en su alivio"
Comprenderéis que la imagen que recibieron los católicos franceses al recibir al ejército que llegaba a ayudarles, casi salvarles, fue manifiestamente mejorable, pero... a un tercio español del XVI no hay que juzgarle por su aspecto o te arriesgas a recibir candela de la buena. El príncipe de Dombes, jefe de los calvinistas, no debía estar al tanto de esta circunstancia y se quiso aprovechar del famélico estado de los españoles lanzándose sobre ellos con 300 jinetes y 1.800 infantes, lo que dio a del Águila perfecta oportunidad para recobrar el prestigio perdido tras su llegada ganando la primera escaramuza y marcando claramente el territorio. Mientras, las naves que no habían retornado a España se lanzaron sobre el puerto de Blavet haciendo a los hugonotes que lo ocupaban poner pies en polvorosa.

El aspecto actual de la fortaleza construida por de Rojas.
Se da la curiosa circunstancia de que esta foto sale en múltiples artículos
sobre las islas Mauricio. No os fiéis de todo lo que veis en intenné.
En Abril de 1591, el tercio de Águila recibió por fin refuerzos: unos 2000 soldados, principalmente para
sustituir las bajas que se habían producido por enfermedades y deserciones. Junto con ese contingente llegó el ingeniero Cristóbal de Rojas, que se puso de inmediato a diseñar fortificaciones para el puerto. Mientras, los hugonotes habían conseguido la ayuda de los ingleses (previo pago, claro), que despacharon 3.000 hombres. Aún así, cuando los ingleses llegaron, en Julio, las fortalezas estaban ya suficientemente avanzadas como para no resultar fáciles de tomar. Lo nuestro siempre ha sido construir bajo presión, está claro. Este fuerte acabó denominándose Fuerte del Águila y aún está en pie, aunque muy modificado. Al mismo tiempo se fueron realizando expediciones de castigo, tanto por tierra como por mar, contra todo lo que se moviera. En una de ellas, por ejemplo, Diego Brochero atacó con cuatro galeras un convoy de 24 naves holandesas de las que capturó siete "no ascendiendo a más por no tener gente con que marinarlas".

A pesar de todo, la situación en Bretaña continuaba siendo lamentable. Las tropas eran escasas y mal pertrechadas y alimentadas. La llegada del invierno no hacía sino empeorar la situación y el propio del Águila pidió al rey ser relevado en varias ocasiones. El rey no aceptó tal y la estancia del Maestre Águila en Bretaña fue larga y cargada de acontecimientos.

Ya en 1592, don Juan acudió en auxilio de la plaza sitiada de Craon. 2000 soldados españoles contra 6500 entre ingleses y hugonotes. Resultado: 1.500 bajas protestantes por 12 (doce) católicas y sitio levantado, claro.

En 1594 se ocupó la península de Kelern y se construyó un pequeño fuerte, el fuerte del León, que acabaría dando al lugar el nombre de "Punta de los españoles". El capitán Paredes y sus 300 soldados, que convirtieron el lugar en sus particulares Termópilas, defendieron el fuerte durante más de un mes frente a 3.000 ingleses y otros tantos franceses apoyados por naves inglesas y holandesas y les causaron más de 3.000 bajas. Paredes cayó defendiendo una brecha en la muralla durante el asalto final y, por orden expresa del Mariscal asaltante (d'Aumont) fue enterrado en la iglesia de Brest con honras militares. Del Águila se estaba dirigiendo en auxilio del fuerte, pero llegó tarde (otra vez). Ya cerca de Brest se encontró con algunos de los escasísimos supervivientes a los que los ingleses habían dejado libres con cartas para el Maestre ("esto es lo que te espera si no te largas...La manga riega y aquí no llega..." y tal), con los que entabló un constructivo diálogo semejante a:

- ¿De donde venís, miserables?
- De entre los muertos
- Con ellos debísteis quedar, que esa orden teníais

y allí mismo los quiso ahorcar. Un ejemplo de libro de estilo de dirección cooperativo del que mucho pueden aprender los directivos modernos, demasiado tendentes al ordeno y mando...

A partir de 1595 la situación se destensó algo en Bretaña y los españoles se dedicaron sobre todo a hostigar a los ingleses en mar y en la costa sur de Inglaterra, entre otras cosas para procurarse sustento.

En 1598 se firmó la paz de Vervins, en la que se devolvió a Francia el puerto de Blavet, así que los tercios volvieron a España.

(Nota: casi toda la info de este segmento procede del Instituto de Historia y Cultura Naval, que cita a  Mr. Moreau: "Histoire de ce qui s'est passé en Bretagne durante les guerres de la Ligue" entre otros)


Y, por fin, Irlanda, 1601

Al regresar a España, del Águila fue destinado a la escolta de las naves que venían de América, así que se asentó en Cádiz, donde, ya en 1600, fue... ¿esperabais leer condecorado? ¿tal vez ascendido? Pues no, fue encarcelado al haber sido acusado de trincar "más de la cuenta":
"Al maestre de campo don Juan del Águila que estuvo con la gente en Bretaña, han puesto en prision en casa de un alguacil, y ocupádole la hacienda que se le ha hallado, y puesto en la cárcel á su muger y al contador del ejército por haber informacion de haberse aprovechado de la hacienda del Rey mas de lo que fuera justo."
de "Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de España, desde 1599 hasta 1614" - Luis Cabrera de Córdoba.
Por cierto, en esa misma página nos enteramos de que  el cardenal de Sevilla "estuvo los días 9 y 10 de ese mes tan apretado de la orina con cierta pedrezuela que se le atravesó en la vía, que le tuvieron aquí por muerto; pero tuvo fuerza para echarla y libróse, aunque su mayor enfermedad son mas de ochenta años de edad". Qué gran verdad.


Atención, no le acusan de trinque, sino de trincar más de lo que fuera justo, ergo una pequeña dosis de descuideo era tolerable, de hecho hasta se recogió en las ordenanzas. Ya nos vamos explicando muchas cosas. En cualquier caso, parece que pudo demostrar su inocencia y que la acusación podía estar más relacionada con los cambios de poder tras la muerte de Felipe II que otra cosa. Como compensación al mal trago que le habían hecho pasar, don Juan fue nombrado Maestre General y puesto al frente de la nueva y brillante idea de la geopolítica española: APOYEMOS A IRLANDA.

Hay que reconocer que la cosa no estaba mal traída. Inglaterra llevaba tiempo tocando lo que no suena allí donde Felipe II asomaba la nariz, pirateando y apoyando rebeliones. Tal vez era hora de hacer lo propio. El problema es que hasta para ser malo hay que saber e, incluso, tener algo de suerte.

Durante 1601 se fueron analizando las posibilidades junto con los cabecillas de la insurrección local, condes Tyronne y O'Donnell, que habían convencido a Felipe III de que tenían control de su población y que, con la ayuda de España, la rebelión de Irlanda sería imparable. Finalmente en Septiembre de ese año partió el primer cuerpo del ejército, unos 4.000 hombres y bajo el comando absoluto de Juan del Águila en el que iba a ser su último servicio a la corona.

A principios de otoño, el Maestre puso pie en Kinsale, puerto al sur de Cork. Según los anales de Irlanda, el 23 de Septiembre parte de la flota española había pasado la desembocadura del río en Kinsale, en dirección a Cork, pero ese día se desviaron hacia Kinsale y desembarcaron allí, donde fueron recibidos con honores por el mandatario local. Los ingleses fueron informados por sus espías de que a Kinsale llegaron 35 naves, mientras el resto de la flota fue desviada a Baltimore. Curiosamente, los barcos traían 1600 sillas de montar esperando, como les habían prometido, que en Irlanda encontrarían caballos en abundancia.

El 1 de Octubre, del Águila se dirigió a los católicos irlandeses pidiéndoles que no siguieran a los herejes "ciegos guías de los ciegos, caídos de la fe verdadera" e incluso amenazó con la persecución hasta la muerte de los que colaboraran con los ingleses. Los Españoles se fortificaron en Kinsale, que inmediatamente fue cercada por las tropas de Mountjoy, ante el que del Águila sostenía la ciudad "primero en nombre de Cristo y luego en el del rey de España". La opinión de los ingleses sobre los irlandeses no es que fuera demasiado elevada, pero parece que en este caso les iban dando la razón, ya que aquellos que podían se iban largando de Kinsale ante el miedo a la artillería inglesa.

Puerto de Kinsale
A finales de año, un ejército de unos 6.000 irlandeses al mando de Tyrone y O'Donnell, junto con unos 2.000 españoles comandados por Alonso Docampo se pusieron en marcha hacia Kinsale con intención de levantar el cerco, pero los ejércitos irlandeses emprendieron la huida en cuanto vieron ingleses enfrente. Docampo quedó sólo y no pudo evitar la derrota, siendo capturado. Inglaterra, en estos temas y casi en cualquier otro, es una nación muy práctica, así que aprovecharon para dar ejemplo colgando a todos los irlandeses capturados. Ante las noticias del rajamiento de los cabecillas poca cosa más quedaba por hacer, los tercios de del Águila estaban rodeados por un ejército muy superior y con nulas posibilidades de recibir ayuda y aquellos a los que habían ido a ayudar huían en masa a los pantanos (se ve que aquí no hay montañas, que era donde huían los irlandeses de más al norte según vimos en el episodio de Cuéllar).

Ante esta tesitura, del Águila, que ya no debía tener el valor inconsciente de su juventud, rindió la ciudad y acordó con Mountjoy poder salir de ella con todas sus armas y pertrechos para volver a España. El 21 de febrero de 1602 partió de vuelta el primer contigente con 1374 soldados. En Abril, todo el ejército estaba de vuelta en La Coruña. 600 soldados quedaron por el camino.

De esta forma tan poco épica terminó su vida militar don Juan del Águila. De hecho, los acontecimientos de Irlanda le valieron un consejo de guerra, del que no salió en absoluto bien parado. Lástima que el consejo se celebró en 1603, casi un año después de su propia muerte, acaecida al poco de regresar de Eire.

Conclusión

Juan del Águila no fue, probablemente, ni el más ni el menos valiente, astuto, cruel, etc. de los oficiales que dirigieron los tercios españoles del XVI y XVII. Su hoja de servicios, como se ha visto, fue larga, en ocasiones gloriosa y tuvo un final muy amargo. En cualquier caso le he usado como guía para movernos por los campos de batalla europeos durante cuatro décadas y, espero, transmitir una pequeña parte de las vivencias de esos ejércitos que, tal vez, tan mal se usaron.

Cerraremos con una de tantas citas apócrifas. No sé si alguna vez alguien la dijo, menos aún si fue un general alemán, pero nos viene al pelo:

"Cuando veáis a un soldado desaliñado, indisciplinado y sin afeitar, cuadraos. Es un héroe español"










viernes, 26 de abril de 2013

Una larga hoja de servicios: Juan del Águila (I)

Hace más o menos un mes fue el día de San Patricio y una vez más medio mundo se tiñó, literalmente,  de verde. No deja de sorprenderme y, en cierto modo, causarme envidia ver como determinados paisanos son capaces de exportar sus fiestas, jolgorios, gastronomía y, en fin, marca. Vamos al ejemplo de nuestros amigos irlandeses; una taberna irlandesa suele ser un sitio bastante agradable, por lo general tirando a oscuro, ni muy tranquilo ni muy ruidoso, con una oferta cervecera decente, pero manifiestamente mejorable y algo de manduca básica, de mera subsistencia, vamos...Sin embargo no hay barrio, casi manzana, que se precie en el mundo que no goce de la presencia de una. Ahora es cuando voy a desvariar y, tal vez, confundir mis gustos con los del resto de la población del mundo civilizado, pero ¿quién querría ir a uno de esos tugurios si tuviera al lado una una taberna como Dios manda, con sus tapas elaboradas y sus jamones colgando (por no hablar de una buena bodega, tanto de botella como de barril)?

Tal vez deberíamos haber intentado en algún momento formar una buena sociedad con ellos para haber tenido lo mejor de ambos mundos y aprendido a vender mejor nuestros antros, que el paño, por muy bueno que sea, en el arca no se vende. Digo esto porque aparte de las ya conocidas andanzas del rompecorazones Cuéllar por la bella Eire, españoles e irlandeses han tenido contacto en bastantes ocasiones, compartir fe es lo que tiene en un mundo como el nuestro...

No todos los protagonistas de las entradas de profundosoconfusos han pasado a la historia como grandes triunfadores. Ya hemos hecho la crónica de algún fracaso o, al menos, semifracaso que, a pesar de todo, mostró tintes de grandeza que le hicieron merecedor de ser recordado. Hoy nos vamos a enfrentar a uno de esos casos siguiendo las andanzas de un (otro, ya vamos conociendo unos cuantos) típico servidor de su católica Majestad.

Antes de comenzar con la historia propiamente dicha he de mostrar mi agradecimiento al amable lector y navegante que me informó de la existencia de este personaje. Espero que el artículo esté a la altura.

Juan Del Águila

Nuestro protagonista de hoy nació en 1545 en... ¡vaya!¡en Ávila! qué casualidad, y vivió la segunda mitad del siglo XVI dando vueltas por el mundo al servicio de Felipe II y Felipe III tras alistarse en 1563. A lo largo de su vida participó en numerosas campañas en media Europa, tantas que no tendríamos megas suficientes para relatarlas, casi ni para enumerarlas, pero creo que merece la pena mencionar algunas:

Amberes, 1576

En el último tercio del siglo XVI el flujo de riquezas desde América era constante, pero también el desgaste que para las arcas de la Corona suponían las distintas guerras en las que andábamos metidos. Lección básica de economía: si tus gastos superan a tus ingresos, tarde o temprano tendrás un problema serio... y lo tuvimos. España ha sido la primera en muchas cosas, entre otras tiene el dudoso honor de ser la primera nación moderna en suspender pagos en 1557. Desgraciadamente no sería la última (por si os lo estáis preguntando, que sé que sí, el último impago de deuda por parte de España fue en 1939... de momento) y en 1575 volvió a suceder. Esa segunda bancarrota nos pilla con una considerable cantidad de soldados en Flandes que, de repente, se quedan sin cobrar. Supongo que os haréis cargo: un ejército bastante fiero y bien entrenado que no cobra sus pagas puede convertirse en un problema bastante gordo. Para acabar de redondear el lío, la situación en Flandes era de lo más complicado. 

A finales de 1576 unos 20.000 holandeses entraron en la ciudad de Amberes y asediaron su castillo, defendido por Sancho Dávila (otro abulense, vaya rachita llevamos). Mientras tanto, unos 1.600 soldados de los tercios que estaban amotinados en Aalst, negándose a obedecer orden alguna hasta cobrar los atrasos, decidieron por su cuenta y riesgo partir a carajo sacado hacia Amberes (unos 60 km de marcha) para socorrer a los sitiados. Una cosa es protestar y otra dejar tirados a unos compatriotas. Igualito que hoy en día, vamos. Consiguieron atravesar las líneas enemigas y entrar en el castillo. Una vez dentro no se les ocurrió otra cosa que... volver a salir, más cabreados que una mona y con ganas de guerra, nunca mejor dicho. Resultado: las tropas de asedio, que eran enormemente superiores en número, pusieron pies en polvorosa y se refugiaron en el ayuntamiento; a partir de ahí, digamos que la cosa se desmadró un poco y la liberación del asedio se convirtió en el saqueo de Amberes, del 4 al 7 de Noviembre de 1576. Este episodio no es, dese luego, de los que provocan demasiado orgullo, aunque habría que verlo con la perspectiva adecuada, no creo que los flamencos fueran repartiendo golosinas, precisamente. Además, dio origen a la expresión "la furia española", que no es que fuera una alabanza, como podéis comprender. 

Pero...¿qué tuvo que ver Juan del Águila con todo esto? Pues por esa época dirigía una compañía en el Tercio de Julián Romero y se dice que fue el que convenció a los sublevados para que marcharan hacia Amberes.

Empel, 1585

Los tercios enfrentados a su final en Rocroi. Cuadro ESPECTACULAR
de Ferrer-Dalmau. No procede mucho cuando aún estamos hablando
de mucho antes, pero es tan bueno...
Casi diez años después la guerra continuaba en Flandes. Y lo que le quedaba...En 1584 Juan del Águila había sido ascendido a Maestre de Campo, tras la muerte en Terramunda (actual Dendermonde, en Bélgica) del entonces Maestre Pedro de Paz. Ernesto de Mansfeld, que años más tarde sería gobernador de los Paises Bajos sucediendo a Farnesio, comandaba un ejército compuesto por tres tercios, uno de los cuales estaba a cargo del Maestre de campo Bobadilla, otro al de Juan del Águila. Este ejército había participado en el sitio de Amberes (nada que ver con el hecho anterior), que había durado algo más de un año, y a finales de otoño de 1585 se dirigía hacia el norte. Al llegar al rio Mosa, Mansfeld ordenó al tercio de Bobadilla que cruzara el río y se asentara en la isla de Bommel, formada por el propio Mosa y el Waal (un brazo del Rhin). Los otros dos tercios de su ejército acamparon en la margen izquierda del Mosa, sin cruzar a la isla. Cuando los holandeses vieron esa maniobra se relamieron de gusto, ya que la isla de Bommel es en realidad un terreno muy bajo que podía ser inundado fácilmente rompiendo los diques de ambos ríos  Tal vez pueda parecer salvaje ahogar a 5.000 soldados enemigos pero, no nos engañemos, la guerra es la guerra y no un club de lectura para jubilados. En fin, que los holandeses no comprendían bien el significado de la frase "al enemigo, ni agua" y abrieron todos los diques que pudieron, con lo que la isla de Bommel se convirtió en un inmenso lago salpicado de islotes formados por los puntos más elevados del terreno. Para acabar de complicar las cosas, el ejército de Holak disponía de casi 100 naves de muy bajo calado que se movían por el terreno inundado con suma facilidad:

"... Y aprestada una armada de casi cien vasos, los más de quillas chatas, desde Dordrecht por el Mossa se arrima à Bommel: y abiertos por algunos lugares los diques, echó el río casi sobre toda la isla, con tanta presteza, que apenas tuvo tiempo Bobadilla para llevar tras el Mosa al lugar de Emple, y a otros de la vecindad, las tropas, Artillería y vituallas. Pero ni aquí los dejó libre la crecida de el Rio. Porque si bien los Españoles havian tomado los pueblos mas altos, sin embargo porque el campo desde la isla de Bommel hasta Bolduque (Nota: Den Bosch) era algo mas baxo, facilmente llamó a si las aguas derivadas, y menos unas assomadas, a que havian subido los soldados, el otro campo cerca del Rio parecía un mar hinchado."
 "Guerras de Flandes. Segunda década", Famiano Estrada, historiador jesuita (vaya racha).
Una vez más nos encontramos en profundosoconfusos a un grupo de españoles en una situación manifiestamente mejorable. Como suele ser habitual, para salir de esta tuvieron que echar mano de todo su arrojo, una buena dosis de astucia, bastante de sugestión y su poquito de suerte, aparte de mucha cabezonería, por no decir inconsciencia. Holak, mientras tanto, seguro de la victoria y/o rendición de Bobadilla estaba ya buscando acomodo para tanto prisionero... y a partir de aquí comienza el mito. La situación era desesperada, pero Holak ofreció una capitulación dizque honrosa a lo que se supone que Bobadilla contestó con la famosa frase:

"Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos"
que, unida a la de "¡Contad los muertos!" supuestamente pronunciada tras Rocroi definen el espíritu mítico de los tercios. En cualquier caso, de estos tipos se podían esperar salidas como esta así que, de nuevo, se non è vero è ben trovato.

En resumidas cuentas: bravuconadas aparte, no se rindieron, eso no es discutible. Tenemos a 5000 tíos ateridos de frío, calados hasta los huesos, con escasez de armas y provisiones, hacinados en varios diques e isletas y hostigados por el enemigo. Al tiempo, los tercios que no habían cruzado el Mosa intentaban ayudar a sus compañeros:


"Y aunque este aviso se rechazó con igual audacia y desdén, hizo sin embargo mayor herida en los pechos de aquellos fuertes varones, quanto se veían cada día destituidos, mas no solo de socorro, pero aun de esperanza. Porque los barcos luengos despachados con cartas para el Príncipe de Parma (Nota: Farnesio) los havia puesto su audacia, ò su poca suerte, en manos del enemigo: y Mansfeld por una parte, de otra Águila con los de Bolduque, haviendo intentado llegarse a los Españoles, fueron dos veces repelidos"
La foto no tiene resolución suficiente, pero me da que esos que caminan
sobre el hielo en Holanda no son nuestros tercios.

El día 7 de diciembre de 1585, uno de los soldados sitiados (de los afortunados, este estaba en la zona más amplia de las ocupadas) se puso a cavar un agujero para guarecerse del frio cerca de la iglesia de Empel y se topó con una tabla flamenca de la Virgen, justo el día de la vigilia de la Concepción de María. Gran alborozo. Querría pensar que los mandos, informados del hallazgo, decidieron usarlo para insuflar algo de valor a la tropa, pero no sé yo si, en realidad, estaban convencidos de lo que decían. El hecho es que el hallazgo de la Virgen fue tomado como una señal divina de apoyo y supongo que reconfortó los ánimos. Lo que ya no es tan normal es lo que sucedió esa misma noche: de repente llegó el más crudo de los inviernos. Las temperaturas descendieron bruscamente y el agua que rodeaba al ejército comenzó a congelarse. Los holandeses, temerosos de que sus naves quedaran bloqueadas por el hielo comenzaron a sacarlas hacia la corriente principal del Mosa. Al amanecer, el agua que cubría la isla estaba congelada, las naves holandesas en retirada y los cazados pasaron a ser cazadores: Los soldados españoles salieron de las isletas y diques y comenzaron a hostigar la flota holandesa con todo lo que pudieron:

"...unos corrían armados sobre el dique de Emple, para ver si algunas naos enemigas se movían tardas para el Mosa por las mismas bocas de los diques, y las fatigaban con continuas cargas. Otros, estimulandoles, y prestandoles vigor, la ira repressada por mucho tiempo, saltando de los diques, por los campos inundados y endurecidos con el yelo, de qualquiera modo que pudiessen, se abalanzavan contra el enemigo: y hazian prueva de que estaban vivos y con brios para vengarse"

O sea, que salieron con el cuchillo entre los dientes y se cobraron la mala semanita que les habían hecho pasar, supongo que con creces, en sangre, saqueos y capturas.

A este hecho, acaecido hace 400ypico años,  se debe que la Inmaculada sea la patrona de los pisahormigas la gloriosa infantería española.

La guerra en Flandes seguiría desangrando a la corona aún muchos años y Juan del Águila sirviendo a su rey y engrosando su hoja de servicios, pero para conocer algo más de sus aventuras habrá que esperar a la siguiente entrada... porque os estaréis preguntando qué tenía que ver la entradilla de Irlanda con todo esto ¿no?

sábado, 6 de abril de 2013

En busca del agua: Pedro Páez

Dicen que Juan de Rhebiner, el embajador del emperador Rodolfo II en la corte de España, se refería al majestuso río que cruza Madrid como el único río de Europa navegable a caballo, e incluso en coche. No se sabe muy bien si la definición tenía solo animus iocandi o incluía también algo de animus iodiendi, pero los madrileños hemos de reconocer que puestos a presumir de algo (y en eso somos unos maestros), mejor no hacerlo de río, no vaya a ser que nos baje los humos cualquier arroyuelo de tercera división de algún país en el que sí sepan lo que es un río comilfó. 

No es de extrañar, por tanto, que para muchos españoles, especialmente para los mesetarios, el paraíso sea un sitio donde haya mucha agua y que nos quedemos bastante atontados mirando verdes praderas o, sencillamente, un río como es debido. Hoy vamos a hablar de un personaje que de haber nacido en nuestro tiempo habría tenido el inmenso honor de ser madrileño, pero en su época debió conformarse con ser castellano, el pobre... don Pedro Páez, natural de Olmeda de las Cebollas, hoy Olmeda de las Fuentes, municipio de la casi desconocida Alcarria madrileña. Don Pedro fue jesuita  con lo que enlazamos con nuestra anterior entrada, pero obviamente no es por eso por lo que le recordamos...

Las Crecidas




La presa de Asuán es, en sí misma, una maravilla de la ingeniería, pero es que además comportó actuaciones muy lucidas para hacer reportajes de National Geographic y tal. Adicionalmente, a los españoles nos supuso el regalo por parte del gobierno egipcio del templo de Debod, aquí presente. No fuimos los únicos agraciados con la pedrea de templos, otros tres fueron regalados a los EEUU, Italia y Holanda y todos ellos se encuentran en distintos museos. De los más de 2000 años que tiene el templo lleva solo 40 en su actual ubicación, desde el 18 de Julio de 1972.



La imagen más espectacular de la construcción de la presa tuvo lugar, sin embargo, muchísimos km al sur de Assuan, en Abu Simbel, (Profanation, qué tiempos los del Spectrum) donde se trasladaron dos templos para salvarlos del ahogamiento. En Abu Simbel había dos templos excavados en la roca, uno dedicado a Ramsés II y otro a su esposa Nefertari. Ahora sigue habiendo dos templos, pero ya no están ni excavados en la roca ni en su emplazamiento original. Como os iba diciendo, la presa de Asuán fue un obrón incluso visto desde la España de inicios del siglo XXI, aquella en la que construíamos y construíamos y construiamos... Se inició en 1960, se terminó en 1970 y se llenó del todo en 1976 (169.000.000.000 m3 de agua tardan en conseguirse...para que os hagáis una idea, abastecería el caudal medio del Ebro a su paso por Zaragoza durante... 21 años! Vale, reconozco una pequeña trampa, he usado la capacidad total, no la de agua, que será mucho menor por los limos y otras zarandajas). La presa en sí mide casi 4 km y tiene en su base un espesor de casi 1000 metros. Cuando por fin alcanzó su máxima producción de electricidad suministraba el 50% de la energía eléctrica producida en Egipto. Sin embargo, a pesar de esa fantástica cifra, la presa de Asuán no se construyó primariamente para ser una central hidroeléctrica....

Desde tiempos inmemoriales la vida en Egipto giraba en torno a un hecho que sucedía todos los años con machacona regularidad: a principios de verano el nivel del gran río que cruzaba el desértico territorio egipcio comenzaba a subir. Aquí jugaba fuertemente a favor de los egipcios de entonces un hecho del que tal vez no eran conscientes: los habitantes de Egipto no eran españoles. De haberlo sido, probablemente habrían construido sus casas en la zona arrasada por la riada, con lo que habrían tenido que reconstruirlas cada año y se habrían quedado sin tiempo para levantar templos y pirámides. Afortunadamente no era así y los poblados se construían en zonas más o menos seguras, mientras que las zonas anegadas año tras año se usaban como tierras de cultivo. Lo sorprendente del caso era que en Egipto no llovía nada; tampoco había que ser muy listo para saber que en algún lugar aguas arriba sí llovía. Y bastante. Mucho. Un egg, vamos. Pero...¿donde?

De Olmeda de las Cebollas al reino de Saba


Pedro Páez nació en Olmeda en 1564 y estudió para jesuita en Belmonte, en la Universidad de Alcalá de Henares y en Coimbra. A don Pedro le llamaban las misiones desde jovencito, así que en 1588, antes incluso de ser ordenado sacerdote, partió desde Lisboa hacia oriente. Estando, como estaba, vinculado con la parte portuguesa de la Compañía, era lógico que su destino fuera Asia y no América, así que tras un nada cómodo viaje llegó a Goa, con la intención original de continuar hacia China y Japón, donde tal vez habría acabado coincidiendo con los mártires o, incluso, dada la capacidad de adaptación y comprensión que después demostró, cambiando la historia...De momento, nada más llegar a Goa, intensificó sus estudios para ser ordenado lo antes posible mientras preparaba sus siguiente salto. En ese trance estaba cuando le llegó una petición, cuando menos, sorprendente...

El reino del Preste Juan

El Preste en su reinado
La primera cruzada hizo de Oriente Próximo un lugar bastante entretenido a finales del siglo XI y marcó (para el resto de Europa, nosotros ya sabíamos de qué iba la vaina desde el 711) el inicio de la hostilidad cristiano-musulmana. Las cruzadas las libraron un conglomerado de reinos, condados, imperios y hasta comunidades de vecinos cristianas contra varias dinastías y califatos musulmanes. En esas circunstancias, aglomerar al máximo de naciones cristianas era esencial y aquí hace su aparición la leyenda del Preste Juan, que controlaba un reino cristiano aislado de los reinos europeos. Las leyendas, leyendas son y una de sus características es que crecen y se hacen fuertes en la mente de la población. La leyenda del Preste Juan apareció en torno al siglo XII y fue tomando forma con los años, siendo tal vez la más extendida la de un potentísimo reino cristiano al sur de Egipto. Numerosos exploradores y expedicionarios intentaron localizar este reino y obtener su apoyo. 

En Etiopía había cristianos desde el siglo IV, con la llegada de San Frumencio y su hermano Edesio, que convirtieron al cristianismo al rey de la zona. Puesto que, además, los etíopes se consideraban descendientes de Yul Brinner y Gina Lollobrigida, estooooo.... de Salomón y la reina de Saba, quería decir, se creó una mezcla curiosa de religiones entre judaísmo y cristianismo (respetaban, por ejemplo, tanto sábado como domingo, así que tal vez fueran los inventores a los que debemos el weekend ¡un hurra por los etíopes!). Esto, unido a su remota ubicación y consecuente evolución independiente, hizo que, aún manteniéndose la esencia cristiana de la religión, fuera separándose de la practicada en Europa. Como nota cultureta y apunte de otro viaje deseable, no dejéis de buscar información o documentales (hay muchos) sobre las iglesias del Lalibela.

Bien, ya sabemos que durante siglos corrió la leyenda de un reino cristiano aislado del resto y que efectivamente existía algo parecido a ello en Etiopía. Además ahora añado que los portugueses, deseosos de hacer su ruta hacia oriente lo más segura posible, habían mandado embajadas a Etiopía ya en el siglo XV (Alfonso de Paiva, en 1487) y que los propios jesuitas habían llegado a mediados del siglo XVI.

En ese entorno, no es que fuera obvio, pero al menos no era tan sorprendente que se pidiera a Pedro Páez que no marchara hacia Oriente, sino hacia Etiopía.


Primer intento: agua (es un decir)

El minarete de adobe más alto del mundo
em Tarim (Yemen)
El 2 de febrero de 1589 Pedro Páez sale de Goa acompañando al catalán (de Vic) Antonio de Montserrat, experimentado viajero por la India y aledaños. El viaje comenzó por la costa india de forma más o menos controlada, pero saltar a la península arábiga era ya algo más complicado. Se disfrazaron de armenios e intentaron seguir su viaje navegando hasta Iraq, para pasar de allí a Siria, Egipto y por fin Etiopía. Un rodeíllo de nada, reconocedlo. Ese plan falló y el siguiente intento fue navegar hasta la costa de Somalia, pero fueron capturados por piratas, aunque puestos en libertad en breve. Previo pago, claro. Tercer intento: seguro que estabais echando de menos el huracán ¿no? Pues eso, tempestad que les impide llegar a Somalia. Lo que es peor, en todo este proceso son identificados como portugueses y los turcos, que andaban por allí, los trincan  y trasladan primero a Dhofar y luego a Tarim, en Yemen (por cierto, apuntaos Yemen en la ya larga lista de viajes deseables, bien que "peligrosillos"). De allí siguen a Ma'rib y San'a cruzando parte del desierto de Rubalcaba, quicir, Rub'al Khali en condiciones lamentables para después pasar unos mesecitos en Moca, todo ello como prisioneros, no os olvidéis. Tras todas estas idas y venidas Felipe II autoriza pagar rescate por ellos y son devueltos a Goa, donde llegan en ¡1596! Siete años de penurias que Páez aprovechó para aprender árabe y persa, para comprender mejor a los turcos, árabes y todos aquellos con los que se encontró y para ser de los primeros europeos en probar y describir el café. Montserrat, ya mayor, falleció al poco, pero para Páez la vida no había hecho más que empezar y siete años de desierto y cautiverios no iban a apartarle de la misión encomendada...

Segundo intento: agua (esta vez NO es un decir)

Como os podéis imaginar los dos viajeros llegaron a Goa bastante perjudicados, pero Pedro se recuperó tras una larga convalecencia y varias recaídas. En cuanto estuvo en condiciones volvió a intentar llegar a Etiopía y finalmente lo consiguió via Massawa, en la actual Eritrea y de ahí a Fremona, que era la base de los misioneros católicos en la zona y donde había muerto el misionero, también jesuita, Andrés de Oviedo (que era de Illescas, Toledo, como su propio nombre indica) en 1577.

Imagen de Lalibela robada de aquí
Pero, si ya había habido numerosos misioneros en Abisinia, y desde hacía bastante tiempo, ¿qué hizo que Páez fuera tan importante? Supongo que el carácter abierto y la enorme inteligencia de Páez le vinieron de serie, pero no hay duda que su duro cautiverio en Arabia antes de llegar a Abisinia le permitió alcanzar experiencias y conocimientos de valor incalculable. Para empezar decidió aprender, más que aprender, dominar, la lengua local, el ge'ez. Ya hasta el nombre era raro... Al mismo tiempo, Páez no se lanzó inmediatamente a la evangelización radical, sino que se esforzó por comprender la cultura local y la visión que tenían del cristianismo, de modo que pudo ir adaptando su estrategia. Finalmente consiguió conocer y ganarse el respeto de tres reyes sucesivos:  Za Denghel, Yaqob y Socinios. Este último fue acercándose al catolicismo y llegó a hacer oficial su conversión en 1622. Es cierto que aparte de la labor de persuasión de Páez hubo componentes políticos en la decisión puesto que Socinios esperaba obtener el apoyo de la corona Española en sus aspiraciones territoriales, ya que el enemigo común eran los otomanos. Pabernos matao; imaginaos abrir, en medio de la Guerra de los treinta años, un nuevo frente ¡en Etiopía! Eso aparte de los esfuerzos en América y Asia, claro.

Páez no sólo se ganó la confianza de tres emperadores de Etiopía, sino que en los 19 años que pasó allí se dedicó a observar, a aprender y a escribir, resultado de lo cual fue su Historia Aethiopiae (¡Toma ya enlace culto!¡En latín (y portugués)! aunque ahora ya está editado en español), un estudio global sobre la historia, la geografía y los usos y costumbres que conoció. Resulta curioso observar que el manuscrito en sí fue casi olvidado hasta el siglo XX y sólo conocido por referencias de referencias, por ejemplo:

"Los Jesuitas atribuyen el honor de este descubrimiento al Patriarca de Abisinia Paez, que dexó escritos dos tomos en folio sobre las cosas de la Abisinia. No he podido ver esta relación en su original, pero el P. Kirker publicó una descripción de las fuentes del Nilo, que dice había sacado de la historia de Paez. Es cosa bien extraña que los Jesuitas no hayan publicado este descubrimiento de Paez que hace tanto honor á su Sociedad y a la nacion Española"
Esta referencia le he encontrado en "El viajero Universal, o noticia del mundo antiguo y nuevo", cuaderno XXV, obra recopilada de los mejores viajeros por D.P.E.P. Publicado en Madrid en 1797, Pedro Estala.

Lo que nos lleva a lo más llamativo, aunque en absoluto lo más importante, de la vida de Páez: el día en que se adelantó en "solo" 150 años al escocés con cara de pánfilo James Bruce de Kinnaird, que hizo honor a su careto dedicando 12 años a buscar las fuentes del Nilo Azul, a las que llegó en 1770. Como premio a su denodado esfuerzo descubridor (fina ironía, por si no la habéis captado), en su tierra no le creyó nadie. Mientras, él se dedicaba a restar crédito a Páez y a Lobo, otro jesuita que siguió a don Pedro. Un crack, el Bruce. Bien, leamos de la misma fuente que la cita anterior:

"Los Ethiopes dan el nombre de Abaoi al Nilo: este rio nace en el Reyno de Gojam, y en el distrito de Sabala (Sacala) cuyos habitantes se llaman Agous. El nacimiento del Nilo está en la parte occidental de Gojam, y en el parage mas elevado de un valle que se parece a una gran llanura, rodeada de altas montañas. Hallándome, dice Paez, en este pais el 21 de Abril de 1618 con el Rey y el exército, subí hasta el parage en que está el nacimiento de este río, y lo observé todo con atención. Descubrí primeramente dos fuentes redondas, cada una de las quales tendria como quatro palmos de diámetro, y contemplé con el mayor placer lo que ni Ciro, ni Cambyses, ni Alexandro ni Cesar pudieron descubrir. El agua sale de la montaña que domina á la llanura, y los naturales dicen que está llena de agua. Los Agous habitan en la parte inferior á esta montaña hacia el occidente á una legua de estas fuentes, y este lugar se llama Geesh, que estará a un tiro de cañón de la montaña"
Cito a Estala que cita a Kirker, que cita a Páez 
La importancia que dio Páez a este descubrimiento fue relativa: llegó, vio, reflexionó, contó y se marchó.

Páez murió en Etiopía en Mayo de 1622 y está enterrado en una tumba casi olvidada por aquella zona. Su labor también fue enterrada pronto ya que ni sus sucesores ni los de Socinios tuvieron las ganas ni la capacidad de mantener en marcha la labor comenzada.

El Nilo, sin embargo, sigue fluyendo desde las fuentes que Páez describió, precipitándose en las cataratas de Tis Abay y haciendo fértiles las tierras de Egipto con sus crecidas, ahora contenidas por la presa de Assuán

Cataratas del Nilo Azul.








jueves, 14 de marzo de 2013

El Zipango ibérico: mártires en Japón

Puede que éste sea el momento en el que más historias estén esperando su turno para aparecer en profundosoconfusos desde su creación hace casi un año. Tengo pendientes al menos tres asuntos que ya se han comentado en el blog en algún momento y sobre los que me queda aún mucha información que buscar. Además, un amable lector (y sin embargo amigo) me ha sugerido una historia que desconocía completamente y que tiene una pinta excelente y se adapta a la perfección a esta bitácora. Les animo, por cierto, a hacer sugerencias, que los comentarios están más parados que el caballo de un fotógrafo.

Esta semana, sin embargo, la actualidad me ha traído, de la forma más insospechada posible, un regalo que no puedo rechazar. Ayer fue elegido el nuevo Papa de los católicos: Papa Francisco. Parece que el ex-obispo de Buenos Aires no ha elegido ese nombre en honor de San Francisco Javier, misionero de la Compañía de Jesús y compañero de su fundador, San Ignacio de Loyola, pero nosotros vamos a seguir por ese camino. Da la casualidad de que Francisco Javier pasó un tiempecito por Japón y aún hoy es muy conocido por allí. De hecho, está entre los cinco personajes reales más nombrados cuando preguntas a los japoneses por españoles (junto a Antonio Gaudí, Pablo Ruiz Picasso, varios jugadores de fútbol a los que consideramos como uno solo y otro Francisco... sí, Franco). Supongo que el hecho de que San Francisco Javier escribiera cosas como esta:

"Toda la gente que hemos encontrado hasta ahora son en mucho la mejor de todos los países descubiertos. Y me parece que nunca encontraremos un pueblo entre los no cristianos igual al de Japón. Tienen excelentes modales, no son maliciosos… son hombres de honor que lo anteponen a todas las cosas"

habrá ayudado a cimentar su popularidad en el país del sol naciente...

Dado que el origen de este blog fue contar un viaje a Japón y que luego ha devenido en un buscador de pequeñas historias que nos recuerden la importancia de España, había que encontrar algún modo de sacar provecho de esta coincidencia. No, no voy a contarles la historia de San Francisco Javier, que por otra parte es interesantísima, pero sí empezaremos la entrada con su llegada a Japón...

La cruz llega a Nihon

Monumento a Francisco Javier en Shimonoseki. Ya, no parece gran cosa...
De los 266 papas que la historia ha visto, creo que solo 3 han sido españoles, aunque yo no soy nada experto en esta materia. Mr. Google sí parece serlo. Si hubiera que relacionar las nacionalidades de los papas con aquellos países que más hicieron a lo largo de la historia por que el cristianismo sea hoy la religión más extensa geográficamente del mundo, no cabe duda de que el número de españoles o portugueses debería ser destacado; como hemos ido diciendo, los ibéricos no pararon de evangelizar "infieles" en todo el mundo conocido durante cientos de años. En fin, unos llevan la fama y otros cardan la lana...

En el verano de 1549, Francisco Javier llega a Kagoshima, en el sur de Kyushu, la isla más meridional de las cuatro principales que conforman Japón (de N a S: Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu) junto a dos compañeros religiosos y un traductor. Francisco Javier pasó en Japón poco más de dos años, durante los cuales tampoco puede decirse que alcanzara un éxito arrollador en cuanto a conversiones. Sin embargo sí plantó una semilla que dio origen a una pequeña comunidad católica en el sur de Japón. Francisco Javier partió hacia India y luego China, donde murió en 1552. Esta breve estancia en tierras niponas fue suficiente para ser recordado por casi todos los japoneses, e incluso identificado como español, como os decía antes.

El siguiente hito en la historia del cristianismo en Japón fue la llegada del jesuita Alessandro Valignano en 1579, de italianísimo nombre por haber nacido en 1539 en el sur de Italia, a la sazón parte de la corona española. Valignano fue el  impulsor de las actividades comerciales por parte de los jesuitas y lo fue desde un punto de vista puramente pragmático: las misiones establecidas en Japón necesitaban recursos y  las asignaciones recibidas no les permitían sostenerse. Puesto que los jesuitas estaban presentes tanto en Macao como en Japón ¿por qué no favorecer activamente el comercio entre ambos lugares? Básicamente iba seda (de China) y volvía plata (de Japón) y, claro, los jesuitas pillaban cacho, en concreto unos cinco mil ducados  por cargamento. La cosa funcionó, más aún desde que en 1580 el daimyo local, Omura Sumitada (que se había convertido al cristianismo y era conocido como Don Bartolomé) cede el puerto de Nagasaki a los jesuitas a perpetuidad. Perpetuidad que duró 8 años, por cierto.

Felipe II recibe a la embajada Tensho
Hubo un episodio sorprendente en los años siguientes, la conocida como Embajada Tenshō así llamada porque tuvo lugar en la era Tenshō (1573-1592). El mismo Valignano organizó la visita de los hijos de cuatro destacados nobles japoneses convertidos al cristianismo a los centros de poder católicos de la época, es decir, España y Roma. Salieron de Nagasaki el 20 de febrero de 1582 y tras un largo viaje por Macao, Goa y Kerala, llegaron a Lisboa el 11 de agosto de 1584. El 14 de Noviembre de ese mismo año son recibidos por el rey Felipe II y poco después parten hacia Roma, donde el 23 de Marzo de 1585 uno de los visitantes (Julián Nakaura, recordad su nombre) es recibido por el Papa Gregorio XIII, el del calendario gregoriano. Nakaura no fue un tipo con suerte, como luego veremos,  y la primera pista de su condición de gafe es que el Papa murió sólo unos días después, el 10 de Abril, así que los muchachos asistieron a la fumata blanca por Sixto V. Antes de volver a Japón, Felipe II los volvió a recibir en Monzón, lo que da una idea de la importancia de la embajada. Llegaron de regreso a Japón en Julio de 1590.

Fueron muchos otros misioneros jesuitas y franciscanos los que tomaron el relevo, entre ellos nos vamos a fijar en Pedro Bautista (desde 1862 San Pedro Bautista, no le apeemos el tratamiento), por ser de los primeros, por tener una interesante historia que contar y, sobre todo, por ser de Ávila.

Pero antes de investigar a San Pedro y sus circunstancias, parémonos un momento a ubicarle a él y al resto de los misioneros que se movían por la zona y, sobre todo, a comprender cómo era el país al que llegaban. Japón es un país muy antiguo y complejo, lo que unido a la peculiaridad de todas las civilizaciones insulares hace que comprenderlos sea, digamos... no sencillo. Creedme, sé lo que digo. El final del siglo XVI y el principio del XVII (siempre según nuestro calendario, claro está) marcaron la historia de Japón durante los dos siglos y medio siguientes, hasta la restauración Meiji de 1868. Hasta ese año, en Japón imperó un sistema feudal, casi medieval en muchos aspectos y básicamente aislado del resto del mundo. El inicio de ese periodo de aislamiento coincidió -y desde luego no fue casualidad- con la llegada de misioneros católicos y la rápida expansión de esta religión en Japón.

Ahora, volvamos a nuestro abulense...

San Pedro Bautista

Toyotomi Hideyoshi.
No me imagino como, con esa cara
de buena gente, se puso como se puso.
A finales del XVI los españoles ya estaban confortablemente asentados en Filipinas y dar de nuevo el salto a Japón para continuar evangelizando era el siguiente paso natural. Hacía ya casi 50 años de la llegada de Francisco Javier, pero no se había consolidado la presencia. Es más, había una creciente hostilidad por parte de los gobernantes japoneses, especialmente de Toyotomi Hideyoshi, el daimyo que ya estaba sentando las bases de lo que finalmente conseguiría Tokugawa. Don Toyotomi, de hecho, envió algunos mensajes a Filipinas de los que no se deducía en absoluto que estuviera dispuesto a ser un buen vecino:

"Reconoced mi señorío, porque si no viniéredes luego a hacerme reverencia y postraros delante de mi rostro por tierra, sin duda enviaré mi ejército y os haré destruir y asolar"

OK, mensaje recibido. Los españoles ya sabían que Japón no era igual al resto de países de la zona y que los japoneses eran raritos, pero había que tomárselos muy en serio.

Se enviaron un par de embajadas desde Manila, yendo a la cabeza de la segunda de ellas el franciscano Pedro Bautista, en 1593. No sé como nos las apañamos, pero allí donde parte una expedición española, aparece un huracán. Sea donde y cuando sea... en este caso los tifones estuvieron a punto de dar al traste con la embajada, pero finalmente solo separaron los barcos, que llegaron a distintos puntos de Kyushu. Le llevó un tiempo, pero finalmente Pedro Bautista pudo entrevistarse con Hideyoshi y, para sorpresa de todos los presentes, la reunión acabó bastante mejor de lo que empezó. Sorprendentemente, Hideyoshi pasó de amenazar a los españoles con asolación y viento divino (bueno, en realidad lo del viento divino, que ya había dado al traste con la invasión mongola del siglo XIII no lo rescatarían hasta 1944, más o menos) a ofrecerles un solar en Kyoto para abrir una iglesia; los japoneses debían ya saber que un español con un solar vacío es más feliz que un perro con dos colas. Por otra parte, está claro que Fray Pedro llegó lejos en esto de la religión, no creo que se pueda ascender mucho más allá de santo, pero de no haberlo hecho habrá tenido un prometedor futuro como comercial, el tío.

El orensano
San Francisco Blanco,
otro de los mártires
El 4 de Octubre de 1595, día de San Francisco, se inauguró la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles y no mucho más tarde un par de hospitales para leprosos, el de Santa Ana y el de San José y las habituales escuelas. Ahora sí podía decirse que el crecimeinto del cristianismo estaba cuajando para cabreo generalizado de cierta parte de la sociedad japonesa y... de los jesuitas y portugueses, que se imaginaban que ese crecimiento sería algún día cortado de raiz y eso les podría perjudicar también a ellos (y a los negocios luso-nipones, claro). Ajeno a todo esto, Pedro Bautista continuó abriendo conventos, iglesias, hospitales y lo que pudo, básicamente en Osaka y Nagasaki (ciudad esta última que había sido fundada por los portugueses como puerto de entrada a Japón)

Solo un año después, a finales de 1596 el buen rollito se acabó. Hideyoshi fue sucumbiendo a la opinión de sus consejeros más feroces y cambió de idea respecto a los forasteros. Pedro fue arrestado en Kyoto y posteriormente, ya en 1597 fue trasladado a Nagasaki, donde el 5 de febrero  fue ejecutado junto a  otros 25 cristianos (6 franciscanos, 3 jesuitas y 17 laicos japoneses, con nombres tan sonoros como Cosme Takeya o Pablo Suzuki). En esta ocasión, en lugar de usar el sistema tradicional de ejecución japonés, los 26 fueron crucificados y lanceados en la colina de Nishizaka, lugar en el que hoy hay un monumento a los "26 mártires". Se podría decir que, con esta acción, los nipones dieron origen al infundado (por supuesto) estereotipo de que se dedican básicamente a copiar y evolucionar inventos de otros. Los 26 fueron canonizados en 1862 por Pio IX (sí, el de los pastelitos granaínos). Hideyoshi falleció al año siguiente en el castillo de Fushimi, que debió ser tan impresionante como la réplica, de 1964, que ahora hay en su lugar. Su muerte dio paso, tras unos años de conflictos a la era Tokugawa, que se extendió hasta 1868 y que no se caracterizó precisamente por su apertura.


Los Tokugawa


Podría esperarse que el triste óbito del simpático y afable Hideyoshi diera paso a una etapa menos tensa entre nipones y misioneros, pero 1.- nada más lejos de la realidad y 2.- a estas alturas os habréis dado cuenta de que entender a los japoneses es más difícil que barrer una escalera para arriba. Al inicio de su shogunato, Tokugawa fue condescendiente o, al menos, consintió el cristianismo con tiras y aflojas, algunas ejecuciones, destrucciones de iglesias... lo normal, ni contigo ni sin ti  Don Ieyasu murió en 1616 (y se construyó este pedazo de mausoleo) y a partir de ahí las cosas fueron a peor. Japón había enviado alguna embajada más a Europa y los resultados no fueron buenos. Por el camino, en 1609, se había concedido a los holandeses el derecho a comerciar con el puerto de Hirado, abriendo una nueva forma de comercio no relacionada con los religiosos. Pudiera parecer que se había consentido la presencia de los misioneros mientras fueron más o menos necesarios para favorecer el comercio y se les persiguió al máximo una vez las nuevas vías estuvieron en marcha, pero no vamos a ser malpensados.

El goteo de ejecuciones fue continuo, con momentos especialmente agresivos en 1622 y 1633 con Nagasaki como epicentro de los martirios. Precisamente en 1633, el 21 de Octubre, fue martirizado, de nuevo en la colina de Nishizaka, nuestro viejo amigo Julian Nakaura, que había conocido personalmente a dos reyes de España (Felipe II y Felipe III, a este como príncipe) y dos Papas de Roma (Gregorio XIII y Sixto V).

El número total de asesinados fue de centenares, entre misioneros, principalmente españoles y portugueses, y bautizados locales.

En 1636 se concluyó la construcción de la isla artificial de Dejima, que debería ser el único punto de contacto entre el mundo exterior y Japón, que quedaba de esa forma básicamente aislado. Originalmente los comerciantes eran portugueses, pero entre 1641 y 1853 fueron los holandeses los que se aprovecharon de este monopolio. Como veis, relación a tres bandas entre política, religión y, por encima de todo, comercio.

Siguió habiendo cristianos en Japón durante generaciones, pero en un número reducidísimo.

Como cierre, permitidme una fotografía no relacionada de forma directa con lo hechos de hoy. Se trata de uno de los monumentos que se han preservado (en parte) en Nagasaki en el estado en que quedaron en agosto 1945, tras Fat Man. Curiosamente, en una ciudad que fue centro de la persecución a los cristianos en Japón y en la que tantos encontraron la muerte, se trata de una catedral, la de Urakami. Fat Man detonó a escasos 500 m y la destruyó completamente, matando a todos los fieles que, a las 11:02 del 9 de Agosto de 1945 asistían a misa. La catedral se reconstruyó más o menos en el mismo sitio en 1959, aunque en su día hubo muchas discusiones ya que hubo quien pretendió dejarla tal como estaba, igual que el memorial de la paz que está en Hiroshima. Precisamente fue la importancia histórica del cristianismo en Nagasaki la que hizo que se reconstruyera. Se conservaron algunos de los muros en ruinas, nada más.

Nota, no me he equivocado en la fecha, la foto es de 1946, no de 1945.


AÑADO el 23.04.13: Parece ser que Scorsese está preparando una película sobre el tema. Se llamará Silencio y está basada en la novela homónima de Shusaku Endo




Sarmiento: Lio en Rio

                         Antes de adentrarse en este nuevo capítulo de la vida de don Pedro, refresquen VVMM los anteriores en Sarmiento1 , ...