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miércoles, 22 de abril de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (V): San Francisco (y Lodi, no nos olvidemos de Lodi)


...Pues aquí seguimos, que no es poco. Espero que todas VVMM se encuentren bien y se estén cuidando el cuerpo y la mente. Puestos a evadirnos mentalmente, se me ocurren pocos sitios mejores que el que estamos abandonando en nuestro relato. En serio, no quiero pecar de pijo, pero Yosemite me impresionó. En fin, vamos al lío.

La Creedence soñaba en irse de Lodi en autobús.
Ahora tal vez fuera mejor en tren
Nos vamos de Yosemite con otro madrugón ya que el día iba a ser largo y variado. Iniciamos la octava jornada con unos 2300 km acumulados en el poderoso Eclipse y enfilamos una entretenida carretera hacia la costa. Puesto que la ruta planteada pasaba no lejos de Lodi, no hubo forma humana de que la famiglia evitara que parásemos allí, así que redesayunamos en un Denny's de Lodi, nos allegamos al famoso arco de Lodi a hacer una foto y nos largamos. Tiene pinta de que tenía razón la grandísima Creedence (Oh no! Stuck in Lodi again!). Lodi  parece ser un lugar manifiestamente mejorable para pasar el rato, sobre todo para un abstemio, ya que presumen (ellos) de ser la capital del vino y, en concreto, de la uva zinfandel, del mundo mundial. Como tampoco eran horas para beber continuamos camino atravesando viñedos y campos de nogales. Aquí tuvimos un pequeño percance que nos hizo perder un par de horas que nos trastocaron el día pero, inasequibles al desaliento, continuamos con el programa.

La primera parada seria del día era en Sonoma para ver el lugar de la revuelta teledirigida que desembocó en la anexión de California a los EEUU (previa república de California durante un mes) y la última misión fundada por los Frays de San Junípero, ésta ya en tiempos de los Mejicanos. Sonoma es la capital del condado y valle del mismo nombre, uno de los dos valles típicos de la producción de vino en California: Napa y Sonoma. Como os decía antes, en Sonoma está la última y la más septentrional de las misiones fundadas por los Frays en California, la de San Francisco Solano (38.293643, -122.455952). Bueno, en realidad es al revés, el pueblo de Sonoma creció alrededor de la Misión, como siempre. Además, fue la única fundada después de la independencia de Méjico, aunque vete tú a saber si los Frays respetaban al Rey de España, al presidente de Méjico, al Papa o a quien. Al menos la calle en la que está la misión se llama Spain St., no Mexico St. La parada no mereció la pena. Nuestra primera Misión del viaje fue un fracaso y la famiglia, sabiendo que había unas cuantas más después, me miró con cierto desprecio. Menos mal que no soy rencoroso... Otra cosilla, en Sonoma vivió y está enterrado el grandísimo Jack London, pero de eso me he enterado después de volver.

Una tatarabuela de ésta trabajó a las órdenes de D. Alfredo.
La tataranieta se limita a robar comida a los abnegados turistas
El siguiente paso fue tocar Pacífico en Bahía Tomales, pocos km al sur de Bahía Bodega (la de “Los Pájaros” de Don Alfredo, ahora me arrepiento de no haberme acercado, pero el tiempo era oro tras el retraso de la mañana). Ojito, segunda vez que sale mencionada Bahía Bodega en el blog, en ambas de la mano de don Alfredo. Bien, comimos en The Marshall Store (en Marshall, claro), un shiringuito famoso especializado en ostras que teníamos preseleccionado (38.151896,-122.888215), pero nos abstuvimos completamente de comer cosa tan repugnante y asquerosa. Aunque el sitio era bastante pintoresco y agradable, fuimos capaces de equilibrar el temita y disfrutar del rato sin alargarlo demasiado.  


La estación de radio, al fondo.
De allí a un capricho personal, un AnlTVECI, S de segunda división que podría haber dado más juego si por el camino no se hubiera ido nublando: la estación de radio KPH en Point Reyes (38.092940, -122.944526), esquivando hábilmente la bahía del grandísimo pirata que intentó asentar allí la nueva Albión y falló, claro. Como en casi todo lo que hizo. A ver, que me explico: como recordaréis, Francis Drake inició la etapa de prosperidad del tesoro británico pirateando en 1579 el Cagafuego al norte de El Callao. Tras el pillaje siguió aún más hacia el norte con la intención de volver a Inglaterra a través del (inexistente) estrecho de Anián. Llegó hasta Oregón, desistió y volvió hacia el sur, parando a reparar sus naves en la bahía que está al sur de Point Reyes y que hoy lleva su nombre. Y ya, no le vamos a dar más bolilla al pirata.


No fue esta  nuestra primera vista de la ciudad, pero casi. Está tomada más o menos desde el punto que os digo abajo, antes de llegar a Battery Spencer.


Alcatraz desde Battery Spencer
De Point Reyes, rozando los bosques de Muir (no podíamos permitirnos adentrarnos, y eso que merecen una buena visita), enfilamos ya hacia la bahía de San Francisco. Hicimos parada en el faro de Punta Bonita, que sabía que estaba cerrado pero esperaba haberme podido acercar más. Ahora cierran también el túnel de acceso a la punta en sí (37.815805,-122.529157) y no puedes llegar a la zona del faro. Aún así, primera e impactante vista del Golden Gate y del puente del Golden Gate. Si, queridos ninios, en realidad el Golden Gate NO es el puente, ese es el nombre del estrecho que salva el puente. Desde el faro fuimos recorriendo la costa sur de la península con varias paradas para observar el puente y la ciudad de San Francisco. Acordemos que es una entrada espectacular a la ciudad... Hay mil opciones, pero paramos en (37.827549, -122.498987) y en Battery Spencer (37.827613, -122.481948). Obviamente estaba preparado que llegáramos ahí al caer el sol, así que la famiglia se reconcilió algo conmigo tras el fracaso del San Francisco de la mañana, San Francisco Solano. Echamos un buen rato mirando los barquitos pasar, y afotando el puente, la isla de Alcatraz, la ciudad de San Francisco... en fin, muy agradable todo. Además tomé una de las mejores fotos que la ninia va a tener de sí misma en su vida... y aún así la superamos al día siguiente. Como os podéis imaginar, tengo docenas de fotos de esa tarde, pero no os voy a aburrir. Visto, cruzamos el puente y vamos directos al hotel. Entrar en SF por el Golden Gate cuesta 12 USD, salir es gratis, pero el peaje es automático, te leen la matrícula y te llega el cargo más tarde (edito, me llegó en 10 días).

En San Francisco íbamos a estar tres noches. El hotel seleccionado tiene una ubicación bastante buena, aparcamiento incluido en el mismo edificio, una vista peculiar del puente GG y un precio razonable... pero no lo puedo recomendar. En cualquier caso, es este.


Vista desde el balcón de nuestra habitación en el Lombard Inn.
Junto con el aparcamiento, lo único bueno del garito
Ah, otra cosa que no os he contado y cuadra ahora: busqué una excusa como otra cualquiera para probar amazon.com y convertirme en el cliente global definitivo: desde Yosemite pedí un par de cosillas para recogida en taquillas de Amazon cerca del hotel: una Leatherman T4 y unos cubos de equipaje compresibles de Gonex, misma marca de la mochila. Llegaron justo ese día, así que nada más llegar nos fuimos de paseo, “casualmente” pasando por delante de las taquillas en la misma Ghirardelli Sq., así que le digo a la ninia: “mira, taquillas de Amazon. Con lo buen cliente que soy igual me tienen algún regalito…” Pongo el móvil debajo y ¡clink! Taquilla que se abre. Aún alucina, la pobre. Anécdota curiosa: esa noche acabamos volviendo al hotel en Uber porque a la Santa le entró canguis (30 s antes que a mi) de lo despoblada y oscura que estaba la zona por la que estábamos paseando. Bien, el conductor dijo ser argelino y haber trabajado de taxista en Barcelona, el tío.

Teníamos por delante dos días en San Francisco. En la fase de preparación anduve buscando una lavandería cerca del hotel (iluso de mí, lo difícil era encontrar 100 m de calle sin una) y un alquiler de bicis por la zona. Maté dos pájaros de un tiro ya que mirando en Street view la pinta de un negocio de bicis vi que la puerta de al lado era una lavandería, tan al lado que eran el mismo negocio. Unos señores asiáticos muy amables, que casi no hablaban inglés, que nos hicieron la colada y nos alquilaron unas bicis en un estado manifiestamente mejorable. Porque...Sí, amiguitos, la primera mañana de nuestra estancia en Frisco íbamos a cruzar el Golden Gate en bicicleta. Gran idea. Si alguien va a San Francisco en las próximas semanas y se encuentra un bofe tirado por la calle, es mío. Que me lo traiga, por favor. Arrastrar a la ninia por esas cuestas llevó a Panoly Delgado Induráin al límite.

Cuestas muchas San Francisco tiene...
la fuerza de tu lado debes tener, joven Panoly.
La cosa comenzó entre bien y muy bien, con foto en el Palacio de Fine Arts (37.801925,-122.447944), luego parada muy friki y AnlTVECI, S (de 1ª categoría con ribetes dorados) con gorroneo de WiFi incluido en las oficinas de LucasArts (37.798744, -122.450311). Puedes deambular por la recepción sin tocar nada, pero te dejan entrar a hacerte selfies con Darth Vader y Arturito (R2D2), así como la famosérrima fuente de Yoda. De ahí a la ubicación original del Presidio español (ojo, Presidio es un cuartel con unos cuantos soldados para defender un enclave, ná que ver con una cárcel) (37.800812,-122.454771) y al Torpedo Wharf (37.809112, -122.470252), donde ya vimos como entraba la niebla a saco por la boca de la bahía tapando el puente; lo cruzamos casi sin verlo y bajamos a Moore Rd. Pier (37.831292, -122.477011) y de ahí directos a Sausalito. Por fin me expliqué cómo pudo ser que se pasara tantas veces navegando por delante de la Bahía y no se viera: la Golden Gate (es decir, la boca de la bahía, no el puente homónimo) literalmente desaparece con la niebla. Impresionante cruzar el puente sin ver el mar y escuchar las sirenas de niebla de los barcos pasando por debajo. Por cierto, desde Torpedo Wharf al inicio del puente la subidita se las trae.

¿Creíais que os engañaba con lo de la niebla localizada?
En ese tramo, entre la poderosa pedalada der mushasho y el lamentable estado de la cadena de su bici, ésta se partió. Llegamos a Sausalito, tras unos 16 km recorridos en esa mañana, pataleando en lugar de pedaleando y pensando qué hacer, whenderrepente, en el aparcamiento de bicis (de pago, 3 USD, no se pueden dejar en la calle, ojito) se dirige a la Santa una señora de la empresa de recogida de bicis de Sausalito y nos dice que si queremos, ella llama a la tienda y nos cambia la bici por otra de las suyas que tiene por allí. Llama delante de mí y nos la cambia. Genial, pero yo estaba seguro de que se había equivocado de compañía y había hablado con otra, no con nuestra lavandería/alquiler de bicis. Como casi siempre, yo tenía razón. En cualquier caso, dejamos las bicis en el parking, nos damos un muy agradable paseo por Sausalito, comemos fish&chips en un garito, recordamos la joya de Otis Redding (el “dock of the bay” de “(Sittin’ on) The dock of the Bay” es el de Sausalito) y nos volvemos en el Ferry hasta la terminal de SF. El el trayecto se admira Sausalito, el Golden Gate, el puente del Golden Gate, las isla de Alcatraz y la ciudad de San Francisco. Todo muy mono y pintoresco. En serio, merece mucho la pena. Desde allí retonnamos hacia la lavandalquiler pasando por el muelle 39 y sus leones marinos. Otros 6 km para el coleto. Al llegar donde los asiáticos, el dueño no entiende nada de lo que le contamos sobre el cambio de bici ni cadena rota ni nada de nada. La bici que le traemos no es suya, pero le damos la tarjeta de la Sra del servicio de recogida y nos alejamos con la colada silbando el puente sobre el río Kwai. Supongo que andará buscando su bici todavía. A cambio, la que llevamos era mejor. 

NOTA: Releo y creo que no se entiende bien lo de la bici. Resulta que hay una empresa (sausalitobikereturn.com) que se hace cargo de tu bici de alquiler en Sausalito y la llevan ellos de vuelta a SF para que tú no tengas que ocuparte de ello. Esta empresa tiene pinta de ser completamente ajena a los alquiladores, pero tiene acuerdos con todos o casi todos para devolverles las bicicletas. Nosotros volvimos con ellas en el Ferry y las devolvimos en persona.

Baker Beach. Por la tarde se fue la niebla.
En fin, que dejamos al chino con lo suyo y nosotros cogemos el coche para hacer una brevísima ruta de algunas cosas más alejadas del centro, básicamente Baker Beach (37.791043, -122.483947) y Sutro baths (37.780391, -122.513592), muy recomendable y poco recomendable, respectivamente. Tenía muchas más cosas apuntadas, pero nos dejamos llevar por la molicie del ocio y esa noche debía a la tropa una cena un poco más mejor en un garito que tenía localizado muy cerca del hotel: The Brazen Head. Bastante recomendable; agradable y buena cena aunque, eso sí, otro sitio en el que debes entrar con linterna. Hay que ver lo que le gusta a esta gente no ver ni lo que come. También hay que ver lo tontitos que se están poniendo, especialmente en SF, con algunas cosas progres. En mogollón de sitios, por ejemplo en éste, los aseos son ahora “Gender Neutral” y con un símbolo muy satánico en la puerta. No se vaya a ofender alguien...

Un clásico muy mal ejecutado
en la esquina entre Powell y California St.
Al día siguiente tocaba patear San Francisco. Me había descargado la App de la EMT de allí (MUNI) porque el abono transporte de un día sale mucho más barato si lo compras así. Comenzamos en Lombard St y allí mismo cogimos el funicular, en concreto el Powell-Market. Justo antes de cogerlo nos acercamos a la calle “principal” con más pendiente de San Francisco, que es Filbert St justo en (37.800272,-122.418485). El resto del día deambulamos por algunos lugares clásicos, pero sin rumbo fijo: desde la Misión Dolores (37.764246, -122.426587) a las Painted Ladies (37.776212, -122.433016), Rincon Park… por lo general un poco decepcionante por varios motivos, bastantes de ellos por mi culpa. La Misión Dolores os la podéis saltar. Tiene su importancia, aunque obviamente no es la original, pero si vais pillados de tiempo ni os acerquéis. Menudo éxito llevábamos con las misiones, 2 de 2. Me alucinó el número desmesurado de perjudicados mentales que hay por las calles. No es este el sitio ni yo soy quién para entrar en profundidades, pero le deberían echar una pensada. Otro motivo para la decepción fue el deficiente sistema de transporte público. Alucinante que en una estación de metro no haya ni un mapa del sistema, como que un viernes a las 1500 hayas de esperar 25 minutos al siguiente metro mientras en sentido contrario pasan tres. Volvimos a pasar por el muelle 39, que a los ninios les hizo gracia. Por la tarde fue entrando la niebla, tanto que cuando subimos a Twin Peaks no se veía nada de nada, así que hubo que buscar planes alternativos, por ejemplo yendo a un punto que tenía marcado sólo si no había otra cosa que hacer: la escalinata de la calle Moraga (37.756251, -122.473601). 

Terminamos cenando temprano en un japonés muy auténtico en el que éramos los únicos no asiáticos y cruzando a Treasure Island para sacar la típica foto nocturna de los rascacielos. Para remate estaban de obras, aquello era un lío y al final hubo que conformarse con un punto de vista más desviado e incómodo. En medio de un vendaval. Bien de noche. Mucho frío. Todo muy deprimente y yo con la sensación de haber fallado en la programación del día como una escopeta de feria.


Panorama de la ciudad desde Treasure Island

En general he de decir que San Francisco me decepcionó un poco, lo recordaba más interesante de la vez anterior que estuve. De todas formas, lo más peligroso de San Francisco no son ni las cuestas, ni los tranvías ni los perjudicados mentales. No, no, no…. son los Teslas. En San Francisco, 5 de cada 4 coches son Tesla. Estoy convencido de que todos los afortunados poseedores de uno tienen una F150 con la que consumen gasolina como si no hubiera mañana de viernes a domingo, pero esa es otra historia. Me da a mí la impresión de que las ITVs de California no miran mucho el nivel de ruido de Harleys y Ducatis (principalmente) ni de Camaros, Chargers y Challengers (aunque 5 de cada 4 coches sean Tesla, aún queda sitio para muscle cars macarroides. Pintaza tiene el Challenger Hellcat, por cierto) y cuando vas por la calle y pasa un Challenger, te aturde. Luego pasa una Ducati escapelibre y te ensordece. Finalmente un Tesla del que no te habrías percatado ni aún con oido de tísico hace una demo del “ludicrous mode” saliendo de un semáforo, te embiste y te lanza al interior de la niebla misteriosa.

Es más que posible, en cualquier caso, que la decepción haya sido en buena parte por mi culpa, por una mala elección de los itinerarios y por haber sido demasiado ambicioso por un lado y haber dejado demasiados puntos de interés fuera por otro, pero esto no se lo digáis a la Famiglia. Encima al día siguiente había madrugón. Para variar.

Pero de eso hablamos otro día.

Con Dios.





jueves, 9 de abril de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (IV): Yosemite


No se sorprenderán si les digo, a la vista de la fecha, que aquí sigo, encerradito en casa. Espero que VVMM estén todos bien y sobrellevando el asunto de la mejor manera posible. Como las desgracias nunca vienen solas, aquí llega el Panoly a ponerse pesado con otra entrega del rulo Californiano. Seguimos...

...Pues eso, que nos hicimos rápido a la cabañita próxima a Yosemite, dormimos cerrando muy fuerte los ojos para aprovechar mejor el tiempo de descanso y, bien tempranito por la mañana, tras un desayuno de batalla nos dispusimos a iniciar nuestro sexto día de ruta. Hoy tocaba día completito con la parte alta del valle de Yosemite, jornada con algo de caminaje, mucha boca abierta (a pesar de las moscas y otros insectos) y megas y megas de fotos. La brillante programación previa, digna de oficial prusiano de intendencia, nos había traído al meollo de Yosemite un lunes y un martes. importante para evitar, en lo posible, aglomeraciones. Asín que..... a las 0730 estábamos ya saliendo del cámping y, tras una breve parada en Tunnel view (solitos estábamos) aparcamos sin problemas en el miniparking (37.712447, -119.586493) del inicio de la ruta de Sentinel Dome y Taft Point  a las 0900 (horas cortesía de Google Timeline)

Vista Norte desde Sentinel. El Capitán a la izda y Half Dome a la dcha. Yosemite Falls en el medio.
La rutilla Sentinel-Taft es un cómodo paseo que nos llevó unas tres horas, con todas las pausas fotográficas que os podáis imaginar y alguna más. Por resumir, es impresionante, sin palabras, dejo alguna foto y punto. Bueno, no, venga, os cuento algo. La ruta sube primero al Sentinel Dome (37.723062, -119.584348), que es un pedrusco con forma de cúpula con unas vistas absolutamente privilegiadas de todo el valle. Está muy cerca del mucho más famoso (y siguiente parada de nuestra ruta) Glacier Point, pero bastante más alto. Además a diferencia del GP, a Sentinel hay que subir andando, con lo que no está masificado. 


Er Panoly y er mushasho en Taft Point.
No hubo gónadas para ponernos tres pasos a nuestra izda


Taft, Capitán y pinrelillos
Una de las fisuras.
Dedicada a los guarropensantes
Desde la cúpula nos dirigíamos a Taft Point, otra (más) de las fotos imprescindibles de Yosemite. Hay dos caminos posibles: el sencillo es volver por donde vinimos hasta el aparcamiento y luego continuar hacia las fisuras y Taft por la Pohono trail, el más pintoresco discurre por el oeste de Sentinel hacia Taft siguiendo el cortado. Vosotros escogéis. En llegando a Taft Point (37.713050, -119.604612) pasas por encima de las famosas fisuras, que están poco menos de 100 m antes. No tienen pérdida. Y bien... llegamos a Taft... Idos haciendo a la idea de que voy a decir muchas, pero que muchas veces eso de que las fotos, especialmente las mías, no hacen justicia, pero es que... tiene cohone el barranco! Como en el fondo soy muy marikita, LA foto de Taft Point no me atreví a hacérmela. Me quedé a 2 metros largos en lugar de asomadito al borde. Para dejar aún pedor mi hombría, justo cuando nos íbamos había un tío buscando los anclajes para poner su slack line. Historieta del abuelo: el lugar se llama Taft Point en honor a William Howard Taft, 27º presi de los EEUU. Resulta que el mismísimo John Muir se lo llevó de paseo por Yosemite. Teóricamente iban a ir a caballo, pero los caballos que tenían no podían cargar con los más de 150 kg que pesaba el amigo Taft, así que fueron andando de Glacier Point hasta el valle, entiendo que por la Pohono trail, y pararon aquí a comer. Un espectáculo debía ser el orondo Taft bajando por según qué caminos de cabras. Ah, en este paseíllo nos encontramos con otro oso.

Bien, después de ver todo lo anterior, cualquier otro punto de vista del Valle debe ser una especie de decepción ¿no? Pues no, obviamente no, aún nos queda Glacier Point (37.727349, -119.575003). Como aquí se llega en coche y es EL punto de Yosemite, estaba de bote en bote a pesar de ser lunes (¿os he mencionado lo de la excelsa programación del viaje?). Aún así, corta la respiración. La perspectiva es más limitada que desde Sentinel, pero mucho más... no sé ¿equilibrada?. Cuánto daño está haciendo Instagram, por cierto. La gente no se corta un pelo ya en fotografiarse con las poses a.- más repetidas y patéticas o b.- más ridículas y horteras. Delante de mí una señora italiana bien entrada en los 50 se tiró un buen rato en medio de la plataforma haciendo el pino ese raro que hacen los yoguis hasta que la sacaron desde todos los ángulos posibles. Se había llevado esterilla y todo. Pero vamos, que no era la única. Glacier Point pasa a ser uno de los lugares que me imagine cuando no  pueda dormir. Así de impresionante es, por muchas fotos que hayas visto. Fijaos cómo sería la cosa que echamos casi hora y media sólo mirando...

Half Dome desde Gracier point. Nevada falls a la derecha

... razón por la cual se nos hizo un poco tarde para comer pero, a pesar de llevar raciones de campaña de emergencia, preferimos no hacer uso dellas y probar suerte cerca del siguiente destino, lo que resultó ser una decisión magnífica. Después de admirar el valle desde arriba tocaba acercase a ver los secuoyas de verdad en la famosérrima Arboleda de Mariposa (Mariposa Grove en orco) que queda, de hecho, casi fuera del parque nacional en su lado este. Tooootal, que nos cogimos el poderoso Eclipse y nos fuimos hacia la zona de Wawona, de hecho nos salimos del parque para buscar algún garito para comer y acabamos haciéndolo en un peaso resort llamado Tenaya Lodge. Buena comida (a ver, entiéndanme VVMM, un par de hamburguesas y perritos, pero bien hechos y servidos y tal) junto a la piscina, buena WiFi, mucho cocacola sin hielo, unos minutos de descanso, un cafelito... casi daba pena acercarse a los secuoyas... pero, queridos ninios, la vida del turista es dura y nuestra disciplina camboyana nos impide saltarnos visitas del programa sin motivos muuuuuy justificados, así que procedimos. Mariposa Grove (37.506894, -119.630503) ha estado cerrada a los sufridos turistas una jartá de tiempo, pero ya la habían reabierto para ese verano. Ahora dejas el coche en la nueva zona de recepción de visitantes y te llevan en autobús al secuoyar. La molicie del ocio a la que nos abandonamos durante la comida nos había dejado escasos de tiempo, pero aún así pudimos deambular por allí y ver los arbolacos. Peaso bichos, tú, como para tener que subir a rescatar un gato o algo...


Vernal Falls
Entre unas cosas y otras eran algo menos de las 1900 cuando salíamos de Mariposa y aquí tomamos una decisión que se mostró, en algunos aspectos, manifiestamente mejorable: volver al camping rodeando el parque en lugar de cruzarlo, con la sana intención de comprar viandas para... ¡hacer una barbacoa al día siguiente! Por desgracia se había ido la luz en toda la comarca y cuando llegamos al VONS de Oakhurst estaba cerrado... Afortunadamenete pillé asomándose a uno de los empleados y me dijo que abrirían como en 30 min, una vez tuvieran los grupos de emergencia en marcha y reconectado todo, así que nos quedamos gorroneando WiFi esperando a que abrieran. En fin, que compramos viandas, leña, un galón de Arnold Palmer, nos cruzamos al McDonald's para hacer un repostaje de emergencia y, casi a las 2100 y ya de noche nos pusimos en camino de vuelta. 120 km y casi dos horas que estuvieron a punto de no suceder ya que justo al salir, en el lío de pon el GPS, ninia estás abrochada, qué poca luz ponen estos americanos en las calles... me metí por una avenida en contradirección. Con dos picás de las gordas bajando de frente. Susto de muerte sobre el que correremos un estúpido velo (pero que había que ver como tenían la esquina aquella de oscura y de mal planteada). Llegamos con bien al camping a las tantas y a descansar, que aún quedaba un duro día en Yosemite.


Er mushasho y la ninia bajando
 de Vernal Falls, mientras el resto
de bípedos implumes repta hacia arriba
Si el primer día recorrimos la parte alta del valle, el segundo nos metíamos en el fondo (¿os he mencionado la brillante programación, precisa cual relojero suizo, del viaje?), así que salimos de Hardin Flat a eso de las 0720, después de desayunar y con el sol ya bien alto. Es importante entrar tempranito en el parque para evitar colas y no encontrarse el parking  (37.743543, -119.585704) lleno. A las 0840 estábamos en el centro de visitantes, que abría poco después. Una vez dejas el coche allí, te mueves en un servicio gratuito de autobuses que se mueve por todo el valle. Nosotros habíamos decidido ver la cascada Vernal, que conlleva un par de paradas de autobús y luego un agradable paseo de unos 4 km de ida y otros tantos de vuelta desde la parada del autobús en Happy Isles (37.732490, -119.559829). ¿He dicho agradable paseo? He dicho agradable paseo, así que tendré que mantenella y no enmendalla. Concedamos, tal vez, que la última parte de la subida a la parte alta de Vernal Falls (37.727586, -119.543772), con su Emmerald Pool, tiene cierta... digamos pendiente pronunciada, pero el resto del camino en paralelo al río Merced, con la cascada a la vista en su última parte es espectacular. Para los muy andarines, podéis seguir el camino hasta las Nevada Falls y de ahí hacia Half Dome (para subir hace falta permiso). Para el resto, remojoncito de pies en Emmerald Pool y vuelta a bajar. Más o menos a esta altura acordamos dentro de la famiglia que era exactamente la línea 5 del metro de la capital del Imperio la que había sido extendida hasta la Nueva Nueva España, con paradas en el Valle de la Muerte, Yosemite, San Francisco y Los Ángeles. Si no, no se explica la desageración de madrileños que rondábamos por allí. Hasta aquí había dudas entre la 5 y la 2, pero nos encontramos a una familia del barrio bajando de Vernal Falls, así que la 5.


El Cap.
La vuelta a Yosemite Village usando el mismo autobús lleva unos minutos. Allí pasamos por la Ansel Adams Gallery (hay que ver lo que hacía este genio con una cámara de juguete) y comida de batalla junto a la Village store. Puesto que teníamos pendiente esa pedazo de barbacoa, tras un breve descanso nos llegamos a ver El Capitán.

No os he dicho que en el vuelo de ida me había embaulado el documental Free Solo, que narra la subida de Honnold con sus manitas y piececitos a El Capitán, así que ya sabía todo lo que hay que saber para subir esa mole. Desgraciadamente, si Alex tardó 3h56min, yo calculé que tardaría poco más de 4h (tenía que cargar con la E-M5, el 12-100 y un par de baterías de repuesto), se me iba a hacer de noche y me había dejado el frontal en el cámping. Además, recordad la barbacoa. Con malvaviscos y todo (que tostados como en las pelis al fuego están manifiestamente mejorables, por no decir asquerosos). Una pena. Peaso de muro, tú.


Adiós a Yosemite desde Tunnel View


En fin, que lamentando sobremanera este pequeño fallo de previsión que, por minutos, no me permitió trepar El Capitán, nos volvimos al camping, previa nueva parada en Tunnel View (37.715700, -119.677220) para despedir el majestuoso Valle de Yosemite. De ahí directos a la cabaña y mientras el Panoly preparaba el fuego con cuatro palos cogidos de aquí y de allá, la famiglia disfrutó del camping un rato. Hasta hubo baño en el río Tuolumne. He de decir que la barbacoa fue un muy agradable broche a los dos días y medio en Yosemite. Entre er mushasho y yo prácticamente finiquitamos el bidón de 1 galón de Arnold Palmer.

Ah, perdón, una cosa importante en torno a esta foto de la ninia en Yosemite Village. Os dije que había otra cosa más fina que la piel de un B17 en los EEUU: el papel higiénico. Me parecen sorprendentes algunas costumbres en uno de los países más desarrollados del mundo. La del papel higiénico es una de ellas, la de las monedas es otra en la que ya entraremos. A ver, queridos ninios ¿Habrá alguna relación entre el diámetro de ese taburete, el tamaño medio del culo americano, el papel monocapa ultrafina y el hecho de que junto a cada retrete tengan que poner un desatascador king size con palo de dos pies gastao de tanto usarlo? No me extraña que los rollos vuelen, por eso te dejan tres o cuatro de reserva...con lo fácil que sería pasarse al del perrito mono.

Pues ahora sí que hemos terminado con Yosemite, lugar que, como os habrá quedado claro, merece mucho más de dos días. A la mañana siguiente, para variar, había que madrugar de nuevo para poner rumbo a la costa, pero eso va a quedar para la siguiente entrega.

Cuidenseme mucho, por favor. 

Con Dios.





sábado, 21 de marzo de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (III): Adiós Desierto, Hola montañas


Madredelamorhermoso como se están poniendo las cosas. Si esto no es un "cisne negro", yo ya no sé... Espero y deseo que VVMM se encuentren bien y tolerando de la mejor forma posible la reclusión, pero la vida sigue (esperemos) y nosotros nos habíamos quedado "degustando" una hamburguesa en Lone Pine.

Y allí volvemos, pegándole el último chupetón al cuarto relleno de megavaso de CocaCola, terminando de hacer copia de seguridad de las fotos de la mañana y saliendo de nuevo al ya no tan cálido paraje del interior de California.


Entrada al campo de MANZANAR
Desde Lone Pine habíamos de seguir rumbo norte hacia Mammoth Lakes para dos noches de estancia, primera repetición del tour. Puesto que la carretera pasaba directamente por la puerta del “centro de reubicación” de Manzanar (esto sí que es un eufemismo y no los míos),  no iba a haber más remedio que parar. A mirar, al menos. Ya, pero ¿eso del centro de reubicación quésloqués? Pues, queridos ninios, un campo de concentración. Uno en el que no se masacraba gente, ni siquiera se los trataba con una inquina especialmente llamativa, pero se los concentraba. En concreto, en este de Manzanar y en otros 9 campos más se "reubicó" a unos 120.000 japoneses o descendientes de japoneses que residían en los EEUU el 7 de diciembre de 1941. Lo curioso del lugar es que, aunque está más bien en un páramo, no deja de ser bonito, justo al pie de la Sierra Nevada de California. En fin, cosas de la vida. Minutillo para pensar y seguimos hacia el Norte. 

Decíamos de Sierra Nevada, ojito con la Sierra. Desde más al sur de Lone Pine hasta Lee Vining no hay ni un solo paso decente que la cruce. Más de 200 km. Las montañas son bastante impresionantes y, a pesar de estar tan al sur como Sevilla, nieva que da gusto, así que cruzarla  siempre fue complicado. En los años de la fiebre del oro hubo grupos que se quedaron atrapados por la nieve y murieron como chinches, incluso llegaron al canibalismo (Véase la Donner Party. No, no fue una fiesta). Tooootal, que no se puede cruzar al Oeste hasta la altura de Yosemite, y sólo en verano.

La llegada a Mammoth Lakes fue sencilla y a la hora programada. Como en Shoshone el día anterior, tocaba dejar equipaje en el alojamiento, un B&B de lo más curioso, y continuar para la última visita del día. El B&B se llamaba Cinnamon Bear Inn y, según llegamos, el individuo que nos atendió nos dijo que nada de dejar comida en el coche, ni en las mesas del patio ni en los cubos de basura de alrededor; “por los osos, ya sabéis”. Claro, estamos muy acostumbrados ¿no ha oído hablar del oso y el madroño? Mañana hablamos de nuevo del sitio, que recomiendo. Estancia bastante cómoda a pesar de la pareja de fornicadores aullantes a deshora de la habitación de al lado. A ese tío estuve a punto de pedirle una teórica.


Tufas de la lago MONO

Esa tarde aún nos quedaba ir a unos de los dos lugares relacionados con Clint Eastwood del viaje: el Mono Lake, en cuya ribera dirigió don Clint “Infierno de cobardes” (cierto que traducir “High plains drifter” es realmente complicado. A mí no se me ocurre cómo. Bueno, sí "El vagabundo del Altiplano", pero queda muchísimo mejor "Infierno de Cobardes", dónde va a parar...), una de sus primeras pelis, donde ya mostraba lo que iba a dar de sí como director. El Mono Lake es un lago sin salida, así que es muy salino y tiene una curiosa historia geológica detrás, es famoso por las “tufas” y por lo mucho que le afectó el desvío del agua de alguno de sus tributarios para abastecer de agua a LA (que está solo a 450 km en línea recta). Casualmente llegamos justo cuando comenzaba una rutilla guiada, que además era gratis con el pase anual de los parques nacionales. Se ve y ya, volvemos a Mammoth a cenar en un local muy americanote en el que repetiríamos, por comodidad, al día siguiente.

He de reconocer que desconocía de la existencia de esta estación de esquí hasta la fase preparatoria de este Panolyviaje, pero nos venía bien parar por la zona. Finalmente resultó un lugar de lo más recomendable. 

Al día siguiente teníamos programada visita al Devils Postpile National Monument, que me decepcionó un poco, a las Rainbow falls, que no, a la cumbre de Mammoth, que sí, a hacer la colada, sin comentarios, y a los lagos de June, que mucho. Vayamos por partes, como Jack:

Devil's Postpile 
  • En primer lugar, no se puede llegar en coche hasta la zona del Devils Postpile, hay que dejar el auto en la estación de esquí y de allí ir en autobús. Funciona bien, es rápido y cómodo, así que nada que objetar
  • El paseo desde la parada del bus al Devils Postpile, de ahí a la cascada y vuelta a la siguiente parada de bus serían unos 8 km en total, más o menos. El postpile en sí (37.625092, -119.085054) es como un montón de piezas de Lego tiradas en la base un castillo en construcción. Está bien, pero vamos… tal vez nos equivocamos no subiendo a la parte de arriba
  • Las Rainbow falls (37.601770, -119.083952) molan, incluso en verano. En primavera deben ser acollonants. En el camino se cruza la ruta de Muir y hay un puente bastante pintoresco en (37.614596, -119.083505). Durante toda esa caminata er mushasho y yo realizamos un modelo numérico sobre la propina “justa” para complementar el sueldo mínimo en los EEUU. Distaba mucho (por debajo) del 18% recomendado ahora. Por otra parte, tal vez si dejaran en paz a los clientes en lugar de pasar cada 2x3 a preguntar nimiedades e interrumpir nuestra conversación (quicir, nuestra mirada cada uno a su móvil), les daría tiempo a ser más eficientes. El autobús de vuelta no lo cogimos en la misma parada en la que nos habíamos bajado, sino en la siguiente, en Red's meadow resort
Las cascadas del Arco Iris. Sin Arco Iris
  • A la vuelta a la estación de esquí, antes de coger el telecabina a la cumbre, comimos unos bocatas comprados allí mismo en una fregoneta. Se nos allegó una señora llamada Susan Nottingham, monitora de esquí, según ella de todos los niveles alcanzables. En verano estaba trabajando por allí controlando ninios y tal. La tía hablaba por los codos, me sé la historia de su vida y la de sus hermanos. Lo juro. Lo gracioso fue cuando, hablando, hablando, llegamos al tema de que la Nueva Nueva España había sido España… “Ah, sí. Me suena haber visto algo de Spanish territory en mapas antiguos en los libros de texto”. Tal cual. Ya, era monitora de esquí, no catedrática en Stanford, pero aún así…  En mogollón de sitios hacían referencia al Spanish-Mexican heritage, a veces Mexican-Spanish. Si, la Alta California fue México desde 1821 hasta 1848, pero vamos, lo de Mexican-Spanish Heritage está MUY traído por los pelos.
  • Subimos a la cumbre de Mammoth a 3300 y pico metros. Aún había nieve, pasamos en un día de 51°C a la sombra a pegarnos bolazos de nieve. Prescindible, bien que pintoresco. Desagerao la cantidad de aficionados al descenso ciclista que hay. Millones de bicis subiendo en los telesillas y bajando follaícos vivos por las pistas. Había bicis que valían más que mi casa.
  • Tal como estaba previsto, hicimos la colada en una lavandería al lado del Cinnamon Bear Inn. Las lavanderías deben tener efluvios lisérgicos, porque me hice algunas de las fotos más raras de mi vida mientras me ventilaba un par de latas de Arnold Palmer king size con er mushasho. Por cierto ¿Qué tendrán los americanos en contra de lavarse su propia ropa en su casita? En San Francisco, entre lavanderías autoservicio, lavanderías regentadas por asiáticos y centros de día para el cuidado de tus mascotas tenían copados todos los locales.
  • Tras la colada, recorrido por el June Lake loop que, además de tenerlo yo como posible, nos lo había recomendado Ms. Nottingham. Manifiestamente mejorable, aunque la hora tal vez no acompañaba

...pues ya estábamos a las puertas del meollo del viaje: los dos días y medio en Yosemite. No os he dicho que el Cinnamon Bear Inn supuestamente no incluía desayuno. En la práctica nos pusimos los dos días hasta las trancas con un desayuno medio casero más que decente. Todo el personal de esta casa tenía pinta de haber llegado en monopatín 5 minutos antes, con sus rastas y tatuajes y tal, pero eran también muy de la rama amable. De largo el panolyviaje con menos bordes (ninguno me ha superado en esto, me siento orgulloso) o ineptos por metro cuadrado. Por cierto, las reservas de alojamiento las hice mayoritariamente con Hotels.com y alguna con booking.com pq tenía algún descuento. Mucho mejor Hotels.com en todo, se nota que son americanos. Lo más desternillante es cuando quieres hablar con ellos, escoges español y te atiende (100% de las veces) personal con cliarísimo aciento de nuistro vicino dil siur pero te dicen: “Buinos dias, li atiendi Friancisco (o Miagdialiena) ¿en qué puido aiudarele?”. Extraordinariamente eficientes en cualquier caso. Se preocupan. Lo que no entiendo es por qué en tantos alojamientos decían que no había desayuno y luego sí estaba incluido.



Lago George. Sin Mildred
Bien, antes de entrar en Yosemite desde el Este nos quisimos quitar el mal sabor de boca del June Lake Loop haciendo el Mammoth Lake Loop, básicamente el lago Mary y el George (tenían que haberles puesto George y Mildred, pero bueno). Realmente agradable, muchísimo mejor que el de June, en buena parte también por la hora a la que lo hicimos, bien tempranito por la mañana. De ahí a Bodie, previo paso por el VONS para avituallamiento (os dije que encontramos un buen par de cadenas de supermercados: VONS y STATER BROS). Bodie es un pueblo abandonado, tan abandonado que el descubridor de oro en la zona y fundador del pueblo, el Sr. Bodey, murió congelado un día que se perdió en una ventisca en otoño y no lo encontraron hasta el verano siguiente...Tiene su gracia - el pueblo, no lo del Sr. Bodey- pero debe molar más por la noche o en invierno. Se puede llegar básicamente por dos carreteras, ambas con el tramo final sin asfaltar, pero es mejor la que va más al norte. Desvío de la 395 en (38.175349, -119.194685), menos de 5 km sin asfalto.


BODIE. Lo que se ve en el cielo es humo de quemas controladas de bosque
Antes de subir a Yosemite repostamos en Lee Vining y nos volvimos a acordar de Kazuhiro Ōe por un nuevo y más serio incidente con el sensor de nivel de combustible durante el que disfrutamos de nuevo de la amabilidad de los aborígenes. Qué buena gente oye. Igualito que los croatas. En este caso la cosa fue que repostamos, pagamos, salimos... y el indicador de nivel no se movió. Llegué a dudar si había echado gasolina o no, así que di media vuelta y volvimos a la gasolinera. A pesar de lo peregrino de mi explicación me hicieron caso, lo comprobamos bien... y la culpa era de Kazuhiro, claro.

¿Es playa o no es playa?
La primera parada en Yosemite era… en una playa. Sí señor, con dos gónadas. Nos fuimos a la playa en Yosemite. A 2500 m de altura, pero playa al fin y al cabo, con su arena, sus olitas y todo. La Santa y la ninia hasta se bañaron en el Tenaya lake (37.835551, -119.451989). La cosa tenía especial gracia porque hasta bien entrado Junio, la carretera que cruza la Sierra Nevada a la altura de Yosemite ha estado cerrada por la nieve. Como todos los años, pero este un poco más. Comprobad si queréis las fechas de apertura del Tioga Pass. Por lo demás, bocata y a continuar camino.


El famoso pino de Olmsted Point
y la primera vista del valle de Yosemite
Siguiente parada: Olmsted Point (37.810780, -119.485678), primera vista del valle. Impresionante, pero no merece la pena ir allí si no entras por el Este. Como nos pillaba de camino, paramos en Tuolumne Grove (37.758236, -119.805384) para ver los primeros secuoyas del viaje. Se nos había ido haciendo un poco tarde y no quería retrasar demasiado la llegada al alojamiento, así que hicimos una rutilla corta y continuamos camino. Ah, vimos nuestro primer oso. Y nuestro único coyote. Y el primer ciervo. Y las ardillas de la 142.345 a la 203.564. 

Íbamos a pasar tres noches en una cabaña de un camping justo fuera del parque, a 10 km de la entrada de Big Oak Flat. El camping resultó estar muy bien, la cabaña estupenda, la gente, de nuevo, muy amable. Cenamos en un hotel cercano y a la piltra, que los próximos dos días iban a ser duros: el primero visitando la parte alta del parque y el segundo el Valle, dos días largos y de mucho madrugar, así que, queridos ninios, vamos a cerrar aquí este capítulo que en el próximo habrá que esforzarse a tope. 

Cuídenseme, por favor y esperemos que para la próxima entrega podamos reírnos de lo pasado y recordar como se merecen a los que no lo pasaron.

domingo, 9 de febrero de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (II): Rematando el desierto


Nos habíamos quedado entrando en nuestro hotel de 29 Palms después de unas cuantas fotos nocturnas al estrelladísimo cielo por cima del Parque Nacional de los árboles de Josué y de la cena in extremis en un localillo de la zona.



A la mañana siguiente, después del desayuno de batalla en el hotel, repostamos para afrontar un largo día de desierto con temperaturas de récord en el Mojave y El Valle de la Muerte. En el primer repostaje nos damos de bruces con la brillantez ingenieril de Noboru Ōe y el consumo del poderoso Eclipse. Bajar de 8 l/100 km suponía llevar al límite mi legendario pie derecho de terciopelo. Repostamos, como digo, y nada más salir de 29 Palms vemos un cartel que rezaba “No services in 110 miles”. Jocosos comentarios a bordo sobre lo bien que habíamos hecho llenando el depósito y comprobando los neumáticos.

...20 millas después tuvimos oportunidad de recordar a Kazuhiro Ōe cuando se volvió a encender el testigo de baja presión en los neumáticos. En medio del Mojave. Por cima de los 40 (o de los 104 de los de allí). A las 0830. Risa nerviosa. Sudor frío por la espina dorsal.

Algunos somos tan torpes que ni con iluminación del Altísimo
encontramos el camino. Mojave lava tube.
Afortunadamente, un tercer miembro de la familia Ōe, Koichiro Ōe -el más espabilado de los tres- trabajaba en la sección de acabado y accesorios de la MMC y había tenido la feliz idea de meter un medidor de presión en el manual de instrucciones del coche. En serio, lamento no tener fotos, pero allí estaba. En fin, que medí, que aquello daba bien y que decidimos tirar palante, al menos hasta Amboy. Allí, en Amboy, volví a medir y ajustar presiones en una gasolinera de película en la antigua ruta 66. Todo correcto así que, a pesar de tener que enfrentarnos a los primeros km de camino sin asfaltar del viaje, seguimos hacia la primera parada AnlTVECI, S (Aquí no le trae Viajes El Corte Inglés, Señora) del viaje: el tubo de lava del desierto del Mojave (35.21378, -115.7532). Dejas la carretera principal (ja, jaja, jajajaja!) por la que hacía 50 km que no te habías cruzado con nadie, tomas un camino de tierra con poco o ningún mantenimiento de unas 5 millas, aparcas en medio del desierto, subes 200 m por una ladera de lava negra buscando un agujero que te han dicho que está ahí… y, oye, ¡que está! Con un poco de canguis, moderado por el hecho de que justo allí, sorprendentemente, había cobertura, nos ponemos los frontales y bajamos al burejo. Fuimos un poco antes de la hora ideal para pillar los rayos de sol, pero no se puede tener todo. Huelga decir que no había nadie ni parecía que lo fuera a haber a lo largo del día. Ah, se me olvidaba, con el lío de los neumáticos y el calor que ya facía decidimos (eufemismo) saltarnos las dunas de Kelso (34.892319, -115.699240), aunque las vimos desde la carretera. El plan original (excesivamente ambicioso a todas luces) contemplaba una parada en las dunas e incluso la ascensión a una de ellas. Íbamos a tener cumplida ración de dunas y de arena más adelante.

En este entorno tan agradable está el tubo de lava. Ni un alma en todo lo que veis. Lo del fondo son volcanes

Tras el éxito del agujero de lava, que he de reconocer que me reportó una ligera e inesperada subida de autoestima por la ausencia de contratiempos, nos vamos hasta Baker. Éste es un pueblín típico de carretera desértica, con cuatro restaurantes, una tienda de cecina de carne de marciano (literal), un par de gasolineras y 44 gradines a las 13:00. Bastante soportable, lo bueno viene ahora. Justo antes de entrar en El Valle de la Mueeeeeeerte cruzamos el viejo camino español. Si, el viejo, aunque de hecho no es el más viejo. 

De este camino ya hemos hablado en el pasado, cuando mencionamos a Armijo, después cuando hablamos de Anza y, finalmente con el lío de Yuma. Por no enrollarnos os recordaré que, ya bien entrado el siglo XVIII, cuando a los virreyes les dio por explorar la Alta California, decidieron que había que buscar un camino terrestre para llegar a ella desde México. Anza lo abrió en 1770ypocos, pero sólo unos años después, en 1781/82 pasó lo de los quechan en Yuma y el camino quedó cortado en la práctica. Como los españoles nunca hemos sido de abandonar a la primera... bueno, a lo mejor sí, pero esta vez no fue así... vamos, que se siguió intentando el viaje desde la zona de Arizona-Nuevo México a California, por caminos mucho más hacia el norte que, de hecho, cruzaban el Colorado por cima del Gran Cañón. La base de la nueva ruta la habían establecido dos Frays (Domínguez y Escalante, ya los traeremos aquí otro día) prácticamente a la vez que Anza hacía la suya. Años después, Antonio de Armijo remató la faena y dejó abierto el camino español. Paradójicamente, cuando eso sucedió aquello ya no era España, pero con toda justicia el camino se llamó, y se llama, camino español. Los americanos del norte, que son un poco ambivalentes con esto, igual derriban estatuas de Fray Junípero que te ponen campanas todo a lo largo del antiguo Camino Real, lo tienen marcado como "National Historic Trail". Bien me parece. De hecho, poco me parece.

Ese pedazo de vergel que atraviesa el camino. Así debe dar gusto caminar o ir en carreta. No debieron comer polvo...

Ya me disculparán VVMM las pintas.
Justo después de la foto pasó a marcar ERROR
Bueno, dejamos los trastos en Shoshone (peaso de nombre para un pueblo) en un hotel que ni recomiendo ni dejo de recomenar, pero tiene buena ubicación para lo que queríamos. Ahí os dejo el enlace. A eso de las 1600, buena hora, ponemos rumbo a Badwater por el lado del valle (36.229924,-116.767264). El termómetro que llevé para hacer la foto graciosa en Badwater dejó de marcar por cima de los 49ºC. Luego supimos que la temperatura oficial ese día fue 51ºC. De Badwater a Zabriskie Point (36.420841, -116.809733)  con unos muy agradables 46ºC y de ahí trepamos a Dante’s View (36.220759, -116.726432) con unos fresquitos 35ºC. Dante’s view está justo al lado de Badwater, pero 1700 y pico metros por encima y ofrece unas vistas del valle y de las montañas de Panamint bastante sobrecogedoras. A mi juicio, imprescindible subir; en un viaje anterior lo hice a primera hora de la mañana y en esta ocasión a última de la tarde, creo que mejor por la mañana, si os cuadra... Bajando de Dante’s view nos volvió a atacar Kazuhiro Ōe, no ya solo con lo de los neumáticos sino diciéndonos que nos habíamos quedado de golpe sin gasofa. Un genio, Kazuhiro. En fin, modo (aún más) ahorro hasta la gasolinera más cercana, que era tb nuestro hotel, cena en el único garito de Shoshone y a la piltra, que mañana hay que madrugar (también). Ah, otra cosa: lechugazo gordo por repostar en Shoshone. Dos dólares por galón por cima de lo normal (de tres y pico a cinco y pico)

El Valle desde Dante's View
Acabamos de entrar en espacio aéreo canadiense, por cierto. No sé si atreverme, hay un pasajero dos filas por detrás que me mira raro y tiene pinta de piesplanos. Mejor ya olvido el temita, total...


Bien, a la mañana siguiente tocaba cruzar El Valle de la Mueeeeerte. Empezamos parando en el centro de visitantes, donde estuve a punto de convertirme. Con una previsión de 50ºC a la sombra para ese día, los testigos de Jehová estaban montando el tenderete proselitista en el EXTERIOR justo al lado. Si eso no es la verdadera fe, se le debe parecer mucho. 


Zabriskie Point
He mentido (si me hubieran convertido los testigos no habría podido hacerlo), antes de eso volvimos a parar en Zabriskie Point, que pilla de paso y queríamos ver con otra luz. Seguimos con parada en las Mesquite Sand Dunes (36.605891, -117.116210) a quitarnos el mono de arenas y dunas con un paseíllo antes de que aquello se convierta en un horno digno del nombre de las cercanas  Furnace Creek y Stovepipe Wells. 


Las Dunas de Mesquite

El siguiente punto era  uno de los imposibles del viaje: pillar algún caza en Star Wars canyon (la mejor perspectiva es desde (36.3588598, -117.5328216)). No pasó ni uno en el rato que estuvimos, así que este punto AnlTVECI, S no pudo ser conquistado. Por cierto, como os podréis imaginar, el nombre familiar a este cañón le viene dado porque en él se rodaron algunas escenas de "La guerra de las galaxias", pero la fama le viene más por las peaso fotos de los cazas (y no tan cazas) que entrena vuelo entre cañones por allí. En fin, disfruten... 

La mayor rabia fue que desde la siguiente parada oímos, que no vimos, varios paratos yendo para allá. De hecho esa siguiente parada también es AnlTVECI, S: el Mobius Arch (36.611139, -118.124909) cerca de Lone Pine. Es una zona de pedruscos de distinto pelo, accesibles de forma bastante cómoda en coche y con la gracia de estar casi al pie del pico más alto de los “estados contiguos”, como ellos dicen, que aún conservaban nieve, lo que viniendo de los 50 y nivel inferior al del mar, tiene su gracia. Perdón, se me olvidaba que nos saltamos la parada en el U2 point. Hacía mucho calor, no nos apetecía más polvo desértico y, total, el Joshua tree de la foto ya no está, se cayó hace tiempo. Por si a alguien le interesa (36.3308800, -117.7452700). Muy AnlTVECI, S.

El Arco de Mobius y el Monte Whitney
Comimos en Lone Pine, en el garito donde servían las “mejores hamburguesas de la ciudad”... no me gustaría probar las pedores. Sí, me he saltado completamente la dieta estas dos semanas. Aún así he adelgazado aún dos kilos más y ya parezco el primo aún más escuchimizao de un maratoniano eritreo. Eso sí, debí batir el récord de más rellenados gratis de vaso gordo de CocaCola. ¡Qué sed, poDió! Por cierto, si ya aquí me miran raro por pedir el CocaCola sin hielo, allí les faltaba ná para llamar a los loqueros. En serio, se quedaban mirando en plan “¿Ha dicho Vd. lo que creo haber entendido? ¿SIN HIELO?” Sí, sin hielo. Si bebo un Cocacola quiero cocacola, no aguachirri. Mi velocidad de trasiego da para que no se caliente, no se preocupe. Lo mismo con el Arnold Palmer. Gran invento el Arnold Palmer, ya os contaré más adelante.

Y, aunque la hamburguesa demostró ser manifiestamente mejorable, creo que es un buen momento para una pausita, que llevamos unos días de lo más intenso y aún nos quedan muchas millas antes de coger la piltra. Justo a las afueras de Lone Pine hay otra parada AnlTVECI, S de la que hablaremos en la próxima entrada.

Con Dios.




Sarmiento: Lio en Rio

                         Antes de adentrarse en este nuevo capítulo de la vida de don Pedro, refresquen VVMM los anteriores en Sarmiento1 , ...