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martes, 24 de diciembre de 2019

Panolys en la Nueva Nueva España (I): Llegada y entrada en el desierto


NdelA: No, no me he muerto, sólo que no tenía gran cosa que decir. Ahora se me ha ocurrido volver a los orígenes del blog, combinándolo con su etapa histórica y os voy a dar el cognazo voy a facilitar información de un rulillo majo.

NdelA 2: Si hay alguien lo suficientemente insensato como para leer este adoquín, que lo haga, por favor, con la Creedence, los Beach Boys o Nick Waterhouse de fondo. Os ayudará a tragar.



Hubo un tiempo, queridos ninios, en que los dinosaurios dominaban la Tierra. Luego vino el pedrusco gordo y sólo quedaron un par de lagartijas y cuatro musarañas… de las que acabamos surgiendo los homos actuales (homos del latín homo, no del griego ὁμός, que estoy muy sensible con esas cosas últimamente). De los últimos chiquicientos años, desde que el homo salió de África, no hay nada que reseñar (porque, a fin de cuen ¿qué hicieron los romanos por nosotros? Ná. Ná de ná) (Nota: la anterior acotación interparentésica es pura ironía. Roma es lo más grande de la historia). Nada hasta otra gran excursión: la del homo ibericus fuera de la Península. Como casi siempre, ésta se produjo en dos ramas: la trishtona tiró para el Sur y el Este y la malafollá tiró para el Oeste. Las dos querían ir al mismo sitio y las dos llegaron… pero esa es otra historia.

Volviendo a lo nuestro, que son los Panolys por el mundo, en la cena de Nochebuena de 2018 dediqué el tiempo a lo que suelo en tal evento: pensar en el rulo del siguiente verano… y pensé en seguir los pasos de don Pánfilo de Narváez, el único segoviano tonto de la historia (pero porque su pueblo tira más a Valladolid que a Ávila o Burgos), y visitar La Florida. Si señor, ese cabo Cañaveral, ese Apollo tumbao, esas lagunas con manatíes, esos cucudrulus… esas playas, esos parques temáticos ¿he dicho playas?¿He dicho parques temáticos? A ver si la Florida no va a ser tan buena idea después de todo… Cuando me quise dar cuen ya era la cena de Nochevieja y estaba en las mismas: obcecado con cruzar el Atlántico y pensando si Noreste, Sureste, ir a ver a Forrest Gump o a Louis Cyphre… hasta que me dije: Oye, Panoly, por un par de horas más de avión te plantas en la otra costa. Y dicho y hecho, el mismo día 1 del 1 de 2019 comenzó la preparación de Panolys’19 a la Nueva Nueva España.

Y aquí me tenéis, comenzando este relato en el asiento 23E del A330 EC-MNK “Bogotá” de Iberia volviendo a La Capital del Imperio. Como siempre resumo para los que no quieran seguir leyendo: la Nueva Nueva España mola. Mucho. Por cierto, la Nueva Nueva España es California, la Alta California, la de Portolá, Anza y Serra. La de los EEUU.


California, la alta

La Ruta. Más o menos.
Este ha sido, de largo, el panolyviaje con más horas de preparación, que no sabría decir si se han traducido en resultado efectivo, tiendo a pensar que en parte sí, aunque por eso de la eficiencia marginal y tal, cada puntito de mejora me costó la misma vida en estudio previo. También es cierto que, no sé si por el cambio horario o qué, pero la tropa no se ha mostrado demasiado entusiasmada. Tras darle muchas vueltas optamos (eufemismo por “opté”, los panolyviajes son una terrible dictablanda) por una ruta circular con origen y final en LA, subiendo por el este de la Sierra Nevada y bajando por la costa. Una semana parriba y otra pabajo. Antes de meternos en harina, algunos asuntos prácticos, incluso alguno relacionado con la fotografía:
  • A pesar de todos los esfuerzos de programación, el viaje iba a ser caro, así que cualquier ahorro sería bienvenido. A tal efecto, a pesar de que ya tenía todo reservado a mediados de febrero, periódicamente iba revisando precios y opciones. El alquiler del coche lo bajé en 160 leuros literalmente el día antes de partir. Bueno, eso será si los de Rentalcars me hacen el abono prometido, que aún no lo han hecho (actualización: hecho). Para evitar comisiones y cambios abusivos, me saqué una tarjeta de Revolut y la Santa una de N26. Muy bien las dos, aunque algo mejor la de Revolut. Para teléfono sacamos una tarjeta de Holafly… en fin… si te ponías a la puerta de las oficinas de Telekom y orientabas el móvil hacia Frankfurt te daba una cobertura decente los minutos pares no múltiplos de 4.
  • El programa contemplaba 3500 km de coche, con unos 100 de caminos de tierra, así que pedí un RAV4 “o similar” con ÁLAMO, que es la compañía que mejor me va siempre en los EEUU. Ya hablaremos de eso y de la larga familia del insigne Kenzaburo Ōe.
  • Ya hemos hablado de esto en el foro: gran invento el RAVPOWER FILEHUB, así como el NAS Synology recientemente montado en casa. Mola poder hacer copia de seguridad directamente al disco duro de tu casa cada noche, aunque desde el iPad no es cómodo hacerlo de los RAW. Los jpg sin problemas. 3500 archivos redondos solo en la E-M5. Hace un ratín he subido 400 y pico en un pispás a 2 Mb/s gorroneando WiFi en la sala VIP de ONEWORLD en LAX. Señores de Oneworld… no es lo más seguro poner de clave “oneworld” en la WiFi llamada Oneworld de la sala Oneworld.
  • Me llevé la EM5 con el 12-100 recientemente adquirido. Peaso bazuca. No lo he cambiado ni una vez. La lente total, aunque me ha dado un número algo más elevado de lo normal de tomas fuera de foco. La Santa y er mushasho han compartido la EP5 con el 14-150. Buen todoterreno tb que tampoco hemos quitado nunca.
  • Para este viaje no he traído mi sempiterna 5.11 Rush 24, sino que me he ido a algo más ligero pero con espalda rígida de una marca baratuki de la que ya tengo bastante cachivaches… y he comprado más aquí. También hablaremos de ello después.
  • Sé que es la pregunta que os estáis haciendo todos: no, a pesar de ser la Nueva Nueva España, no tienen Casera. De la Pitusa ya ni hablamos, claro.
Orientándonos en el Joshua Tree
Bien. Salto sin paracaídas al día D, hora H, que es el momento en el que, en plan Mel Gibson en “Cuando éramos soldados” ponemos el pie en suelo americano. No voy a teclear lo que pienso de cómo tienen organizado el tema de la inmigración porque aún estoy en espacio aéreo americano (ahora mismo justo sobre Limón, Colorado) y estos son capaces de mandar un par de F22 Raptors a interceptarnos y llevarme de vuelta…(elipsis, elipsis, elipsis). Dos horacas y media después de aterrizar cogíamos el equipaje y buscábamos el autobús hacia la base de Álamo. Esa parte fue relativamente sencilla, el check in del coche lo había hecho en la web, así que llegamos al lío habitual cuando alquilas un coche en un aeropuerto gordo en los EEUU:

-Disculpe, buena moza, ¿cual es mi coche?
-¿Cómo que cuál es su coche? (Mira el papel que llevo en la mano) Mid sized SUV. En esa fila
-Ya, me lo temía ¿el que yo quiera?
-(Me mira pensando “este tío es tonto”, pero no lo dice) Pues claro, y deprisita que me los quitan de las manos

Esta parte era cierta, un enjambre de turistas abriendo y cerrando puertas de modelos remotamente parecidos a un RAV4, ya que no había ningún RAV4. Unos francoparlantes me quitaron por la mano un Nissan Rogue, del que tengo buenas experiencias pasadas, así que me tiré al único vinículo no americano ni coreano (mi religión me prohíbe ambos, aunque habría alguna excepción en el primer caso) que quedaba en ese momento: un poderoso MITSUBISHI ECLIPSE CROSS. Buena pinta y cabía todo el equipaje. Íbamos ya apretados de tiempo, teníamos que pasar por algún hipermercado a comprar, básicamente, agua y el hotel de la primera noche estaba a unos 100 km hacia el este. Por cierto, cualquier cosa que se diga del Walmart es quedarse corto, menos mal que enseguida descubrimos un par de supermercados de un universo completamente diferente al Walmart. Menudo antro, poDió.



Comienza el periplo


Miss Angela.
Noboru Ōe, sobrino segundo del genial Kenzaburo, había trabajado en la Mitsubishi Motors Corporation desde el día siguiente a su graduación en la politécnica de Tokio. Pese a su manifiestamente mejorable dominio del inglés le encargaron, ya al final de su carrera, hacerse cargo de los requerimientos de un responsable de mercadotecnia y nuevos productos de la MMC en Iowa, un tal Mike Medley que, además de ser de los bajos fondos de Savannah, era gangoso. Mike pidió expresamente un motor con el consumo de un milquinientos atmosférico y las prestaciones de un V8 hemi. Por pedir… Noboru pensó que aquella era la petición más fácil que había atendido en toda su carrera. Dos años y medio después llegaba a los EEUU el primer vinículo con el motor requerido por Mike y diseñado por el equipo de Noboru Ōe. Lógicamente, andaba como un milquinientos atmosférico y consumía como un V8 hemi. Justo ese motor, acoplado a una perezosa transmisión CVT, llevaba nuestro poderoso ECLIPSE.

Desgraciadamente, Noboru no era ni el único ni el menos brillante de los Ōe que trabajaban para la MMC. Su joven primo Kazuhiro Ōe era responsable de sistemas, sensores y displays para vehículos de gama media. Sin entrar en detalles, sus sistemas eran tan creativos como su equipo y, básicamente, marcaban lo que querían, cuando querían y como querían.

Kombat Kathy. Acojonaos los Charlies.
Nuestra primera interacción con los Ōe sucedió en la mañana del primer día serio de viaje cuando, nada más arrancar el poderoso ECLIPSE, se nos encendió el aviso de baja presión en los neumáticos. Parada en gasolinera, (leve) rellenado de las cuatro (la de repuesto iba bajo 7 toneladas de equipaje) ruedas y vuelta a la carretera. Vaya, no se ha apagado el chivato. Igual me he liado con las psi y los kg/cm2...espera, ya se apaga. Asunto resuelto…¡ja!


En fin, entre temperaturas crecientes (40 grados a las 1015) nos íbamos acercando a la primera parada programada del viaje en el museo de aviación de Palm Springs 
(33.832975, -116.504781). Pedazo de museo, pedazo de bichos expuestos, qué gente más amable… perfecto todo, oye.


Destacó la visita guiada que nos hizo una amabilísima abuelita a un B17, la sensación que da ver cómo eran esos cacharros por dentro… lo justito pa no caerse y poco más. Lo llamaron Flying Fortress porque lo de “Flying coffin”, aunque era más ajustado, podía tener algún impacto negativo en los alistamientos... solo hay en los EEUU otra cosa más fina que la “piel” de un B17, ya hablaremos de ello.


Añado una reflexión a la vista de las decoraciones de morro de los aviones de la 2aGM: hay que llamar urgentemente a Adolf y al Emperador y darles la guerra por ganada de forma retroactiva. No se puede consentir que se la ganaran unos mushashos tan machistas, chabacanos, heteropatriarcales y maltratadores en potencia. Me too.

Y en Vietnam la cosa se puso mucho pedor. Por eso palmaron, claro.

Que muy recomendable el museo, gente majísima. Ah, y el que quiera y tenga 1800 dolarines a mano se puede dar un paseo en un P51. Por desgracia estaba en revisión ese día…(en serio).

Er mushasho sobre Arch Rock
Bien, viramos al norte, cruzamos la falla de San Andrés y nos llegamos al pueblo de Joshua Tree, ya bien por cima de los 40 aunque al ganar altura refrescó algo. Compramos el pase anual para los parques nacionales (merde! Acabo de caer en que me lo he dejado en el coche) y comimos algo antes de adentrarnos en el parque. En el centro de visitantes nos avisan de que uno de los puntos que quiero ver, Keys view (33.926973, -116.187305), está cerrado por una plaga de abejas. En serio, en el desierto. Por lo que se ve se acercan a los coches a libar del agua condensada de los aires acondicionados. Tachamos Keys view pero cumplimos con el resto, que viene siendo: Arch rock (33.985447,-116.016895)Skull Rock (33.997904, -116.059828)Hall of Horrors (33.998806, -116.144744) y Hidden Valley (34.0120774, -116.1679849), donde nos dimos un agradable paseo a 38ºC.



Árboles de Josué y pedruscos. Así todo el parque.
A Skull Rock volvimos por la noche a hacer un par de fotos antes de empiltrarnos, no sin antes quedarnos casi sin cenar porque se nos hizo tardísimo... las 2100. Y nos dieron de cenar porque la ninia daba pena. Un arma letal la nina mirando con esos ojitos. Por cierto, os comentaré algunos de los sitios donde nos alojamos o comimos, pero solo si destacan por comodidad o calidad o precio o algo. Hasta ahora, nada que reseñar al respecto. Bueno, solo decir que nos quedamos en 29 Palms por comodidad tanto para ir al Joshua como para salir volaos al día siguiente rumbo al desierto.

Pero ya, si eso, seguimos otro día.


Pensábais que os íbais a librar ¿eh?


La luna saliendo en Joshua. Foto muy manifiestamente mejorable.




martes, 29 de marzo de 2016

El rulo Báltico

Soy un firme convencido de que las casualidades no existen: todo en esta vida tiene una razón de ser, una causa, un nosequé... a veces evidente, otras no tanto. 

Premisa 1: El mar Báltico es uno de los mares con un índice de salinidad más bajo que hay por el mundo.
Premisa 2: No es el Ártico, pero podemos decir sin miedo a exagerar que, más que fresquito, es un mar frío.

Suposición: los letones, los estonios y, muy especialmente, los finlandeses, ¿cómo serán? ¿ardientes y salaos?¿o más bien sosetes y flemáticos?

Este nuevo artículo de la subserie "Panolys por el mundo" será una breve entrada sobre unos días en tres de los países con costa al Báltico: Letonia, Estonia y Finlandia. Por motivos x, que ni vienen al caso ni aportan nada al suspense del capítulo, me muevo por allí con cierta frecuencia, pero hace unas semanas mi visita contuvo suficientes elementos WTF como para dedicarle unas líneas.

Albert Einstein pasó por Riga (bueno, en realidad no, 1er WTF)


Pensamientos de don Alberto. Disculpen Vds la calidad
ínfima de la foto, venía jarto de avión, cargado
de trastos, la puerta se volvía a cerrar...
En esta ocasión el viaje comenzó en Riga con un vuelo muy conveniente en lo profesional, pero bastante incómodo en lo personal, ya que llegas a Riga pasada la medianoche. Afortunadamente Riga no es enorme, el aeropuerto es pequeño y en nada llegué al hotel, del que solo sabía que se llama Albert y está bastante céntrico. Cerca de la 0100 (a las 0039, para ser exacto. Google es la leshe) me registré en el hotel y me dieron la clave de la wifi: Emc2. Ein? El hotel se llama Albert, la clave de la wifi es Emc2... aquí hay gato encerrado... a ver si el tal Albert no va a ser un rey letón... Una vez en el ascensor las dudas se disipan, don Alberto Einstein debe tener algo que ver con todo esto, ya que nos entretienen el ascenso con una serie de citas suyas famosas. Me imaginé que Einstein habría pasado por Riga en alguno de sus viajes, que ae habría alojado allí... no sé, algo, pero parece que el motivo para darle a este hotel el nombre de Albert es que Einstien tuvo un amigo letón con el que se carteaba. Y poco o nada más.

Pizza Lulu. Esta semana va a ser muy larga...
De esta parte del viaje y de Riga en general poco tengo que decir, fue fugaz ya que bien temprano me pasaron a recoger y comenzamos el periplo. Sólo me gustaría mencionar que, aunque era realmente difícil, las pizzas a domicilio en Letonia (Pizza Lulu) son sustancialmente peores que las de Lituania (Cili Pizza). En realidad seguramente es que me pillaron con menos hambre y son igual de horrorosas... (Nota, no sé qué es lo que hay escrito en el interior de la caja, supongo que la firma de Ferrán Adriá no será).

Anaqueles sabiamente ordenados en el DEPO
Salí disparado de Letonia a primera hora de la tarde, aunque ya estaba oscureciendo. La noche me tocaba pasarla en un hotel del que hablaremos ahora largo y tendido, justo tras pasar la frontera con Estonia. El trayecto lo hice con un compañero de trabajo estonio que, justo antes de cruzar la frontera, paró en un DEPO (cadena letona de comercios tipo LM o BAUHAUS, de bricolaje y tal, vamos) a comprar... cerveza. Si, es que es curioso lo del DEPO este, aparte del bricolaje original tienen cosas de lo más variopinto. Reconozco que de haber tenido tiempo y transporte fácil me habría traído un buen cargamento de trastos, de esos que acaban en un rincón del garaje para nunca más ser usados, pero que el día que los compras crees que te van a solucionar la vida.






Baden Baden


La entrada al pubi
Os hablaba antes del hotel en el que pasé esa noche. Por facilitar la logística de ese día y del siguiente (sábado) me quedé en un hotel cercano a la casa de mi compañero estonio, en un punto del sur del pais llamado Otepää, condado de Valga, en concreto en el Pühajärve Spa & Puhkekeskus. ¡Toma ya! Tal sitio resultó ser lo que prometía: un balneario soviético algo modernizado tanto en el trato como en el aspecto. Aunque los lugareños decían que había poca nieve para la época del año, para un mesetario sureño era un horror intentar andar por aquellos caminos nevados de noche y sin el calzado adecuado así que me resigné a pasar el rato en el hotel antes, durante y después de la cena. Hablando de cena, la mushasha de recepción me indicó que podía elegir entre el "restoran" y el "pubi" ¿El Pubi? A ver si el lugar finalmente no va a ser tan insufriblemente aburrido como pensaba...

La orquesta cabrikeskus dentro del pubi.
No caería esa breva. El pubi resultó ser un bar cutre con orquesta de la cabra tocando pasodobles estonios y jubilados bálticos en general bailando, pero era lo que había así que me senté y cené lo mejor que pude. Al menos había WiFi, así que me puse a leer la prensa mientras cenaba. Al cabo de un rato me percaté de que una octogenaria finlandesa (creo) sentada enfrente me estaba haciendo ojitos. O era eso o le estaba dando un ictus... Llamé al camarero de inmediato. Fuera lo que fuera lo que le pasaba a la señora, me vendría bien otra cerveza.

La situación se resolvió con bien para todos (debía ser un insecto o algo). He de reconcer que a la mañana siguiente me dieron un masaje de cuello de lo más agradable en los sótanos del spa mientras esperaba que me recogieran. Como os decía, los lugareños hablaban de ausencia de nieve, tanto que habían tenido que cancelar una prueba de esquí de fondo en las cercanías, pero para mi aquello era Siberia. No por el frío, que no hacía, sino por la cantidad de nieve tanto en campo como en carreteras. Alucinante lo que pueden hacer unos buenos neumáticos de nieve y la habilidad de esta gente con el volante. Claro, con tanta nieve tienen que buscar formas creativas de usarla y pasar el rato, por ejemplo ¡Hagamos una competición internacional de patinetes sobre nieve!

Uno de los motivos por lo que estaba en los Bálticos era asistir a una reunión de empleados de una compañía que opera en las tres repúblicas (Estonia, Letonia y Lituania) que se iba a mantener en un pueblín del sur de Estonia llamado Holstre. La cosa no comenzaba bien: rodeado de nieve, la hora de comer y todo lo que nos dan es una indescriptible sopa de pepinillos con trocitos de salchicha y una especie de mayonesa para echar dentro. Todo muy porno, para ser sábado por la mañana. La cosa tenía una pinta manifiestamente mejorable..

Ese pedazo de sopa de pepinillos con salchichas
No dejan de sorprenderme las peculiaridades del ser humano, sea de donde sea. En España nos pensamos que somos raritos y diferentes y tal, pero aquí tienes tres países que, entre los tres, suman los mismos habitantes que la Comunidad de Madrid y una superficie parecida a dos Andalucías. En cada uno se haba un idioma diferente y no relacionado, de modo que no se entienden entre ellos más que en ruso (si son mayores de unos 40 años) o inglés (si son más jóvenes). En esta reunión, cada grupo hablaba en su idioma y el ponente lo hacía en ruso con ocasionales incursiones en inglés para los más jóvenes. No os podéis imaginar lo que mosquea escuchar un discurso de 15 minutos en ruso (¡en riussso!) en el que lo único que entiendes es tu nombre de tanto en vez. No podía evitar pensar que en cualquier momento iba a aparecer el propio Stalin (recuerden ese nombre) al frente de la KGB para trincarme, así que me puse cerca de la puerta por si tenía que salir corriendo... claro, que sin patinete-esquí no iba a poder ir muy lejos.

Eso es una carretera. No está mal de nieve, creo yo.
El siguiente destino era ya un lugar conocido y reconocible: Tallin, pero para llegar allí desde Holstre tenía que coger el autobús en Viljandi

Don José y Don Adolfo
Llegué con algo de tiempo a la terminal de autobuses de Viljandi, que tampoco es que sea NY así que entré a buscar una cafetería. Para mi sorpresa lo que había dentro era una especie de mercadillo (obvio, fuera no podía estar con la que estaba cayendo) así que me puse a echar un vistazo a lo que vendían. Una señora tenía un puestecillo con los típicos desechos de tienta del ejército soviético con algún añadido curioso de objetos supuestamente originales de la Wehrmacht, alguno podría haber sido interesante como recuerdo, pero no sé yo si muy legal. Cuando ya me iba, me di cuen de que en un lateral, en el suelo, había un cuadro con una imagen familiar: ese mostacho, esas botas... ¡no puede ser!¡No puede estar intentando vender ESE cuadro! Miré a un lado, miré al otro, la señora parecía sestear en el otro lado del puesto, así que saqué el teléfono para dejar constancia. La señora, que estaba de bastante buen año, tenía sin embargo un rabillo del ojo portentoso y una agilidad desmedida, por lo que antes de lo que se persigna un cura loco la tenía delante, yo suponía que para decirme que "fotos no" en un perfecto estonio. Pero ¡qué va! de detrás de la quincalla sacó otro cuadro que tenía oculto y que, digamos, hacía buena pareja con el primero. Sus prometo que me los puso juntos para que les hiciera una foto, foto que tengo pero que me parecía demasiado malvada para poner aquí. La mujer me intentó contar algo en estonio y en riuso, pero hasta ahí, de momento, no han llegado mis saberes, así que igual es que los conoció a ambos, vaya Vd. a saber... edad para ello tenía.

¡Esa moto VOLVO!
En fin, que me bajé a coger el autobús y en un par de horitas, que se pasaron bien rápido gracias a una WiFi más que decente a bordo, estaba en Tallin. Las 24 horas siguientes se supone que iban a ser más entretenidas, antes de cruzar el charco hacia Helsinki el domingo por la noche, pero eso os lo cuento en otro rato. De momento, para abrir boca, la capital de un pais que pone esta foto en su folleto de presentación tiene que ser un sitio entretenido ¿no?

sábado, 26 de diciembre de 2015

La Rochela: Bocanegra y Pembroke

Se ha estrenado en estos días la última de 007, lo que es una excusa tan buena como otra cualquiera para traerle a las líneas del blog. No es la primera vez que en esta bitácora se menciona al capitán de fragata Bond, James Bond, de la Royal Navy y, muy probablemente, no será la última. No es que yo sea un friki de las pelis de James Bond, pero las he visto todas aunque, en realidad, no por propia voluntad. En los ya muy lejanos primeros 80, cuando el mundo del videoclús estaba aún en mantillas, mi padre compró un peaso de video VHS de los que entonces se denominaban "portátiles", con la sana intención de adquirir algún día una cámara y cargar por los mundos de Dios con aquel mamotreto. Afortunadamente tal cosa nunca ocurrió y el Panasonic PV5000, con su separable PV-A500 no salieron nunca de casa. Como decía, por aquel entonces aún no había una invasión de videoclubes y menos aún en mi barrio, lo que propició que nos hiciéramos orgullosos socios del videoclús de El Corte Inglés. En poco más de un año, no entraremos en los motivos, me tuve que ver prácticamente entera la sección de V.O., de la que las pelis menos aburridas para mi en aquel momento resultaron ser... las de James Bond. Ya puestos y de rondón, de vez en cuando colé alguna en versión doblada, al menos alguna de las estrellas del sector entonces, entre las que recuerdo Acorralado y, sobre todo, Das Boot.

Puedo reconocer sin demasiada vergüenza que entonces Das Boot me pareció un adoquín de marca mayor, pero no es por su calidad cinematográfica (que hoy no le discuto en absoluto) por lo que aparece aquí, sino por la historia que cuenta o, más bien, por un cierto detalle de la historia que cuenta...

La Rochelle, 1941


«U-boot by Ferrer-Dalmau» de Augusto Ferrer-Dalmau.
Vuelve nuestro pintor de cabecera. De la wiki.
Poco después del inicio de la segunda guerra mundial, sobre todo tras la expansión alemana a Noruega y Francia, la Kriegsmarine tenía muy controlado el Atlántico Norte y se dedicaba a hundir mercantes británicos como si no costara. De hecho, les costaba bien poco, gracias a su superioridad submarina. A partir de 1941 las cosas fueron cambiando un poco y los U-boot empezaron a tener las cosas sustancialmente más shungas. La peli Das Boot se basa libérrimamente en las fazañas del U-96, submarino de la clase VII-C que, en la vida real, hundió nada menos que 27 barcos aliados, la mayoría entre 1940 y 1941. La ficción de Das Boot comienza y termina en tierra, en concreto en una de las principales bases atlánticas de la flota submarina nazi, que estos mushashos habían situado junto a la ciudad francesa de La Rochelle. Desde esta base, al igual que desde las de Lorient, Brest y otras en Francia, los U-boot salían "de patrulla", solos o en manada (Rudel en alemán, de donde deriva la expresión con la que se conocía esta táctica en inglés: wolfpack) a cazar convoyes de cargueros con la aviesa intención de estrangular a Inglaterra. Estuvieron a punto de conseguirlo, por cierto.

Los alemanes utilizaron algunos puertos de mediano tamaño para construir unas instalaciones blindadas del carajo la vela que protegieran a los U-boot cada vez que iban a repostar y ser reparados. Estas instalaciones no solo cumplieron su misión durante la guerra, sino que la sobrevivieron y aún existen. No he visitado ninguna, pero deben ser dignas de un paseo...

Como digo, el ficticio U-96 tenía su base en el puerto de la Pallice, prácticamente integrado en la ciudad de la Rochelle, ciudad apreciada por su puerto natural desde hace muuuuuuuuuchos años.

El carajal de los 116 años


La Guerra de los cien años ya había sido mencionada en profundosoconfusos (aquí) pero, claro, un conflicto tan, tan largo da para muchas idas y venidas, así que hoy lo vamos a visitar de nuevo.

La guerra de los cien años fue un carajal del siete, no solo largo, sino sinuoso y harto difícil de comprender. Además, no se trató de un conflicto único, sino de uno lleno de ramificaciones y localismos. Por ejemplo, se puede decir que Castilla entró en la guerra como primera derivada de la propia guerra civil que se vivió aquí a mediados del siglo XIV entre partidarios de Pedro I y de Enrique de Trastámara. En dicha guerra ya intervinieron, de una u otra forma, tropas francesas e inglesas, apoyando a Enrique y a Pedro, respectivamente y fue precisamente un (1) francés, un tal Beltrán Duguesclín, el que, en 1369 y en un giro de guión de los que salvan una película, decidió el resultado final de la guerra mientras dejaba una de esas frases para la historia: 
"Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor"
Bueno, él podría decir lo que quisiera, que para eso era francés, pero claro que puso rey. En concreto "facilitó" que Enrique pasara a cuchillo a Pedro (y luego lo decapitara, y paseara su cabeza por las plazas pedristas, y exhibiera su cadáver... todo muy edificante y tal). Desolé...

Francia tras Brétigny. De la wiki. Obsérvense las islas del
Canal (Jersey y Guernsey) que hoy siguen siendo inglesas.
Bueno, en realidad de la Corona Británica, que no es lo mismo.
En fin (pronúnciese "anfan"), que ya teníamos a Enrique II como rey de Castilla, en deuda con Francia y dispuesto a meterse de hoz y coz en el conflicto que la enfrentaba con Inglaterra que, curiosamente, había apoyado a su rival en Castilla. Hay que recordar que, aunque los castellanos somos tachados de poco menos que rudos mesetarios destripaterrones de secano por nuestros bienamados paisanos de la costa, Castilla era ya, allá por el siglo XIV, un inmenso reino con vistas a tres mares y flotas en todos ellos. Si, ya, yo tampoco sé qué le veían/veíamos/ven/vemos a ese mogollón de agua salada, pero hay que reconocer que al final no nos fue demasiado mal lo de tener cierto control sobre la mar océana, incluso a eso le encontramos alguna utilidad...

En ese momento la guerra de los 100 años estaba en un largo periodo de descanso. De hecho, de no ser por el asunto del tal Beltrán, igual se había quedado en "guerra de los 23 años (1337-1360)" finalizada en el Tratado de Brétigny, peeeeeero la victoria de Enrique II en Castilla hizo que su apoyo a Francia fuera casi obligado. Carlos V (de Francia, nada que ver con nuestro IyV), como buen francés, tardó nada y menos en romper el tratado firmado en 1360 en cuanto Castilla se puso de su lado y él se sintió con fuerzas suficientes para derrotar a Inglaterra, cuya armada era la indiscutible dominadora de los mares en ese conflicto. De repente, Francia tenía un aliado que podía enfrentanse de tú a tú a Inglaterra también en el mar. El tratado de Brétigny había concedido a Inglaterra el control de Guyena, Gascuña y, en general, el suroeste francés, cuyo puerto más importante era...

La Rochela, 1372


Santa María la Real de Nájera. Foto mía.
Ambrosio Bocanegra era otro de esos personajes a los que sus padres habían bautizado pensando en la posteridad. De origen genovés, era marino e hijo de marino y, en 1372, estaba al cargo como Almirante de la flota castellana, puesto en el que más o menos sucedió a su padre Egidio Boccanegra (según se fueron españolizando, los Boccanegra cedieron una de las ces de su apellido). Don Egidio había sido también Almirante de Castilla con Alfonso XI y con su hijo Pedro I, que se ganó el sobrenombre de "el cruel" ajusticiando, entre otros, a don Egidio cuando descubrió que le hacía ojitos a su hermanastro y rival Enrique de Trastámara. Ambrosio habría seguido el mismo camino si no hubiera salido por piernas tras la derrota de los Trastamáridos en Nájera en 1367. Pero igual que la ópera no acaba hasta que canta la gorda, las guerras (más si son entre hermanastros) no acaban hasta que uno de los dos muere. Enrique se rehizo, como hemos contado, y se pasó por la piedra a se deshizo definitivamente de Pedro en Montiel, tras lo que volvió a poner a un Bocanegra, en este caso Ambrosio, como Almirante de Castilla en agosto de 1370.

Lo primero que hizo don Ambrosio una vez nombrado Almirante fue resolver un asuntillo que había con los portugueses, que tenían casi controlada la costa gaditana, habían realizado incursiones en distintas villas costeras y tenían bloqueado el acceso al Guadalquivir, con lo que eso suponía para Sevilla. Según nos cuenta el más reputado y respetado cronista portugués, la marinería de las naves que estaban ejerciendo el bloqueo estaba en un estado manifiestamente mejorable, seriamente afectada por el escorbuto, y cuando la armada castellana se reconstituyó tras la guerra civil, no tuvieron gran cosa que hacer.

"En abono de la retirada, expone un escritor de autoridad, estaban en la flota trabajados y dolientes, tanto que hombres entrados sin barba salieron canos, censurando de paso la política del rey D. Fernando (Nota: Fernando I de Portugal, el Hermoso o el Inconsciente, según para quien), que así gastaba los tesoros sin provecho"
De "La Marina de Castilla" de Cesáreo Fernández Duro bajo la dirección de D. Antonio Cánovas del Castillo. Por cierto, ejemplar digitalizado en... la universidad de Stanford. 

Por cierto, ese cronista se llamaba nada menos que Fernam o Fernão Lopes.

En serio.

Os lo juro.

Fernão Lopes.

Según algunas fuentes "el mejor cronista de cualquier época o nación"

¡Toma ya!

Una vez liberada la costa de la Luz y abierto el paso a Sevilla por el Guadalquivir, el crédito de Bocanegra subió como la espuma.

Mientras tanto, mucho más al norte, el rey de Francia había puesto sitio a la Rochela con la esperanza de que, esta vez si, con el apoyo de Castilla por mar la ciudad caería. El rey inglés (a la sazón Eduardo III Plantagenet) era consciente de la importancia de la plaza y montó un flotón, para la época, comandado por Juan de Hastings, conde de Pembroke, yerno del rey y que ya había luchado del lado de Pedro I en la guerra civil de Castilla. Pembroke salió de Southampton y, aunque no hay referencia creíble de la composición exacta de la flota, sabemos que requisaron las naves necesarias para llevar un cuerpo de ejército y tesoro sficiente para pagar a tres mil soldados durante un año.

La flota castellana iba al mando de don Ambrosio, como sabemos, pero con él navegaban Cabeza de Vaca, Fernando de Peón y Rui Díaz de Rojas y... a partir de aquí hay tantas versiones de lo sucedido que es difícil saber exactamente como fue el asunto. Los cronistas anglófilos tienden a hablar de una ligera superioridad castellana en navíos, pero también hay quien sostiene lo contrario. Asimismo, según a quién hagamos caso, la primera en llegar a La Rochela fue una armada o la otra. Supongamos que los hechos acaecieron así:

Así se queda el puerto de La Flotte, en la Isla de Ré, frente a la Rochela.
Foto mia.
La armada inglesa llegó a la ensenada el 22 de Junio de 1372, antes de que lo hiciera la catellana, compuesta por unas veinte galeras. Nada más llegar, los castellanos hicieron como que peleaban un poco, se quedaron bien a gusto mentando a gritos a las madres de todos y cada uno de los caballeros ingleses para, a continuación, dar media vuelta y alejarse mar adentro. Si Mel Gibson hiciera un pinícula de esto nos mostraría centenares de culos castellanos en la borda de las galeras... Pembroke mantuvo posición, seguro de que Bocanegra se había acollonido ante su flota. Peeeeeeeeero, los que hayáis leído la crónica veraniega de Aquitania recordaréis que en esa zona las mareas son vivísimas, cosa que Bocanegra debía saber y Pembroke no. Las aguas fueron bajando, tanto que las embarcaciones inglesas, de mayor calado, quedaron varadas en la arena, mientras las galeras castellanas podían moverse libremente a su alrededor. Además, por primera vez en la historia (hay quien dice que no fue la primera vez, pero desde luego fue la primera en que resultó tan decisiva), Bocanegra hizo uso de artillería embarcada en sus navíos, batiendo con bombardas a los inmóviles barcos ingleses. El desastre inglés fue total y absoluto: más de cuarenta barcos hundidos o quemados, 800 difuntos y entre 200 y 400 caballeros prisioneros, entre los que estaba el mismo Pembroke. Contrariamente a lo habitual en esa época, una vez producida la rendición de Pembroke se dejó de matar; lo habitual entonces era degollar sin conocimiento hasta que se desafilaran los cuchillos o se acabaran los enemigos... Los prisioneros fueron llevados ante Enrique II en Burgos y posteriormente se entregó a Beltrán Duguesclín al conde de Pembroke pero desgraciadamente se le murió en cautividad y no pudo cobrar el rescate pertienente.

"E el Rey ovo grand placer con estas nuevas, e estovo en Burgos fasta que le enviaron al conde de Peñabroch e a los caballeros que con él fueron presos, los cuales eran setenta caballeros de espuelas doradas, e enviaronle todo el tesoro e fizo por ello muchas mercedes al almirante e a todos los que con él fueran en la dicha batalla de la mar"
Una vez destruida la flota inglesa, la situación de la Rochela era insostenible y "el día de Nuestra Señora de Agosto" la ciudad se entregó al Rey de Francia.

A modo de conclusión


La batalla de la Rochela fue esencial para Francia, pero también para Inglaterra y, sobre todo, para Castilla, que pasó a ser la dominadora absoluta de las aguas del Cantábrico y Canal de la Mancha, lo que supuso el inicio de una fase de control militar y comercial de la zona, lo que, curiosamente, influyó de manera decisiva en que Burgos pasara a ser una de las ciudades comercialmente más importantes de Europa, pero eso nos da para otro capítulo, espero.

La Rochela, como vimos al principio, siguió siendo un puerto de enorme importancia hasta nuestros días. Como dato curioso, fue el puerto de salida (el 1 de mayo de 1402) de la expedición comandada por Jean de Bethencourt que iniciaría la conquista de las Islas Canarias para Castilla. Hoy es una ciudad realmente agradable de visitar y más que interesante. Si alguna vez pasáis cerca, dadle una oportunidad y, desde cualquiera de las dos torres que franquean la entrada al puerto antiguo (la de San Nicolás y la de la Cadena) pensad que desde allí habríais sido espectadores de excepción de una de las batallas más importantes de la historia de Castilla.

En Francia.

Y en el mar.

Puerto antiguo de La Rochela desde la torre de San Nicolás. Foto mía.







viernes, 30 de octubre de 2015

Un Rulo por Aquitania (y II)


Llegada a Nérac

... Nos habíamos quedado visitando el molino fortificado de Barbaste, hasta donde habíamos llegado a pie desde Lavardac. El Molinillo es agradable de ver y justifica el paseo que, a su vez, había contribuido a que me dejaran de temblar las piernas por el susto de la mañana. A la vuelta se pone de nuevo a llover y no nos queda más remedio que parar en un dizquerestaurante y comer algo. Por cierto, el restaurante cargado, pero cargado, cargado de pósteres de toros y motivos taurinos en general. Y no era el primero que veíamos así. Ahora que lo pienso, TODOS los restaurantes y bares de esa zona en los que paramos tenían algún motivo taurino y, en muchos casos, el logo de un tal club taurino Paul Ricard. Adicionalmente, en esos lugares siempre chapurreaban el español y, helado me quedé, se dirigían activa y afectivamente a nosotros en español. Cosas veredes...

Vuelta al barco y más Reina de África hasta Nérac, cuya esclusa pasamos con éxito pero más miedo que vergüenza. Y aquí haremos noche...

Nérac


Amarrados en Nérac
Nérac sí es un pueblo que merece la visita. En realidad, desde que tomamos el Baïse tanto los pueblos, como el paisaje e, incluso, el paisanaje mejoraron sustancialmente lo anterior (el cognazo del canal). Adicionalmente el tiempo comenzaba a aclarar y tenía pinta de que los días venideros iban a ser mejores y, sobre todo, Hércules Cousteau (el Panoly, o sea, el menda) había demostrado en la esclusa de Nérac que el asuntillo de Lavardac había sido un mero incidente por falta de información. El puerto de Nérac consta de una serie de amarraderos en línea y dispone de WiFi y unas duchas en plan camping que no usamos, amén de las habituales conexiones de agua y luz que, gracias a que Hércules Cousteau McGyver había reparado el cable, sí podíamos utilizar.

La entrada navegando en Nérac es tan bonita como el pueblo, la esclusa está justo antes del puente viejo y el puerto está entre éste y el nuevo, unos 200 m más allá. Esta circunstancia hace que tanto lugareños como turistas se aposten en el puente a ver las maniobras escluseras cuando llega un barco. Menos mal... no quiero ni pensar que hubiera sido así en Lavardac, ahora mismo sería el rey de Youtube!

En fin, que aparcamos y nos vamos de paseo por el pueblo. Aparte de la zona del río, hay un par de iglesias interesantes y un pedazo del castillo de Enrique IV (Ojo, no es un peaso de castillo, sino un pedazo DEL castillo. Vamos, que solo queda un trozo) que se deja ver pero, como digo, es de los pueblos por los que se pasea medio a gusto. A eso de las 2000, que ya nos vamos conociendo, empezamos a pensar seriamente en buscar lugar para cenar. Pues... que si quieres arroz. En tres sitios nos dijeron que estaban desolés, pero que no, que acomodar a dos adultos y dos ninios era très dificile y pas possible. Lo del desolé ya me llevaba días tocando las gónadas, porque, vamos a ver: si es evidente que te importa una higa ¿no puedes usar una palabra menos rotunda? Cuando alguno se salte un paso de cebra (cosa harto probable, como os contaré) y me atropelle, ¡no sé qué va a decir! Más que decir, ¡tendrá que hacer! Bueno, mejor que no, no sea que... y (*A).

Nocturnas en Nérac
En fin, que al final compramos unas pizzas en un sitio súpercutre en el que también había carteles de toros y hablaban español y nos las llevamos al barco. Por cierto, que me medio sorprendió que dos personas que vinieron a recoger las suyas mientras esperábamos pagaron con cheques bancarios. Mira, en eso sí son serios los tíos.

De modo que cena familiar tranquilita y después salida de safari (fotográfico) nocturno

A la mañana siguiente (sábado) había mercadillo, así que, a pesar de que el día de navegación iba a ser largo, echamos un rato por allí después de desayunar en la plaza. Las siguientes horas de navegación os las ahorro, salvo que en la esclusa de la muerte me hice un par de fotos. Llegamos a Buzet a tiempo para comer, en esta ocasión en el barco, tras reincorporarnos al canal. Después tiramos hasta Damazan, donde pasaremos la noche. Hace bueno y el día va según lo previsto, así que podemos hacer uso de un cartucho tranquilizador de ninios que tenía guardado y nos acercamos en bici al lago de Damazan, donde hay un camping y un teleski (acuático) subvencionado con fondos europedos ¡tomaya! Alquilamos un rato de "stand up paddle", que no me apetece tener que rascar con una espátula los restos de mi ninio de algún poste del teleski y nos tomamos una cervezuela al solete. Como yo soy algo lento, pero no tonto del todo, y el francés ya lo he ido desoxidando, me atrevo a pedir consejo para cenar al tío del chiringuito y me dice que es 15 de Août y que el único restaurante del pueblo está fermé y los más cercanos están a no menos de 8 o 9 km -inviable para volver de noche por carretera- pero que nos puede hacer unos perritos; no más de 4, eso sí, que no le quedan más salchichas, que desolé. Así que allí nos tienes a las 1945 cenando cuatro perritos y una bolsa de patatas en un lago mirando como una mushasha intenta once (11) veces seguidas arrancar con el teleski y las once cae cual larga es en la rampa de salida. Tenaz era, desde luego. ¡Oiga, otra birra, que esto no hay quien lo pase! De vuelta a Damazan, restaurantes no hay abiertos, pero gente jugando a la petanca hasta bien de noche, si.

Ojo, foto tomada después de ser rechazado
en el Maxim's de Marmande
El domingo es el último día de navegación, y además breve puesto que Le Mas d'Agenais está a solo unos km. Llegamos, hago un atraque en paralelo marcha atrás que lo podría firmar el mismo Vicente Yáñez Pinzón y nos acercamos al pueblo a intentar comer. He dicho bien, "intentar" porque es domingo y está todo cerrado, así que yo trinco la bici y me largo a Marmande a coger el tren que me lleve de vuelta a recoger el coche y dejo a la familia comiendo sobras en el barco. Hasta Marmande tardo unos 45 min, encuentro la estación a la primera, a estas alturas mi francés es como el de Balzac y la cajera de la SNCF me entiende sin esfuerzo y sin poner gestos demasiado raros... la vida me sonríe. Cruzo a un restaurante al que he echado el ojo al pasar, son las 1406 y... lo habéis adivinado, que desolés, que la cocina cierra a las 1400. A quién se le ocurre... En fin, al menos me tomo una cerveza y unas patatas en el bar de la estación. Os ahorraré el resto, pero brevemente diré que el tren se averió algo antes de Moissac y que, por no esperar, me bajé y completé el camino en bici. El coche estaba en su sitio, bien. Mientras montaba de nuevo el portabicis apareció el individuo que comandaba la base de LeBoat. Intentó hacerse el sueco pero le dije que vaya mierda de barco nos habían entregado, y vaya caca de servicio daban (no os he contado ni la mitad de las cosas que no funcionaron). Alucinante la habilidad del hombre para alejarse silbando el puente sobre el rio Kwai. En francés, además. Ni desolé dijo (*A). Yo ya iba con mucho retraso por lo del tren así que pasé de él y volví a reunirme con la Santa y los ninios.

A la mañana siguiente devolvimos el barco en cuanto abrieron y comenzamos la última parte del viaje hacia la Isla de Ré.

Isla de Ré


Ya me habéis oído decir alguna vez que el mar es una cosa muy seria que hay que dejar a los profesionales. Nombela (Toledo) y Urho, cerca del EPIA (en China) deben ser los dos puntos más tranquilicos de España y el Mundo, respectivamente. Desgraciadamente, el resto de mi familia no opina lo mismo y decían que unas vacaciones sin tocar la playa, como que no. Un cliente, y sin embargo amigo, me recomendó un sitio del que no había oído hablar en mi vida y que resulta que ahora está más de moda que los pantaloncicos-braga estos que llevan las mozas (SLURPS! o PuaGGGH!, depende del caso). Yo soy de natural generoso, pero algo vengativo, lo reconozco, así que accedí a tres diítas en la isla, que está relativamente accesible desde Le Mas d'Agenais. Eso si, el recorrido de ese día lo fijé yo... y dimos unas cuantas vueltas por tierra firme antes de acercarnos al infierno de la costa.

Labastide de l'Armagnac




En primer lugar bajamos a Labastide d'Armagnac, un pueblín típico de la zona de Armagnac, como su propio nombre indica, que resultó ser aún más pequeño de lo descrito en la guía (si la guía es Francesa hay que aplicarle a cualquier cosa de Francia un factor de corrección de tamaño de en torno al 25% y otro de interés del 33%) (*A), pero que era interesante y, como llegamos tempranito, lo teníamos para nosotros solos.

De ahí volvimos a apuntar hacia el norte, con la intención de comer en ruta un picnic en algún viñedo Bordelés. Las viandas las compramos en Captieux, otro pueblo plagadito de motivos taurinos. Hasta la panadería estaba llena, bueno, en realidad la mitad de la panadería, la otra mitad estaba llena de parafernalia de rugby. De hecho, hay en Captieux una "Feria de Rugby y Toros" así, en español. Espero que no a la vez, sería digno de ver.

¡Ensayo y olé!
Continuamos en busca de un lugar para el piquenique, siempre por carreteras secundarias. En Burdeos hacen vinos extraordinarios, supongo, nunca he probado un vino de Burdeos de más de unos 30€ y los de menos me han decepcionado supinamente. Ahora bien, hay que reconocerles que tienen unos viñedos alucinantes, preciosos, magníficamente cuidados. Da gusto verlos. Finalmente paramos junto a unas ruinas y unos viñedos.

Y de ahí a Saint-Émilion, que es como el Mont Saint Michel, pero sin mar alrededor, así que mejor. Bueno, el Mont Saint Michel es soportable cuando NO tiene mar alrededor, claro. Aquí tuvimos suerte primero y mala suerte después. El pueblo estaba de bote en bote, tanto que había coches aparcados como a un km de distancia. Cuando ya pensaba en desmontar las bicis y aparcar atpc, justo a la entrada del pueblo se fue un FIAT 500. Meter mi Alltrack con las bicis atrás en ese hueco tuvo cierto mérito, pero de algo tenía que valer el entrenamiento de una semana manejando el Titanic por los canales..

Ahí se acabó nuestra suerte porque no pudimos visitar la iglesia monolítica, que parece ser muy interesante. Estaba hasta la bandera, como el resto del pueblo. Muy bonito y recomendable, a pesar del mogollón.

De ahí a coger el ferry que cruza la Gironda entre le Verdon sur Mer y Royan. Reconozco que pensaba que podríamos ver el faro de Cordouan, pero no, para eso hay que coger un barco específico y no teníamos tiempo. Falta de preparación, impropia del menda. No se repetirá.

Y ya hasta la Isla de Ré, que es una islita superplana de unos 35 km, con playas al sur y salinas al norte, que está plagada de campines, hoteles y carriles bici y que se deja visitar para un par de días. Además, está justo frente a la Rochela, que era un destino al que, casualmente, yo quería ir por mis intereses históricos. Por supuesto, el hecho de que accediera a lo de la isla de Ré no tiene relación alguna con lo de la Rochela, es mera casualidad.

Torre de San Nicolás, en La Rochela
La isla está unida a la Rochela por un puente de peaje. Cuesta 16€ entrar y salir. Los jashondos de los galos dan folletos diciendo que ya no se pagan los antiguos 16€ de peaje por pasar el puente, ahora se paga una tasa ecológica de 16€. Ahí, distinguiendo.

De esta parte sólo diré dos cosas:

1.- La Rochela mola mucho, hay mucho que ver, mucha vida, mucha gente... recomendable

2.- La Isla de Ré también es recomendable. Nos movíamos en bici, la Santa y los ninios negociaban conmigo un determinado tiempo de playa y yo me buscaba un refugio con wifi y cervecita desde donde no se viera el mar o me iba a hacer fotos. Es curioso que a pesar de ser un lugar 99% turístico, el 1% restante sigue a su rollo, con sus viñedos y maizales y tal. 

Sí merece ahora una mención la afición de esta gente a la pugnetera mantequilla. A ver, garçons et filles, que os saliera bien de casualidad lo de echar mantequilla a un cachopan y saliera el cruasán, no quiere decir que vaya a funcionar siempre, ¡no hay por qué bañar en mantequilla el pescado a la plancha, las gambas, los mejillones, las almejas! ¡Hasta la cerveza sabe a mantequilla!

3.- He mentido, voy a decir 3 cosas. Las mareas aquí son kilométricas, si tienes un barquito supongo que estarás al tanto del tema, pero puedes encontrarte que no lo puedes sacar del puerto cuando vayas a por él

4.- Dije 3? van a ser 4. Aparte de las mareas, los atascos también son kilométricos y un momento más para ver cómo son los lugareños. Imaginaos, carretera muy secundaria, pero la principal de la isla; un carril en cada sentido; 1830h, el tráfico de salida de la isla es intensísimo, el de entrada casi nulo. Los de salida forman una línea continua de coches circulando a 20 por hora. En el sentido entrada circula un viejecito con una C15 más vieja que el hilo negro. El viejecito quiere girar a la izquierda para tomar una carreterilla aún más secundaria pero, claro, el tráfico en sentido contrario (recordad, van a 20 o menos) no se lo permite. Me quedé esperando a que alguien frenara y le dejara girar. Si no es porque el tráfico de salida se ralentizó y llegó a parar, aún sigo allí. Cinco minutos de reloj de coches pasando, mirando al viejecito y no dejándole girar. Y eso es así siempre, en la carretera, en bici, en las escaleras, en las puertas... ellos y su ombligo, los primeros (*A).

En fin, resumiendo, que interesante viaje. Lo del barco un rollo patatero, no se repetirá.

Y, como diría Forrest Gump, eso es todo lo que puedo decir sobre este viaje....

...peeeero ¿he oído mencionar La Rochela?¿La misma Rochela de la que partió el U-96 de Das Boot?

¿La misma en la que la armada castellana se cepilló causó ciertas molestias a la inglesa hundiendo todos y cada uno de sus navíos en 1372?

¿La misma en la que se usó, por primera vez en la historia, la artillería embarcada?

¿Esa misma Rochela?

Me da a mi que esa es una "casualidad" que no deberíamos dejar escapar ¿no?

Si es que me las dejan botando...

sábado, 24 de octubre de 2015

Un rulo por Aquitania (I)



Con esta entrada vamos a romper dos cosas: una, el silencio de varios meses y otra, la serie de artículos históricos. El principal motivo para lo primero es que se me ha encasquillado el próximo visitante del blog y, para lo segundo, que me apetecía comentar mis vacaciones. En el fondo, muy, muy, muy en el fondo, soy un espécimen casi majete, así que pretendo evitar a algún amable lector el suplicio que yo pasé en el Suroeste francés. 

En el muy improbable caso de que a alguien le interese lo más mínimo mi opinión, pero no tenga ganas de leer, se la transmito en dos patás: 


1.- Francia es un grandioso país al que le han caído en desgracia unos habitantes de difícil soportabilidad


2.- Por muy buena idea que pueda parecer sobre el papel, recorrer los canales de Francia en barquichuelo es un cognazo de marca mayor.


Y ya. Podéis seguir a lo vuestro.


Aquitania


Para el resto: Francia es un gran, gran país. En serio. En concreto un 27% más grande que España, así que nos ceñiremos a una zona más o menos concreta: Aquitania y alrededores, que en términos de ciudades conocidas incluye Toulouse, Burdeos, Biarritz y una extensión hacia el norte a la isla de Ré. Además de ser grande es un país privilegiado por la naturaleza, que lo ha tenido todo para ser uno de los grandes imperios de la historia. A pesar de eso, y de limitar con cuatro de los cinco países europedos que si lo son/fueron en algún momento (si consideramos Calais una frontera), Francia nunca lo consiguió (salvo los cinco minutos de Napoleón). Hay por ahí una teoría que explica la "paradoja/fracaso francés" muy interesante. En términos sociales son el país más socialista que conozco, con diferencia.

Ya desde el primer momento uno se enfrenta con una realidad de difícil solución: a esa gran tierra le han caído en desgracia unos habitantes que, en demasiados casos, se mueven entre lo típico y lo tópico, entre el insulto y la broma, entre lo grandilocuente y lo ridículo... pero dejemos ese asunto, ya que el propósito de esta entrada es hablar del país, no de sus habitantes. Nota: con intención de economizar tu tiempo, lector, y el mío, a partir de ahora la anterior adversativa será referida como (*A).

En este viaje en concreto pasamos bastante de las ciudades ya que la principal peculiaridad del mismo era... ¡Tacháááán!¡Navegar por el canal lateral del Garona y movernos solo en barco, bici o pinrel!¡Qué gran idea!


Para empezar, nada más cruzar los Pirineos, en mi caso desde el Valle de Arán, uno aprecia un cambio radical de paisaje. Se nota que fue la Península Ibérica la que presionó levantando la cordillera, para que luego digan que no hacemos nada de provecho: todas las arrugas quedaron de este lado. En consecuencia, en cuanto bajas las montañas aquello es llano como la palma de la mano (primera condición necesaria, pero no suficiente, para que un canal sea una gran idea si se quiere facilitar el transporte). En segundo lugar, los vientos húmedos del norte descargan de aquel lado; o sea, que llueve mucho, hay grandes ríos, las tierras son de una fertilidad supina y sobra el agua (segunda condición necesaria...¡hagamos un canal de mar a mar!). Dicho y hecho, se coge escuadra y cartabón y se comienza a cavar.



Claustro Románico de Moissac 


Nosotros recorrimos el canal entre Castelsarrasin y Le Mas d'Agenais, con un arabesco colateral por el río Baïse. Para empezar, por si hay algún insensato que no aprenda en cabeza ajena y quiera embarcarse, nunca mejor dicho, en recorrer los canales, no recurráis -ni de coña- a "LeBoat". KK, alejarse. Hay otras dos empresas por la zona que no sé si serán buenas o malas, pero peores no pueden ser: Nicols y Locaboat. Uno se allega al puerto de salida con cierta ilusión, no voy a decir que no, pero poco a poco el personal de recepción se la quita (aplíquese (*A)). Tan poco a poco que la entrega y "curso de aprendizaje del pirata Patapalo para manejar un barco de 12m" dura... 20 minutos, entre teoría y práctica. Así que en poco menos de una hora uno ha firmado todos los papeles en los que se confiesa preventivamente autor de la muerte de Manolete, ha cargado el barco con pertrechos, provisiones y bicicletas y se ha hecho al canal. Lo de "se ha hecho al canal" es un decir, claro. Antes de darte cuen estás pasando la primera serie de esclusas, sin acordarte muy bien si con el cabo había que hacer un as de guía y al esclusero darle una propina o al revés. Afortunadamente no hay esclusero, así que entonces no hay duda: se le hace un as de guía a la propina.

En un par de horas la cosa está bastante más que controlada, pero entonces llega el momento de atracar en el bello pueblo de Moissac, con su claustro románico. 

Por suerte, el atraque es en línea y al final del puerto, así que el ridículo no es extremo y, además, casi nadie lo ve. Este pueblín ya lo habíamos visto por la mañana, antes de ir a por el barco, pero es chulo así que no nos importa repetir y cenar allí. De vuelta al barco memorizo la ubicación de la panadería más cercana para ir a por cruasanes por la mañana. El cielo está despejado, temperatura ideal, no hemos cenado mal, ¿qué puede fallar?. Pues el barco, claro, que es del 87 y tiene más achaques que yo. Llamo al móvil que nos han dado los de LeBoat (*A durante un par de horas).


Puente en Auvillar
El día siguiente es el primero completo de navegación ¡qué bien!¡Qué bonito es todo!¡Qué buen tiempo hace! Queremos llegar a Valence d'Agen y, tras desayunar unos excelentes cruasanes en el barco soltamos amarras, cruzamos el pueblo navegando y enfilamos el canal con el sol a nuestra espalda. Un par de horas y no mucho más de 10 km después estoy hasta las gónadas de canal rectilíneo, de sol, de calor, de saludar ciclistas que nos adelantan, de lanzar cabos en las esclusas, de hacer eses por el canal...¡y aún queda casi una semana de esta tortura!

Sin mucho pormenor llegamos a Valence d'Agen y... allí el atraque es en paralelo y solo queda un sitio. La maniobra es un elegante desastre y el propietario (francés, *A) del barco a estribor es de lo más colaborador. Sin duda sus gritos e insultos me ayudan a no embestir su barco con fuerza suficiente como para partirlo en dos y hacerlo naufragar allí mismo. Eso y que sólo tengo unos 60CV. Atracados, vámonos en bici a Auvillar, que está cerquita.

Vuelta y tiempo justo para una ducha, salir a cenar y asistir desde nuestra propia cubierta al espectáculo "Au fil de l'eau" que nos cuenta, entre otras cosas, cómo Francia ha salvado ella solita a Europa dos veces del imperialismo alemán. O algo así. Pero ¿quién les ha dicho a estos señores que su espectáculo tiene algún interés? (*A) Antes de la mitad me voy a buscar algo que hacer. Mira... un Kramer monocilíndrico de entreguerras...

Al menos Valence es bonito y hay un gran supermercado cerca del puerto. 


Y llevamos solo dos días... Me quiero volver a casa!!!!!!


No nos fuimos, claro.

Agen


Al día siguiente, aún en Valence d'Agen, tras los pertinentes cruasanes saqué el McGyver que llevo dentro y arreglé con S.O.G y kit de emergencias el famoso cable que los dos técnicos de LeBoat decían que era irreparable.

Me llevó algo menos de una hora, pero no cobro submúltiplos, así que la factura será de 600 € la hora de trabajo fuera de la Comunidad de Madrid más 1492 km (cogno, mira, buena cifra) a 1,07€... total... 2196,44 €.


Una vez asegurados de que tendríamos corriente en cada puerto partimos hacia Agen, dejando a un lado la central nuclear de Golfech. Esta parte del trayecto es especialmente cognazo dentro del cognazo de la navegación canalística general, pq no ves gran cosa y atraviesas una zona industrial bastante fea y grande. En Agen tocó parar en el puerto para acercarnos a ver el famoso Pont Canal. Para que no nos dijera nada ningún amable local atracamos en el pugnetero campo, en un lugar que pareció propicio para bajar las bicis y amarrar el barco a unos hierracos que había en medio de la vegetación. Desgraciadamente, la vegetación eran ortigas y se me pusieron las manos como dos racimos de morcillas, ni cambiar de marcha en la bici podía. En fin, puente visto y vuelta, no es gran cosa y además lo íbamos a pasar navegando en unos minutos.


El puente canal de Agen


Seguía haciendo mucho calor, pero se notaba que la cosa iba cambiando y el cielo empezaba a cubrirse. El objetivo era llegar a Sérignac-sur-Garonne antes de que empezara a llover y cenar rapidito. Cumplimos el objetivo y cenamos en el sitio más agradable del viaje. Hasta los lugareños fueron extrañamente amables, lo que nos hizo sospechar... afortunadamente sin fundamento. Aquí el puerto era más cutre pero, a cambio, fue gratis. Por la noche se abrieron los cielos, tuve que salir a cubierta a asegurar mesas y sillas porque se volaban y las ventanas del barco nos dejaron claro que también tenían 28 años goteando sobre la cama de los ninios. 


Saltando al Baïse


Iglesia de Vianne

¿He dicho antes que la llegada a Agen fue lo más cognazo? Mentí como un bellaco. El tramo de Sérignac a Buzet-sur-Baïse fue peor. Encima no paró de llover y me calé hasta los huesos. En Buzet comimos como pudimos (de nuevo en un restaurante con personal de lo más amable, allí se estaba tramando algo...) y tomamos el río Baïse en medio de un chaparrón que no se veía ni la "costa". Esa misma tarde llegamos a Vianne y aquí pequé de hombre y de español. No, no es lo que estáis pensando, es que no me leí las instrucciones de las esclusas del río, con funestas consecuencias, como veremos. De momento atracamos en un apartadero justo antes de la esclusa para ver el pueblo, que prometía bastante y había dejado de llover. Vianne no es que sea muy bonito, pero tampoco es feo, tiene su encanto y una muralla y una iglesia chulas. 


A eso de las 1840 (anoten la hora) estábamos de vuelta en el barco dispuestos a cruzar la esclusa de Vianne y llegar a Lavardac a pasar la noche. Con la experiencia marinera que mis casi tres días de navegación me habían dado me apresté a salir picando hélice río arriba, whenderrepente... que no, que el barco no se mueve ni con los 60 CV rugiendo a tope de revoluciones. Habíamos empanzado, afortunadamente sobre arena, no piedras. P'alante, p'atrás, izda, izda, derecha, derecha, delante, detrás, un dos tres! No sin esfuerzo salimos del empanzamiento y nos metimos en la esclusa. Mi ninio mayor sube, aprieta el botón y aquello no se mueve. Le llamo de todo, subo yo, le doy al botón y... tampoco. Son las 1903. Pulso los botones del intercomunicador... nada. Veo que hay un tlf anotado a boli en el intercomunicador, lo marco y me dice un paisano que qué quiero, que a partir de las 1900 deja de funcionar la esclusa. Encima, en el proceso veo que justo detrás está el puerto de Vianne, con una pinta estupenda. Toca aguantar el chaparrón de la parienta, de los ninios, el meteorológico y, encima, empanzar de nuevo voluntariamente en el mismo sitio de antes para pasar la noche, apartados del pueblo, en un recodo, a oscuras y tapado por un árbol. Ahora es cuando todos los lugareños que fingían ser amables van a venir en plan "Deliverance" a por nosotros...

Toca ajo, agua y cenar en el pueblo


Puente en Vianne
La cena fue muy manifiestamente mejorable y la amabilidad ya no estaba por ningún sitio. Porque, digo yo, por muy oxidado que esté mi francés, que lo está ¿de cuantas maneras diferentes se puede pronunciar la palabra "lait"? ¡lé, cogno, lé! Por más morritos que ponía en el 90% de los sitios en que pedí "lé pur la fille" me ponían caras y se hacían los suecos (*A).


La siguiente etapa comenzó fuerte, sin duda. El viaje nos reservaba un último apretón antes de hacerse algo más plácido. Comenzaré diciendo, para vuestra tranquilidad, que la noche la pasé con el culillo preto, pero nada pasó, más allá de un par de chaparrones. Mi amable interlocutor telefónico de la noche anterior me había informado de que las esclusas, efectivamente, tal y como pone en el manual que no leí, funcionan de 0900 a 1900, así que a las 0850 me teníais de nuevo sacando el barco de su embarrancamiento con una habilidad que rayaba el virtuosismo. A las 0900 o'clock estaba el barco metido en la esclusa y listo para hacer nuestro primer ascenso en río del viaje. Aquí es importante decir que todas las esclusas anteriores, unas 20 o por ahí, habían sido en canal y de bajada. Sirva toda esta introducción para decir que cruzamos la esclusa... sin problema alguno y continuamos hacia Lavardac entre chirimiri y ribera frondosa. Yo me sentía Humphrey en La reina de África.

Molino fortificado de Barbaste
Llegamos a Lavardac y, como es costumbre, al menos en ese río, justo antes de llegar al embarcadero del pueblo está el azud con su esclusa, en este caso un esclusón de algo más de 3 m de ganancia de nivel, creo recordar. Se masca la tragedia. Nos colocamos, como estábamos acostumbrados en el canal, en la parte delantera del recinto, en este caso cerca de la compuerta de aguas arriba. El ninio se sube a darle al botón, mi Santa en proa, el Panoly en popa, todos en sus puestos... comienza la maniobra; se cierra la compuerta trasera, se abre el paso de agua... todo normal... comienza a subir el nivel, todo normal... Oye ¿no hay un poco más de turbulencia de la habitual? Whenderrepente el barco sale literalmente lanzado hacia adelante empujado por una corriente AGUAS ARRIBA del carajo de la vela. Mi Santa no puede sujetar y suelta el cabo, el Panoly pone sus hercúleos brazos en máxima tensión intentando evitar que el barco siga avanzando y se coma la compuerta delantera pero, desgraciadamente, Hércules era solo un semidios y su fuerza no fue suficiente contra el empuje de la naturaleza y... comienzo a ceder. ¡¡¡¡¡MECAGONTÓ!!!! ¡en la batalla se me ha liado el cabo al tobiiiiiiiiiiiiiiiiiiiilllllllllllllllloooooooooo!!!!!! esta parte la grito ya volando hacia atrás lanzado por el cabo que tiraba de mí hacia el bolardo, pie derecho por delante, un par de metros largos por encima del suelo del barco. Afortunadamente el lío se deshace solo y caigo al agua cabeza abajo cual saco de patatas envuelto en un poncho XXXL (era el único que quedaba en la tienda de Moissac). Veo una luz lejana, un señor con barba y un montón de llaves que me hace gestos para que le siga, pero con agilidad felina me saco el poncho, me equilibro, encuentro mis cuatro extremidades (la quinta la tenía a esas alturas entre el píloro y el gaznate) y saco la cabeza del agua. Trinco el poncho que se alejaba con la corriente y me lanzo hacia la escalerilla. Un espectáculo. Mi Santa ha oído el grito pero no ha podido ver nada desde su posición, pero el ninio lo ha visto todo en 1ª fila. El ninio, al que le llevo 4 días diciendo cada 5 minutos que no haga el cabra que se va a caer al agua... Resulta que en las esclusas ascendentes hay que colocarse en la parte TRASERA de la esclusa, no en la delantera. Eso también lo pone en el manual. Pero "The show must go on" y la compuerta se va a abrir, así que salto a bordo, pongo la reversa y el barco se mueve lo justo para permitir la apertura y salgamos grácil y elegantemente de entre los muros. Aquí no ha pasado nada. Bueno, yo estoy calado, con lo que el aguacero que comienza a caer me la refanfinfla. Quicir, me la refanfinflaría si me la encontrara. No estaba previsto pero, ya puestos, amarramos en Lavardac hasta que me dejen de temblar las canillas. 


Aprovechando que deja de llover un ratín nos acercamos a Barbaste a ver el molino fortificado, que la verdad es que mola.

...y, de momento, aquí nos vamos a quedar.




Sarmiento: Lio en Rio

                         Antes de adentrarse en este nuevo capítulo de la vida de don Pedro, refresquen VVMM los anteriores en Sarmiento1 , ...