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domingo, 21 de junio de 2026

Sarmiento: Seis grados a Lesteoeste

 

Seguimos adelante, queridos ninios, con la vida de nuestro ya muy mejor amigo Pedro Sarmiento, que nos está dando tanto juego como esperaba. O más.
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    Hay una especie de gracieta que nos encanta a los amantes de la serendipia: los seis grados de separación de Kevin Bacon. La cosa va de relacionar a Kevin Bacon con cualquier otro actor de cine (o cualquier miembro relevante del equipo) en menos de seis saltos de relación. Os adelanto que se consigue siempre en mucho menos de seis saltos. Ejemplo: Alfredo Landa, Santiago Segura o Julio Iglesias, un suponer, tienen un grado 2. Clark Gable, Marlon Brando o Mel Gibson también tienen los tres un grado 2... y no, no he escogido esos tres nombres al azar: los tres interpretaron al MISMO personaje en tres versiones de una misma historia en 1935, 1962 y 1984, respectivamente; ooootra coincidencia.

                         Fletcher y Bligh ensalzando su amistad                     
   En esos años se estrenaron tres versiones (con distintos títulos) de "Motín a Bordo" y nuestros tres cuates interpretaron al oficial Fletcher Christian, que en las tres versiones lidera la rebelión contra el capitán Bligh. El motín acaba con parte de la tripulación dándose a la molicie del ocio en Tahiti primero y siendo juzgados (y, unos cuantos, colgados del gaznate) después y otra parte buscando acomodo en el quinto carajo en las islas Pitcairn. Las dos facciones acaban malamente. Pero que muy malamente. El hecho es que las Pitcairn están realmente lejos de cualquier sitio con un mínimo tráfico de navíos allá en medio del Pacífico Sur y hoy son una de tantas islas raras que tiene el Reino Unido repartidas por el mundo.

     Después del motín (que fue un hecho real), los sublevados abandonaron a Bligh cerca de Tonga en un pequeño bote con 18 marineros en abril de 1789 y el tío, que era un poco caracatre pero muy buen marino, consiguió llevar ese mísero bote hasta Timor. Unos 6700 km que se hizo el amigo con un sextante medio escamoteado, un reloj de bolsillo y una prodigiosa memoria. Bien es cierto que para 1789, más de 200 años después del primer viaje Lima-España por el Estrecho de Magallanes realizado por Sarmiento, los mapas no tenían nada que ver con los del s. XVI y la manera de posicionarse en el mar tampoco. No, no, no, no...

Vuelta a casa

    Habíamos dejado a Sarmiento saliendo con su Capitana al Mar del Norte (al de entonces, no al de ahora, o sea, al Atlántico. Atlántico Sur en este caso, lo que viene siendo el Mar del Norte del Sur. O algo) el 24 de febrero de 1580. En entradas anteriores os había mencionado que el tono principal de la Relación es muy técnico y marinero, hasta el punto de resultar complicado de seguir, pero profesional al nivel de "¿Quién le ha hecho esta chapuza a Vd., Señora?". Ya sabéis que yo nunca miento, he aquí un ejemplo:

"Aquí tomamos fondo en doce brazas de arena y para mejor salir destos placeles largaron los penoles, é izaron el trinquete, y fuimos al Leste quarta al Nordeste dos leguas. Aquí sondamos en trece brazas, estando Lesueste-oesnoroeste con el Cabo ocho leguas y arribando al Lesueste, media legua sondaron en quatro brazas; y volviendo al Leste, guiñando sobre la quarta del Nordeste como media legua, sondaron en quarenta y nueve brazas, y dende este parage gobernamos al Lesnordeste una hora una legua. Aquí sondó el Piloto Mayor en sesenta brazas. Todos estos fondos son de arena parda menuda."

     Una vez adaptados a la peculiaridad del texto, resulta fácil seguir a Sarmiento y sus cuates. Nada más salir al Atlántico comenzaron a sufrir grandes tormentas, con tal oleaje que tenían que poner cuatro hombres al timón, "dos arriba y dos abaxo" nos aclaran, Gracias, Sarmi. Aun así, el 1 de  marzo cruzan los 45º y el 11 de marzo los 35º. Antes de final de mes llegan al Trópico de Capricornio que, como todos Vds. saben está a 23º y pico.

    Grados, muchos grados hemos visto. Todos de latitud, claro, porque la longitud en el s. XVI no se podía calcular, a lo sumo estimar malamente, ¿no? Pues no exactamente, hay matices. A medida que avanza marzo, los pilotos sospechan que se están desviando mucho más hacia el este de lo que estimaban. O eso o los mapas que llevaban eran manifiestamente mejorables, que es lo primero que piensan. A finales de marzo, Sarmiento decide construir un instrumento que le permita realizar determinadas medidas astronómicas para calcular su longitud. Porque sí, queridos ninios, determinados cosmógrafos habían comenzado a teorizar sobre sistemas para calcular la longitud basándose en observaciones astronómicas: Rui Faleiro, Johannes Werner, Pedro Apiano... habían desarrollado el método y la corona Española los "captó" de una u otra forma. Faleiro formaba parte incluso de la tripulación inicial de la expedición de Magallanes pero no se embarcó porque le dio un parraque antes de salir. 

"...aunque sabíamos donde estábamos segun Latitud, que es de Norte-sur, ignorábamos la Longitud, que es el camino del Lesteoeste; y para averiguallo , aunqué Sarmiento lo sabía tomar, no tenía instrumento para ello: y la necesidad inventora de las Artes hizo que Sarmiento hiciese un género de báculo ó ballestilla con que lo tomase, y con este instrumento con el ayuda de Dios á 31 de Marzo al amanecer tomó el General los grados de Longitud por la Hena de la Luna y nacimiento del Sol, y halló que estábamos diez y ocho grados mas al Occidente que el Meridiano de Sevilla. Por donde claramente entendió que las corrientes que habían ido al Leste, y nos habían sacado al fuera en el Golfo acia el Leste mas de doscientas y veinte leguas hasta aquel punto"

 

    No nos vamos a meter en detalles astronómicos, pero, básicamente, este procedimiento se basaba en tomar medidas de los ángulos entre la Luna y determinadas estrellas y después calcular la longitud a la que se darían esos ángulos de visualización concretos. De todas formas, el sistema estaba muy en pañales, lo que no evitó que SuperSarmiento ensanchara otro par de cuartas porque... ¡acertó! (mas o menos)


"Es mucho de notar, que la altura que el General Pedro Sarmiento había tomado de Longitud, ó Lesteoeste, se conoció verdaderamente ser bien tomada y mui cierta la computación que hizo, porque llevando el punto por la orden atrás referida de tal manera que á la hora que vimos la Isla de la Ascensión juzgábamos estar solamente sesenta leguas de Pernambuco, Lesteoeste con el Rio de las Viraides en la Costa del Brasil, y hallámonos quacrocientas leguas al Leste enmarados de manera que del punto que llevábamos por el altura de Latitud nos engañaron y hurtaron las corrientes trecientas y quarenta leguas"


    Me pongo serio un segundo: la determinación precisa de la longitud fue el objetivo de toda nación con intereses en el mar que se preciase desde bien pronto hasta que se inventó el cronómetro marino, pero mucho antes ya hubo científicos que habían desarrollado sistemas bastante aproximados. La navegación no era sólo gónadas, sino también neuronas. Por cierto, la isla de la Ascensión está en medio del Atlántico Sur, justo entre Brasil y África y es, como las Pitcairn, otra de esas posesiones rarunas de los ingleses por los mares de Dios.


    

        Estas costas eran las enfermas e insalubres        
El 17 de abril cruzan el Ecuador en medio de tremenda calorina y con serios problemas de disponibilidad y calidad del agua, el 28 del mismo mes ven tierra a unos 8,5° N e identifican la "Sierra Leona en la costa de Guinea". Buena parte de la tripulación anda ya fatal de lo suyo con calenturas y escorbuto, pero siguen costeando hacia el norte sin tocar tierra porque, como ellos mismos dicen, los portugueses ya no paran por ahí a su vuelta de la India "porque enfermaban y morían muchos, porque la tierra es enferma". Decidieron estirar la marcha hasta Cabo Verde, donde pensaban reparar la nave y recuperar fuerzas. Justo antes de llegar a estas islas tuvieron un encuentro con un par de navíos corsarios franceses a los que pudieron dar esquinazo a base de regateo y algún cañonazo de aviso. El 23 de mayo entraron en Santiago de Cabo Verde en un estado bastante lamentable y hechos unos guarros: "y... en efecto veníamos mas cudiciosos de agua que de parecer lindos."


    Una vez en tierra, lo primero fue ir a misa, comulgar, dar limosna, visitar al gobernador y al obispo. Lo normal. Una vez satisfecho lo importante, ya si eso se podía uno poner a calafatear, reparar, limpiar, engrasar y comprar víveres y agua. Esta última parte fue realmente dañina para la cartera de Sarmiento porque todo era carisísimo, hasta el punto de que don Pedro tuvo que pedir prestado y hasta vender "unos clavos"


"...porque hasta el agua nos costó aquí como si fuera vino , y en cierta manera tanto y mas, por las vasijas que nos hurtaron los negros aguadores, demas de su paga, que aunque sean demasiadas menudencias quiero dar cuenta puntual de todo."

    Recordaréis, queridos ninios, que había una orden muy explícita del virrey del Perú de ser informado del cruce del Estrecho desde el Río de la Plata, pero no se pudo hacer porque las aviesas corrientes los metieron en medio del Atlántico. Pues bien, nada os sorprenderá saber que Sarmiento decidió cumplir esa orden desde aquí: compró un barco mediano por 330 ducados y mandó a su mejor piloto, Hernando Alonso, de vuelta con la relación. Ojo, que igual no lo habéis pillado: mejor piloto -> Hernando Alonso. Qué cosas...

    Entre robo y timo, Sarmiento se enteró por un testigo de que no sólo el Draque había llegado de vuelta a Inglaterra cargado de pasta, sino que andaba montando una flota, parte de la cual ya había partido en diciembre, para volver al Estrecho y recuperar las naves perdidas en su primera expedición. También recibió noticias de otra recua de piratas ingleses que andaba dando vueltas por ahí (con pilotos portugueses, para variar), entre otros muchos cotilleos que hoy llamaríamos Inteligencia de alto valor. También se enteraron de que el rey Enrique I de Portugal había estirado la patita sin descendencia y había abierto un problemón sucesorio y que el Gobernador de Cabo Verde, Gaspar de Andrade, era favorable a las pretensiones de Felipe II al trono portugués, lo que tendría su importancia más adelante. Bueno, también tuvieron tiempo de salir, a petición del gobernador, a hostigar a los corsarios franceses, que seguían revoloteando por allí a la búsqueda de presas fáciles. Les hicieron huir, claro.

    En fin, que la escala en Cabo Verde fue breve pero muy intensa. El día 19 de junio, tras resolver las últimas minucias sin importancia (desterrar a un par de tripulantes y dar garrote vil al alférez Gutiérrez de Guevara por traidor), partieron rumbo a las Azores con la compañía de unas carabelas portuguesas y el barco de 330 ducados que al poco se separaría rumbo a Panamá. El 18 de Julio llegaron a Angra do Heroismo, en Terceira, tras ser testigos en la distancia de tremendas erupciones volcánicas en la isla de San Jorge.

   

Angra do Heroísmo en la distancia. Foto mía.

    La escala en Azores fue igualmente corta pero agitada. Sarmiento fue testigo de la fractura que se estaba generando en la sociedad portuguesa respecto a la sucesión real, con las islas de San Miguel y Tercera posicionándose en el bando de Prior de Crato, lo que acabaría llevando a la excursión de Don Álvaro en 1582 y 1583.

    En otro momento, un grupo de pilotos portugueses quiso robar todos los registros de la expedición e incluso hundir el navío porque decían que el Estrecho de Magallanes estaba en su mitad del mundo. Anda que... 

    Estando así las cosas, la llegada de la flota de Nueva España le dio a Sarmiento la oportunidad de salir de allí por patas y resguardado, aunque no sin encontronazos con el general de esa flota, al que acusa de flojeras por un quítame allá esas pajas: 

"...salió por toda la Armada con harta mohindad del General Sarmiento, por ver la floxedad que se tenía en esto, que por un poco de regocijo de tomar quatro rábanos, y dos libras de ubas se dexase de hacer lo que tanto importaba." 

   A ver: que Sarmiento es nuestro héroe y tal, pero tenía que ser de un cansino insoportable. Aunque tuviera razón... que la tenía. Otra vez. Entre discusiones, dudas y algún salto de isla, no salieron de allí hasta el 3 de agosto para una última etapa sencilla y rápida. El 15 de agosto avistaron el cabo de San Vicente y SuperSarmi aprovechó para cumplir órdenes una vez más y leer la relación a todos los miembros que quedaban de la tripulación, entre los que estaba, no os lo perdáis, un tal Pedro de la Rosa. Sí, Hernando Alonso el piloto ya navegaba en su propio barco hacia Panamá, pero durante toooooodo este periplo compartieron navío Hernando Alonso y Pedro de la Rosa. ¡Toma serendipia, Kevin!

    Justo antes de la fe del escribano y del propio Sarmiento, don Pedro termina así su relación:

"E por ser así cierto y verdadero, y para que en toda parte tenga la fe y crédito que conviene, la firmé de mano y nombre, que es fecha en esta Nao Capitana nombra Nuestra-Señora-de-Esperanza, miércoles diez y siete dias del mes de Agosto de mil quinientos y ochenta años.

 

Pedro Sarmiento de Gamboa."


    Y si don Pedro considera que esto se cierra así, ¿quién soy yo para añadir nada más? 

    De momento.

    Con Dios

    



  

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