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| Fletcher y Bligh ensalzando su amistad |
Vuelta a casa
"Aquí tomamos fondo en doce brazas de arena y para mejor salir destos placeles largaron los penoles, é izaron el trinquete, y fuimos al Leste quarta al Nordeste dos leguas. Aquí sondamos en trece brazas, estando Lesueste-oesnoroeste con el Cabo ocho leguas y arribando al Lesueste, media legua sondaron en quatro brazas; y volviendo al Leste, guiñando sobre la quarta del Nordeste como media legua, sondaron en quarenta y nueve brazas, y dende este parage gobernamos al Lesnordeste una hora una legua. Aquí sondó el Piloto Mayor en sesenta brazas. Todos estos fondos son de arena parda menuda."
Una vez adaptados a la peculiaridad del texto, resulta fácil seguir a Sarmiento y sus cuates. Nada más salir al Atlántico comenzaron a sufrir grandes tormentas, con tal oleaje que tenían que poner cuatro hombres al timón, "dos arriba y dos abaxo" nos aclaran, Gracias, Sarmi. Aun así, el 1 de marzo cruzan los 45º y el 11 de marzo los 35º. Antes de final de mes llegan al Trópico de Capricornio que, como todos Vds. saben está a 23º y pico.
Grados, muchos grados hemos visto. Todos de latitud, claro, porque la longitud en el s. XVI no se podía calcular, a lo sumo estimar malamente, ¿no? Pues no exactamente, hay matices. A medida que avanza marzo, los pilotos sospechan que se están desviando mucho más hacia el este de lo que estimaban. O eso o los mapas que llevaban eran manifiestamente mejorables, que es lo primero que piensan. A finales de marzo, Sarmiento decide construir un instrumento que le permita realizar determinadas medidas astronómicas para calcular su longitud. Porque sí, queridos ninios, determinados cosmógrafos habían comenzado a teorizar sobre sistemas para calcular la longitud basándose en observaciones astronómicas: Rui Faleiro, Johannes Werner, Pedro Apiano... habían desarrollado el método y la corona Española los "captó" de una u otra forma. Faleiro formaba parte incluso de la tripulación inicial de la expedición de Magallanes pero no se embarcó porque le dio un parraque antes de salir.
"...aunque sabíamos donde estábamos segun Latitud, que es de Norte-sur, ignorábamos la Longitud, que es el camino del Lesteoeste; y para averiguallo , aunqué Sarmiento lo sabía tomar, no tenía instrumento para ello: y la necesidad inventora de las Artes hizo que Sarmiento hiciese un género de báculo ó ballestilla con que lo tomase, y con este instrumento con el ayuda de Dios á 31 de Marzo al amanecer tomó el General los grados de Longitud por la Hena de la Luna y nacimiento del Sol, y halló que estábamos diez y ocho grados mas al Occidente que el Meridiano de Sevilla. Por donde claramente entendió que las corrientes que habían ido al Leste, y nos habían sacado al fuera en el Golfo acia el Leste mas de doscientas y veinte leguas hasta aquel punto"
No nos vamos a meter en detalles astronómicos, pero, básicamente, este procedimiento se basaba en tomar medidas de los ángulos entre la Luna y determinadas estrellas y después calcular la longitud a la que se darían esos ángulos de visualización concretos. De todas formas, el sistema estaba muy en pañales, lo que no evitó que SuperSarmiento ensanchara otro par de cuartas porque... ¡acertó! (mas o menos)
"Es mucho de notar, que la altura que el General Pedro Sarmiento había tomado de Longitud, ó Lesteoeste, se conoció verdaderamente ser bien tomada y mui cierta la computación que hizo, porque llevando el punto por la orden atrás referida de tal manera que á la hora que vimos la Isla de la Ascensión juzgábamos estar solamente sesenta leguas de Pernambuco, Lesteoeste con el Rio de las Viraides en la Costa del Brasil, y hallámonos quacrocientas leguas al Leste enmarados de manera que del punto que llevábamos por el altura de Latitud nos engañaron y hurtaron las corrientes trecientas y quarenta leguas"
Me pongo serio un segundo: la determinación precisa de la longitud fue el objetivo de toda nación con intereses en el mar que se preciase desde bien pronto hasta que se inventó el cronómetro marino, pero mucho antes ya hubo científicos que habían desarrollado sistemas bastante aproximados. La navegación no era sólo gónadas, sino también neuronas. Por cierto, la isla de la Ascensión está en medio del Atlántico Sur, justo entre Brasil y África y es, como las Pitcairn, otra de esas posesiones rarunas de los ingleses por los mares de Dios.
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| Estas costas eran las enfermas e insalubres |
Una vez en tierra, lo primero fue ir a misa, comulgar, dar limosna, visitar al gobernador y al obispo. Lo normal. Una vez satisfecho lo importante, ya si eso se podía uno poner a calafatear, reparar, limpiar, engrasar y comprar víveres y agua. Esta última parte fue realmente dañina para la cartera de Sarmiento porque todo era carisísimo, hasta el punto de que don Pedro tuvo que pedir prestado y hasta vender "unos clavos"
"...porque hasta el agua nos costó aquí como si fuera vino , y en cierta manera tanto y mas, por las vasijas que nos hurtaron los negros aguadores, demas de su paga, que aunque sean demasiadas menudencias quiero dar cuenta puntual de todo."
Recordaréis, queridos ninios, que había una orden muy explícita del virrey del Perú de ser informado del cruce del Estrecho desde el Río de la Plata, pero no se pudo hacer porque las aviesas corrientes los metieron en medio del Atlántico. Pues bien, nada os sorprenderá saber que Sarmiento decidió cumplir esa orden desde aquí: compró un barco mediano por 330 ducados y mandó a su mejor piloto, Hernando Alonso, de vuelta con la relación. Ojo, que igual no lo habéis pillado: mejor piloto -> Hernando Alonso. Qué cosas...
Entre robo y timo, Sarmiento se enteró por un testigo de que no sólo el Draque había llegado de vuelta a Inglaterra cargado de pasta, sino que andaba montando una flota, parte de la cual ya había partido en diciembre, para volver al Estrecho y recuperar las naves perdidas en su primera expedición. También recibió noticias de otra recua de piratas ingleses que andaba dando vueltas por ahí (con pilotos portugueses, para variar), entre otros muchos cotilleos que hoy llamaríamos Inteligencia de alto valor. También se enteraron de que el rey Enrique I de Portugal había estirado la patita sin descendencia y había abierto un problemón sucesorio y que el Gobernador de Cabo Verde, Gaspar de Andrade, era favorable a las pretensiones de Felipe II al trono portugués, lo que tendría su importancia más adelante. Bueno, también tuvieron tiempo de salir, a petición del gobernador, a hostigar a los corsarios franceses, que seguían revoloteando por allí a la búsqueda de presas fáciles. Les hicieron huir, claro.
En fin, que la escala en Cabo Verde fue breve pero muy intensa. El día 19 de junio, tras resolver las últimas minucias sin importancia (desterrar a un par de tripulantes y dar garrote vil al alférez Gutiérrez de Guevara por traidor), partieron rumbo a las Azores con la compañía de unas carabelas portuguesas y el barco de 330 ducados que al poco se separaría rumbo a Panamá. El 18 de Julio llegaron a Angra do Heroismo, en Terceira, tras ser testigos en la distancia de tremendas erupciones volcánicas en la isla de San Jorge.
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| Angra do Heroísmo en la distancia. Foto mía. |
Estando así las cosas, la llegada de la flota de Nueva España le dio a Sarmiento la oportunidad de salir de allí por patas y resguardado, aunque no sin encontronazos con el general de esa flota, al que acusa de flojeras por un quítame allá esas pajas:
"...salió por toda la Armada con harta mohindad del General Sarmiento, por ver la floxedad que se tenía en esto, que por un poco de regocijo de tomar quatro rábanos, y dos libras de ubas se dexase de hacer lo que tanto importaba."
A ver: que Sarmiento es nuestro héroe y tal, pero tenía que ser de un cansino insoportable. Aunque tuviera razón... que la tenía. Otra vez. Entre discusiones, dudas y algún salto de isla, no salieron de allí hasta el 3 de agosto para una última etapa sencilla y rápida. El 15 de agosto avistaron el cabo de San Vicente y SuperSarmi aprovechó para cumplir órdenes una vez más y leer la relación a todos los miembros que quedaban de la tripulación, entre los que estaba, no os lo perdáis, un tal Pedro de la Rosa. Sí, Hernando Alonso el piloto ya navegaba en su propio barco hacia Panamá, pero durante toooooodo este periplo compartieron navío Hernando Alonso y Pedro de la Rosa. ¡Toma serendipia, Kevin!
Justo antes de la fe del escribano y del propio Sarmiento, don Pedro termina así su relación:
"E por ser así cierto y verdadero, y para que en toda parte tenga la fe y crédito que conviene, la firmé de mano y nombre, que es fecha en esta Nao Capitana nombra Nuestra-Señora-de-Esperanza, miércoles diez y siete dias del mes de Agosto de mil quinientos y ochenta años.
Pedro Sarmiento de Gamboa."
Y si don Pedro considera que esto se cierra así, ¿quién soy yo para añadir nada más?
De momento.
Con Dios



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