martes, 24 de diciembre de 2019

Panolys en la Nueva Nueva España (I): Llegada y entrada en el desierto


NdelA: No, no me he muerto, sólo que no tenía gran cosa que decir. Ahora se me ha ocurrido volver a los orígenes del blog, combinándolo con su etapa histórica y os voy a dar el cognazo voy a facilitar información de un rulillo majo.

NdelA 2: Si hay alguien lo suficientemente insensato como para leer este adoquín, que lo haga, por favor, con la Creedence, los Beach Boys o Nick Waterhouse de fondo. Os ayudará a tragar.



Hubo un tiempo, queridos ninios, en que los dinosaurios dominaban la Tierra. Luego vino el pedrusco gordo y sólo quedaron un par de lagartijas y cuatro musarañas… de las que acabamos surgiendo los homos actuales (homos del latín homo, no del griego ὁμός, que estoy muy sensible con esas cosas últimamente). De los últimos chiquicientos años, desde que el homo salió de África, no hay nada que reseñar (porque, a fin de cuen ¿qué hicieron los romanos por nosotros? Ná. Ná de ná) (Nota: la anterior acotación interparentésica es pura ironía. Roma es lo más grande de la historia). Nada hasta otra gran excursión: la del homo ibericus fuera de la Península. Como casi siempre, ésta se produjo en dos ramas: la trishtona tiró para el Sur y el Este y la malafollá tiró para el Oeste. Las dos querían ir al mismo sitio y las dos llegaron… pero esa es otra historia.

Volviendo a lo nuestro, que son los Panolys por el mundo, en la cena de Nochebuena de 2018 dediqué el tiempo a lo que suelo en tal evento: pensar en el rulo del siguiente verano… y pensé en seguir los pasos de don Pánfilo de Narváez, el único segoviano tonto de la historia (pero porque su pueblo tira más a Valladolid que a Ávila o Burgos), y visitar La Florida. Si señor, ese cabo Cañaveral, ese Apollo tumbao, esas lagunas con manatíes, esos cucudrulus… esas playas, esos parques temáticos ¿he dicho playas?¿He dicho parques temáticos? A ver si la Florida no va a ser tan buena idea después de todo… Cuando me quise dar cuen ya era la cena de Nochevieja y estaba en las mismas: obcecado con cruzar el Atlántico y pensando si Noreste, Sureste, ir a ver a Forrest Gump o a Louis Cyphre… hasta que me dije: Oye, Panoly, por un par de horas más de avión te plantas en la otra costa. Y dicho y hecho, el mismo día 1 del 1 de 2019 comenzó la preparación de Panolys’19 a la Nueva Nueva España.

Y aquí me tenéis, comenzando este relato en el asiento 23E del A330 EC-MNK “Bogotá” de Iberia volviendo a La Capital del Imperio. Como siempre resumo para los que no quieran seguir leyendo: la Nueva Nueva España mola. Mucho. Por cierto, la Nueva Nueva España es California, la Alta California, la de Portolá, Anza y Serra. La de los EEUU.


California, la alta

La Ruta. Más o menos.
Este ha sido, de largo, el panolyviaje con más horas de preparación, que no sabría decir si se han traducido en resultado efectivo, tiendo a pensar que en parte sí, aunque por eso de la eficiencia marginal y tal, cada puntito de mejora me costó la misma vida en estudio previo. También es cierto que, no sé si por el cambio horario o qué, pero la tropa no se ha mostrado demasiado entusiasmada. Tras darle muchas vueltas optamos (eufemismo por “opté”, los panolyviajes son una terrible dictablanda) por una ruta circular con origen y final en LA, subiendo por el este de la Sierra Nevada y bajando por la costa. Una semana parriba y otra pabajo. Antes de meternos en harina, algunos asuntos prácticos, incluso alguno relacionado con la fotografía:
  • A pesar de todos los esfuerzos de programación, el viaje iba a ser caro, así que cualquier ahorro sería bienvenido. A tal efecto, a pesar de que ya tenía todo reservado a mediados de febrero, periódicamente iba revisando precios y opciones. El alquiler del coche lo bajé en 160 leuros literalmente el día antes de partir. Bueno, eso será si los de Rentalcars me hacen el abono prometido, que aún no lo han hecho (actualización: hecho). Para evitar comisiones y cambios abusivos, me saqué una tarjeta de Revolut y la Santa una de N26. Muy bien las dos, aunque algo mejor la de Revolut. Para teléfono sacamos una tarjeta de Holafly… en fin… si te ponías a la puerta de las oficinas de Telekom y orientabas el móvil hacia Frankfurt te daba una cobertura decente los minutos pares no múltiplos de 4.
  • El programa contemplaba 3500 km de coche, con unos 100 de caminos de tierra, así que pedí un RAV4 “o similar” con ÁLAMO, que es la compañía que mejor me va siempre en los EEUU. Ya hablaremos de eso y de la larga familia del insigne Kenzaburo Ōe.
  • Ya hemos hablado de esto en el foro: gran invento el RAVPOWER FILEHUB, así como el NAS Synology recientemente montado en casa. Mola poder hacer copia de seguridad directamente al disco duro de tu casa cada noche, aunque desde el iPad no es cómodo hacerlo de los RAW. Los jpg sin problemas. 3500 archivos redondos solo en la E-M5. Hace un ratín he subido 400 y pico en un pispás a 2 Mb/s gorroneando WiFi en la sala VIP de ONEWORLD en LAX. Señores de Oneworld… no es lo más seguro poner de clave “oneworld” en la WiFi llamada Oneworld de la sala Oneworld.
  • Me llevé la EM5 con el 12-100 recientemente adquirido. Peaso bazuca. No lo he cambiado ni una vez. La lente total, aunque me ha dado un número algo más elevado de lo normal de tomas fuera de foco. La Santa y er mushasho han compartido la EP5 con el 14-150. Buen todoterreno tb que tampoco hemos quitado nunca.
  • Para este viaje no he traído mi sempiterna 5.11 Rush 24, sino que me he ido a algo más ligero pero con espalda rígida de una marca baratuki de la que ya tengo bastante cachivaches… y he comprado más aquí. También hablaremos de ello después.
  • Sé que es la pregunta que os estáis haciendo todos: no, a pesar de ser la Nueva Nueva España, no tienen Casera. De la Pitusa ya ni hablamos, claro.
Orientándonos en el Joshua Tree
Bien. Salto sin paracaídas al día D, hora H, que es el momento en el que, en plan Mel Gibson en “Cuando éramos soldados” ponemos el pie en suelo americano. No voy a teclear lo que pienso de cómo tienen organizado el tema de la inmigración porque aún estoy en espacio aéreo americano (ahora mismo justo sobre Limón, Colorado) y estos son capaces de mandar un par de F22 Raptors a interceptarnos y llevarme de vuelta…(elipsis, elipsis, elipsis). Dos horacas y media después de aterrizar cogíamos el equipaje y buscábamos el autobús hacia la base de Álamo. Esa parte fue relativamente sencilla, el check in del coche lo había hecho en la web, así que llegamos al lío habitual cuando alquilas un coche en un aeropuerto gordo en los EEUU:

-Disculpe, buena moza, ¿cual es mi coche?
-¿Cómo que cuál es su coche? (Mira el papel que llevo en la mano) Mid sized SUV. En esa fila
-Ya, me lo temía ¿el que yo quiera?
-(Me mira pensando “este tío es tonto”, pero no lo dice) Pues claro, y deprisita que me los quitan de las manos

Esta parte era cierta, un enjambre de turistas abriendo y cerrando puertas de modelos remotamente parecidos a un RAV4, ya que no había ningún RAV4. Unos francoparlantes me quitaron por la mano un Nissan Rogue, del que tengo buenas experiencias pasadas, así que me tiré al único vinículo no americano ni coreano (mi religión me prohíbe ambos, aunque habría alguna excepción en el primer caso) que quedaba en ese momento: un poderoso MITSUBISHI ECLIPSE CROSS. Buena pinta y cabía todo el equipaje. Íbamos ya apretados de tiempo, teníamos que pasar por algún hipermercado a comprar, básicamente, agua y el hotel de la primera noche estaba a unos 100 km hacia el este. Por cierto, cualquier cosa que se diga del Walmart es quedarse corto, menos mal que enseguida descubrimos un par de supermercados de un universo completamente diferente al Walmart. Menudo antro, poDió.



Comienza el periplo


Miss Angela.
Noboru Ōe, sobrino segundo del genial Kenzaburo, había trabajado en la Mitsubishi Motors Corporation desde el día siguiente a su graduación en la politécnica de Tokio. Pese a su manifiestamente mejorable dominio del inglés le encargaron, ya al final de su carrera, hacerse cargo de los requerimientos de un responsable de mercadotecnia y nuevos productos de la MMC en Iowa, un tal Mike Medley que, además de ser de los bajos fondos de Savannah, era gangoso. Mike pidió expresamente un motor con el consumo de un milquinientos atmosférico y las prestaciones de un V8 hemi. Por pedir… Noboru pensó que aquella era la petición más fácil que había atendido en toda su carrera. Dos años y medio después llegaba a los EEUU el primer vinículo con el motor requerido por Mike y diseñado por el equipo de Noboru Ōe. Lógicamente, andaba como un milquinientos atmosférico y consumía como un V8 hemi. Justo ese motor, acoplado a una perezosa transmisión CVT, llevaba nuestro poderoso ECLIPSE.

Desgraciadamente, Noboru no era ni el único ni el menos brillante de los Ōe que trabajaban para la MMC. Su joven primo Kazuhiro Ōe era responsable de sistemas, sensores y displays para vehículos de gama media. Sin entrar en detalles, sus sistemas eran tan creativos como su equipo y, básicamente, marcaban lo que querían, cuando querían y como querían.

Kombat Kathy. Acojonaos los Charlies.
Nuestra primera interacción con los Ōe sucedió en la mañana del primer día serio de viaje cuando, nada más arrancar el poderoso ECLIPSE, se nos encendió el aviso de baja presión en los neumáticos. Parada en gasolinera, (leve) rellenado de las cuatro (la de repuesto iba bajo 7 toneladas de equipaje) ruedas y vuelta a la carretera. Vaya, no se ha apagado el chivato. Igual me he liado con las psi y los kg/cm2...espera, ya se apaga. Asunto resuelto…¡ja!


En fin, entre temperaturas crecientes (40 grados a las 1015) nos íbamos acercando a la primera parada programada del viaje en el museo de aviación de Palm Springs 
(33.832975, -116.504781). Pedazo de museo, pedazo de bichos expuestos, qué gente más amable… perfecto todo, oye.


Destacó la visita guiada que nos hizo una amabilísima abuelita a un B17, la sensación que da ver cómo eran esos cacharros por dentro… lo justito pa no caerse y poco más. Lo llamaron Flying Fortress porque lo de “Flying coffin”, aunque era más ajustado, podía tener algún impacto negativo en los alistamientos... solo hay en los EEUU otra cosa más fina que la “piel” de un B17, ya hablaremos de ello.


Añado una reflexión a la vista de las decoraciones de morro de los aviones de la 2aGM: hay que llamar urgentemente a Adolf y al Emperador y darles la guerra por ganada de forma retroactiva. No se puede consentir que se la ganaran unos mushashos tan machistas, chabacanos, heteropatriarcales y maltratadores en potencia. Me too.

Y en Vietnam la cosa se puso mucho pedor. Por eso palmaron, claro.

Que muy recomendable el museo, gente majísima. Ah, y el que quiera y tenga 1800 dolarines a mano se puede dar un paseo en un P51. Por desgracia estaba en revisión ese día…(en serio).

Er mushasho sobre Arch Rock
Bien, viramos al norte, cruzamos la falla de San Andrés y nos llegamos al pueblo de Joshua Tree, ya bien por cima de los 40 aunque al ganar altura refrescó algo. Compramos el pase anual para los parques nacionales (merde! Acabo de caer en que me lo he dejado en el coche) y comimos algo antes de adentrarnos en el parque. En el centro de visitantes nos avisan de que uno de los puntos que quiero ver, Keys view (33.926973, -116.187305), está cerrado por una plaga de abejas. En serio, en el desierto. Por lo que se ve se acercan a los coches a libar del agua condensada de los aires acondicionados. Tachamos Keys view pero cumplimos con el resto, que viene siendo: Arch rock (33.985447,-116.016895)Skull Rock (33.997904, -116.059828)Hall of Horrors (33.998806, -116.144744) y Hidden Valley (34.0120774, -116.1679849), donde nos dimos un agradable paseo a 38ºC.



Árboles de Josué y pedruscos. Así todo el parque.
A Skull Rock volvimos por la noche a hacer un par de fotos antes de empiltrarnos, no sin antes quedarnos casi sin cenar porque se nos hizo tardísimo... las 2100. Y nos dieron de cenar porque la ninia daba pena. Un arma letal la nina mirando con esos ojitos. Por cierto, os comentaré algunos de los sitios donde nos alojamos o comimos, pero solo si destacan por comodidad o calidad o precio o algo. Hasta ahora, nada que reseñar al respecto. Bueno, solo decir que nos quedamos en 29 Palms por comodidad tanto para ir al Joshua como para salir volaos al día siguiente rumbo al desierto.

Pero ya, si eso, seguimos otro día.


Pensábais que os íbais a librar ¿eh?


La luna saliendo en Joshua. Foto muy manifiestamente mejorable.