viernes, 16 de abril de 2021

Salomón sin la reina de Saba: Mendaña y Sarmiento en Guadalcanal

Dicen que fue Orson Welles, antes de venirse a España a ver corridas, el que dijo aquello de que los tres mejores directores de la historia del cine habían sido, por este orden, "John Ford, John Ford y John Ford". No le quitaremos la razón a don Orson. El genio de Maine se ve muchas veces asociado a paisajes semidesérticos como el Monument Valley, aunque rodó joyas ambientadas en Irlanda e incluso en la Polinesia. Lo que no suele ser tan conocido (bueno, no nos engañemos, sí que es conocido) es que Ford colaboró muy activamente en el esfuerzo de guerra norteamericano en la Segunda Guerra Mundial rodando documentales para mejorar la higiene sexual de los soldados (sip, en 1942) o filmando él mismo, con su mecanismo y en primerísima persona, la batalla de Midway y el desembarco de Normandía, entre otras acciones de guerra. 

Sip, John Forn in person dirigió esto. (capturado de Youtube)
La batalla de Midway tuvo lugar justo 6 meses después de Pearl Harbor y fue la primera gran victoria norteamericana en el Pacífico. Otros dos meses más tarde se produjo la primera ofensiva terrestre de los yankees en una remota isla al suroeste del Pacífico con un sonorísimo nombre: Guadalcanal.

Los más avezados lectores de profundosoconfusos ya se habrán ido maliciando que ese nombre muy aborigen de la zona no suena. Japonés...como que no, yankee no es, ni tampoco inglés, holandés, o de cualquier otro de los países cuyas armadas pasaron en alguna ocasión por la zona, bien es cierto que décadas o incluso siglos después de que... sí, lo habéis adivinado, unas cuantas docenas de hispanos metidos en dos barcos se fueran a buscar la Terra Firme que deducían debía existir por allí. Esa Terra Firme no la encontraron, pero la expedición de Álvaro de Mendaña se hartó de encontrar islas en los mares del sur.

Y, claro, alguien decidió ponerle el nombre de su pueblo a alguna de esas islas que acababan de situar en el mapa  allá por los 60s del siglo XVI. Por ejemplo, el de Guadalcanal, provincia de Sevilla.

Como en este blog somos muy fans de quienes nos dan el trabajo hecho, vamos a entrar en el temita siguiendo básicamente dos escritos: la relación que el propio Mendaña hizo llegar al rey Felipe II y la de Hernando Gallego, natural de La Coruña y piloto de la expedición, que quedaron recogidos con el pomposo (pero en el formato habitual) nombre de:


Relación cierta y verdadera de la navegación de las Islas del Poniente en la Mar del Sur


Antes de empezar he de confesar que, como viene siendo tristemente habitual, no he encontrado la versión original de la relación de Gallego, sino una traducción al inglés recogida en un libro impreso en Londres en 1901 por la Hakluyt Society, pero encontrado en una biblioteca de Berkeley.

En fin, al lío.

En 1567 (o 1566, luego explico por qué la duda), hacía sólo 45 años que Elcano había vuelto de su sailabout, 40 que la había palmado durante la expedición de Loaisa, en la que pasó el testigo a Andrés de Urdaneta y sólo 1 (o 2) que el propio Urdaneta había completado el Tornaviaje. También hacía sólo unos 30 años que se habían fundado Lima y Callao, pero en aquella época los españoles no se andaban con tonteridas y se dieron una priesa sorprendente en cubrir lo más que pudieron la inmensidad del Pacífico. 

Pues ya que don Lope era de Ponferrada,
vamos a poner una foto de las Médulas
Lope García de Castro, natural de Villanueva de Valdueza (Ponferrada) era a la sazón el séptimo Gobernador del Virreinato del Perú y recibió la orden del rey Felipe de mandar expediciones para buscar las islas y Tierra firme que se sabía existía al suroeste del Pacífico. Don Lope encargó tal empresa a su sobrino (Mendaña) a pesar de haber tenido otros tres voluntarios, siendo uno de ellos don Pedro Sarmiento de Gamboa, que tendrá su entrada propia por estos lares más pronto que tarde, y los otros don Pedro de Ahedo y Diego Maldonado, que incluso financiaban el asunto. El caso es que al final el mochuelo le cayó al sobrino de veintidós añitos, aunque Sarmiento recibió el premio de consolación de ser nombrado capitán de la capitana, valga la rebuznancia. Los temas de personal son shungos siempre, pero a la hora de programar una expedición al quinto pino son de una importancia capital y... digamos que el ponferradino la cagó defecó. Pero bien cagada defecada, vamos. 

Pero no nos adelantemos; el miércoles 19 de Noviembre de 1567 (aunque Gallego anota 1566, no sabía ni en qué año vivía, el tío, pero vamos, que no hay duda que es 1567 por muchas otras referencias) partían del Callao a bordo del Los Reyes y el Todos los Santos los siguientes:
  • Álvaro de Mendaña, general de la expedición
  • Pedro Ortega Valencia, maese de campo
  • Fernando Enríquez, Alférez General
  • Pedro Sarmiento de Gamboa, capitán de la Capitana
  • Hernán Gallego, piloto mayor
  • Otros tres pilotos
  • 4 frays franciscanos. Ninguna expedición sin sus frays.
  • 157 bípedos implumes entre marineros, soldados y esclavos (Gallego dice 100, pero he visto 157 en otras fuentes y visto lo visto con el chaval... seguro que eran 157)

No nos cuentan demasiadas cosas de lo que sucedió durante la travesía del Pacífico, salvo que el 30 de Noviembre chocaron contra una ballena (que ya hay que tener mala suerte, con lo grande que es el Pacífico) y estuvieron a punto de irse a pique. Tanto Mendaña como Gallego pasan casi de puntillas por un hecho fundamental en la expedición, y es que a mediados de diciembre abandonan la latitud que habían llevado en toda la travesía hacia el oeste (entre 15,5º y 16ºS) y Gallego dice que ÉL decide navegar algo más al norte, mientras que Mendaña afirma que fue idea suya pasar a 6ºS. Lo que los dos callan es que Sarmiento era de la opinión contraria y sugirió ir aún más al sur, a los 23ºS. De hecho Sarmiento había propuesto su expedición al Gobernador con unas intenciones bastante precisas de navegar por esa latitud. De haber hecho caso a Sarmiento, la cosa hubiera sido muy, muy distinta. Pero que muy.

Antes os he engañado miserablemente ya que no sólo vamos a seguir dos relaciones del viaje, sino TRES porque, por supuesto, Pedro Sarmiento también escribió la suya. De relaciones no iremos cortos, no... Pues bien, en su relación don Pedro dejaba caer que el Gobernador le había dado a él la última palabra sobre los derroteros de la travesía, pero que el dúo Mendaña-Gallego pasaron de él desde el primer minuto. Lo que parece sospechoso es que Sarmiento tuviera esa certidumbre de la latitud en la que navegar... 

En cualquier caso lo que queda claro es que en la expedición ya se habían formado al menos dos bandos: Mendaña + Gallego iban a lo suyo e ignoraban, cuando no despreciaban, a Sarmiento. Además, tiene pinta de que Gallego tampoco es que fuera muy disciplinado frente a su jefe y en varias ocasiones hizo lo que le vino en gana, generalmente tendente a no meterse en líos y hacer la expedición lo más corta posible. En fin, que como siempre decimos, aquí todo el mundo va a lo suyo. Menos yo, que voy a lo mío.

El 15 de enero de 1568 tocan su primera isla (es un decir, porque la vieron pero pasaron de largo sin desembarcar. Entre otras cosas porque Gallego se hizo el sueco y cuando quiso contestar ya se habían pasado. Les dio tiempo a ver que estaba habitada por aborígenes "mulatos") a la que llaman Isla de Jesús (un atolón en la actual Tuvalu). Un par de semanas después se encuentran con otro atolón, probablemente el actual Ongtong Java, que es nada menos que uno de los atolones más grandes del mundo, y que ellos llaman La Candelaria.

De momento nos hemos cruzado ese pedazo de Océano Pacífico para ver dos atolones y de lejos... pero las cosas cambiarían de inmediato.

El día 7 de Febrero de 1568 por fin se avista una isla comilfó, una isla ligeramente más pequeña que Mallorca, pero sin turistas alemanes (al menos entonces). Le pusieron Santa Ysabel de la Estrella y hoy sigue llamándose Santa Isabel, parte de ya de las Salomón. Aquí Gallego se tira un rollo de autobombo sobre como él solito se atrevió a buscar por donde cruzar el arrecife que les separaba de la costa que... no me resisto a poneros un extracto:

"Mandé recado a Juan Enríquez, que estaba en el bote, de que debía acercarse a la costa y buscar un lugar para anclar los barcos pero, viendo tantos arrecifes, volvió al barco. Cuando vi que no lo iba a hacer, yo mismo me subí al bote para ir a buscar un fondeadero, pero los que estaban en el barco vieron mi determinación y no me querían dejar ir. Ante esto, el general mandó órdenes a Juan Enríquez de que debía volver a buscar fondeadero. Yo dije que lo haría yo mismo con los barcos porque todo eso era una pérdida de tiempo..."


Fondeando, que es gerundio.
Por cierto, el nombre de Santa Ysabel de la Estrella le cayó a la isla porque en el rato que Gallego andaba chuleando de habilidad marinera se veía una estrella en el cielo a pleno día. Seguramente era Venus, no una estrella, pero Santa Ysabel de Venus quedaba pedor. Ah, otra cosa: Gallego anotó latitud "8 grados menos 10 minutos" en el fondeadero, así que debieron echar el ancla en una de estas dos ensenadas cerca de Bolitei.

Llamárase como se llamase, esa isla ya era una isla más que decente. Se tomó posesión della en nombre del Rey, plantaron una cruz y los frays dijeron misa. Hecho todo lo cual, ¡al lío! los expedicionarios se pusieron a explorar. La isla estaba habitada y hasta conocemos los nombres de algunos caudillos locales o Tauriquis: Biley Banharra, Salacai, Riquia, Havi... Mendaña y sus cuates poco más o menos que cumplieron con el decálogo del buen conquistador echando virutas: aparte de tomar posesión, poner la cruz, decir misa, establecer contacto con los aborígenes, mandar expediciones tierra adentro, etc. que son cosas de primer curso de "Ciencias de la Exploración", ellos se pusieron a construir un bergantín para moverse con más facilidad por esas costas, cosa que ya entra en el programa avanzado de los "Exploración y Conquista".

Mientras esperaban que el bergantín pudiera ponerse a flote, fueron enviando distintas avanzadillas por tierra y entablando contacto con los aborígenes. Gallego, por ejemplo,  dedujo con una perspicacia digna de encomio que los aborígenes le daban a pescado y a carne. En concreto a carne humana: 
"Un día llegaron a puerto catorce canoas armadas que se acercaron al lugar en que estábamos construyendo el bergantín mientras escuchábamos misa en la orilla; y el cacique principal de ellos, llamado un Taurique, envió una representación al general con un regalo, que era un cuarto de un muchacho con su brazo y mano y algunas raíces de benaus. Ante esto, el general ordenó que se retirara para que pudieran entender que no comíamos carne humana. Y ordenó que se enterrara ante ellos, ante lo que se avergonzaron mucho y agacharon la cabeza..."

No sé cómo pudo deducir lo de que comían carne humana...

De las escaramuzas de Sarmiento no hay fotos.
Ésta, de la wiki, es en el mismo sitio unos
375 años después.
En los 54 días que tardaron en construir el bergantín se sucedieron las expediciones y la participación en el Juego de Tronos con taparrabos que era aquella isla, con luchas y tiranteces entre el taurique Biley Banharra, el taurique Meta, el taurique Babalay y algunas otras tribus. A partir del 4 de abril, que fue cuando terminaron el barco, la cosa fue igual pero por mar. Costeando fueron encontrando tribus, caciques e islas, muchas islas: La Galera, Buenavista, Florida, San Dimas, Isla de Ramos (por llegar a ella el domingo de ídem), San Jorge, Isla de Flores... y, el 11 de Mayo de 1568 (pronto hará 453 años), Guadalcanal, nombrada así por el maestre de campo Pedro Ortega en honor a su pueblo en Sevilla, como ya sabemos. Aquí el taurique se llamaba Mano y al principio pareció amistoso y coleguita, pero en algún momento se le cruzaron los cables y se pasó por la piedra a nueve expedicionarios, así que Pedro Sarmiento (dice que) encabezó una expedición de castigo de nueve días por el interior en la que muchos amigos no creo que hiciera... literalmente:  "...los isleños fueron castigados y rechazados y los españoles recuperaron su prestigio, y los otros tuvieron gran temor."

Después de eso se quedaron unos 40 días en la isla, suficiente para comprobar que era una isla fértil, rica en jengibre, canela, clavo y alguna otra especia y adecuada para agricultura y ganadería. Como era de esperar (esto siempre es de esperar), aunque no se encontró oro algún aborigen listo convenció a parte de los expedicionarios de que allí no, pero un poco más allá había oro, perlas y, básicamente, lo que ellos quisieran que hubiera. Fuera por eso, por la hostilidad de algunas de las tribus locales, por la falta de pertrechos o por que la expedición nunca es que fuera demasiado profesional, nuestros barbudos con morrión fueron alejándose poco a poco de la misión encomendada, que era asentarse, colonizar y cristianar. Finalmente, hartos de descubrir islas, de escaramuzas, de cristianos heridos e indios muertos en represalia, en julio de 1568 se organizó una asamblea para decidir qué hacer... y decidieron volverse. Según Mendaña:

"... como no teníamos provisiones para continuar descubriendo nuevas tierras, reuní a la compañía, capitanes, soldados así como pilotos y marineros, y les pregunté a todos sin distinción qué era lo mejor que podíamos hacer, y si debíamos asentarnos allí o no. Fueron todos de la opinión de que debíamos volver y dar cuenta de lo que habíamos hecho, porque éramos muy pocos para asentarnos, y la mayoría estábamos enfermos; además estábamos escasos de munición, como plomo y yesca, y la mayoría de los cerrojos de los arcabuces estaban dañados y algunos habían reventado; que esta tierra era tan remota que los que allí se asentaran no podrían ser socorridos y que lo mejor para el servicio de su Majestad era volver y dar cuenta de lo hecho pero que, a pesar de eso, si les pedía que se quedaran, lo harían"

Así que el 11 de Agosto de 1568 iniciaron el viaje de vuelta. Mendaña dice que era de la opinión de tirar hacia el sur y luego este, directo a Chile, pero los pilotos le dijeron que, aunque él fuera patrón, ellos eran marineros y en este caso mandaban ellos (¿¡Cómo puedo ser tan ingenioso?!). En serio. Literalmente: "El hombre de tierra razona, el de mar navega" Piltrafilla, añado yo. Peeeeeeeero según Mendaña se hizo lo que él dijo y tiraron para el sur-sureste (o, mejor dicho, lo intentaron) durante casi un mes. A primeros de Septiembre los pilotos le volvieron a rogar cambiar de rumbo y Mendaña cedió. A partir de este punto Sarmiento casi no cuenta nada en su relación pero Gallego va dando todas las coordenadas diarias según subían hacia el norte, cruzaban el ecuador, tocaban las Islas Marshall (Musquillo)....

Dispuestos a seguir preparando el terreno para los yankees en la 2ªGM con casi 400 años de adelanto, el 2 y 3 de octubre hicieron aguada en la que llamaron isla de San Francisco, hoy isla de Wake que sería atacada por los japoneses casi a la vez que Pearl Harbor en 1941. El 7 de Octubre cruzaron el trópico de Cáncer y continuaron hacia el norte-noreste. Los pilotos sabían que tenían que tocar costa en lo que entonces se conocía como Cabo de Fortunas (actual Point Arenas en California, a unos 39ºN) y hacia allá que tiraron. Por cierto, seguro que estáis echando de menos algo... correcto, una peaso de tormenta que se encontraron el 17 de Octubre a unos 31ºN. La tormenta fue de tal calibre que en ambas naves decidieron cortar los palos mayores, perdieron botes y aparejos y además se perdieron de vista (durante 3 meses, nada menos). A partir de esos días comenzaron a pasarlas realmente canutas: escasísimos de agua y de comida, con la mayor parte de la tripulación hecha paté, con tormentas frecuentes... aún así aguantaron hasta el 20 de diciembre en que finalmente la Capitana vio  tierra, mucho más al sur de lo previsto, en la actual Baja California, probablemente en la actual Bahía de Sebastián Vizcaíno. Tanto el barco como los bípedos implumes que los ocupaban estaban, más que en situación manifiestamente mejorable, en un estado absolutamente lamentable, pero no les quedaba más remedio que seguir costeando como pudieron hasta que, por fin, alcanzaron un puerto en el que poder descansar: Santiago de Colima, actual Manzanillo. 

Cosas del destino, al día siguiente, el 24 de enero de 1569 apareció la Almiranta en el mismo puerto. Ambas tripulaciones estaban convencidas que la otra nave había naufragado en el tormentón, pero una vez juntas en Manzanillo se quedaron 40 días descansando para recuperar  a los enfermos. Habían tenido unas 40 bajas en los 5 meses que les costó cruzar de vuelta el Pacífico. Una vez recuperados siguieron bajando hasta Nicaragua, donde por fin pudieron reparar los barcos para el último tramo de la travesía hasta Callao, puerto en el que entraron tanto Mendaña como Gallego el 11 de Septiembre de 1569.

¿Y Pedro Sarmiento?¿No llegó con ellos? ¿Acaso la había diñado? Pues no, aún estaba vivo, pero no llegó al Callao con la expedición. Ni Gallego ni Mendaña hacen mención en su relación, pero Sarmiento en la suya dice él quería declarar y protestar ante el Rey para darle evidencia, se supone que de lo mal que se había gestionado todo el viaje, así que Mendaña lo apresó en Manzanillo para después dejarlo en el Realejo (Nicaragua). No sólo eso, tras apresarlo destruyó todos los documentos que don Pedro había generado, cartas náuticas incluidas. El hecho de que Mendaña lo dejara atrás y saliera por piernas puede hacer pensar que no las tenía todas consigo. La cosa es que en cuanto Sarmiento se enteró de que Lope García de Castro (recordad, tío de Mendaña) había dejado de ser Gobernador de Perú (ese mismo año, poco después de la llegada a Perú de lo que quedó de la expedición), volvió, fue escuchado y exonerado de cualquier culpa. No hay más preguntas, señoría.

Como cierre, vamos a poner el último párrafo de la relación de Sarmiento. Así, como diciendo...

"No pudieron obtener mucha información sobre el país porque ni tuvieron suficiente tiempo, ni el General quiso examinarlo ni tomar posesión de él. De esta relación se desprende que las buenas tierras para obtener oro se encuentran a mano izquierda hacia el sur, enfrente de Chile"

Como os dije, Sarmiento volverá a visitarnos pronto y le echaremos de nuevo cuenta a sus cuitas con Mendaña...

Hasta entonces, con Dios.