sábado, 21 de marzo de 2020

Panolys en la Nueva Nueva España (III): Adiós Desierto, Hola montañas


Madredelamorhermoso como se están poniendo las cosas. Si esto no es un "cisne negro", yo ya no sé... Espero y deseo que VVMM se encuentren bien y tolerando de la mejor forma posible la reclusión, pero la vida sigue (esperemos) y nosotros nos habíamos quedado "degustando" una hamburguesa en Lone Pine.

Y allí volvemos, pegándole el último chupetón al cuarto relleno de megavaso de CocaCola, terminando de hacer copia de seguridad de las fotos de la mañana y saliendo de nuevo al ya no tan cálido paraje del interior de California.


Entrada al campo de MANZANAR
Desde Lone Pine habíamos de seguir rumbo norte hacia Mammoth Lakes para dos noches de estancia, primera repetición del tour. Puesto que la carretera pasaba directamente por la puerta del “centro de reubicación” de Manzanar (esto sí que es un eufemismo y no los míos),  no iba a haber más remedio que parar. A mirar, al menos. Ya, pero ¿eso del centro de reubicación quésloqués? Pues, queridos ninios, un campo de concentración. Uno en el que no se masacraba gente, ni siquiera se los trataba con una inquina especialmente llamativa, pero se los concentraba. En concreto, en este de Manzanar y en otros 9 campos más se "reubicó" a unos 120.000 japoneses o descendientes de japoneses que residían en los EEUU el 7 de diciembre de 1941. Lo curioso del lugar es que, aunque está más bien en un páramo, no deja de ser bonito, justo al pie de la Sierra Nevada de California. En fin, cosas de la vida. Minutillo para pensar y seguimos hacia el Norte. 

Decíamos de Sierra Nevada, ojito con la Sierra. Desde más al sur de Lone Pine hasta Lee Vining no hay ni un solo paso decente que la cruce. Más de 200 km. Las montañas son bastante impresionantes y, a pesar de estar tan al sur como Sevilla, nieva que da gusto, así que cruzarla  siempre fue complicado. En los años de la fiebre del oro hubo grupos que se quedaron atrapados por la nieve y murieron como chinches, incluso llegaron al canibalismo (Véase la Donner Party. No, no fue una fiesta). Tooootal, que no se puede cruzar al Oeste hasta la altura de Yosemite, y sólo en verano.

La llegada a Mammoth Lakes fue sencilla y a la hora programada. Como en Shoshone el día anterior, tocaba dejar equipaje en el alojamiento, un B&B de lo más curioso, y continuar para la última visita del día. El B&B se llamaba Cinnamon Bear Inn y, según llegamos, el individuo que nos atendió nos dijo que nada de dejar comida en el coche, ni en las mesas del patio ni en los cubos de basura de alrededor; “por los osos, ya sabéis”. Claro, estamos muy acostumbrados ¿no ha oído hablar del oso y el madroño? Mañana hablamos de nuevo del sitio, que recomiendo. Estancia bastante cómoda a pesar de la pareja de fornicadores aullantes a deshora de la habitación de al lado. A ese tío estuve a punto de pedirle una teórica.


Tufas de la lago MONO

Esa tarde aún nos quedaba ir a unos de los dos lugares relacionados con Clint Eastwood del viaje: el Mono Lake, en cuya ribera dirigió don Clint “Infierno de cobardes” (cierto que traducir “High plains drifter” es realmente complicado. A mí no se me ocurre cómo. Bueno, sí "El vagabundo del Altiplano", pero queda muchísimo mejor "Infierno de Cobardes", dónde va a parar...), una de sus primeras pelis, donde ya mostraba lo que iba a dar de sí como director. El Mono Lake es un lago sin salida, así que es muy salino y tiene una curiosa historia geológica detrás, es famoso por las “tufas” y por lo mucho que le afectó el desvío del agua de alguno de sus tributarios para abastecer de agua a LA (que está solo a 450 km en línea recta). Casualmente llegamos justo cuando comenzaba una rutilla guiada, que además era gratis con el pase anual de los parques nacionales. Se ve y ya, volvemos a Mammoth a cenar en un local muy americanote en el que repetiríamos, por comodidad, al día siguiente.

He de reconocer que desconocía de la existencia de esta estación de esquí hasta la fase preparatoria de este Panolyviaje, pero nos venía bien parar por la zona. Finalmente resultó un lugar de lo más recomendable. 

Al día siguiente teníamos programada visita al Devils Postpile National Monument, que me decepcionó un poco, a las Rainbow falls, que no, a la cumbre de Mammoth, que sí, a hacer la colada, sin comentarios, y a los lagos de June, que mucho. Vayamos por partes, como Jack:

Devil's Postpile 
  • En primer lugar, no se puede llegar en coche hasta la zona del Devils Postpile, hay que dejar el auto en la estación de esquí y de allí ir en autobús. Funciona bien, es rápido y cómodo, así que nada que objetar
  • El paseo desde la parada del bus al Devils Postpile, de ahí a la cascada y vuelta a la siguiente parada de bus serían unos 8 km en total, más o menos. El postpile en sí (37.625092, -119.085054) es como un montón de piezas de Lego tiradas en la base un castillo en construcción. Está bien, pero vamos… tal vez nos equivocamos no subiendo a la parte de arriba
  • Las Rainbow falls (37.601770, -119.083952) molan, incluso en verano. En primavera deben ser acollonants. En el camino se cruza la ruta de Muir y hay un puente bastante pintoresco en (37.614596, -119.083505). Durante toda esa caminata er mushasho y yo realizamos un modelo numérico sobre la propina “justa” para complementar el sueldo mínimo en los EEUU. Distaba mucho (por debajo) del 18% recomendado ahora. Por otra parte, tal vez si dejaran en paz a los clientes en lugar de pasar cada 2x3 a preguntar nimiedades e interrumpir nuestra conversación (quicir, nuestra mirada cada uno a su móvil), les daría tiempo a ser más eficientes. El autobús de vuelta no lo cogimos en la misma parada en la que nos habíamos bajado, sino en la siguiente, en Red's meadow resort
Las cascadas del Arco Iris. Sin Arco Iris
  • A la vuelta a la estación de esquí, antes de coger el telecabina a la cumbre, comimos unos bocatas comprados allí mismo en una fregoneta. Se nos allegó una señora llamada Susan Nottingham, monitora de esquí, según ella de todos los niveles alcanzables. En verano estaba trabajando por allí controlando ninios y tal. La tía hablaba por los codos, me sé la historia de su vida y la de sus hermanos. Lo juro. Lo gracioso fue cuando, hablando, hablando, llegamos al tema de que la Nueva Nueva España había sido España… “Ah, sí. Me suena haber visto algo de Spanish territory en mapas antiguos en los libros de texto”. Tal cual. Ya, era monitora de esquí, no catedrática en Stanford, pero aún así…  En mogollón de sitios hacían referencia al Spanish-Mexican heritage, a veces Mexican-Spanish. Si, la Alta California fue México desde 1821 hasta 1848, pero vamos, lo de Mexican-Spanish Heritage está MUY traído por los pelos.
  • Subimos a la cumbre de Mammoth a 3300 y pico metros. Aún había nieve, pasamos en un día de 51°C a la sombra a pegarnos bolazos de nieve. Prescindible, bien que pintoresco. Desagerao la cantidad de aficionados al descenso ciclista que hay. Millones de bicis subiendo en los telesillas y bajando follaícos vivos por las pistas. Había bicis que valían más que mi casa.
  • Tal como estaba previsto, hicimos la colada en una lavandería al lado del Cinnamon Bear Inn. Las lavanderías deben tener efluvios lisérgicos, porque me hice algunas de las fotos más raras de mi vida mientras me ventilaba un par de latas de Arnold Palmer king size con er mushasho. Por cierto ¿Qué tendrán los americanos en contra de lavarse su propia ropa en su casita? En San Francisco, entre lavanderías autoservicio, lavanderías regentadas por asiáticos y centros de día para el cuidado de tus mascotas tenían copados todos los locales.
  • Tras la colada, recorrido por el June Lake loop que, además de tenerlo yo como posible, nos lo había recomendado Ms. Nottingham. Manifiestamente mejorable, aunque la hora tal vez no acompañaba

...pues ya estábamos a las puertas del meollo del viaje: los dos días y medio en Yosemite. No os he dicho que el Cinnamon Bear Inn supuestamente no incluía desayuno. En la práctica nos pusimos los dos días hasta las trancas con un desayuno medio casero más que decente. Todo el personal de esta casa tenía pinta de haber llegado en monopatín 5 minutos antes, con sus rastas y tatuajes y tal, pero eran también muy de la rama amable. De largo el panolyviaje con menos bordes (ninguno me ha superado en esto, me siento orgulloso) o ineptos por metro cuadrado. Por cierto, las reservas de alojamiento las hice mayoritariamente con Hotels.com y alguna con booking.com pq tenía algún descuento. Mucho mejor Hotels.com en todo, se nota que son americanos. Lo más desternillante es cuando quieres hablar con ellos, escoges español y te atiende (100% de las veces) personal con cliarísimo aciento de nuistro vicino dil siur pero te dicen: “Buinos dias, li atiendi Friancisco (o Miagdialiena) ¿en qué puido aiudarele?”. Extraordinariamente eficientes en cualquier caso. Se preocupan. Lo que no entiendo es por qué en tantos alojamientos decían que no había desayuno y luego sí estaba incluido.



Lago George. Sin Mildred
Bien, antes de entrar en Yosemite desde el Este nos quisimos quitar el mal sabor de boca del June Lake Loop haciendo el Mammoth Lake Loop, básicamente el lago Mary y el George (tenían que haberles puesto George y Mildred, pero bueno). Realmente agradable, muchísimo mejor que el de June, en buena parte también por la hora a la que lo hicimos, bien tempranito por la mañana. De ahí a Bodie, previo paso por el VONS para avituallamiento (os dije que encontramos un buen par de cadenas de supermercados: VONS y STATER BROS). Bodie es un pueblo abandonado, tan abandonado que el descubridor de oro en la zona y fundador del pueblo, el Sr. Bodey, murió congelado un día que se perdió en una ventisca en otoño y no lo encontraron hasta el verano siguiente...Tiene su gracia - el pueblo, no lo del Sr. Bodey- pero debe molar más por la noche o en invierno. Se puede llegar básicamente por dos carreteras, ambas con el tramo final sin asfaltar, pero es mejor la que va más al norte. Desvío de la 395 en (38.175349, -119.194685), menos de 5 km sin asfalto.


BODIE. Lo que se ve en el cielo es humo de quemas controladas de bosque
Antes de subir a Yosemite repostamos en Lee Vining y nos volvimos a acordar de Kazuhiro Ōe por un nuevo y más serio incidente con el sensor de nivel de combustible durante el que disfrutamos de nuevo de la amabilidad de los aborígenes. Qué buena gente oye. Igualito que los croatas. En este caso la cosa fue que repostamos, pagamos, salimos... y el indicador de nivel no se movió. Llegué a dudar si había echado gasolina o no, así que di media vuelta y volvimos a la gasolinera. A pesar de lo peregrino de mi explicación me hicieron caso, lo comprobamos bien... y la culpa era de Kazuhiro, claro.

¿Es playa o no es playa?
La primera parada en Yosemite era… en una playa. Sí señor, con dos gónadas. Nos fuimos a la playa en Yosemite. A 2500 m de altura, pero playa al fin y al cabo, con su arena, sus olitas y todo. La Santa y la ninia hasta se bañaron en el Tenaya lake (37.835551, -119.451989). La cosa tenía especial gracia porque hasta bien entrado Junio, la carretera que cruza la Sierra Nevada a la altura de Yosemite ha estado cerrada por la nieve. Como todos los años, pero este un poco más. Comprobad si queréis las fechas de apertura del Tioga Pass. Por lo demás, bocata y a continuar camino.


El famoso pino de Olmsted Point
y la primera vista del valle de Yosemite
Siguiente parada: Olmsted Point (37.810780, -119.485678), primera vista del valle. Impresionante, pero no merece la pena ir allí si no entras por el Este. Como nos pillaba de camino, paramos en Tuolumne Grove (37.758236, -119.805384) para ver los primeros secuoyas del viaje. Se nos había ido haciendo un poco tarde y no quería retrasar demasiado la llegada al alojamiento, así que hicimos una rutilla corta y continuamos camino. Ah, vimos nuestro primer oso. Y nuestro único coyote. Y el primer ciervo. Y las ardillas de la 142.345 a la 203.564. 

Íbamos a pasar tres noches en una cabaña de un camping justo fuera del parque, a 10 km de la entrada de Big Oak Flat. El camping resultó estar muy bien, la cabaña estupenda, la gente, de nuevo, muy amable. Cenamos en un hotel cercano y a la piltra, que los próximos dos días iban a ser duros: el primero visitando la parte alta del parque y el segundo el Valle, dos días largos y de mucho madrugar, así que, queridos ninios, vamos a cerrar aquí este capítulo que en el próximo habrá que esforzarse a tope. 

Cuídenseme, por favor y esperemos que para la próxima entrega podamos reírnos de lo pasado y recordar como se merecen a los que no lo pasaron.